La Costa Oeste de los Estados Unidos ha resultado siempre una escena especialmente pródiga en lo concerniente a prospectos del post-punk. En parte debido al influjo de pioneros a finales de los setenta como Tuxedomoon, Factrix o The Residents, pero sobre todo porque su mirada siempre estuvo condicionada por distorsionar la lógica del sonido convencional. Un quinteto de Oakland, California, se sumó a esa fiesta enrarecida e impredecible alimentada por el post-modernismo dejándonos un debut refrescante y atrevido. Y es así como introducimos a The World.

“First World Record”: un saludo al post-punk más vanguardista

Al disponer de un mayor presupuesto no sólo mejora la producción en “First World Record”, sino que se permiten afinar muchas ideas que no podían capturar en “Managerial Material”. La más importante de ellas es la de ordenar un poco las prioridades, pues la guitarra de Jordan cede algo de su protagonismo en favor de los saxofones a cargo de Alexa Pantalone y Stanley Martinez. Contrario a lo que uno esperaría normalmente, esa apuesta le confiere más fuerza y arrojo a sus composiciones de la mostrada en su EP.

El primer paso que dieron fue grabar por su cuenta el EP “Managerial Material” en 2016. Es suficiente una duración inferior a los diez minutos para colar cuatro temas donde se evidencian algunas señas de su sonido como la batería escuálida, un espacio entre instrumentos bien marcado en la producción y tan acostumbrado en el mundo del dub, o el bajo penetrante de Amber Sermeno, quien se encarga también de la voz líder. En ese EP resultan destacables los riffs aparentemente aleatorios del guitarrista Andy Jordan, contribuyendo a darle un acabado salvaje a pistas como la titular “Managerial Material” o la más oscura “Talk”.

Pasado un tiempo y tras varios conciertos firman por la disquera londinense Upset The Rhythm, la misma de Future Islands y Xiu Xiu. Al disponer de un mayor presupuesto no sólo mejora la producción en “First World Record”, sino que se permiten afinar muchas ideas que no podían capturar en “Managerial Material”. La más importante de ellas es la de ordenar un poco las prioridades, pues la guitarra de Jordan cede algo de su protagonismo en favor de los saxofones a cargo de Alexa Pantalone y Stanley Martinez. Contrario a lo que uno esperaría normalmente, esa apuesta le confiere más fuerza y arrojo a sus composiciones de la mostrada en su EP.

Fotografía: Prensa

Piensen en una versión más anémica de Siouxsie And The Banshees, o en The Raincoats eliminando el factor intimidad que rescataba Kurt Cobain al referirse a ellas en las entrevistas. Nos quedamos con la valentía que suele inspirar la ingenuidad y ahí lo tenemos.

Por ejemplo, “Hot Shopper es como un new wave trastornado. Conserva la habilidad de enganchar, es pegadizo, pero a la vez tiene la capacidad de hacerlo partiendo de patrones muy extraños. Batería fría, una línea de saxofón que se pone en el lugar donde normalmente estaría el riff de guitarra, mientras Sermeno en el bajo junta todo eso sin complejos. Un verso como “You’ve got the whole world in your hands, check those coupons!” demuestra que sin ser una banda de comediantes tienen un gran sentido del humor. La idea se mantiene con Itch, pero enfatizando más unas percusiones que ahora no son sólo la batería de Elyse Schrock sino también los bongos de Pantalone, los cuales se encargan de establecer esa sensación de tribalismo tan atrapante. No suena muy lejos de Bow Wow Wow pero, insisto, es una modalidad trastornada de ese sonido.

Líricamente le dan giros a lo encantadoramente absurda que puede ser la vida cotidiana a base de humor negro y una solemnidad en la interpretación de Sermeno que hace borrosa la frontera entre la ironía y la parodia, e instrumentalmente se las ingeniaron para devolverle algo de vida por cuenta propia al post-punk de los últimos tiempos, muy concretamente a su lado más arty y experimental.

Some Like It Hot es un híbrido rarísimo entre rock de los cincuenta, una pose super kitsch con esas trompetas al fondo y el frenesí frío pero intenso a la vez tan propio del post-punk. La guitarra aparece de manera aleatoria en algunos tramos y le imprime ese tono medio amateur predominante en todo el LP, haciéndose notar con rasgueos rasposos, aleatorios e intencionadamente carentes de emoción, como queriendo alienar al oyente yendo en contravía al ambiente más festivo buscado por el resto de la banda.

Tal parece que ese track marca la línea a seguir a partir de ahí, porque The World se concentran en llevar al límite la adrenalina y sus momentos pegadizos. Por ejemplo, Loser se maneja en coordenadas muy similares a las de “Some Like It Hot” sin el mismo frenesí pero priorizando los ganchos, alternando de manera algo más ordenada las guitarras con los saxofones. Por su parte, Chet Baker es un estallido de frenesí que dura menos de un minuto pero resulta asombrosamente efectivo, mientras que Ghost Town apela a guitarras más skank y el uso tétrico que se le da a los saxofones para equipararse a las sensaciones que suele ofrecer la homónima de The Specials.

Tal vez lo que les ayuda a no perderse en el proceso es lo certeros que resultan sus ritmos, que aun sin ser tan convencionales incitan a bailar, pero su verdadero encanto está en ese amateurismo aparente que les ha permitido grabar un debut muy peculiar.

En Namaste nos topamos con un cambio importante de dinámica, pues ahora eligen ponerse densos al estilo de lo mostrado en su EP sin sacrificar el enfoque ‘más vientos y menos guitarra’ hasta darle forma a uno de los experimentos más logrados de la placa. A partir de ahí encontraremos variaciones de la misma idea, donde pueden ir más lento como en La La Coach (los saxofones le roban el protagonismo con una onda que tiene tanto de jazzera como de ese disco enfermo de James Chance) o más rápido como en Cool, a la par que la guitarra de Jordan adquiere más protagonismo. New Pearls yGary Pantherretoman ese new wave esquizoide y exótico del arranque aplicando ritmos extraños, dando la sensación de estar puestos de la cabeza. El final con I Fell In Love With A Slumlordes con distancia lo más friki que tienen para ofrecernos, en parte por esa percusión siempre tan refrescante pero también por esa bizarra solemnidad con la que Sermeno canta una y otra vez que está enamorada de su casero.

En media hora “First World Record” consigue dejar boquiabierto hasta al más escéptico. Líricamente le dan giros a lo encantadoramente absurda que puede ser la vida cotidiana a base de humor negro y una solemnidad en la interpretación de Sermeno que hace borrosa la frontera entre la ironía y la parodia, e instrumentalmente se las ingeniaron para devolverle algo de vida por cuenta propia al post-punk de los últimos tiempos, muy concretamente a su lado más arty y experimental. Tal vez lo que les ayuda a no perderse en el proceso es lo certeros que resultan sus ritmos, que aun sin ser tan convencionales incitan a bailar, pero su verdadero encanto está en ese amateurismo aparente que les ha permitido grabar un debut muy peculiar.

The World – First World Record

8.5

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Piensen en una versión más anémica de Siouxsie And The Banshees, o en The Raincoats eliminando el factor intimidad que rescataba Kurt Cobain al referirse a ellas en las entrevistas. Nos quedamos con la valentía que suele inspirar la ingenuidad y ahí lo tenemos: un grupo de lo más sorprendente y un LP que apelando al ingenio y la ironía propios del post-punk desde el propio título, “First World Record”, ratifica el renovado ímpetu que ha contagiado al género recientemente.

Up

  • Es un triunfo de la voluntad en tiempos donde esa palabra representa más bien poco.
  • Amber Sermeno con su bajo le da coherencia a un todo que en circunstancias normales debería ser todo menos coherente.
  • “Some Like It Hot”.

Down

  • Aunque puedan lanzar trabajos mejores o peores a partir de ahora, parece poco probable que un eventual sucesor tenga el mismo encanto.