Bruno Mars ha sido el protagonista absoluto de los Grammy 2018 al hacerse con los seis galardones a los que aspiraba tras la publicación de ese “24K Magic” (2016) en el que Bruno Mars se viste con todos los trajes posibles surgidos de los sonidos más alegres de los ochenta y noventa. Era coherente y la fiesta es innegable, pero el riesgo fue nulo y no pasaba de ahí. El caso es que Bruno Mars consiguió alzarse con la victoria en las categorías de Álbum del Año, Grabación del Año, Canción del Año (por “That’s What I Like”), Mejor Actuación de R&B, Mejor Canción de R&B y Mejor Álbum de R&B. Sin entrar a debatir por nuestra parte quién lo merecía más o quién menos dentro de unos premios que cada vez levantan más ampollas tanto entre los medios generalistas y especializados como entre el público, ha sido Justin Vernon a.k.a. Bon Iver el artista que ha levantado la voz de forma más clara tras esta edición, aunque no es la primera vez que se muestra escéptico ante la verdadera validez artística de estos premios.

En esta ocasión, Bon Iver –nominado el pasado año al Grammy por el Mejor Álbum de Musica Alternativa gracias a “22, A Million”– ha dejado claro que este tipo de premios tienen poco o nada que ver –en su opinión– con la música en sí misma, y que están simplemente orientados por y para la industria musical (y su beneficio). Tampoco parece estar muy de acuerdo con la victoria de Bruno Mars, con quien confiesa no tener ningún problema personal pero sí explica que basa sus canciones en recoger hits del pasado (quizás una forma sublime de mencionar las demandas por plagio):

Sin embargo, Vernon también ha criticado la esencia de ‘ganar’ un Grammy, así como al productor de la gala Ken Ehrlich, quien propuso actuaciones solistas de todos los nominados excepto para Lorde con “Melodrama”. Según Variety a la neozelandesa sólo se la ofreció participar en el tributo colectivo a Tom Petty, y por eso rechazó actuar. Justin apoya a Lorde, explicando que Ehrlich le dijo a él mismo en 2012 que la actuación para defender “Holocene” era demasiado extensa y lenta, y que por ello perderían entre cuatro y seis millones de espectadores.