Fue en 1963 cuando Charlie Watts, a los 21 o 22 años de edad, se unió a la disciplina de The Rolling Stones como baterista. Desde entonces han pasado nada menos que 55 años y ahí sigue, como el primer día (cuando se dice que Sus Satánicas Majestades van a enterrarlos a todos no es casualidad). Sin embargo, no podemos obviar que tanto Watts como sus satánicos colegas septuagenarios se encaminan casi hacia ser octogenarios, y en algún momento hay que parar. Algo así ha dejado caer en su última entrevista con The Guardian:

Me encanta tocar la batería y me encanta tocar con Mick, Keith y Ronnie, aunque no sé qué pensarán el resto. Pero no me molestaría si los Rolling Stones dijeran que ya es suficiente. Sin embargo, no sé qué haría si me detuviera. Keith es muy bueno para decir que una vez estás en marcha, continúa sin cesar. Mi gran preocupación es estar lo suficientemente bien. Pero no trabajamos como solíamos hacerlo, afortunadamente. Hay bastante tiempo entre cada concierto.

No obstante, las más controvertidas declaraciones de Watts surgieron a raíz de charlar sobre el fallecimiento de David Bowie después de entregarnos el maravilloso, aunque sombrío y en el fondo funesto, “Blackstar”. El baterista de los Rolling Stones se quedó francamente sorprendido por el revuelo que causó su marcha y la cantidad de homenajes que le han rendido innumerables personalidades desde entonces:

Pensaba que la gente se quedaría muy triste obviamente. Bowie fue un tipo encantador y escribió algunas buenas canciones. Pero, para mí, no fue ningún genio musical.