Uno no se puede ni imaginar la distancia geográfica entre dos ciudades como Valparaíso y Barcelona hasta que lo experimenta en sus carnes, pero esta distancia se reduce a los metros cuadrados de una sala de ensayo cuando hablamos de música. Y es que ahí está lo bonito de la cultura, que reduce las fronteras y acerca a las personas. La historia de nuestra entrevista de hoy comienza en estas dos ciudades, bebiendo del ambiente surfero del océano Pacífico y del calor del mar Mediterráneo. The Zephyr Bones son un grupo que nació en tierras chilenas –con el regreso de Brian a su tierra y el reencuentro con Jossip– y creció bajo la tutela del underground de la ciudad Condal.

Los inicios de The Zephyr Bones fueron tranquilos. Entre conciertos y composiciones la banda se asentó con la llegada de Carlos y Marc a la formación y, tras un significativo baúl de temas, todo estalló con el single “Black Lips”, que sirvió de entradilla a su posterior álbum debut “Secret Places” y un consecuente ascenso meteórico que les ha llevado a tocar en el FIB y alrededor del Reino Unido.

2018 se presenta como una oportunidad magistral para el cuarteto al plantear sus primeras grandes giras por Europa y el continente norteamericano. Un año muy movido en el que Brian, líder de la formación, quiere lograr dos sueños: tocar en su tierra natal y editar a finales de año su segundo disco. Material hay de sobra y calidad también.

En vuestra descripción he leído que el origen de los Zephyr Bones está en Barcelona y Chile. ¿Cómo acabasteis Jossip y tú en Barcelona y cómo conocisteis a los miembros catalanes del grupo?

Yo soy chileno, pero me crié en Barcelona y nuestra historia comenzó hará un par de años cuando fui de vacaciones a mi país natal y me reencontré con Jossip, un amigo de la infancia. Después de hablar con él y comprobar nuestra afinidad decidimos montar un grupo. Al principio hubo cambios de integrantes hasta que dimos con Carlos y Marc, de tal forma que The Zephyr Bones se pudo definir como una banda propiamente dicha.

¿El sonido de The Zephyr Bones es más mediterráneo o pacífico?

Tiene las dos cosas. Por un lado sonamos muy hawaianos, pero la mayoría de nuestras canciones se han compuesto en un ambiente puramente mediterráneo como es el de Barcelona. En Chile tampoco existen tantos eventos musicales y la mayoría de nuestras giras han sido por aquí.

En Barcelona el pop está disfrutando de una buena oleada de canciones guitarreras.

Lo que desde luego sí destiláis es un sonido surfero y con aroma a ese beach-wave.

Nos gusta definirnos así después de que enviásemos una maqueta a Capitán Demo de Radio 3 y nos preguntasen el estilo que tocábamos. Como por aquella época tampoco teníamos muy claro en que género podríamos incluir nuestro sonido decidimos autodefinirnos como una banda beach-wave.

Dentro de lo amplios que son estos dos géneros, ¿os consideráis más pop que ‘indie’?

Sí, totalmente. El género pop es igualmente un conglomerado de grupos y artistas infinitos que recoge miles de influencias y se pueden abarcar muchas cosas.

¿Y no os da la sensación de que mucha parte del pop en los últimos años parece estar reñido con las guitarras?

Creo que con los años los géneros se han ido uniendo con el pop hasta tal punto que ya no existe un pop característico bien definido. Ahora el pop se mezcla con el reggaetón, con el rock, con la electrónica y hasta con el rap. Es probable que en el mainstream la gente esté tirando más de los sintetizadores que de los instrumentos de cuerdas, algo que yo respeto mucho, pero creo que en Barcelona el pop está disfrutando de una buena oleada de canciones guitarreras.

Quizá sois uno de los grupos underground que más ruido habéis hecho en 2017. ¿Cuándo os empezasteis a dar cuenta de que todo vuestro proyecto estaba creciendo de verdad? ¿Os quedáis con algún momento?

Nos dimos cuenta cuando empezamos a ir por festivales y la gente nos iba a ver. Son pequeños detalles que observas cuando visitas diferentes ciudades, ves la cara de emoción de la gente y encima cantan junto a ti.

Hay muchos momentos preciosos, pero creo que me quedaría cuando nos tomamos algún whiskey si coincidimos con gente veterana de la industria, que es como cuando te pilla tu tío y te dice: “Ven para acá chaval a tomarte un trago”. [Risas]

Nos habéis dicho que os seguís considerando underground, pero ya habéis dado entrevistas a medios generalistas a nivel nacional, habéis ido al FIB, giras internacionales… ¿Qué hay de underground en todo esto? ¿Tenéis miedo a ser considerados mainstream?

No. Sinceramente no nos importa pertenecer a todo este rollo del mainstream o el hype. Hay bandas que luchan contra ello, pero no es nuestro caso. Nos dedicamos a la música en todos los aspectos y es algo que no dejaremos de hacer. Si el grupo sigue creciendo vamos a aprovechar todas y cada una de las oportunidades que tengamos para poder tocar lo máximo posible y estar siempre en la carretera. Y si esto no sucede pues tocaremos por amor al arte.

¿Con qué público os quedáis para tocar dentro de Europa?

Pues yo me quedaría con la respuesta que recibimos en el Reino Unido; la gente se lanza a bailar en cuanto puede. El resto de Europa no lo tenemos aún muy inspeccionado, pero en los próximos meses haremos una gira por gran parte del continente y nos gustaría volver a nuestros orígenes y girar por Sudamérica. Es algo que tenemos pendiente, tanto Jossip como yo.

¿El álbum es autoproducido?

Todo autoproducido y grabado en un estudio que tengo yo con algo de ayuda de la gente de Ultramarinos en ciertos aspectos técnicos. Con el paso de los años hemos invertido mucho en material de estudio y tenemos nuestros aparatitos propios para grabar y mezclar.

¿Sin el exitazo de “Black Lips” no habría venido lo de después o era solamente cuestión de tiempo?

Sacar un buen single es clave para petarlo. Pero sólo te das cuenta de que tienes una canción muy buena cuando tocas mucho por diferentes sitios y ves a la gente disfrutar con ese tema más que con los demás. Es justo en ese momento cuando te tienes que lanzar a publicar y seguro que el éxito llega, porque la gente se va a fijar en ti, seas una banda pequeña o no.

Por un lado sonamos muy hawaianos, pero la mayoría de nuestras canciones se han compuesto en un ambiente puramente mediterráneo como es el de Barcelona.

Habéis estado componiendo canciones sin parar durante los dos últimos años. Con tanto repertorio donde elegir imagino que será duro descartar canciones de un álbum a las que seguro se tiene aprecio, ¿no?

Siempre es triste dejar canciones fuera. En este álbum quedamos muchas fuera, pero estoy convencido de que muchas de ellas entrarán en el segundo. Estas composiciones tienen su sentido en recopilaciones y directos y son siempre maravillosas.

Una ciudad para tocar.

Berlín. Su ambiente underground es de lo mejor que existe en Europa.

¿Y qué le pedís a este 2018? ¿Quizá otro buen álbum? Porque he oído que habéis estando escribiendo canciones durante más de tres años, así que imagino que habrá repertorio.

Estamos trabajando en nuevo material para finales de este año y estamos muy motivados. Tenemos un año muy movidito, ya que presentaremos nuestro proyecto en Estados Unidos y pronto habrá nuevas fechas. Hace tiempo que no sentíamos esa sensación de emoción.