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Asistimos a un nuevo capítulo de la caída en picado de Muse hacía lo más profundo de la nada. Un pastiche que lleva ya tres discos (o más) repitiéndose, que cada vez convence menos y que muestra a Matt Bellamy y compañía con pocas ideas.

Asistimos a un nuevo capítulo de la caída en picado de Muse hacía lo más profundo de la nada con el lanzamiento de su más reciente sencillo “Thought Contagion”. Es curioso ver algunos fans defendiendo este cambio en una banda que supo encender fuego en nuestros cuerpos con canciones repletas de mística, con el virtuosismo apropiado y los ganchos melódicos necesarios para tener al mundo en la palma de la mano a principios del milenio; una banda ahora devenida en un pastiche que lleva ya tres discos (o más) repitiéndose, que cada vez convence menos y que muestra a Matt Bellamy y compañía con pocas ideas.

Como pasó con “Run for Cover” de The Killers, “Thought Contagion” es un gran gancho extendido por tres minutos. Pero mientras el grupo de Las Vegas apeló a la fuerza bruta en los instrumentos y a la voz icónica (casi tanto como lo es de exagerada) de Brandon Flowers para que funcionara, los ingleses se quedan con armonías vocales más propias de los Coldplay más irritantes para hacer algo parecido a un estribillo, las cuales extienden sobre una base rítmica que permanece prácticamente sin variaciones durante los tres minutos y veintiséis segundos que dura el track, mientras Bellamy ratifica su fijación con Freddie Mercury pero sin pasar de ser un Adam Lambert mediocre, incapaz de transmitir la fuerza y la emoción de otros tiempos.

Muse ya son un caso perdido desde hace tiempo (seguramente discreparemos en qué momento se da esa decadencia, pero la hay) y parece un hecho que no van a superar ese bache. “Thought Contagion” tiene más cara de canción que aquella cosa que lanzaron el año pasado llamada “Dig Down”, pero hasta ahí. No está ni cerca de resultar algo destacable, mucho menos de ser un regreso a su mejor forma.