Las campanas acaban de marcar sus doce advertencias en la oscuridad de las ventanas cuando te das cuenta de que has olvidado la parte de arriba del pijama en casa de tu mejor amigo. A la mente vienen ideas tan desquiciadas como emprender el camino asfaltado que lleva hasta ella protegido exclusivamente por la vaga impresión de unas farolas y quizá una linterna. Sólo estarás fuera un momento. Pero te parece escuchar sus extraños ruidos amontonados en las alcantarillas y los callejones. Ellos permanecerán allí afuera, en su hora favorita. Los raritos deambulan por las barriadas invirtiendo sus voces, susurrando expresiones ininteligibles, despotricando contra un estado tan permisivo como el estadounidense, y libando las mentes de los niños. Aun así la calidad del algodón, la buena impresión que causó en tu madre cuando lo compró y la perspicaz iniciativa de conjuntar ositos con nubes hacen que te decidas a salir con el bate de béisbol bajo el abrigo, mirando a todas las direcciones de la calle.

Un buen punto para arrancar con la obra de Zappa, o darle una oportunidad

Estos raritos desmontaron uno de los trabajos de su líder (el irregular “Lumpy Gravy”) para conformar lo que hoy conocemos como la mayor parodia del “Sgt. Peppers”, incluyendo portada, bajo el crudo título de “We’re Only In It for the Money”, pues Frank Zappa estaba convencido de que los Beatles lo hacían todo por una razón económica.

La primera en la frente. Un hombre con bigote y ropa pasada de moda se pega al cristal de la ventana y despliega sus ojos de pez gato. Le siguen sus acólitos, quienes haciendo uso de unas tijeras desguazan y muerden un LP de los Beatles. Estos raritos desmontaron uno de los trabajos de su líder (el irregular “Lumpy Gravy”) para conformar lo que hoy conocemos como la mayor parodia del “Sgt. Peppers”, incluyendo portada, bajo el crudo título de “We’re Only In It for the Money”, pues Frank Zappa estaba convencido de que los Beatles lo hacían todo por una razón económica. En general veía en la moda hippie un negocio y poca voluntad real de cambiar las cosas, por eso su conducta anómala y espontánea no se puede justificar hoy con el consumo de ninguna droga. Hasta tal punto llegaban las irreverencias del artista que la discográfica Verve censuró algunas de las partes del álbum, incluyendo aquella afirmación en la que se podía escuchar al ingeniero Gary Kellgren con ironía diciendo “The Velvet Underground era tan grupo de mierda como la banda de Zappa”.

En un aparente caos de ruidos y melodías se antepone la coherencia y la inteligente estructuración de una obra maestra

En general veía en la moda hippie un negocio y poca voluntad real de cambiar las cosas, por eso su conducta anómala y espontánea no se puede justificar hoy con el consumo de ninguna droga.

Parece que ya se han marchado cuando te decides a salir. Justo en ese momento suena el teléfono. En “Are You Hung Up?” la voz del mismísimo Eric Clapton seduce a una muchacha entre interferencias, mugidos y dispositivos desquiciantes, inquiriéndola que si se trata de una colgada. Pero hay alguien más atendiendo a la conversación. Un susurro siniestro saluda cómicamente a Frank Zappa y le advierte de que va a controlar y censurar toda la grabación, al menos hasta que su guitarra, con un sonido inspirado en el mismísimo Hendrix (quien figura en la portada) da pie a la primera canción estructurada: “Who Needs the Peace Corps?”. En ella armonías extravagantes, modales, se instauran en un contexto psicodélico para arrojar la primera puñalada al mundo perezoso de los hippies. Entre cambios de tiempo y tonalidad la banda consigue un sentido de cohesión que pareciera imposible al contemplar la partitura. Fantástico solo de Jim ‘Motorhead’ Sherwood al saxo. Los trovadores parodian a la policía antes de acampar en “Concentration Moon”, donde las melodías coreadas lamentan haber salido de los callejones para enfrentarse a la noche y los abetos. Desde el porche se les escucha perfectamente, atacando al sistema americano. Menos mal que mamá y papá estarán en casa cuando regreses. En “Mom & Dad” una niña pregunta con un tono melancólico de guitarra y organillo por qué la policía ataca a los raritos. Tremenda la acusación: “¿Alguna vez le habéis dicho a vuestros hijos que estáis orgullosos de que puedan pensar?”. En la calle no parece haber nadie.

El material temático reaparece, las letras conforman una misiva coherente a favor de una sociedad marginal que en EEUU es vista con miedo, pendiente de ser erradicada. Además es una crítica contra las drogas, la intrascendencia de la carne hippie y la educación. A pesar de ser un trabajo extraño y en ocasiones ridículo, se posiciona como una de las obras más recordadas del genio y compañía.

Otra conversación telefónica (“Telephone Conversation”) resuelve en la breve y sarcástica “Bow Tie Daddy”, en la que los padres ausentes son burlados. Censurado también un fragmento en “Harry, You’re a Beast” por hacer referencia al controvertido humorista Lenny Bruce. Un arranque clásico del piano remata en una de las múltiples parodias a las melodías beatlescas aprovechando la marcha atrás. Nadie podrá presentir que en el tontorrón doo-wop de “What’s the Ugliest Part of Your Body?” vayan a concentrarse en un cambio de tempo las denuncias más crudas: “Todos los niños son desafortunadas víctimas de las mentiras que vosotros os creéis. Una plaga debida a vuestra ignorancia que separa a los jóvenes de la verdad que merecen. Parece muy apropiado el título de otro de los cortes más íntegros del álbum, y que hace referencia al anterior trabajo de las madres de la invención: “Absolutely Free”. Una bellísima melodía al piano despliega las alas de unas letras psicodélicas y declaradamente díscolas, que siguen con un ritmo de ballet hasta la complicada “Flower Punk”, parodia del conocido tema “Hey Joe”. La métrica enrevesada y la conversación mantenida entre los altavoces retrata tópicos de la cultura hippie, como el de emplear los argumentos del amor libre para ligar. “Hot Poop” constituyen los últimos susurros y desavenencias intestinales de la cara A.

En “We’re Only In It for the Money” la coherencia, la experimentación y la accesibilidad se dan completamente la mano. Funciona como una recopilación de temas sueltos, como un conjunto, como un paso más allá sobre la obra de Edgar Varèse.

El espíritu de Edgard Varèse invade plenamente las calles desiertas en la absorción que hace la gigantesca musa Calíope al respirar naves, fragmentos de valla, estrellas y agujeros negros. “Nasal Retentive Calliope Music” dificulta la conquista del pijama con su personalísima muestra de música concreta, la que invadiría uno de los posteriores trabajos de la banda: “Uncle Meat”. Una de las canciones mejor estructuradas y posiblemente la más accesible del álbum, “Let’s Make the Water Turn Black”, alberga melodías medievales, buenas dosis de sátira y resulta fácil de memorizar y cantar a los amigos en su fiesta de cumpleaños. Seguramente serán todos bastardos idiotas. “Idiot Bastard Son” descubre melodías propias de Stravinsky, consolidadas sobre una base claramente pop. Al llamar a la ventana tu amigo responde con un gesto, aprestando la carrera al cajón de su armario donde ha atesorado la prenda. Rápido, porque los extraños susurros y rugidos están regresando. En ese momento en la ventana aparece la hermanita con su sitar favorito. En una parodia a “Tomorrow Never Knows” de los Beatles, “Lonely Little Girl” retoma la línea crítica. Así llega otra de las favoritas. “Take Your Clothes Off When You Dance” aúna rock, doo-wop y melodías contemporáneas para lanzar un aliento a las personas solitarias y menospreciadas. Coincidiendo con la entrega del pijama llega “What’s the Ugliest Part of your Body? (Reprise)” con un caótico final.

Los juegos de agógica de “Mother People” desordenan lo que parecen varias canciones antagónicas, pero cuya confrontación otorga unidad. La melodía del oboe y el final de Hollywood descompuesto enlazan con el apocalipsis que va a sobrevenir en breve. El acongojante título del último corte (“The Chrome Plated Megaphone of Destiny”, literalmente “el cromado en plata megáfono del destino”) coincide con el trágico desenlace. La ciudad ha sido alcanzada por la niebla de los raritos. Un sentimiento de trascendencia te invade, la prenda se cae al suelo mientras sonidos de impredecibles realidades toman contacto con el mundo y se desperdigan los utensilios más ridículos sobre la calzada. El uso de la atonalidad, los pitidos y zumbidos ilocalizables establecen una línea coherente e ineludible. Los eventos se abalanzan vertiginosamente, el destino tira de nosotros entre sus risas, eructos y pellejos verde grisáceos. El horror alcanza su máximo al recorrer las incoherencias de la boquilla metálica y atávica del megáfono.

Aunque su principal compositor haya dejado escrito que cualquiera de las jerarquizaciones posibles de los temas incluidos en el álbum sería válido, la estructuración presente, con el megáfono diciendo la última palabra, resulta apoteósica.

The Mothers of Invention – We’re Only In It for the Money

10

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Una de las palmarias obras maestras de Zappa (y quizá la primera) con las madres de la invención llega con su tercer LP en el que la coherencia, la experimentación y la accesibilidad se dan completamente la mano. Funciona como una recopilación de temas sueltos, como un conjunto, como un paso más allá sobre la obra de Edgar Varèse. El material temático reaparece, las letras conforman una misiva coherente a favor de una sociedad marginal que en EEUU es vista con miedo, pendiente de ser erradicada.

Up

  • El aporte al mundo de la música.
  • La crítica al sistema americano.
  • La magistral composición de las canciones.
  • La coherencia y accesibilidad del discurso aún en su estilo.

Down

  • Es preciso premeditar antes de ponerse con cualquier trabajo de Zappa.
  • Las bromas y las distorsiones no se pueden tomar demasiado en serio.