Ya desde su debut consideramos a los chicos de Glasgow como una banda cuya creatividad a la hora de confeccionar álbumes era bastante ilimitada. Desde “Franz Ferdinand” (debut) han firmado auténticos mitos musicales en las primeras décadas del nuevo milenio. Su discografía viene cargada de temas imprescindibles en cualquier sesión de indie-rock, y es que desde 2004 hemos bailado con la eterna “Take Me Out”, “Do You Want To”, “Ulysses” o “Love Illumination”. Y ahora, cinco años después de su último disco, regresan con un comprensible hype por las nubes.

Pero parece que las cosas están cambiando para Franz Ferdinand: han reestructurado su banda y se sienten en un perfecto estado de salud para probar cosas nuevas. Aliándose con Philippe Zdar para la producción han conseguido sonar “como un grupo de dance en directo” y realmente lo han conseguido en cortes como “Always Ascending” o “Glimpse of Love”.

Sonar como un grupo de dance en directo

Sin demasiados reparos se han adentrado en esta nueva aventura buscando una sonoridad futurista pero sin dejar de sonar humanos.

Nos contaban recientemente durante nuestra entrevista que el título, “Always Ascending”, definía cómo se encontraban como banda en el momento de grabar el disco. Suponemos que en parte es debido a que la presión les debe parecer algo del pasado, ya que, llegados a este punto, Franz Ferdinand pueden permitirse centrarse en cómo quieren sonar y pasar por encima de las expectativas del público; han demostrado todo lo que tenían que demostrar. De esta forma y sin demasiados reparos se han adentrado en esta nueva aventura buscando una sonoridad futurista pero sin dejar de sonar humanos. Para esa tarea han buscado un mayor cobijo en los sintetizadores, firmando, con total seguridad, el elepé más sintetizado de la discografía de Franz Ferdinand, pero sin que eso signifique una pérdida de identidad. Aquí también encontraremos las hábiles y enérgicas combinaciones de guitarra, batería y bajo que les han acompañado desde sus inicios. Así, nos sonarán cercanos a momentos como “Stand On The Horizon” pero también a otros temas más discotequeros como aquel “Live Alone” .

Fotografía: David Edwards

“Always Ascending” o el Shepard Tone discográfico de Franz Ferdinand

En “Always Ascending” Franz Ferdinand nos sonarán cercanos a momentos como “Stand On The Horizon” pero también a otros temas más discotequeros como aquel “Live Alone”.

La nave despega a todo trapo con “Always Ascending”, una canción que demuestra la maestría que tienen los de Glasgow para confeccionar temas de disfrute instantáneo. “Always Ascending” es la definición perfecta de canción motivacional tanto en forma como en fondo. Sonando ultra sónica gracias a sus sintetizadores y sólidamente meteórica por las guitarras y la batería, nos invita a formar parte de una ascensión eterna con el llamado Shepard Tone, que tal y como especifica la letra nos da esta falsa sensación de trascendencia y movimiento. Pese a ello, y totalmente entregados al mood de la pieza, abrimos el disco muy, muy arriba. Un movimiento, cuanto menos, arriesgado.

El primer planeta que encontramos tras nuestro apabullante despegue se llama “Lazy Boy” y es mucho más guitarrero que la catapulta que nos ha llevado hasta aquí, pero sonando clásicamente a “Franz Ferdinand”. El título del tema lo entendemos perfectamente observando su austeridad lírica, pero no nos confundamos: ésta queda contrarrestada por ese ápice de gamberrismo que desprende la canción, sobre todo sostenido por unas guitarras que se apoderan lentamente de la pieza y que dialogan con un Kapranos que pregunta: “Am I gonna get up?. Algo más segura suena una “Paper Cages” que vuelve a delegar su motor principal en las guitarras, pese a que el jugo que sacan de los teclados y los sintetizadores se acopla de maravilla a la dinámica de la canción. Pese a ello, tanto aquí como en “Lazy Boy” echamos un poco de menos la grandilocuencia a la que estábamos acostumbrados con Franz Ferdinand. Algo que por otro lado podemos encontrar en “Finally”, que se mueve en terrenos festivos y dignos de una celebración. Alex estalla y gana en cada “Finally I found my people!. No sabemos si se estará refiriendo a la reestructuración de la banda después de la marcha del guitarrista fundador Nick McCarthy, pero realmente consigue sonar radiante y feliz. De hecho, ha llegado a reconocer que “Always Ascending” es el disco de Franz Ferdinand con el que más estimulado se ha sentido.

Los de Alex Kapranos han buscado un mayor cobijo en los sintetizadores, firmando, con total seguridad, su elepé más sintetizado, pero sin que eso signifique una pérdida de identidad. De hecho, él mismo ha llegado a reconocer que “Always Ascending” es el disco de Franz Ferdinand con el que más estimulado se ha sentido.

Esos estímulos se hacen palpables igualmente en composiciones como “The Academy Award”, que aunque podríamos considerarlo el tradicional corte lento de la parte central de cualquier disco de Franz Ferdinand (momento para reivindicar de nuevo “Eleanor Put Your Boots On”) consigue entremezclar retazos de melancolía en las explosiones acústicas que evocan un extraño sentir nostálgico. En definitiva: un in memóriam brillante, vital y seductor.

Los escoceses se adentran tímidamente en el electro-pop con “Lois Lane”, un corte en el que la presencia de sintetizador refuerza la sensación de que han querido dar más peso a los teclados. Las guitarras e incluso los bajos se sitúan en un segundo plano en casi todo momento con los brillantes toques sintéticos de los estribillos. No obstante, parecen no confiar plenamente en el poder de los sintetizadores y vuelven a apostar por su formula mágica de la coca-cola en el tramo final, donde devuelven el protagonismo a unas cuerdas que aparentemente les hacen sentir más cómodos. Lo mismo pensamos tras escuchar “Huck and Jim”, que adquiere toda su fuerza acercándose al post-punk y a unas guitarras habituales en el sonido de Franz Ferdinand, aunque la actitud vocal no es tan desvergonzada como sí lo fue en los inicios discográficos de la banda. Es más, “Huck and Jim” consigue su épica a través de unas oscuras distorsiones y nos recuerda inevitablemente a los LCD Soundsystem más recientes.

Franz Ferdinand evolucionan favorablemente y, quizá debido a los cambios de la formación, han sabido hacer un rico planteamiento del sonido propio y de su propia identidad para regresar como una de las bandas más incombustibles del indie-rock global.

Pero que no decaiga la fiesta. Si alguien echaba de menos los momentazos ultra festivos y eufóricos de Franz Ferdinand –sobre todo después del subidón del primer tema del disco– aquí tiene “Glimpse of Love”, un temazo que resuena a disco y que adentra de nuevo a Franz Ferdinand a terrenos sintéticos que al quedarles tan bien nos hacen plantear si no hubiera sido mejor apostar más por ellos en este álbum. Ese resquicio de amor nos lleva a “Feel the Love Go”, otro tema catártico y ultra pegadizo que pudimos escuchar ya como adelanto. Sacan punta a las guitarras y sintetizadores para ofrecer un hit mayúsculo, divertido y atractivo. Rock discotequero que, sobretodo en su tramo final, consigue atraparnos en una desenlace que conjuga vientos, sintetizadores y percusión en una jam alocada y despampanante.

Y finalizamos con otra balada, esta vez con matices ultra sónicos y ambientales. “Slow Don’t Kill Me Slow” embalsama coros con lejanas percusiones y despuntes de guitarra. Casi como un suspiro apoteósico, “Slow Don’t Kill Me Slow” es uno de los pasajes del disco en los que Franz Ferdinand justifican más su nuevo sonido: su senda futurista pero a la vez conectada y cruda se conjuga a la perfección en esta balada deliciosa y delicada. Una razón más para pensar que Franz Ferdinand evolucionan favorablemente y, quizá debido a los cambios de la formación, han sabido hacer un rico planteamiento del sonido propio y de su propia identidad para regresar como una de las bandas más incombustibles del indie-rock global.

Franz Ferdinand – Always Ascending

7.7

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“Always Ascending” suena a cambio sin resultar drástico. Con una actitud en general más pausada, quizá más madura, Franz Ferdinand se alejan de aquellas borracheras y catarsis con las que los conocimos y optan por un ‘rejuvenecimiento’ controlado con el que siguen enriqueciendo su fórmula sin pasarse con el Avecrem.

Up

  • El disco consigue mantener el nivel cualitativo al que Franz Ferdinand nos habían acostumbrado.
  • Lo bien que han quedado los temas con mayor protagonismo del sintetizador, sobre todo gracias a la habilidad de conjugarlos con su sonido clásico.
  • No podemos esperar para escuchar en directo temazos como “Glimpse of Love”, “Feel the Love Go” y, cómo no, la ya eterna “Always Ascending”.

Down

  • “Always Ascending” (canción) cumple, desafortunadamente, lo que promete: una falsa sensación de ascensión que después de escucharse casi nada logra superarla.
  • El disco no acaba de cruzar el umbral hacia el cambio sonoro absoluto. Acabamos con la sensación de que podían llegar a algo más bizarro, sobre todo en la primera mitad.