“Antes de que esté prohibido” fue uno de los álbumes más destacados de 2014 para la crítica, y presentaba a Isma Romero como un compositor a tener en cuenta. No salió de la nada. Fue poco después de que este joven valenciano dejara su banda, Piso 16, para instalarse en Madrid y lanzarse en solitario a vivir el sueño de la música. Afincado en esa pequeña, cálida y poco valorada parcela musical en la que actualmente sobrevive el rock clásico español, este artista está de vuelta con un trabajo que viene a dar continuidad a un debut que cogía el relevo de propuestas sonoras tan agradables como las de Ariel Rot, Fito & Fitipaldis, Sergio Makaroff o Pereza y sus derivados (entiéndase Leiva y Rubén Pozo). No es este un estilo especialmente popular en nuestros días, ciertamente ha conocido tiempos mejores, pero, precisamente por eso, la apuesta musical de Isma Romero resulta indispensable para dar de nuevo visibilidad e insuflar sangre joven a un repertorio extenso y tremendamente disfrutable.

“Luminiscencia”: ejercicio pop-rockero de buena factura perceptiblemente tipificado para la radiofórmula

Una decena de temas anclados en lo convencional, aunque el propio autor siempre ha mantenido que su mayor pretensión es hacer buenas canciones.

Luminiscencia está constituido por una decena de temas anclados en lo convencional, aunque el propio autor siempre ha mantenido que su mayor pretensión es hacer buenas canciones, y de eso da buena cuenta este álbum repleto de grandes melodías, arreglos y riffs; especialmente en su primera parte, donde cada canción podría ser el nuevo compás de un extenso crescendo que culmina con “Carlota”, de estribillo superadhesivo. Lo que sí echamos en falta en este disco, producido por Nigel Walker (Los Rodríguez, La Rabia del Milenio, Pereza, Sidecars…), son esos matices sonoros que hacían tan atractivo “Antes de que esté prohibido”, en lo que podría ser una gran estancia con varios recovecos salpicados de ese aroma tan agradable que desprendía la influencia latina del estilo entre guitarras stonianas y el rock and roll de rigor. Ahora el revestimiento de las canciones se presenta más estable y sobrio a lo largo del compacto. Un ejercicio pop-rockero de buena factura perceptiblemente tipificado para la radiofórmula.

Una colección de canciones para cantar y emocionarse

Lo que sí echamos en falta en este disco son esos matices sonoros que hacían tan atractivo “Antes de que esté prohibido”, en lo que podría ser una gran estancia con varios recovecos salpicados de ese aroma tan agradable que desprendía la influencia latina del estilo entre guitarras stonianas y el rock and roll de rigor. Ahora el revestimiento de las canciones se presenta más estable y sobrio a lo largo del compacto.

Como su propio título indica, y así lo muestra también la portada, “Luminiscencia” es un álbum luminoso y optimista, un canto al amor que se inicia con la incontestable contundencia de No sé cómo llamarte, de batería poderosa y guitarra radiante en su inicio y cierre. Con una técnica en la seis cuerdas que evoca las maneras de Fito Cabrales en Héroes y Cerca del corazón, y las formas de Tom Petty en Todo lo que espero, el artista muestra una pericia como guitarrista directamente proporcional a su aptitud para concebir melodías tan aparentemente fáciles como memorables.

Las teclas tendrán un peso particular en temas como el que abre el elepé, Fogonazo de luz,Entre un millón(aunque de manera furtiva en gran parte de la misma) y, especialmente, en Sin frenos, la bonita y emocionante balada del disco. Asimismo, estas jugarán un papel fundamental en la construcción del estribillo tan pegadizo de Carlota, el que fuera el primer adelanto del presente trabajo discográfico. Rotundidad y potencia para una apasionada declaración de intenciones: No hay fronteras que me alejen de tus huellas”.

Isma Romero nos trae un disco de pop-rock repleto de grandes canciones. El saber hacer melódico y guitarrístico sigue ahí, intacto, pero el carácter general del disco se revela demasiado moldeado y uniforme.

Concluye el álbum con sendos cantos a la vida cargados de reflexiones positivas que instan a no rendirse y a luchar con fruición por aquello que cada cual desea y añora: No basta con solo decir / que a veces es la vida la que nos lleva y nos frena / la que envenena”, canta en Demasiadas cosas, donde también sentencia: “Lo necesario está más cerca de lo que intentas tener”. Cierra el disco Sensacional, un adjetivo fácilmente aplicable al estribillo de este corte que, en la línea temática del anterior, manifiesta: “Cuando crees que la vida te da fuerte / vuela alto y no pierdas el control”. Una filosofía de vida a tener en cuenta.

Isma Romero nos trae con este segundo LP un disco de pop-rock repleto de grandes canciones. El saber hacer melódico y guitarrístico sigue ahí, intacto, pero el carácter general del disco se revela demasiado moldeado y uniforme. Más estándar, al verse despojado de esos matices sonoros a los que hacíamos referencia anteriormente. Probablemente a consecuencia de la producción de Nigel Walker, menos familiarizado con los parámetros sonoros que maneja Candy Caramelo, productor del primer larga duración de Isma Romero y de otros artistas como el Twanguero; siendo colaborador, asimismo, de otros compositores como Andrés Calamaro, Ariel Rot, Andy Chango y Sergio Makaroff, lo que sin duda justifica aquel resultado.

Isma Romero – Luminiscencia

6.8

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Isma Romero nos trae con “Luminiscencia” un álbum que irradia luz y optimismo. Diez cortes de grandes melodías y riffs que dan continuidad a aquel notabilísimo “Antes de que esté prohibido”, aunque ahora se hallen despojados del aura latina y stoniana de su debut en favor de un carácter más uniforme y sobrio.

Up

  • Las melodías y riffs tan destacables de su debut siguen aquí.
  • Que Isma Romero defienda un estilo con independencia de las modas y tendencias festivaleras.
  • El optimismo que desprenden los textos.

Down

  • Se echa en falta el carácter particular de su primer álbum, más personal y distinguido.
  • Las canciones se presentan moldeadas, muy uniformes y sobrias. Más cercanas al pop-rock de manual, de radiofórmula, que al rock clásico.