El debut en solitario de Brian Fallon (Painkillers”) hizo honor a su título y fue, más que un disco, un alivio para sus seguidores. En varios sentidos: por un lado al demostrar que “Get Hurt” (último álbum de The Gaslight Anthem) fue más un borrón que una muestra de despeñamiento musical, y por otro al reencontrarnos con un Fallon inspirado y con ganas. Han pasado ya dos años y medio desde la separación de The Gaslight Anthem y el de New Jersey vuelve a la carga con un segundo trabajo falto de contundencia o inspiración.

Fallon, entre el piloto automático y un rumbo pop

Han pasado ya dos años y medio desde la separación de The Gaslight Anthem y el de New Jersey vuelve a la carga con un segundo trabajo falto de contundencia o inspiración.

Para empezar el momento en el que sale este segundo disco despista. Y es que su publicación queda eclipsada por la noticia que realmente importa a los seguidores de Fallon y Gaslight Anthem (que son los mismos): la reunión del grupo para, al menos, una serie de conciertos en Estados Unidos a lo largo de este año. La excusa del décimo aniversario de “The 59’ Sound” parece algo débil, dando la impresión de ser más una especie de prueba de cara al futuro. En este marco, ni siquiera sus seguidores más acérrimos se emocionarán tanto por que vea a la luz este “Sleepwalkers” que por la reunión de un grupo cuya huella aún perdura.

Fotografía: Press

Un “Painkillers” 2.0 con aroma algo más pop y errático

La idea que acaba dejando este disco es que por un lado el de Red Bank no ha querido estrujarse demasiado los sesos con su rock sentido y emotivo, fiándose quizá en exceso de su sobresaliente capacidad vocal. Mientras que, por otro, ha agrupado un conjunto de temas muy accesibles para el público masivo que se acercan al pop de radiofórmula peligrosamente, alejándole del aura atormentada y punk que el encumbró en su día. Esta vez a Brian le ha faltado alma, buenos temas o una dirección clara, pero que te deje frío un trabajo suyo es lo peor que puede ocurrir.

Esto en principio sería una mala noticia para los intereses comerciales de Brian, si no fuera porque nos encontramos ante un trabajo que se disfruta más sin sacarlo del segundo plano del que parte. Arranca “Sleepwalkers” con If Your Prayers Don’t Get to Heaven y un deje funky extrañamente chirriante con una de las voces más intrínsecamente melancólicas del rock americano reciente, y sigue con Forget me Not, single entre la autoparodia y el autohomenaje. Depende de si se considera llamar a Stacy y cantar sobre cantar canciones melancólicas un guiño nostálgico o una broma interna. Él mismo haciéndose los coros es una especie de aviso para navegantes: he vuelto a hacer lo que me ha dado la gana. Yo solo, os guste o no. Esto sería una gran noticia si lo que nos presenta Fallon fuera algo más interesante.

Con mejor (“Come Wander with Me”, “Neptune”) o peor suerte (“Her Majesty’s Service”), la idea que acaba dejando este disco es que por un lado el de Red Bank no ha querido estrujarse demasiado los sesos con su rock sentido y emotivo, fiándose quizá en exceso de su sobresaliente capacidad vocal. Mientras que, por otro, ha agrupado un conjunto de temas muy accesibles para el público masivo que se acercan al pop de radiofórmula peligrosamente, alejándole del aura atormentada y punk que el encumbró en su día.

Un saxo acertado por aquí (Sleepwalkers”), algo más de vidilla (en el falso punk de “Little Nightmares) por allá, y Fallon salva los muebles. Porque con esa voz y ese talento melódico habría que empeñarse mucho para no hacerlo. Pero no es suficiente. Esta vez a Brian le ha faltado alma, buenos temas o una dirección clara, sigo sin tenerlo claro. Pero viniendo de un artista cuya baza principal es su capacidad de emocionar con una guitarra, que te deje frío un trabajo suyo es lo peor que puede ocurrir.

Brian Fallon – Sleepwalkers

5.6

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Segundo largo en solitario del ex-líder de The Gaslight Anthem, deslucido por la futura reunión de la banda original y una rara falta de inspiración. De tanto llamar a las musas por su nombre éstas han terminado ignorando al bueno de Brian Fallon.

Up

  • Fallon es Fallon y siempre será Fallon. Su voz es nuestra constante.
  • Algunos de los temas mencionados arriba u otros como “Watson” o “See You on the Other Side” mantienen el tipo.

Down

  • Repetir “Painkillers” con un aroma algo más pop y errático no es precisamente una proeza de ingenio.
  • Su coincidencia con la reunión de TGA refuerza la sensación de intrascendencia.
  • Muchos minutos para tan poca chicha.