Es uno de los artistas más interesantes de nuestro tiempo. Paco Contreras, más conocido como Niño de Elche, abre otro capítulo discográfico en su carrera musical a título personal para legarnos el sucesor de aquel “Voces Del Extremo” que encandiló a crítica y público tres años atrás. Y lo hace después de haber facturado el que para esta casa fue el disco nacional del pasado año, “Para Quienes Aún Viven”, surgido de la unión de Niño de Elche y la banda madrileña de post-rock Toundra. Una asociación deliciosa que convino en llamarse Exquirla.

Sus trabajos son arriesgados y certeros. A Niño de Elche no se le puede achacar un estancamiento artístico como tampoco podemos hablar de un quehacer desatinado. Probablemente porque él mismo ha erigido un mundo del que es dueño y señor, donde hace y deshace a su antojo. Donde no hay reglas que encorseten la expresión artística. Un “no lugar”, como él lo llama, donde el flamenco se construye y deconstruye continuamente, sin más límites que los que el propio autor se impone en base al concepto que defina el proyecto. Así lo muestra en la dilatada “Antología del Cante Flamenco Heterodoxo”, su nueva obra. Hablamos con Paco Contreras sobre ella y sobre la cultura de la que emana.

Publicaste tu trabajo anterior, “Voces Del Extremo”, en 2015. Ahora nos traes 27 canciones y de por medio has estado involucrado en otros proyectos. Incluso has publicado un libro. Ha sido bastante fértil este trienio.

Sí. Y lo que queda. A mí me gusta estar involucrado en muchísimas propuestas porque para mí la creación artística no es lineal, como la historia. Me gusta estar metido en diferentes proyectos para que ellos mismos se retroalimenten y cojan forma diferente: una exposición, un cuadro, un libro, una película, un vídeo-arte, un disco… Para mí la cuestión discográfica no es nuclear, aunque la trabajo mucho más, pero no es solamente mi línea de trabajo, como bien sabes. Y bueno, lo fructífero pertenece a lo que entendemos por producción de arte en sí.

Vienes pisando fuerte desde la misma portada. Parodias el discurso conservador del flamenco e incluso emulas la pose de Antonio Chacón. Una confrontación muy explícita.

Sí. Es irte un poco a la raíz de las cosas. En las entrevistas se está repitiendo esta cosa de: “es una portada clásica”. Reflexionad sobre las portadas del flamenco y a ver cuántas hay desde estas lógicas. No es tan clásico una portada así. Hoy en día es mucho más clásico una portada modernista, en el sentido de ir con un trajecito ajustado, que ya no sabes si es un disco de jazz, de flamenco… lo moderno estaría en otra cosa, y lo clásico también. Lo clásico hoy en día es salir con una portada de otro estilo. Esto es una portada radical, me gusta llamarla.

No me siento cómodo con las palabras transgresor, vanguardista ni revolucionario.

De hecho, partiendo de lo que significa Juan de Mairena en este mundillo tú incluyes una canción titulada “Coplas Mecánicas de Juan de Mairena”. La más experimental del disco. ¿Es una crítica a la eterna repetición de los esquemas del flamenco tradicionalista?

Esa canción, no sé si vas por ahí o no, no habla sobre Antonio Mairena. Es sobre el personaje que Antonio Machado crea en su literatura. No es tanto una crítica a las formas tradicionalistas, aunque el disco está en tensión con las fórmulas tradicionalistas. Ese tema en concreto no es tanto eso. Habla sobre lo popular. Lo que Machado entendía por cómo se creaban las coplas desde lo popular. Luego, paradójicamente, una copla que él escribe y es una copla como de amor entre hombre y mujer, se crea ella misma y, cuando la cumples cien por cien, puede ser una copla de feminismo o de teoría queer. Es paradójico en un texto de Machado. Nadie se lo esperaría. Y esta lógica se repite mucho en el disco. Es coger antológicamente muchas piezas literarias, sonoras, etc., y cumplirlas más o menos con la ortodoxia más extrema. Y cuando tú intentas cumplir la ortodoxia más extrema se convierten en heterodoxas, ellas mismas explotan y se convierten en otra cosa. No solamente como yo lo interpreto, sino en el contexto que está, quién las escucha, etc.

Me llama la atención los títulos de las canciones. Cada una nombra a un personaje, sea artista o intelectual, que ha estado, de alguna manera, enfrascado en la negociación del discurso de lo flamenco a lo largo del siglo XX.

Sí. Es un poco seguir con los títulos grandilocuentes de las antologías. Y siempre utilizando un referente como excusa o valor a lo que tú haces. El “Fandangos de Helios Gómez”. Vas al señor Gómez y lo valorizas, lo valoras; pero también te sirve como coartada para decir que tú eres un mero exponente de la historia. Cosa que bien sabemos no es del todo cierto, claro.

¿Cuál ha sido el criterio a la hora de elegir unas personas y no otras?

Ha sido arbitrario. Los títulos y todo es obra de Pedro G. Romero, que es el director artístico. Pedro G. me iba mostrando piezas, ideas… e íbamos eligiendo qué pieza o qué idea tenía más importancia dentro de lo que podemos entender como antología, como heterodoxo y como flamenco. Ha sido un poco arbitrario al final. Tiene que ser, porque es paradójico hacer algo heterodoxo siendo arbitrario, pero es una antología y las antologías son arbitrarias. Esa paradoja también me gustaba muchísimo. Y el 27 era un número que le gustaba mucho a Pedro. Podíamos haber hecho 43 o yo qué sé.

Seguimos con esa aleatoriedad…

Sí. Ciertamente, dentro de dos o tres años lo mismo podemos hacer dos volúmenes más. Quién sabe. Está abierto. Es una antología que no marca tanto el intentar cuadrar lo que es lo heterodoxo.

Entre tanto experimento llaman la atención varias canciones de hechuras convencionales y muy accesibles como “Fandangos y Canciones del Exilio”, “El Tango de la Menegilda” y “Caña por Pasodoble de Rafael Romero El Gallina”. ¿Se trata de algún tipo de concesión?

No. Son simplemente piezas que están ahí y que creíamos que esa era su estética y su sentido. No hay ninguna concesión más allá de lo que creíamos que era importante que estuviese por lo que cuenta y por las conexiones sociales y políticas que tienen. Es la concesión que nosotros mismos nos damos. Es una concesión estética. La concesión en el sentido de bajarte los pantalones, no. Las antologías no funcionan desde ahí, y este disco no funciona desde ahí. Hemos intentado ser fieles a lo que el concepto nos daba.

Seguramente, trasgresor y revolucionario sean los adjetivos que más aparecen en los artículos sobre Niño de Elche. Tanto tu propuesta personal, como con Exquirla o la de Quentin Gas, por ejemplo y por poner ejemplos actuales, me parecen originales, pero creo que no las definiría como revolucionarias. Me parecen propuestas de nuestro tiempo que muestran a un género vivo, en constante evolución, que admite unas influencias lógicas. Me parece más transgresor y artificial el querer congelar una forma de hacer las cosas en el tiempo, desconectado de todo contexto político, social, musical, cultural… ¿No es más lógico que el flamenco evolucione, temática y musicalmente, que forzar ese inmovilismo?

Totalmente de acuerdo. Yo no me siento cómodo con las palabras transgresor, vanguardista ni revolucionario. Primero porque tienes que tener un consenso social dentro de lo que se supone que es ser revolucionario, y en el flamenco no hay consenso social con lo que yo hago ni yo intoxico a mucha gente con lo que hago. Para ser revolucionario tendría que, realmente, revolucionar un contexto, a una masa, y lo que yo hago no lo hace. Transgresor… eso siempre se mide en comparación con un contexto, y seguro que tampoco, porque hay muchas transgresiones hoy en día. Y tu reflexión última me parece que es muy acertada. El flamenco, como toda manifestación artística, como todo en la vida, no sé si evoluciona o revoluciona o lo que sea, pero no es estático.

No utilizaría tanto la palabra evolución, porque son como pasos hacia delante. Nosotros estamos hablando de los desplazamientos, que es una forma no lineal del transcurso del tiempo y de la historia. Aquí el problema lo tienen los ortodoxos, los que creen que se puede construir una ortodoxia. Los conservadores. Esa gente es la que tiene el problema. Porque claro, la existencia de las cosas les está diciendo que el cosmos funciona de otra forma. Entonces, es una utopía la ortodoxia. No sé si los ortodoxos son transgresores o si son agresores.

Para mí la creación artística no es lineal como la historia. Me gusta estar metido en diferentes proyectos para que ellos mismos se retroalimenten y cojan forma diferente.

¿Vive la cultura flamenca más conservadora de una falsa autenticidad?

Sí. Además, lo que decías antes de originales, tampoco me gusta mucho originales. Las antologías son en gran parte originales, pero no porque tengan un origen auténtico y puro. La autenticidad no siempre hay que medirla en lo material. Está más en las actitudes, en las formas de hacer o en las lógicas que se utilizan en la práctica artística, más que los resultados.

¿Hay un interés en que esto sea así?

Según qué colectivos, qué movimientos o qué gente imagino que sí. Claro.

A nivel político, por ejemplo, institucional…

En relación con el flamenco hay un problema latente que es la cosa de la nacionalización del flamenco. Desde la Junta de Andalucía sí se ha intentado, o se intenta. En el momento en el que se introduce el flamenco en el Estatuto se le intenta dar una categoría andaluza. Una politización parcial de lo que es el flamenco. Como el tema gitano, el tema proletariado y otras tantas ideologías monolíticas que se utilizan como el flamenco. Pero el flamenco y sus agentes son mucho más líquidos que todo eso. Lo bueno que tiene esto es que, y lo demuestra la Antología, lo relacionamos con muchísima estética, muchísimo movimiento y una forma muy anárquica, un poco pensada, muchas veces, y eso hace saltar las costuras. La gente intenta meterlo con unos calzadores utópicos y al final el flamenco es mucho más fascista que todos ellos, por suerte, y los revienta.

El problema lo tienen los ortodoxos, los que creen que se puede construir una ortodoxia. Los conservadores. Porque la existencia de las cosas les está diciendo que el cosmos funciona de otra forma. Entonces, es una utopía la ortodoxia.

Has comentado el tema de lo gitano, y me parece interesante porque recientemente leía en un artículo que, a pesar de la contribución a la historia del flamenco de muchos artistas no gitanos, son los gitanos los que obtienen el reconocimiento público e institucional. Esto venía a cuento de que algunos artistas gitanos y flamencólogos denuncian que cada vez se le da menos crédito a la etnia gitana en cuanto que creadores del flamenco. ¿Es el flamenco gitano o el romanticismo de la flamencología lo ha hecho gitano?

Hay de todo un poco. Hablar de gitano y no gitano, eso me preocupa más que encontrar la verdad de cuanto de aportación artística tiene una cosa u otra. Me preocupa que se busque la verdad y el porcentaje de cuánto tiene de una cosa o de otra. Como si el mundo gitano fuese homogéneo, fuese un colectivo matizado, o como si la raza gitana fuese algo que realmente sabemos dónde empieza y dónde termina. Si lo interesante de toda esta expresión y todos estos conceptos es que es un límite tan extenso que por eso se mezclan y se proyectan de una forma que se escapa de cualquier discurso preestablecido. Entrar ahí es absurdo, la verdad. Entrar ahí es absurdo.

Tú te formaste en una escuela de flamenco en Sevilla.

Yo estuve en una escuela de Sevilla. Formarme, no.

¿Cómo fue la experiencia?

Ahí aprendí, sobre todo, lo que no debía de hacer. [Risas] Porque veía los tocaores de flamenco, los cantaores de flamenco, compañeros… y ahí aprendí lo que no quería hacer, que es mucho más importante que lo que quieres ser. Y ya, mis desplazamientos van por ahí, que es apartarme del fuego más que crear un fuego personal. Cuando te apartas del fuego encuentras a tus iguales, que no son ni parecidos, pero te acerca un poco al querer apartarse del fuego. Ahí es donde yo me encuentro con muchísima gente.

Fotografía: Promo
Fotografía: Promo
¿Te consideras un artista flamenco?

Yo siempre he sido un artista flamenco. Ex-flamenco, o pro-flamenco, o proto-flamenco. La palabra flamenco siempre aparece en mí, de una forma u otra, aunque yo no quiera incluso.

Te lo comentaba porque en tu biografía de Twitter reza ‘ex flamenco’. Y me llamó la atención ese ‘ex’.

Sí, porque estoy diciendo que hay flamenco en mí, pero no estoy en la zona donde se supone que está el flamenco. El flamenco está en la no zona y en continuo desplazamiento. A mí me gustan mucho las zonas cero. El no lugar. Al fin y al cabo es donde yo quiero transitar. Los estados porosos del género, la capacidad artística, la ideología… todo tiene muchas tensiones. Muchas paradojas.

El flamenco, como toda manifestación artística, como todo en la vida, no sé si evoluciona o revoluciona o lo que sea, pero no es estático.

Manuel de Falla, en su concepción de lo jondo y lo flamenco, legitimaría tu propuesta como flamenco apelando a la degeneración modernizada del cante.

Pues no sé. Nos podríamos sorprender, también. Si él me escuchara diría que lo que hago es una mamarrachada. Él no era muy del estilo de las vanguardias tradicionales o clásicas. No sé si el futurismo es una cosa que a él le pondría mucho. O unas piezas performáticas que en su época no existían. No sé. No sé cómo se lo tomaría.

¿Cómo se recibe tu propuesta en el extranjero? ¿Se impone el tópico?

En el extranjero genial. Se impone el tópico, pero mis propuestas, claro, a mí me meten en festivales donde el tópico no funciona mucho. Depende del contexto y los sitios a los que me inviten. No es lo mismo ir a un festival de cine que ir a un festival de world music. Al festival de world music es más difícil que en otros contextos, porque al fin y al cabo esa mirada es más clásica que lo que yo hago.

¿Qué ha supuesto para la carrera de Niño de Elche fichar por Sony?

Ha supuesto poder sacar proyectos tan interesantes y tan ambiciosos como este.

Gira “Antología del Cante Flamenco Heterodoxo” 2018:

24 FEBRERO – TORREVIEJA, AUDITORIO DE TORREVIEJA
1 MARZO – ÁMSTERDAM, FLAMENCO BIËNNALE
2 MARZO – RÓTERDAM, FLAMENCO BIËNNALE
3 MARZO – LA HAYA, FLAMENCO BIËNNALE
5 MARZO – MADRID, TEATRO LOPE DE VEGA (SON EG)
9 MARZO – BARCELONA, SALA BARTS (GUITAR BCN ’18)
10 MARZO – GERNIKA, FESTIVAL LEKUEK
14 MARZO – NUEVA YORK, FLAMENCO FESTIVAL
14 ABRIL – ZARAGOZA, SALA LAS ARMAS (CICLO DE LA RAÍZ)
15 ABRIL – HUESCA, CC MANUEL BENITO MOLINER
26 ABRIL – VALENCIA, ESPAI RAMBLETA (CICLO SERIOUS FAN MUSIC)