Solemos entender la obra de un artista como un trabajo pulcro y cuidado total, que podemos visitar siempre que queramos y tengamos a nuestro alcance alguna de sus piezas. Dentro de su obra hay normalmente grandes momentos y otros no tan grandes. No siempre se consigue lo que uno quiere, pues es complicado transmitir y plasmar las ideas que tenemos en la cabeza. Sobre todo, solemos olvidarnos lo que hay detrás de todo eso. Olvidamos que cuando un artista da por finalizada su obra ha pasado antes por un largo camino lleno de pensamientos varios sobre el cómo y el qué. En la música, cada vez que vamos a grabar un tema nos encontramos ante las eternas dudas de cómo hacerlo. Tuve un debate hace un tiempo con un grupo de amigos sobre cuál versión de “Revolution 1” de los Beatles era mejor: ¿la lenta o la rápida? Como siempre ocurre en este tipo de debates, no llegamos ni llegaremos nunca a una conclusión definitiva. Lo importante es que los de Liverpool decidieron que en “The Beatles” (o “White Album”, como usted lo prefiera denominar) entraba la lenta, a pesar de que la versión rápida (que igualmente salió como un sencillo) era también perfectamente digna de aparecer en el disco. No sabemos si con afán de ganar dinero o verdaderamente con ilusión de que la gente conozca otras maneras de hacer un edificio distinto con los mismos materiales muchos artistas deciden de vez en cuando editar y distribuir algunas de esas distintas versiones que se llegan a grabar en estudio, que algunas veces no nos aportan absolutamente nada y en otras ocasiones suponen una nueva ventana a través de la que mirar a los mismos conceptos.

Se cierra un ciclo para Sufjan Stevens

En “The Greatest Gift” nos trae seis remezclas (cinco de canciones del disco y otra de “Exploding Whale”, cuya grabación original ya publicó hace un par de años y hasta ahora no se encontraba en ningún álbum como tal), dos demos grabadas con un iPhone y cuatro canciones totalmente inéditas que pretendían aparecer en “Carrie & Lowell”.

Sufjan Stevens es uno de los artistas más interesantes de la actual generación. Creo que poca gente puede discutir eso. El músico se ganó hace quince años a crítica y público con “Michigan”, y desde entonces nadie (o casi nadie, por no cerrar la puerta del todo) se ha bajado de la caravana que le sigue. Con “The Age of Adz” dio un perfecto giro electrónico a su estilo y sus seguidores ahí se mantuvieron. En 2015, después de un doloroso y tedioso camino de tres años tras la muerte de su madre, expulsó en “Carrie & Lowell” todo lo que sentía (tanto bueno como malo) hacia ella, Carrie, hacia su padrastro, Lowell, y hacia sí mismo. Carrie, a la que algunos ya sentimos cercana y casi madre tras haber hecho intensas escuchas repetidas del álbum en algún momento de nuestros últimos tres años, es una de las grandes palabras que giran alrededor del recorrido vital de Sufjan. Y Carrie esconde en sus letras, a parte de maternidad, otros términos no tan bonitos. La madre del músico lo abandonó cuando éste tenía un año de edad para acariciar las aterciopeladas puñaladas de la droga, que le llevaron a la depresión y la esquizofrenia para conducirla finalmente a la muerte. “Carrie & Lowell” es un disco precioso. Cualquier palabra que implique suavidad podría quedársenos corta en este caso. No es difícil echar lágrimas ya en la primera pista. No te contengas, te quedan treinta y nueve minutos iguales.

Tras este último y personal trabajo, Sufjan Stevens se adentró en “Planetarium”, un interesante proyecto junto a otros músicos entre los que encontramos a Bryce Dessner de The National. Sin embargo, en noviembre de 2017 decidió abrir la puerta de nuevo al paisaje que creó en “Carrie & Lowell” y nos trae en “The Greatest Gift” seis remezclas (cinco de canciones del disco y otra de “Exploding Whale”, cuya grabación original ya publicó hace un par de años y hasta ahora no se encontraba en ningún álbum como tal), dos demos grabadas con un iPhone y cuatro canciones totalmente inéditas que pretendían aparecer en “Carrie & Lowell”.

Fotografía: http://asthmatickitty.com/

“The Greatest Gift”: cuatro grandes canciones inéditas acompañadas de viejos temas revisitados

El trabajo como tal no es más que una mixtape, contenido añadido a “Carrie & Lowell”, por lo que le falta, evidentemente, coherencia desde un punto de vista artístico.

El primer track de la mixtape es una de esas cuatro canciones que aún no conocíamos: “Wallowa Lake Monster”. La letra es más que bonita, y en ella hay nuevas metáforas sobre la muerte de Carrie, con referencias a la Biblia y a paisajes y lugares estadounidenses, características recurrentes en la música de Stevens. El monstruo del lago Wallowa, cuenta Sufjan, fue consumiendo poco a poco a su madre, hasta sumergirse en el agua y desaparecer. La música que acompaña a la letra contiene el estilo del álbum original y tiene un extenso pasaje final que nos recuerda a esa luz que se ve al final del túnel cuando dicen que va uno a dejar, al menos, el mundo terrenal.

A continuación nos encontramos con un remix de “Drawn to the Blood” a manos del propio Sufjan, que podría pasar a ser un tema casi bailable en esta ocasión, algo que nunca nos permitiríamos durante una escucha de “Carrie & Lowell”. Es una versión interesante, que nos aporta una visión distinta a la original. La siguiente remezcla es de “Death with Dignity”, y llega a cargo de Helado Negro. El remix mantiene la atmósfera de la original y únicamente se le añaden ciertos elementos rítmicos y armónicos que hacen más atmosférico todo ese ambiente, como si lo escuchásemos desde dentro de una cueva.

Sufjan ha cerrado, ahora sí, una etapa que le anclaba a cantidad de cosas. Los bonitos recuerdos de la infancia se mezclan con reminiscencias de los duros momentos durante la época final de su madre y acaba desvaneciéndose todo a la vez.

La siguiente es una demo grabada con un iPhone de “John My Beloved”, en la que sentimos a un Sufjan cercano e íntimo. La canción habla a un posible amante al que pudiera simbolizar Jesucristo. O podría hablar directamente al mismo Jesucristo. Tras esta demo escuchamos de nuevo un remix de “Drawn to the Blood”, señalada como Fingerpicking Remix. En efecto, sólo encontramos en ella arpegios de guitarra y la voz de Sufjan; una visión totalmente distinta a la que nos acaba de mostrar hace unos momentos. Tenemos entonces publicadas tres distintas maneras de haber construido una canción partiendo de los mismos elementos. Por su parte, la homónima “The Greatest Gift” mantiene perfectamente la esencia del álbum original. En ella, Sufjan se redime de su dolor y llama al amor a través de distintas ideas tomadas de la Biblia. El estilo es más parecido al propio de “Carrie & Lowell” que al de esta mixtape, predominando los arpegios de cuerdas pulsadas frente a las texturas electrónicas. Al igual que ocurría con “Wallowa Lake Monster”, podría haber sido incluida en “Carrie & Lowell” perfectamente sin afectar a su valoración en lo más mínimo.

Nos encontramos ahora con otra remezcla, firmada por Doveman, de un tema que no aparecía en el álbum madre. “Exploding Whale” apareció como un sencillo en 2015 a la venta en los conciertos del cantautor. Esta versión es más atmosférica que su original, siguiendo la línea de la mixtape. Los dos siguientes remixes son de “All of Me Wants All of You” y “Fourth of July”, de Helado Negro y 900X respectivamente. Son dos de las mejores canciones que salieron del disco y suponen unas de las mejores letras del mismo, con Sufjan totalmente abierto de corazón y despojado de cualquier tipo de reparo a la hora de hablar de sus sentimientos. La primera es más lenta y la segunda sigue esa estela suave, pero pasada la mitad se convierte en un tema que podría haber grabado el mismo Thom Yorke para sus experimentos electrónicos en solitario.

Una grabación notable que contiene momentos muy disfrutables entre las remezclas, dos demos que resultan documentos interesantísimos y cuatro nuevos temas dignos de su propio autor.

Mi elección favorita de los temas inéditos es “The Hidden River of My Life”, que habla nuevamente de sus días junto a su madre en Oregón a través de elementos típicos del lugar. La canción se va construyendo poco a poco con distintos elementos que van apareciendo hasta llegar a un punto en el que parece que estamos ante uno de los mejores momentos de su “The Age of Adz”. El siguiente corte vuelve a ser un inédito, “City of Roses” (dedicado a Portland), en el que Sufjan podría estar hablando de su tan secreta orientación sexual. Por último, finalizamos con una demo de nuevo grabada con un iPhone de la canción homónima de “Carrie & Lowell”. Al igual que en la demo de “John My Beloved”, escuchamos a un Sufjan muy sensible y cercano, pues ambas grabaciones son de la época de composición del álbum.

La mixtape finaliza. Sufjan ha cerrado, ahora sí, una etapa que le anclaba a cantidad de cosas. Los bonitos recuerdos de la infancia se mezclan con reminiscencias de los duros momentos durante la época final de su madre y acaba desvaneciéndose todo a la vez. El trabajo como tal no es más que una mixtape, contenido añadido a “Carrie & Lowell”, por lo que le falta, evidentemente, coherencia desde un punto de vista artístico. Sin embargo, es una grabación notable que contiene momentos muy disfrutables entre las remezclas, dos demos que resultan documentos interesantísimos y cuatro nuevos temas dignos de su propio autor.

Sufjan Stevens – The Greatest Gift

7.0

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Al ser una mixtape le faltan los conceptos y el trabajo que suele realizarse para un álbum, pues gran parte del trabajo es un déjà vu, exceptuando las canciones inéditas. Esto no elimina la ocasión para el disfrute y el deleite de buena música que nos brinda Sufjan Stevens. Desde luego, sí que es un registro imprescindible para cualquier fan del cantautor.

Up

  • Sin duda, las canciones nuevas.
  • Las demos son muy interesantes de escuchar.
  • “Exploding Whale”.

Down

  • Casi todo el material es revisitado.
  • El Fingerpicking Remix de “Drawn to the Blood” no está a la altura ni del resto de remixes.