Conforme van pasando los años y te vas haciendo mayor cada vez es más difícil que algo te impresione. De joven hay muchas cosas con las que te sorprendes y, aunque no llegas a conectar a un nivel más íntimo y personal con tantas, es más sencillo que algo forme parte de una etapa de tu vida o te haga mella al menos durante un tiempo. Pero después todo empieza a resultarte conocido. Todo se convierte en un plato cuyos ingredientes te resultan familiares aunque se combinen y se cocinen de formas distintas. Y a veces me da miedo pensar que no voy a volver a probar algo nuevo que me rompa todos los esquemas una vez más del mismo modo que lo han hecho discos como “The Dark Side of the Moon”, “Kid A”, “Humbug” o “Lonerism” en diferentes etapas de mi vida. Sin embargo, a veces hay trabajos que vuelven a ponerlo todo patas arriba. Obras que te pillan por sorpresa y te recuerdan, una vez más, que todavía no está todo dicho ni hecho, que aún tienes mucho que ver. Y eso fue lo que me pasó cuando descubrí la obra de Car Seat Headrest.

Will Toledo, líder del grupo, fue uno de esos artistas a los que, como a muchos otros que ahora se encuentran entre mis favoritos y más adorados, no hice demasiado caso cuando lo descubrí. “Teens of Style” no me atrapó demasiado al estar ensimismado por aquel entonces con el colosal “The Most Lamentable Tragedy” de Titus Andronicus, y fue meses después, momento en el que volví a darle otra oportunidad a “Teens of Denial”, cuando me di cuenta del error que había cometido no habiéndole prestado más atención antes y cuando me percaté de que tenía ante mí una obra que me iba a volver a golpear en lo más hondo. Pero lo que no esperaba era encontrar otra pieza de semejante envergadura entre el vasto catálogo de Will en Bandcamp. Y ahí estaba “Twin Fantasy”.

“Twin Fantasy”: el reflejo del alma

“Twin Fantasy” era tan transparente, tan sincero y desgarrador que era capaz de conectar con los demás con una facilidad pasmosa. Sus temas eran universales y a la vez atrevidos, su sonido tradicional y a la vez experimental, y su creador un joven criado en la era de Internet al igual que la mayoría de los usuarios de las plataformas de streaming.

Para quien no lo sepa, “Twin Fantasy” fue el primer álbum conceptual que Will Toledo realizó y lanzó originalmente en su página de Bandcamp en 2011. Por aquella época el disco contó con hasta tres versiones: una primera sin bajo y otras dos con varias modificaciones que el artista realizó con todos los recursos de los que disponía en aquel entonces (es decir, un equipo que no era nada del otro mundo). Como el resto de trabajos de esa etapa, la producción tenía un sonido muy lo-fi bastante común en Bandcamp que encandiló a muchos fans del género. Pero Will Toledo era mucho más que un artista lo-fi, y “Twin Fantasy” era la prueba más fehaciente de ello. No era un disco de canciones sencillas grabadas en una habitación, sino que en ellas latía el corazón de un trabajo enorme cuyos límites no le permitían ir más allá. Era como una guitarra sin amplificador.

Pero sí tenía lo esencial: alma. No es casualidad que consiguiese llegar a tanta gente y que hoy en día sea visto como uno de los trabajos más populares que se han publicado en la plataforma. “Twin Fantasy” era un disco tan transparente, tan sincero y desgarrador que era capaz de conectar con los demás con una facilidad pasmosa. Sus temas eran universales y a la vez atrevidos, su sonido tradicional y a la vez experimental, y su creador un joven criado en la era de Internet al igual que la mayoría de los usuarios de las plataformas de streaming. E incluso así nunca dejé de pensar que, aun con el miedo de que perdiera parte de esa pureza, “Twin Fantasy” había nacido para ser un álbum mucho más grande, un trabajo trascendental que no encontrase ningún tipo de barrera para alcanzar todo su potencial. Y de repente ese anhelo se volvió realidad: En noviembre el grupo borraba el disco de Spotify y los rumores de un remake comenzaban a surgir hasta que poco después, en diciembre, se hacían realidad con la publicación de “Beach Life-in-Death”. Will declaraba que “Twin Fantasy” siempre había sido un disco inacabado y que ahora por fin tenía todo lo necesario para ponerle punto y final. Así, la versión que todos conocíamos pasaría a llevar el sobrenombre de “Mirror to Mirror” y esta nueva totalmente actualizada sería bautizada como “Face to Face”.

“Mirror to Mirror”: la materialización de un momento

Compuesto en una etapa dura para el músico, se trata de un disco parcialmente basado en las propias experiencias de Will, quien a veces se muestra totalmente vulnerable colocando como eje central una relación con otro chico para desde ahí lidiar con temas como la dificultad de mantener esa relación, el sexo, la homosexualidad, la soledad, la depresión y la madurez, algo que de algún modo también se ve reflejado en la propia música.

Hablar de “Twin Fantasy” significa hablar de un trabajo difícil, íntimo y doloroso. Compuesto en una etapa dura para el músico, se trata de un disco parcialmente basado en las propias experiencias de Will, quien a veces se muestra totalmente vulnerable colocando como eje central una relación con otro chico para desde ahí lidiar con temas como la dificultad de mantener esa relación, el sexo, la homosexualidad, la soledad, la depresión y la madurez, algo que de algún modo también se ve reflejado en la propia música, tratándose a veces de una escucha cruda e incómoda.

Will no se esconde y muestra aquí un trabajo mucho más personal e íntimo que, por ejemplo, discos como “OK Computer”, determinados por un carácter más universal y una mayor capacidad para conectar sin revelar demasiado de uno mismo. Es por ello que al escuchar “Twin Fantasy” uno puede llegar a sentirse como un intruso merodeando en los demonios de un joven malherido. A veces resulta casi cínico conectar con esas canciones y refugiarse en ellas.

Musicalmente sobra decir que hablamos de un álbum conceptual, lo cual también sumó muchos puntos en su momento ya que hasta entonces Will había editado varios elepés sin ningún concepto ni idea, tan sólo conjuntos de canciones publicadas cuando pensaba que ya estaban preparadas para ello. El salto de complejidad y de éxito en ese sentido fue enorme. Pero, además, como ya era costumbre, las propias canciones no tenían nada de convencionales. En la obra original podíamos encontrar piezas de una épica desmesurada como “Beach Life-in-Death” o “Famous Prophets (Minds)”, un montón de referencias y elementos tomados de la literatura como la inclusión de monólogos, el fluir de la conciencia o la metanarrativa mezclada con estructuras más convencionales como en “Bodys”. Habría sido una pena que un trabajo así no hubiese explotado todo su potencial, aun a riesgo de convertirse en algo totalmente distinto.

Fotografía: Dos Rios Films

“Face to Face”: vencer a tus demonios del pasado

Will no se esconde y muestra aquí un trabajo mucho más personal e íntimo que, por ejemplo, discos como “OK Computer”, determinados por un carácter más universal y una mayor capacidad para conectar sin revelar demasiado de uno mismo. Es por ello que al escuchar “Twin Fantasy” uno puede llegar a sentirse como un intruso merodeando en los demonios de un joven malherido. A veces resulta casi cínico conectar con esas canciones y refugiarse en ellas.

Siete años después, “Twin Fantasy (Face to Face)” es, naturalmente, un trabajo bastante diferente a lo que era “Twin Fantasy (Mirror to Mirror)”. Will ha crecido como persona y también como artista, su vida ya no es igual que antes y, tal y como declaraba en la nota de prensa con la que presentaba esta nueva versión del disco, ya no ve su historia como una tragedia: ya no está solo.

Pero dejando a un lado su vida personal, me gustaría centrarme en su evolución como artista, ya que es un músico aparentemente consciente y meticuloso con su trabajo, a veces a niveles que rozan lo obsesivo. Para empezar, este remake llevaba planeado desde que Will consiguió un contrato con Matador Records, algo que ahora resulta lógico observando que “Teens of Style”, aquel disco en el que ya revisitaba varias canciones de su etapa de Bandcamp, no contenía ninguna de “Twin Fantasy”. Volver a grabarlo ha llevado mucho tiempo (con giras de por medio). La nota de prensa explicaba que solamente grabar la batería había llevado ocho meses, mientras que Will ha comentado que llegó a pasarse tardes enteras trabajando en fragmentos minúsculos de las canciones hasta estar satisfecho con el sonido que quería obtener. Él ha sido, junto con la ayuda de Adam Stilson, el productor principal del disco, regrabando gran parte del compacto en su apartamento con casi el mismo equipo que el original, otras partes en los Decade Studios de Chicago y algunas durante las sesiones de “Teens of Denial” en el estudio Soundhouse de Seattle.

Pero es casi en el contenido del disco donde más se nota la evolución de Will. “Twin Fantasy (Face to Face)” es, en contrapartida al original, un disco mucho más universal y consciente de su carácter como obra. Will ya no es el único partícipe, ahora encontramos más voces; el autor se torna más reservado y menos explícito en lo personal pero a la vez el concepto se vuelve más grande y gana en capacidad para llegar a una mayor audiencia. Ya no es la obra de un adolescente vomitando sus demonios, sino la de un adulto regresando a estos para vencerlos, hacerlos suyos y ponerles fin. Para tratar de explicar la estructura de este álbum voy a dividirlo en varias secciones. Cabe decir que esta es mi interpretación personal y que no tiene por qué ser correcta ni similar a la de cualquiera que escuche este trabajo.

Fotografía: Christopher Sikich

La creación de la fantasía

Siete años después, “Twin Fantasy (Face to Face)” es, naturalmente, un trabajo bastante diferente a lo que era “Twin Fantasy (Mirror to Mirror)”. Will ha crecido como persona y también como artista, su vida ya no es igual que antes y, tal y como declaraba en la nota de prensa con la que presentaba esta nueva versión del disco, ya no ve su historia como una tragedia: ya no está solo.

“Twin Fantasy” es una historia relatada de tal manera que puede dar lugar principalmente a dos interpretaciones: una real o una fantasía ocurrida únicamente en la mente del protagonista de la obra. Los elementos de una y otra se mezclan continuamente y nada se deja claro ni se hace explícito. En esencia, es la historia de un chico tratando de encontrar a su alma gemela, idealizando a la persona de la que se enamora para hacerla su igual y construir una fantasía alrededor de esta, sin saber nunca con certeza si hay algo de realidad o si todo es producto de los deseos del protagonista.

Así, “My Boy (Twin Fantasy)” nos introduce en la trama a través de unos golpes de batería similares a los latidos con los que empezaba “The Dark Side of the Moon”, momento en el que ya ha encontrado a la persona amada y estableciendo el deseo del protagonista por permanecer junto a ella (“My boy, we don’t see each other much / My boy, we don’t see each other much / It’ll take some time, but somewhere down the line / We won’t be alone). Si bien este tema es dulce y reminiscente de la pureza del pop sesentero, las cosas no tardan en volverse mucho más oscuras. “Beach Life-in-Death” es un corte muy complejo tanto lírica como instrumentalmente, y cuenta con varias secciones que reflejan el estado mental del protagonista. En esta canción se cuentan sus intentos por ver a su amado, por revelarle lo que siente y sus intentos desesperados porque él sienta lo mismo (“Oh please let me join your cult / I’ll paint my face in your colors) y a la vez su frustración por no ser capaz, acrecentada por su propia depresión (ese “I don’t want to go insane me pone los pelos de punta cada vez que lo escucho). “Beach Life-in-Death” es la pieza más cruda y visceral del álbum y una de las más complejas, llena de referencias, alusiones a Frank Ocean, Disney y a la Biblia, pero además introduce un motivo que se repite a lo largo del disco: “The ocean washed over your grave, verso que representa la incapacidad de alguien por superar la muerte (metafórica o no) de una persona y la reaparición constante de esos sentimientos que ya se creían olvidados, probablemente haciendo referencia aquí a la imposibilidad de olvidar a esa persona y su empeño por volver a ella.

Los primeros pasos de la relación

“Twin Fantasy (Face to Face)” es, en contrapartida al original, un disco mucho más universal y consciente de su carácter como obra. Will ya no es el único partícipe, ahora encontramos más voces; el autor se torna más reservado y menos explícito en lo personal pero a la vez el concepto se vuelve más grande y gana en capacidad para llegar a una mayor audiencia.

En esta tormenta, “Stop Smoking (We Love You)” parece un simple momento de respiro, pero el salto narrativo de esta canción es notorio. El protagonista ha conseguido por fin estar con su alma gemela, pero se da cuenta de que no es exactamente como él y de que hace cosas que podrían poner en peligro su relación y su propia vida, por lo que trata de corregirlo con ese “Stop smoking, we love you / And we don’t want you to die, creando una sensación de urgencia como si fumar provocase una muerte instantánea. Un detalle que creo acaba por sumar valor a esta versión es que canciones como esta o la anterior fueron grabadas por Will en su casa, manteniendo ese carácter más íntimo y personal.

Este tema enlaza con “Sober to Death”, en el que el protagonista parece darse cuenta de que su amado también es una persona rota (“We were wrecks before we crashed into each other). Sin embargo, en lugar de darse por vencido este medio tiempo simboliza su deseo por permanecer a su lado y apoyarse mutuamente, afirmando que aunque los miedos nunca desaparezcan mientras estén juntos todo estará bien, con esa coda final capaz de encogerle el corazón a cualquiera: “Don’t worry, you and me won’t be alone no more.

Nervous Young Inhumans” es la pieza que mayor lavado de cara ha sufrido, desde la producción hasta la letra. El riff de guitarra tiene un sonido mucho más electrónico (aportándole un toque más bailable a la canción) y el concepto de galvanismo desaparece tanto en el estribillo como en el monólogo del final, esta vez sustituido por una jam del grupo y un monólogo improvisado por Will totalmente diferente al de la versión original, en el que hacía explícita la idealización de la persona amada para, esta vez, reflexionar sobre sí mismo como alguien incapaz de hacer daño a los demás, lo cual el propio disco acaba derribando más tarde.

La euforia de la fantasía desbocada

“Twin Fantasy” es una historia relatada de tal manera que puede dar lugar principalmente a dos interpretaciones: una real o una fantasía ocurrida únicamente en la mente del protagonista de la obra. Los elementos de una y otra se mezclan continuamente y nada se deja claro ni se hace explícito. En esencia, es la historia de un chico tratando de encontrar a su alma gemela, idealizando a la persona de la que se enamora para hacerla su igual y construir una fantasía alrededor de esta, sin saber nunca con certeza si hay algo de realidad o no.

“Nervous Young Inhumans” es la glorificación de los dos personajes y la transición hacia ese estado de embriaguez eufórica que explota en “Bodys”, un himno pop con un riff simple pero terriblemente adictivo. “Bodys” representa el momento en que la fantasía se ha sobrepuesto a la realidad y el protagonista está totalmente absorto y preocupado únicamente por disfrutar sin querer poner atención a los problemas, construyendo un estribillo que parece no llegar nunca pero que cada vez lo hace con más fuerza, con un apoteósico “When we dance” al final. Mención aparte merece esa ruptura de la cuarta pared al principio tomando conciencia de la propia construcción de la canción hasta su estribillo: “Is it the Chorus yet? / No, it’s just the building of the verse, so when the chorus does come it’ll be more rewarding.

En este mismo ambiente de júbilo se desenvuelve “Cute Thing”, configurándose como el tramo más fácil de digerir del disco y el cual posee canciones con estructura y sonido más convencionales. A la vez, es aquí donde encontramos más contradicciones y donde el protagonista parece no querer ver la realidad a través de ese “I am love que me sugiere un estado de ceguera y no querer ver el daño que está provocando, en última instancia a sí mismo.

La destrucción de la fantasía

Es un trabajo fascinantemente complejo. Pero eso no quiere decir que no sea accesible. En esencia, “Twin Fantasy” es un disco de pop. Bajo su apasionante estructura narrativa, su infinidad de referencias y temas que aborda, sus múltiples interpretaciones, su sinfín de símbolos y su extensa duración se esconden un puñado de canciones totalmente disfrutables tanto en conjunto como por separado, con melodías de gran belleza, estribillos endiabladamente pegadizos y una producción que, sin dejar atrás la visceralidad de “Twin Fantasy (Mirror to Mirror)”, tiene un acercamiento mucho más pop y, en cierto modo, cálido.

Creo que “High to Death” es uno de los momentos más importantes del álbum al ser el punto en el que el protagonista se da cuenta de la fantasía que ha creado (“A brain on fire at the center of things) y de su necesidad de salir para poder avanzar (“Keep smoking, I love you / Keep smoking, I still love you / But I don’t wanna die, I don’t wanna die). Es el tramo más oscuro del disco, con un protagonista completamente roto, abusando del alcohol y las drogas y planteándose la muerte como única salida (“And I sat there on the steps / Considering death) y una instrumentación mucho más espaciada y melancólica. Es la caída necesaria para poder levantarse con más fuerza que nunca. Y la encargada de reflejar ese renacer es la épica “Famous Prophets (Stars)”.

Esta pieza describe o bien el momento de ruptura de la relación o el de la propia fantasía (“These teenage hands will never touch yours again). Al igual que con “Beach Life-in-Death” volvemos a estar ante una canción increíblemente compleja dividida en diversas secciones en las que se refleja el proceso de superación de la fantasía y con ello el abandono de la infancia y el paso a la vida adulta, con un diálogo final que se complementa asombrosamente bien con la versión original del disco y que podría servir como cierre perfecto de la obra y de toda esta etapa. Pero “Twin Fantasy” es, en su estructura, un monomito, y por tanto aún queda un capítulo por cerrar para completar la estructura circular que los caracteriza: el regreso del héroe.

El paso del tiempo y la vida adulta

“Twin Fantasy (Face to Face)” es un trabajo mastodóntico que no se basa en reproducir el original con un sonido más limpio y ya. Will ha decidido ir más allá y arriesgarse a modificar esas canciones con las que sus fans ya se habían encariñado para reflejar y diferenciar el antes y el ahora.

Quizás “Twin Fantasy (Those Boys)” es la canción cuyo significado más difiere de la original. Los primeros versos (“I haven’t looked at the sun for so long / I’d forgotten how much it hurts to), prestados de “Sunburned Shirts”, ya no utilizan el sol únicamente como símbolo de la realidad, sino que ahora también se refieren a la propia historia de este disco, a volver a visitar ese capítulo para ponerle fin. La fantasía es superada con ese “Their minds at the same y el monólogo de esta vez pone punto y final dejando claro que esto es simplemente una canción, una fantasía que existe en su propio universo y que, si bien siempre permanecerá, ya no será un tormento recurrente sino simplemente un recuerdo, cerrando así el círculo que dejaban abiertos los últimos versos de la versión original y que aquí cambian por completo su significado: “When I come back, you’ll still be here. Y así, se pone fin al periplo del héroe.

A pesar de todo es un disco de pop

No es que la versión nueva sustituya a la original, sino que ambas se complementan y se referencian continuamente entre sí, funcionando como un todo mucho más grande y rico en matices. “Twin Fantasy (Face to Face)” emplea todas las herramientas de las que ya disponía y añade otras nuevas para trascender como una de las obras más interesantes que se han publicado en toda esta década.

Cualquiera que lea esta crítica sin haberse lanzado a escuchar “Twin Fantasy” antes probablemente pensará que se trata de un álbum terriblemente complejo e inaccesible. A lo primero puedo responder que sí; es un trabajo fascinantemente complejo. Pero eso no quiere decir que no sea accesible. En esencia, “Twin Fantasy” es un disco de pop. Bajo su apasionante estructura narrativa, su infinidad de referencias y temas que aborda, sus múltiples interpretaciones, su sinfín de símbolos y su extensa duración se esconden un puñado de canciones totalmente disfrutables tanto en conjunto como por separado, con melodías de gran belleza, estribillos endiabladamente pegadizos y una producción que, sin dejar atrás la visceralidad de “Twin Fantasy (Mirror to Mirror)”, tiene un acercamiento mucho más pop y, en cierto modo, cálido. Es un trabajo muy divertido, lleno de riffs y ritmos capaces de mirar de tú a tú a los grandes discos de rock de los noventa. Y puedes quedarte con eso si quieres disfrutar de él sin romperte la cabeza en exceso. Pero también es mucho más que eso.

“Twin Fantasy (Face to Face)” es un trabajo mastodóntico que no se basa en reproducir el original con un sonido más limpio y ya. Will podría haberse conformado con amplificar sus temas de la manera en que lo necesitaban, pero en lugar de eso ha decidido ir más allá y arriesgarse a modificar esas canciones con las que sus fans ya se habían encariñado para reflejar y diferenciar el antes y el ahora. No es que la versión nueva sustituya a la original, sino que ambas se complementan y se referencian continuamente entre sí, funcionando como un todo mucho más grande y rico en matices. “Twin Fantasy (Face to Face)” emplea todas las herramientas de las que ya disponía y añade otras nuevas para trascender como una de las obras más interesantes que se han publicado en toda esta década. Y, aunque esto es algo que el tiempo responderá, tiene todo lo necesario para erigirse como una obra en la que fijarse a partir de ahora y ganarse un puesto en el podio junto a las más grandes. Pero para los que hemos tenido la suerte de toparnos con ella, que no quepa duda: “Twin Fantasy” es una obra maestra.

Car Seat Headrest – Twin Fantasy

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El grupo liderado por Will Toledo revisita un episodio en la carrera del artista que los fans ya daban por cerrado para ofrecer una nueva versión de “Twin Fantasy” –su disco más aclamado de la era Bandcamp– la cual, en lugar de sustituir a la anterior, la complementa finalizando un capítulo de la manera más idónea posible: con un disco de pop tan complejo como disfrutable.

Up

  • Su valor como obra, la enorme cantidad de temas que trata, sus múltiples lecturas, el contenido que se puede sacar de ella y, por encima de todo, la calidad de sus canciones.
  • No sólo mejora la obra original sino que la complementa y da una nueva perspectiva de esta.
  • Cada canción es una joya de forma individual; es muy difícil destacar una por encima de otra.
  • La evolución de Will Toledo como artista, como productor y, por supuesto, la enorme labor de sus compañeros como instrumentistas.