Django Django nos encandilaron hace un lustro con un álbum fresco y festivo que hacía gala de un eclecticismo encomiable. Los recursos electrónicos y orgánicos confluían en una sonoridad equilibrada y bien ornamentada de buenas líneas melódicas y brillantes armonías que le valieron el reconocimiento unánime de crítica y público. Menos proporcionado se mostraba “Born Under Saturn”, su segundo disco de estudio. Aquí la balanza se inclinó hacia el lado sintético. Sus progresiones poco obvias y sofisticadas melodías seguían llamando la atención, pero habían perdido la baza de la espontaneidad, lo que en general motivó una acogida más fría en obvia comparación con el debut.

“Marble Skies”: Django Django y la finitud de su fórmula

En esta ocasión no miran al frente para continuar la desprejuiciada exploración musical que los puso en el mapa, sino que retoman las formas de aquel primer trabajo para aplicar una contención estilística y sonora.

Tres años después, la banda londinense vuelve con un registro más sencillo y comedido que los anteriores. En Marble SkiesDjango Django siguen haciendo valer su idiosincrasia, aunque en esta ocasión no miran al frente para continuar la desprejuiciada exploración musical que los puso en el mapa, sino que retoman las formas de aquel primer trabajo para aplicar una contención estilística y sonora que por el momento no resta, pero deja entrever cierto desgaste en una fórmula que es harto complicado mantener a la vista de su derroche de material y las expectativas que el cuarteto genera en lo que a la heterogeneidad de sus composiciones se refiere.

Fotografía: Fiona Garden

Un registro más sencillo y comedido que los anteriores

“Marble Skies” deja entrever cierto desgaste en una fórmula que es harto complicado mantener a la vista de su derroche de material y las expectativas que el cuarteto genera en lo que a la heterogeneidad de sus composiciones se refiere.

El álbum se inicia con la homónima Marble Skies. Una base de corte kraut en las estrofas nos empujará hacia un estribillo de voz cuasi etérea, convenientemente armonizada, que junto a un sintetizador brillante que actúa como contrapunto a la voz nos imbuirán en el que es el temazo del disco. Si alguna vez hemos podido leer que Django Django tenían grandes composiciones pero adolecían de un gran himno ya podemos estar tranquilos, porque “Marble Skies” viene a suplir esa carencia. Imposible olvidar esos versos que claman: Take us as we are / We have gone too far / Let the water rise / We are following marble skies”. La cantante Self Esteem será la encargada de poner voz a la melodía de Surface to Air. Discotequera y amable, se presenta como una buena composición, aunque echamos en falta un quiebro que la lleve a un nuevo plano sonoro más allá de lo que parece una reiteración constante de las estrofas dada su embriagadora sutileza.

Se inicia a continuaciónChampagne, una pieza que parece la melliza de aquella “Storm” que incluyeron en su primer álbum. No son iguales, pero tampoco se diferencian demasiado en cuanto a ritmo, instrumentación y estructura. La parte que en un principio tañía la guitarra ahora le corresponde al órgano, y de paso nos regalan un estribillo aceptable y delicado que convierte la pista en la hermana guapa de “Storm”. O el hermano, si hablamos de tema o corte. Otra de las grandes canciones del álbum la encontramos en Tic Tac Toe, de esencia rockabilly. Unas formas con las que, curiosamente, ya jugaron en “Wor”, contenida también en “Django Django”. Grandes y luminosas armonías en una canción tremendamente rítmica y pegadiza que se sitúa como una de las más destacas del compacto.

Vincent Neff, David Maclean, Tommy Grace y Jimmy Dixon luchan contra unas expectativas inalcanzables por la sorpresa que supuso su debut y el posterior lastre del hype, de manera que intentar emular aquel éxito desde unos parámetros invariables se antoja, cuanto menos, utópico.

Más original se revelaFurther, la cual atrapa con su misteriosa atmósfera generada por el sintetizador en el estribillo. El tema deviene sencillo y efectivo, con la mirada puesta en el rock clásico. La sobriedad contrasta con la extravagancia a la que nos tenían acostumbrados, los elementos son mínimos y mesurados, sin demasiados efectos espaciales retrofuturistas, y con una guitarra que vuelve a tener un papel relevante en la construcción de las canciones tras ser un mero espectro en el trabajo previo. Así se aprecia en la canción anterior y en la presente, seguramente por mera necesidad estética, pero celebro esa concesión a los sonidos naturales entre tanta capa electrónica. Sundials, por su parte, continuará con dicha licencia sonora al sustentarse sobre un piano que marcará toda la composición. Suave, tranquila y ligeramente monótona, corresponderá a los cambios de dinámicas y a un inesperado clarinete el papel de dinamizadores de la misma.

Sinceramente, saben hacerlo mejor, y para muestra “Beam Me Up”, el corte necesario para levantar de nuevo el disco. Otro de sus momentos álgidos. Django Django juegan con un synth-pop oscuro que referencia las formas de Depeche Mode en una pista que enamora desde la primera escucha ante la potencia de su sintetizador. No les sienta nada mal este estilo con el que ya experimentaron en la estupenda “First Light”. Se delinea así un camino a explorar en profundidad con el que podrían facturar un álbum homogéneo y bastante interesante. Sólo así podrían sorprender a un público conocedor de la ecuación maestra y deseoso de un elepé con la espontaneidad que hizo grande “Django Django”. Vincent Neff, David Maclean, Tommy Grace y Jimmy Dixon luchan contra unas expectativas inalcanzables por la sorpresa que supuso su debut y el posterior lastre del hype, de manera que intentar emular aquel éxito desde unos parámetros invariables se antoja, cuanto menos, utópico.

Su primer trabajo se basaba en el derroche de ideas, algo que se estima lógico al considerar que el grupo tiene aún todo por decir. Pero ahora, dos discos después, se aferran a su exitosa propuesta con una utilización prudente de los recursos sonoros, reescriben viejas composiciones y se refugian en géneros concretos para completar un álbum.

In Your Beat supone una continuación fluida de la anterior. Se inicia sin descanso y, aunque mantiene la base kraut, no tarda en cambiar el carácter, ahora más festivo y hortera. Escúchese al respecto la decadente melodía eurovisiva del estribillo, cuando entona: In your beat / Dancing with me”. No es lo mejor que vamos a encontrar en este trabajo, desde luego. Real Gone continúa explorando el género alemán. La composición se desarrolla a partir de una intensidad creciente que nunca llega a explotar. Suena bien, pero se hunde en la monotonía a la segunda escucha. No parece particularmente inspirada esta recta final. Y menos cuando en Fountains, la pieza de cierre, Django Django juegan a hacerse pasar por King Gizzard & The Lizard Wizard al elaborar una composición que no hubiera desentonado en absoluto de ser incluida en “Polygondwanaland”.

Django Django entregan con “Marble Skies” un disco que recoge varias buenas composiciones que, no obstante, revelan un ligero agotamiento de su propuesta. En esta ocasión salen airosos, pero el reciclaje de ideas de su primer álbum en un estadio tan temprano de su carrera como es el de este tercer lanzamiento no hace augurar muy buenas perspectivas de cara a futuros proyectos. Su primer trabajo se basaba en el derroche de ideas, algo que se estima lógico al considerar que el grupo tiene aún todo por decir. En él volcaron su mundo musical interior al completo. Pero ahora, dos discos después, se aferran a su exitosa propuesta con una utilización prudente de los recursos sonoros, reescriben viejas composiciones y se refugian en géneros concretos para completar un álbum: el kraut, en este caso. A la vista de los hechos, más les vale reinventarse y obviar las demandas del público. Pero no sólo estas, también su autoexigencia como grupo para recrear de nuevo un triunfo anterior, e incluso su propio pasado. Todo debería empezar por enfocar sus composiciones desde la economización de ideas y recursos. Las formas básicas también son una buena apuesta, y canciones como “Marble Skies” y “Beam Me Up” son buena muestra de ello. La algarabía sonora ya fue. Es momento de dejar atrás la resaca del éxito.

Django Django – Marble Skies

6.5

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Django Django vuelven la mirada a su debut homónimo para retomar los sonidos híbridos y algunos conceptos estilísticos de aquel. “Marble Skies”, su nuevo álbum, mantiene la idiosincrasia del grupo, pero se muestra más sencillo y comedido que en sus referencias anteriores, de las que también recuperan algunas ideas musicales. Aunque es un buen disco cabe preguntarse: ¿se está agotando su fórmula?

Up

  • Siguen cuidando su buen hacer melódico y armónico.
  • Con temas como “Marble Skies” y “Beam Me Up” demuestran, y se demuestran, que saben hacer grandes canciones sin tener que vivir de forma permanente de las ensaladas musicales.

Down

  • En su afán por repetir el éxito de su debut siguen aferrados a una fórmula exigente que va dando muestras de agotamiento.
  • El reciclaje que evidencian “Champagne” y “Tic Tac Toe”.
  • Hay varios momentos en los que el disco en hunde en la monotonía.
  • En “Fountains” la banda se desprende de toda hechura personal para emular, de forma altamente fidedigna, las formas de los australianos King Gizzard & The Lizard Wizard.