Sin hacer excesivo ruido en sus inicios Grises han ido sumando adeptos gota a gota, con la misma dedicación que empleaba la tortuga para vencer a la liebre en la famosa fábula. En “Animal” y sobre todo en “Erlo” habían ido progresivamente quitando voz a las guitarras más aguerridas para otorgársela a sonidos más tropicales, experimentales en algún caso, acercándose así a Two Door Cinema Club o a los Delorean de “Apar”. Con esta fórmula lograron melodías acertadas en la ochentera “Lopan”, en la luminosa “Formas” –que apelaba a que cada uno viva su vida como le venga en gana ignorando a quienes puedan tachar su camino de errático– o en la hipnótica “Calamita”. Sin embargo, también dio lugar a intentos fallidos de innovar dentro del indie español a base de minimalismo mal ejecutado como en “Avestruz”.

“De Peces y Árboles”: Grises vuelven a su faceta más noise

Grises han recogido un conglomerado de todas esas facetas sintéticas que habían escudriñado en sus últimos trabajos para aplicárselas a aquellos riffs de guitarras recuperados del álbum que los situó en el mapa del rock electrónico español: “No Se Alarme Señora, Soy Soviético”.

En “De Peces y Árboles”, un álbum con el que regresan a la edición a pequeña escala una vez finalizada su etapa en Sony, han recogido un conglomerado de todas esas facetas sintéticas que habían escudriñado en sus últimos trabajos para aplicárselas a aquellos riffs de guitarras recuperados del álbum que los situó en el mapa del rock electrónico español: “No Se Alarme Señora, Soy Soviético”. Así, y a diferencia de lo que ocurría en “Erlo” (que pecaba de una falta de estribillos pegadizos imperdonable para una banda que pretende ser carne de festival), “De Peces y Árboles” se ha convertido contra pronóstico en la máxima colección de hits y melodías pegajosas y fáciles a la par que brillantes (y en consecuencia inteligentes) de la carrera de los vascos. Esta fórmula recuerda en cierto modo a la ejecutada por Miss Caffeina en “Detroit”, álbum con el que abrazaron el pop sin tapujos y acabó por encumbrarlos. Por otra parte, si hay una temática que aporte linealidad a “De Peces y Árboles” es la alegría de vivir, la superación de los problemas y la idea de que de todo se puede extraer algo bueno.

Una de las propuestas más interesantes que ahora mismo hay en el synth-pop español

“De Peces y Árboles” ha hecho regresar a Grises a la senda que en cierto modo abandonaron con “Erlo”, haciendo de ellos una de las propuestas más interesantes que ahora mismo hay en el synth-pop español.

Con una intro de batería muy Arcade Fire, “El Impacto” propone un inicio luminoso basado en la voz sobre la percusión a la que se va añadiendo el teclado, creando así una atmósfera un tanto marciana en la línea de los MGMT de “Congratulations”. El tema es una invitación absoluta a la reflexión y a la autosuficiencia puesto que “hay batallas que vencer, todo puede suceder dentro de ti”. Las sacudidas de guitarra después del segundo estribillo aportan la dosis definitiva de energía a un tema que funciona a las mil maravillas. Seguidamente y a pesar de no ser el mejor corte de “De Peces y Árboles”, la canción que más madera tiene para ser coreada en los shows que los guipuzcoanos darán en los próximos meses en salas y festivales es “Comida para Insectos”. Bajo este peculiar título que hace referencia a “nuestros sueños en un nicho devorados por los bichos se esconde una melodía efectiva, que recuerda en cierto modo a las composiciones más alegres de Dorian en su etapa de “La Ciudad Subterránea”.

A título personal, una de las mayores sorpresas del álbum me parece “Gato por Liebre” con un riff central de guitarra muy Hinds, con esa mezcla de punteo melódico y simplicidad naif-amateur que se mete en la cabeza para no salir. Por lo demás, se trata de un tema potente en el que la batería vuelve a ser protagonista para bien. De nuevo, al igual que en “El Impacto” se pone sobre la mesa la necesidad de asomar la cabeza ante un “mundo errático en el que apenas queda espacio para respirar. En plena euforia llega “Papel Quemado”, que quizá peca de caer en un ritmo utilizado hasta la saciedad en el indie nacional, con la diferencia de que no tiene la vestimenta de himno que sí tenían “Mi Realidad” de Lori Meyers o “En Mis Venas” de Supersubmarina. Y es que esa coda final que dice “el vacío es mi mentor, mi orientador llega a estar a la ‘altura’ de las estrofas de los Izal menos inspirados.

Si hay una temática que aporte linealidad a “De Peces y Árboles” es la alegría de vivir, la superación de los problemas y la idea de que de todo se puede extraer algo bueno.

Este ligero traspiés se soluciona en “Mi Mejor Fracaso”. El que ha sido primer single de “De Peces y Árboles” comienza con unos sintetizadores tropicales en la onda de los mejores temas de “Erlo” (“Formas”, “Huesos”) que acompañan a las primeras estrofas para romper en un estribillo de pop-rock muy ochentero (con ciertas dosis del glam de Tino Casal) y que a su vez desemboca en una guitarra noise en la línea de Sexy Zebras o del “Te Lo Digo A Ti” de Vetusta Morla. Este abanico de sensaciones, influencias y estados de ánimo que conviven en tres minutos y medio hacen de este nuevo himno al optimismo en el que se apuesta por volver a los orígenes (donde “nada es imposible ni impensable) la que probablemente sea la mejor composición de su trayectoria (con permiso de “Wendy”).

Grises se vuelven a poner el disfraz de Two Door Cinema Club en la guitarra edulcorada de “Grita”. Sin ser lo mejor del álbum, afortunadamente funciona bastante mejor que la mayoría de la discografía de los norirlandeses gracias, sobre todo, a la producción, que al combinar la voz y los instrumentos de forma densa crea una atmósfera muy sólida, similar a algunos temas synth-pop de Porches. Tras este paréntesis tropical hay una vuelta a las producciones más noise pop de Grises con “Intrépido Estúpido”, una pieza enérgica en la que el bajo lleva todo el peso para dar forma a cuatro minutos de pura euforia. Más relajada resulta “Alguien Inmenso”, que desprende una calma veraniega propia de algunos temas de Fleet Foxes o de Allah-Las (eso sí, llevado a su propio terreno de confort).

“De Peces y Árboles” se ha convertido contra pronóstico en la máxima colección de hits y melodías pegajosas y fáciles a la par que brillantes (y en consecuencia inteligentes) de la carrera de los vascos.

La faceta más noise mostrada en “Intrépido Estúpido” vuelve a tomar el protagonismo en “El Sueño de A.”, con una melodía que transporta a los mejores grupos de pop (un tanto glam) de los 80, especialmente en un estribillo luminoso y envolvente con cierto aire romántico trágico (“si te olvido estoy ya muerto). Por su parte, “Extraña Paradoja” repite en cierto modo la fórmula del track anterior, aunque con una producción más vacía en las estrofas para asemejarse a los Miss Caffeina previos a “Detroit” o a los Supersubmarina de “Santacruz”.

Es una pena que un álbum bastante ameno, potente y plagado de riffs adictivos se cierre con la ñoña “Señora Leño”, en el que las guitarras a lo Two Door Cinema Club se repiten aunque esta vez sin excesiva gracia. La intención de concluir con ella es claramente la de finalizar este elepé que llama a la positividad, a buscarse a uno mismo, y a levantarse de las caídas con una pregunta (“dime si es tarde para soñar”), quizá remarcando ese matiz conceptual. Sin embargo, mancha en cierto modo su trayectoria, pues a diferencia de “Gato por Liebre”, “Grita” o “Alguien Inmenso” suena cursi y forzada. Sin embargo, esto no quita que “De Peces y Árboles” ha hecho regresar a Grises a la senda que en cierto modo abandonaron con “Erlo”, haciendo de ellos una de las propuestas más interesantes que ahora mismo hay en el synth-pop español.

Grises – De Peces y Árboles

7.1

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Grises superan el bache del fallido “Erlo” con un disco luminoso, plagado de estribillos que bien podrían ser hits de radiofórmula si tuvieran detrás la estrategia de marketing adecuada, y que llama a la positividad y a valorarse a uno mismo como punto de partida para enfrentarse al mundo.

Up

  • El retorno de los riffs de guitarra da mucha fuerza al álbum.
  • Tiene algunos de los mejores temas que han compuesto en su trayectoria: “Gato por Liebre”, “Mi Mejor Fracaso” o “Intrépido Estúpido”.
  • La cantidad de estribillos con madera de hit que tiene les va a ayudar mucho en los directos.

Down

  • “Papel Quemado” tiene todas las papeletas para ser una de las apuestas centrales en los directos, siendo la canción más genérica y con falta de garra del álbum.
  • El exceso de positividad hace que a veces parezca que hay fragmentos sacados de libros de autoayuda.
  • Nunca entenderé por qué Two Door Cinema Club pueden ser referente de nada.