Converge es tantas cosas y ninguna a la vez que resulta delirante para cualquiera. En una mirada simple suenan como el resultado de cruzar a Black Flag con Slayer, pero en otra más profunda notamos que no sólo han incursionado en buena parte de los ‘core’ (mathcore, post-hardcore, metalcore, grindcore) que tiene para ofrecer el negocio a lo largo de su carrera, sino que se las apañaron durante casi tres décadas para incorporar en su repertorio algunos elementos del post-metal (particularmente sus dinámicas abruptas y casi que abstractas de calmado-agresivo) hasta ser un ente que puede juntar agresividad e introspección con acoples y cambios de ritmo imposibles, donde las señas de identidad son dadas por la implacable voz de Jacob Bannon y la siempre espesa guitarra de Kurt Ballou.

Pasaron cinco años desde que lanzaron “All We Love We Leave Behind”. En medio hubo una gira, un DVD en vivo (“Thousands of Miles Between Us”) y una remezcla completa de su emblemático LP “You Fail Me” titulada “You Fail Me Redux”, debido a la insatisfacción de la banda con algunas de las mezclas publicadas originalmente.

“The Dusk In Us”: menos combate, más reflexión, misma idea

Siendo un grupo que ha librado batallas durísimas por su supervivencia no resulta extraño que Bannon varíe el enfoque de sus alaridos.

Siendo un grupo que dentro y fuera de su propio entorno ha librado batallas durísimas por su supervivencia no resulta extraño que la novena placa de Converge (“The Dusk In Us”) muestre a Bannon variando un poco el enfoque de sus alaridos. Ya no se trata de mirar la podredumbre del mundo y la personalidad colectiva del ser humano y atacarla con todas sus fuerzas, sino más bien de una plegaria para detener toda esa vorágine. Como se encargará de demostrar la banda en esta placa, esa también puede ser una muy buena excusa para ponerse pesado.

Fotografía: Reid Haithcock

Ya no se trata de mirar la podredumbre del mundo y la personalidad colectiva del ser humano y atacarla con todas sus fuerzas, sino más bien de una plegaria para detener toda esa vorágine.

“The Dusk In Us” se muestra desde ‘el vamos’ bastante veloz, como gravitando hacia su lado hardcore con más fuerza en tracks que promedian los tres minutos. Claro que es una sensación engañosa, pues con todo y la buena melodía que introduce A Single Tear no sacrifica ni un poco de pesadez. Ballou impone su guitarra fiel a su costumbre con una sonoridad turbia e hipnótica mientras Bannon da muestras de que incluso variando el blanco de sus ataques a situaciones más íntimas es indomable. Exhiben algo más de agresividad incentivada por la velocidad con Eye of the Quarrel, donde la batería de Ben Koller se hace figura. No obstante, deciden bajar un poco las revoluciones en Under Duress y concentrarse en lo más turbio que tienen para ofrecer en su acople. Lo increíble es que no dejan espacios que se puedan interpretar en la pista como silencios, sino que se concentran en llenarlos todos con golpes o rasgueos que compensen esa lentitud.

Con Arkhipov Calm y  I Can Tell You About Pain (esta última con un componente math más sólido) parece que se reafirman en la idea de una dinámica entre temas ‘rápido-lento’ sin perder de vista ese rumbo hardcore con el que inicia “The Dusk In Us” y reafirmando de paso el sonido clásico de la banda: puro frenesí que condensa todos los ‘core’ conocidos en estructuras impredecibles y siempre repletas de adrenalina. “Arkhipov Calm” es uno de los mejores ejemplos de ese enfoque más introspectivo de Bannon, lanzando máximas fatalistas en la línea de Promises, the lost cause, but the bones will heal in time” o “Turbulence shakes the teeth from the chaos that you speak”. Es como si buscara transmitir ese agotamiento de la causa a la cual eligió servir. No parece probable que se refiera a Converge, pero sí a la temática que acostumbraron abordar en las letras durante sus mejores días.

Con una mirada más existencial en las letras y el mismo ingenio instrumental de siempre, Converge triunfan una vez más. No necesariamente es su trabajo más certero, atrapante o pesado, pero no palidece para nada comparado con cualquier cosa de su repertorio previo.

Pronto se llega a un punto de inflexión con los más de siete minutos de la canción que da nombre al LP (“The Dusk In Us”), el noveno de los bostonianos, cuando se manifiesta el otro espectro de todo lo que pueden hacer Converge: el equilibrio entre tensión y desgarro. Bannon suena impecable con ese registro más limpio, mientras su susurro se eleva hasta convertirse en una plegaría llena de dolor y existencialismo. Por mucha diferencia es lo mejor del álbum, si bien hay otro track donde exploran esa dirección.

Con Wildlife retomamos la velocidad y es un punto en el que a Bannon de hecho se le siente más frenético que en las canciones previas. Murk & Marrowresulta más caótica alternando entre una atmósfera enrarecida por los espacios que deja Ballow cuando para de rasgar la guitarra como un enajenado y los constantes cambios a los que someten el ritmo. Palabras similares podrían decirse de Trigger”, que siendo más lenta nuevamente elije reforzar su lado turbio pero sin esa obsesión por llenar espacios tan presente. Justo en ese punto, cuando parece que comienzan a repetirse, encontramos dos coqueteos francos con el death-metal en “Broken by Light yCannibals (que hasta puede rayar en el grindcore) y donde reafirman esa habilidad de ser implacables hagan lo que hagan.

Que puedan presumir hoy en día de llevar adelante esta nueva era del metal más reflexiva e inquieta por nuevos puntos de referencia junto a Gojira, Mastodon o Deafheaven es el premio a toda una vida volcada en redefinir la adrenalina y el sentido de comunidad que despliega el género a lo largo de su historia.

Para el cierre Converge dejan dos canciones notables se mire por donde se mire. Dijimos que había otra pieza en la que la dinámica tensión-desgarro estaba presente, ¿no? Pues ahí aparece Thousands of Miles Between Us”, que sin tanta duración o un contraste tan claro entre esas dos posibilidades ofrece un ambiente tétrico, inquietante, como si se deleitara en la posibilidad de estallar cuando ellos lo desearan. Por su parte, en Reptilian trabajan alrededor de un riff exótico, de tintes orientales (a cargo de Bayou), mientras Koller aporrea los tarros como excitado por esa línea de guitarra. De todas las canciones es sin duda la más convencional en el sentido de que nos tiran una composición con una estructura de metal más clásico que lo que acostumbran. Eso sí, olvídense de escuchar a Bannon reduciendo su fiereza en el proceso. Precisamente es él quien permite a la canción trascender del mero pastiche con sus alaridos de guerra.

Con una mirada más existencial en las letras y el mismo ingenio instrumental de siempre, Converge triunfan una vez más. No necesariamente es su trabajo más certero, atrapante o pesado, pero no palidece para nada comparado con cualquier cosa de su repertorio previo. Que puedan presumir hoy en día de llevar adelante esta nueva era del metal más reflexiva e inquieta por nuevos puntos de referencia junto a Gojira, Mastodon o Deafheaven es el premio a toda una vida volcada en redefinir la adrenalina y el sentido de comunidad que despliega el género a lo largo de su historia. No habría sido difícil grabar un álbum anti-Trump, pero Bannon es muy astuto como para permitirse hacer más fáciles las cosas para Converge.

Converge – The Dusk In Us

8.0

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Un tema tras otro demuestran un estado de gracia que, si bien no debe extrañar, es de aplaudir. Aún tienen el toque, los galones que les permiten producir sensaciones extremas entre los que se atreven a escucharlos con ese rarísimo acople que los caracteriza, más allá de que no sea material con muchas sorpresas para el oyente habitual.

Up

  • No hay experiencia sin demencia, y de esa Converge tiene de sobra.
  • “Arkhipov Calm”.

Down

  • No es su LP más fluido.
  • Hasta cierto punto responde a una zona de confort.