Ya habíamos dado cuenta del talento de Ron Gallo a raíz de la publicación de “Heavy Meta”, el álbum que la pasada temporada nos descubría a un artista habilidoso e inquieto que, resulta, ya había coqueteado con diferentes géneros y estilos de raíz norteamericana. Gallo no era un recién llegado, pero fue esa colección de guitarrazos rabiosos la que lo puso en el radar internacional. Se cumple ahora un año de la edición de aquel álbum, pero en este tiempo el músico no ha dejado de publicar singles en su perfil de Bandcamp. El 20 de octubre llegaba “Temporary Slave”, una pieza lo-fi, tendente a lo experimental, tranquila, de voz lánguida y guitarras limpias, que hacía gala de una instrumentación escasa y sobria que la alejaba diametralmente de la apuesta ganadora del LP. Un track olvidable que venía acompañado de “Am I Demon?”, una versión del grupo Danzig que Gallo hace enteramente suya. Otra dosis de energía y distorsión complementaria a las de la placa.

En los primeros días de noviembre repetía la jugada en colaboración con Naked Giants. Mientras Gallo ocuparía la cara A de un hipotético 7 pulgadas, el grupo de Seattle marcaría la cara opuesta con “The Age of Information”. Dos piezas garajeras de carácter desenfadado con un acento pronunciadamente stoniano en la segunda. Así es como llegamos al nuevo año. Momento en el que Ron Gallo considera que tiene suficiente material como para lanzar un EP peculiar a la par que entretenido. Una amalgama aparentemente incoherente de canciones que, sin embargo, quedan englobadas bajo un firme propósito de búsqueda y diversión. Movido por la curiosidad y despojado de todo prejuicio, el de Filadelfia da rienda suelta a su creatividad, atreviéndose a explorar diversas formas, estilos y conceptos.

Con tres partes bien diferenciadas en su escaso minuto y cuarenta segundos, “Rought Mix” será la encargada de abrir “Really Nice Guys”. Un corte interesantísimo en el que el autor nos muestra la evolución de una canción desde que esta surge como idea hasta que se graba formalmente y, por último, se somete al proceso de producción. De manera que pasaremos de un garage lo-fi bastante sencillo, recogido en el smartphone, a un sonido con mayor empaque, voz distorsionada, coros y unos arreglos de cuerda que nos seguirán cogiendo desprevenidos en la enésima reproducción a tenor de su ímpetu y repentina aparición. Encontraremos más garage, esta vez de hechuras importadas directamente desde los sesenta, en el tema que da nombre al epé, “Really Nice Guys”. Simple, repetitiva y efectiva. Con solos instrumentales tan torpes como jocosos, realizados así intencionadamente, la banda critica el uso de la afirmación que da nombre al tema por parte de los críticos musicales cuando la valoración de la obra no es del todo favorable, desviando la atención del producto a la personalidad de los músicos. Y atención a la referencia velada a “Wonderwall”, de Oasis.

Fotografía: http://www.girlieaction.com/

La agresividad llegará de la mano de “Related Artists (For Fans Of…)”. Apenas rebasa el minuto, pero es tiempo suficiente para que nuestro protagonista se desgañite en este ejercicio de punk agresivo más cercano a la idea de boceto que al de canción. Y es que este corte no es sino un grito de desahogo y rabia contra los críticos musicales y los algoritmos de páginas webs y plataformas de streaming que establecen recomendaciones por semejanzas, en muchas ocasiones poco acertadas, que liga a los grupos y artistas entre sí, despojándolos de su identidad y particularidades. “I’m on the Guestlist” se erigirá como la composición más llamativa del registro. Acústica y sosegada, Gallo nos traslada a la India a través de una melodía llana que acompaña con instrumentos tan inusuales en su música como el tabla y el erhu (un violín chino de dos cuerdas). Una composición exótica que ofrece la cara más experimental y singular del músico. “YouTubular”, por su parte, emerge directamente de la tradición surfera instrumental para retar al oyente a localizar los catorce fragmentos musicales que constituyen la vertiginosa melodía de guitarra.

En “The East Nashville Kroger Conversation” Ron Gallo nos presenta la realidad como arte. Una conversación entre el grupo en Kroger, una tienda situada al este de Nashville, como su propio título indica, que hace de la acción cotidiana una performance apta para plastificar y vender. ¿Cualquier cosa es comercializable? Sigamos, que Ron aún tiene cosas que decir a este respecto. De vuelta a una línea más convencional nos topamos con “Emotional Impact for Sale”, de clara inspiración beatleliana, en la que nuestro protagonista consigue un fantástico resultado tanto en el aspecto vocal como en el instrumental. Subjetivamente hablando, la música es emoción, pasión y sentimiento comercializable, y pocos grupos han levantado tantas pasiones y han hecho aflorar diversas emociones como los Beatles. De manera que Gallo se apoya en el título del cuarto álbum de la mítica banda, “Beatles for Sale”, así como en la música del cuarteto, para abordar dicho tema. Así resolvemos que, si en “Heavy Meta” se ocupaba de analizar con ojo crítico la sociedad, no cabe duda de que aquí ha puesto el foco en la industria de la música, criticándola desde dentro y, por extensión, se desprende, haciendo autocrítica.

Y llegamos al final del EP con “Pull Quote” (feat. Jerry), otro curioso experimento. Ahora Ron Gallo sólo participa en los estribillos de aire siniestro que intercala entre unas estrofas definidas por el particular spoken word a cargo de Jerry Palma, la pareja de la madre de Gallo. Y digo ‘particular’ porque el texto no es más que las impresiones de Jerry sobre el presente registro discográfico, grabadas furtivamente por el compositor mientras Palma escuchaba y comentaba el disco que nos ocupa. Así, el álbum termina con una crítica sobre el propio disco que estamos reproduciendo. Un sorprendente ejercicio metatextual que cierra un trabajo sorprendente.

Aunque todavía es pronto para decirlo, parece que tenemos entre nosotros a otro prolífico compositor. Su lenguaje natural es la música y su discurso se sostiene sobre una interesantísima y encomiable producción cuya máxima es la calidad y el no estancamiento, al modo de nuestros queridísimos Car Seat Headrest y Ty Segall, por mencionar algunos. En “Really Nice Guys” Gallo se muestra inteligente, original, curioso y arriesgado. Estimulado a otear nuevos registros e ideas que lo puedan llevar por otras parcelas estilísticas con las que seguir construyendo una carrera que, tras una década (recordemos su militancia en Toy Soldiers), se mantiene sólida y estilísticamente variada. Este EP sorprende gratamente, además de por la música, por sus conceptos subyacentes, los cuales dotan de unidad a un conjunto de canciones a priori caótico, ininteligible, pero cuyo trasfondo descubre a uno de los genios más interesantes de nuestro tiempo. Su andadura acaba de comenzar. Habrá que seguirlo de cerca.