Creo que la primera vez que supe de La Plata estaba en un atasco escuchando la canción homónima. Pensé inmediatamente que era un temazo. Poco después, me enamoré de ellos en el concierto que ofrecieron en la Sirocco. No era la primera vez que los veía, pero sí la primera que comprendía plenamente el desorden emocional de su música. Habían tocado en una sala pequeña –y relativamente underground– que les venía como anillo al dedo porque no les va lo de aparentar. Parece mentira lo buenos que son en directo y lo poco que se habla de ellos lejos del auténtico circuito indie.

“Desorden”: ¿el mejor álbum de ‘pop’ de 2018?

La Plata han conseguido encandilar a cientos de fans que han sabido ver en la luz diferente y oscura de sus canciones una llamada de atención sobre la nueva ola del pop en español.

Desde que sacaran su increíble EP debut, “Un Atasco”, La Plata han conseguido encandilar a cientos de fans que han sabido ver en la luz diferente y oscura de sus canciones una llamada de atención sobre la nueva ola del pop en español. Una llama decadente que arde como lo hacen los sueños de juventud. El grupo no ha tenido prisa para ir avanzando de la mano de Sonido Muchacho, que confió en ellos para grabarles un primer 7” que, me consta, muchos hemos quemado en el tocadiscos como si estuviéramos en los ochenta. En ese primer trabajo ya deslumbraron con tres singles de presentación que cualquier grupo quisiera firmar.

Fotografía: Promo

Una llama decadente que arde como lo hacen los sueños de juventud

Pop acelerado, sintes ochenteros y letras normalmente oscuras que revisten una música aún más taciturna. Y es que la música de La Plata en “Desorden” acomoda elementos del punk, del post-punk y de la new wave. Los teclados crean atmósferas tristes que les sientan de maravilla a sus canciones. Por ahí andan Joy Division y Eskorbuto, dándose un fraternal abrazo.

No es casualidad que un grupo con esta visión pesimista abra su primer largo con un tema como “Fracaso”, en el que exponen todas sus virtudes: pop acelerado, sintes ochenteros y una letra oscura que reviste una música aún más taciturna. Elementos que se consumen en un “Incendio” tan caliente como su música. Una música que acomoda elementos del punk, del post-punk y de la new wave. Los teclados crean atmósferas tristes que les sientan de maravilla a sus canciones. Por ahí andan Joy Division y Eskorbuto, dándose un fraternal abrazo.

Sin embargo, a este grupo no le gusta presumir precisamente. Pareciera que sienten realmente el “Miedo” al que le cantan en este tercer corte que ha servido como single de “Desorden”. El vocalista se muestra tímido cuando tiene que hablar al público en directo, pero certero y lleno de furia cuando tiene que gritar sus consignas repetidas sobre desamor, desazón, desgana, apatía o deshumanización. En esto de trasladar la energía y el feeling del directo también le echan ganas en “Me Voy”, el único corte lento del disco, que sin embargo crece en una atmósfera de aires dream-pop con una batería pesada e hipertrofiada que termina por explotar. A veces hay que dejarse caer y este tema, que podría sobrar en el contexto general del disco si hubieran abusado de otros del mismo rollo, sirve de perfecto contrapunto hacia la mitad del álbum.

El vocalista se muestra tímido cuando tiene que hablar al público en directo, pero certero y lleno de furia cuando tiene que gritar sus consignas repetidas sobre desamor, desazón, desgana, apatía o deshumanización.

Tu Cama” es otro canto a las relaciones de la sociedad postmoderna, donde a veces no hace falta amarse para quererse. No hace falta follar para okupar una cama, ni viceversa. A veces simplemente “no hay futuro en esta ecuación”. Donde sí parece que lo hay es en uno de los hits con los que suelen clausurar sus potentes directos: “La Luz”. El tema ya echaba el cierre como una persiana de bar oxidado a aquel EP primigenio y es otro instant classic en esto de transmitir y aglutinar todas las virtudes de la banda: consignas repetidas destinadas a corearse en pequeñas salas, bajos y sintes de extrarradio y letras que rezuman desencanto. “Espejismo” es otra buena prueba de ello, donde destaca tanto el bajo machacón de María Gea (muy presente en todo el álbum), como los sintes de Patricia Ferragud, reivindicando el papel femenino en esta banda.

Y así como quien no quiere la cosa llegamos a “Un Atasco”, quizá una de las mejores canciones de pop que se hayan firmado en 2017. Tan gigantesca en el EP que ahora suena demasiado lenta regrabada para este “Desorden”. Aunque es cierto que en directo siempre la tocan a este ritmo y muy probablemente hayan querido transmitir esa emoción y de paso que sonara algo diferente a la primera grabación. Está claro que cualquiera puede apreciar que estamos ante un hit, pero (para los nostálgicos, como yo, de ese 7”) lo diré bajito: se la han cargado.

Es esa rabia, esa actitud, la que hace que La Plata sea un grupo tan creíble y con el que se puede uno identificar hasta los cimientos. Sólo el tiempo dirá si se queman rápido y mueren dejando un precioso cadáver o si saben evolucionar para convertirse en un nuevo grupo de referencia para esa segunda ola del post-pop-punk que estamos viviendo.

No así con “Esta Ciudad”, particularmente mi canción favorita del año pasado en la que han respetado el ritmo y los arreglos del EP –y se agradece–. ¿Que por qué es la mejor canción pop que podéis escuchar? Porque posee una melodía endiablada, un ritmo imparable y una letra de amor y odio hacia las oportunidades que ofrece el sueño de la gran ciudad, el supuesto paraíso al que queremos llegar, pero del que luego huimos siempre que podemos. Porque una gran ciudad es capaz de matar el espíritu más libre. Por eso todos alguna vez hemos querido “verla arder”. Es esa rabia, esa actitud, la que hace que La Plata sea un grupo tan creíble y con el que se puede uno identificar hasta los cimientos. No parece que lo estén cantando cuatro chicos que quieren jugar a morder la mano que les da de comer. Más bien parece el grito de auxilio de unos jóvenes que realmente “se sienten parte de un lugar que no (les) importa”.

Si has leído esta reseña a medida que escuchas el disco (cosa que recomiendo encarecidamente para este tipo de contenidos) quizás te hayas dado cuenta de que este elepé ya está a punto de terminar. Es lo que pasa con las grandes óperas primas. Que se degustan rápido y parece que no ha pasado el tiempo. Más bien, tienes la sensación de que no has perdido tu tiempo. En “Me Miras Desde Lejos” nos escupen a la cara un acorde disonante –o incluso desafinado– con la misma furia punk con la que comenzaban hace ahora unos 28 minutos. Así que si no le has dado al botón de repeat puede que tengas merengue en las venas como el señor Burns.

Para el resto de gente, seguro que coincidiremos en que La Plata han firmado uno de los mejores discos de lo que llevamos de año y probablemente uno de los debuts más llamativos de este 2018. Sólo el tiempo dirá si se queman rápido y mueren dejando un precioso cadáver o si saben evolucionar para convertirse en un nuevo grupo de referencia para esa segunda ola del post-pop-punk que parece que estamos viviendo: Belako, Futuro Terror, Texxcoco, Carolina Durante, Biznaga, FAVX, Tigres Leones… What a time to be alive!

La Plata – Desorden

8.8

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La Plata firman con “Desorden” un excelente y grandioso disco debut. Diez canciones rápidas y urgentes con estribillos demoledores, sintes oscuros y ochenteros y ritmos de espíritu punk con letras decadentes y directas. La espera después de su primer gran EP ha merecido la pena.

Up

  • La instrumentación y sobre todo los sintetizadores, que les hacen presumir de un sonido propio.
  • Las letras parecen salidas directamente de un momento de inspiración. Suenan sinceras, creíbles y oscuras.
  • Mejoran aquel primer EP y consiguen llevarlo a otro nivel trasladando de paso la magia de sus directos.
  • Sin lugar a dudas, estamos ante uno de los discos (debut) nacionales del año.

Down

  • ¿Por qué? ¿Por qué han tenido que ralentizar “Un Atasco”…?