Cuando pensamos en Japón lo primero que se le pasa por la cabeza a una generación de jóvenes –y ya no tan jóvenes– españoles es el anime y el manga que inundaron y siguen inundando nuestros hogares desde los ochenta. Quizá después recordemos que el sushi está muy de moda ahora mismo por aquí y, por último, sobre todo si vivimos con gente joven, que desde las tierras donde nace el Sol se está exportando con ferocidad un histerismo musical con un cierto frikismo bizarro al que llaman J-Pop o J-Rock.

Para aquellos que aún no se hagan a la idea: imagínense pelos de muchos colores, hombres barbilampiños y mujeres aniñadas que llenan las paredes y las playlists de la juventud en Oriente –y ahora en parte de Occidente– con su excéntrico look y sus voces agudas. Pero esto no cuadraba en las cabezas de los protagonistas de hoy. Cuatro chicos que, aun pensando que iba a ser una lucha a contracorriente, descubrieron una cultura alternativa underground en las calles de Tokio dando paso a la formación de DYGL.

Nobuki Akiyama, Kohei Kamamoto, Yosuke Shimonaka y Yotaro Kachi comenzaron su andadura como grupo musical allá por 2013, y lo que aparentemente era un simple pasatiempo universitario lo convirtieron en su modo de vida. Tras algunos cambios de nombre, DYGL se dedicaron durante varios años exclusivamente a componer y a tocar en su país natal hasta que, por cosas del azar o del destino, acabaron trabajando con Gus Oberg y Albert Hammond Jr. (sí, sí, el guitarrista de los Strokes).

Su sonido ha encandilado a esa prensa anglosajona tan fanática de las comparaciones como siempre, y ya los califican como los Strokes japoneses. A ellos eso les da igual, ya que el objetivo que tienen con “Say Goodbye to Memory Den” es conquistar toda Europa. Nobuki Akiyama, vocalista de DYGL, ha sido quien nos ha atendido para charlar un poco sobre música, sensaciones y experiencias.

En primer lugar nos sentimos obligados a preguntarte cuál es el significado de DYGL. ¿Es algún tipo de acrónimo?

Sí, DYGL es el acrónimo de la palabra ‘Day-Glo’, un color fluorescente que se suele utilizar para pintar las paredes. También encontré otro significado para esta palabra que se refería a algo de mal gusto y ostentoso, y nos encantó. En nuestros comienzos en realidad nos llamamos ‘De Nada’ porque nos gustaba cómo sonaban estas palabras españolas, pero bueno, a lo largo de nuestra existencia hemos barajado algunos nombres hasta que nos quedamos con DYGL. ¡Aunque debo decirte que aún me gusta ‘De Nada’!

La escena indie de Tokio era algo como una comunidad secreta incluso para gente como nosotros, que somos de la zona.

Comenzasteis en 2013. ¿Cómo fueron vuestros primeros años desde el inicio hasta la grabación de “Say Goodbye to Memory Den”?

Cuando comenzamos con la banda durante nuestros años universitarios lo hicimos con la premisa de que fuera algo para pasar el rato. Pero todo comenzó a ir muy bien, nuestros amigos nos decían que sonábamos interesantes y decidimos seguir con el proyecto. Nuestro primer paso fue poner algunas canciones en SoundCloud y Bandcamp y fue gracias a estas plataformas como unos organizadores de eventos nos encontraron y decidieron contactar con nosotros.

Estas personas nos escribieron diciéndonos que querían contratarnos para algunos shows que estaban realizando y nos empezamos a mover por ambientes universitarios. La escena indie de Tokio era algo como una comunidad secreta incluso para gente como nosotros, que somos de la zona, pero rápidamente nos dimos cuenta de que la gente que se movía por estos círculos tiene un gran gusto musical.

Siempre habíamos estado muy en contra de todo el mercado de musical que se mueve por Japón, así que ver que esto existía en nuestra ciudad fue un gran descubrimiento.

Después de todo esto decidimos meternos de lleno en el mundo de la música, incluso tras graduarnos en la universidad. En un primer momento teníamos la intención de mantener la banda de la forma más real posible, es decir, que hiciésemos nosotros todo sin ayuda de nadie. Sin embargo, conocimos a unos chicos fantásticos de una compañía de marketing llamada Amuse & POPGROUP y decidimos firmar un contrato con ellos.

Sé que resultará extraño que una banda indie firme con una gran compañía musical, pero pensamos que tal vez era lo más interesante para expandir nuestra forma de hacer música en la sociedad japonesa. Nadie nos ha forzado a hacer bailes estúpidos como a otros grupos del país, ni mucho menos. [Risas]

Hasta ahora todo está yendo bien. Hemos grabado un EP, dos singles y un álbum. Todo grabado entre Japón, Los Ángeles y Nueva York. Hemos ido a ocho países y aun tenemos muchos sueños por delante que están por cumplirse.

Que os haya producido una eminencia musical como Albert Hammond Jr. (guitarrista de los míticos Strokes) es un sueño para miles de bandas en todo el mundo. ¿Cómo comenzasteis vuestra relación profesional?

Meses antes de grabar nuestro álbum debut tuvimos un periodo de reflexión en el que decidimos a quien deberíamos preguntar para producir nuestro trabajo. Nos estudiamos algunas listas eternas con nombres de productores y técnicos que aparecen en las carcasas de algunas de nuestras bandas preferidas y cuando contactamos con algunos de ellos, Gus Oberg –una de nuestras primeras opciones– estaba buscando una banda japonesa con la que trabajar y era amigo de un chico al que conocíamos. Cuando nos enteramos de esto nos quedamos impresionados ante tal casualidad.

Poco tiempo después nos enteramos de que Gus iba a trabajar junto a Albert para producirnos el álbum. Al principio creíamos que era un tipo demasiado exitoso para trabajar junto a una banda como la nuestra y estábamos un poco aterrorizados sobre su reacción al escuchar nuestra música. Les enviamos unas demos y al poco tiempo recibimos su aprobación y nos pusimos rumbo a Nueva York para grabar. Albert es una persona espectacular y un gran músico que tiene siempre en mente la mejor forma para crear sonidos que cuadran a la perfección y unas fantásticas ideas para el futuro de la banda.

Trabajar con ellos ha sido increíble. Son el técnico y el productor idóneos para una banda. Tienen siempre presente nuestra opinión, aportan su experiencia y además durante las grabaciones no paran de ver películas como 007, Trainspotting y algunas más picantes. [Risas]

¿Cuáles son los mejores consejos que os ha dado?

Tuvimos nueve días para grabar catorce canciones, y en ese poco tiempo es muy complicado tener la típica conversación de veterano de la música a novato. Pero sí que recuerdo que Albert se centraba muchísimo en el aspecto sonoro de la canción. No es que dejase de lado el tema lírico ni mucho menos, pero para él lo importante era que todo tuviera armonía instrumental. Albert estaba siempre centrado en quitarnos aquellas partes de la guitarra que según su parecer eran innecesarias y adornaban demasiado. “Concentrad vuestro sonido”, esa era la frase que más repetía y desde luego es lo que más nos ha enseñado. Su idea era que no nos extendiéramos demasiado con las canciones.

¿Y que opináis sobre las constantes comparaciones que os hacen con los Strokes? ¿Es injusto marcar o encasillar vuestro sonido a una banda u os beneficia?

¿Quién odia a los Strokes? Desde luego que estamos muy metidos en su estilo de música porque siempre han supuesto una gran influencia, pero no creo que seamos tan similares. Trabajar con Albert hace que mucha gente y medios de comunicación intenten compararnos, así que, ¿crees que si trabajamos con Johnny Marr la próxima vez sonaremos igual que él o los Smiths?

No sé, no creo que trabajar con gente como Albert ayude tanto como muchos piensan a la hora de conseguir grandes audiencias. Pero si al menos ayuda a que la gente nos presente un poco de atención bienvenido sea. A The Strokes en sus inicios los comparaban con Television o The Velvet Underground, así que espero que en unos años comparen a otra banda con nosotros.

Vuestro álbum debut “Say Goodbye to Memory Den” es un éxito en Gran Bretaña para la prensa y para una parte del público. Está claro que gustáis a los críticos anglosajones, pero, ¿cómo ha sido la repercusión en Japón?

Estamos muy contentos al ver que algunos medios de comunicación internacionales están interesados en nosotros. Pero también más gente de la que esperábamos en Japón ha reaccionado muy bien con nuestro disco. Desde nuestros inicios (cuando aún éramos De Nada) teníamos en mente que nuestro estilo de música estaba hecho para que gustase a las personas de fuera de Japón, pero ha sido toda una sorpresa. La mayoría de música que se escucha en Japón tiene que ver con el J-Pop, el  J-Rock y un puñado de músicos sintéticos, así que teníamos interiorizado que era normal que nos pudieran ignorar en nuestro propio país.

A los Strokes en sus inicios los comparaban con Television o The Velvet Underground, así que espero que en unos años comparen a otra banda con nosotros.

¿Qué esconden los entresijos de vuestro “Say Goodbye to Memory Den”?

El EP “Don’t Know Where It Is”, lanzado poco antes que el larga duración, es quizá algo más rudo en cuanto a sonido y letra. Eso estaba genial, pero para lo siguiente nos encaminamos hacia algo más puramente indie. De esta forma, las letras en “Say Goodbye to Memory Den” se han vuelto más personales que en el EP; hablan más sobre nuestras decepciones y problemas.

La grabación del EP fue muy divertida porque la hicimos en analógico para conseguir ese sonido diferente que necesitábamos, pero para el álbum nos hemos ido más por el camino profesional. Me parece interesante que la gente sepa que hemos estado cuatro años intentando sacar este LP y recoge la mejor colección de nuestras canciones. Los primeros álbumes son siempre los mejores y los más especiales.

¿Dar un concierto en Europa era una meta imprescindible para DYGL o sólo una consecuencia del trabajo bien hecho?

¡Llevábamos mucho tiempo soñando con tocar en Europa! En Europa tenéis las ciudades más hermosas, con más historia y el mejor arte y cultura del mundo. Hay muchísimas cosas europeas que han influido en nuestra creatividad, así que era necesario devolver todo lo que habíamos recibido. Ver el mundo es muy bonito y nosotros tenemos ese privilegio gracias a la música. Y aún nos queda mucho por descubrir.

Eso no quita que también hayamos disfrutado una barbaridad con el tour asiático al visitar países como Taiwán, Corea, China, Indonesia o Malasia. Sería interesante que, de alguna forma, algunas personas y culturas del oeste se mezclasen con las del este. Se aprendería mucho.

En las últimas dos décadas hemos visto una explosión de algunos de los géneros asiáticos que anteriormente nos has comentado, como el J-Rock o el K-Pop. ¿Crees que en Europa es una moda en ascenso? ¿Te atreverías a afirmar que Estados Unidos y Gran Bretaña han perdido su histórico monopolio musical a nivel mundial?

Es un tema muy interesante. En realidad, y como te he comentado anteriormente, no estamos en absoluto metidos en el rollo del J-Rock. Eso no significa que no nos importe un carajo la música de Japón ya que hay grupos buenísimos, aunque la mayoría sean underground o viejos clásicos. Entonces, tampoco he seguido al detalle todo el tema fan de este género en el resto del mundo, aunque sí que es verdad que ha tenido un repunte en Occidente y en países como Brasil.

Pero, si te soy sincero, no creo que la industria musical británica y norteamericana hayan perdido su monopolio en el mercado mundial. Estoy de acuerdo en que no todo es como antes pero seguro que se siguen llevando la mayor parte del pastel en términos de marketing.

Es cierto que cada país tendrá su escena propia. En Japón prácticamente se habla de artistas nacionales todo el rato y supongo que en España pasará parecido, pero hay que tener claro que mientras el inglés siga siendo la lengua técnica y comercial estándar para comunicarnos entre todos difícilmente cambiará. Pero bueno, sí que estaría guay interactuar con bandas que canten en otros idiomas para aprender de su cultura y buscar nuevas oportunidades. Creo que en el futuro intentaré aprender otros idiomas para aprender más y es probable que el chino o el español sean los siguientes.

Teníamos interiorizado que era normal que nos pudieran ignorar en nuestro propio país.

¿Un sueño que debería hacerse realidad para los DYGL en los próximos meses o años?

¡¡Visitar España!! [Risas] La verdad es que no sé, tío. Nosotros sólo queremos seguir haciendo buena música y ver a gente hermosa de todo el mundo. Y en especial en el momento actual que están pasando tantas cosas caóticas en el mundo a diario. Guerras, racismo, conflictos… La música debe ser la esperanza frente a todo eso, incluso en 2018. Aunque nunca lleguemos a ser una gran influencia, sólo con aportar un poquito a esa esperanza estaremos contentos.

No nos puedes dejar así… ¿Lo de venir a España entra en vuestros planes de verdad?

¡Iremos! Seguramente estaremos por allí para la gira del segundo álbum, que estará listo a finales de verano o en otoño de este año. Así que esperamos veros a los de El Quinto Beatle por allí. Gracias por todo.