Si uno se detiene a mirar las listas de mejores álbumes de 2008 verá que la nostalgia no era un motivo recurrente o la motivación de una serie de artistas que empezaban a tomarse demasiado en serio a sí mismos. La primera línea del indie-rock más comercial bombardeó las listas con discos que apuntaban a convertirse en éxitos mundiales, esforzándose por mantener una credibilidad que empezaba a tambalearse. Es el caso de “Only by the Night de Kings of Leon, “Viva la Vida or Death and All His Friends” de Coldplay, “Day & Age” de The Killers o incluso “Saturdays = Youth” de M83. Todos ellos dejaron grandes hits en la memoria colectiva, pero en su mayoría pecaron de ser álbumes demasiado pesados; un esfuerzo por parte de artistas ya consolidados de crear himnos que deberían haber definido su trayectoria desde sus inicios.

La dramatización de una infancia tribal y salvaje

El álbum debut de MGMT podría haber sufrido la misma suerte que otros elepés del mismo año (Only by the Night” de Kings of Leon, “Viva la Vida…” de Coldplay, “Day & Age” de The Killers), pero a diferencia de ellos suena asombrosamente sincero pese a su grandilocuencia. La elección de basar sus temas en la nostalgia y no en una aparente contemporaneidad es la clave de su éxito.

Unos años antes, Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser empezaban a componer sus primeras melodías en la universidad de Wesleyan. Estas melodías, cargadas de nostalgia y de sonidos abandonados y desfasados desde los sesenta, acabarían cristalizando en la gamberrada que es “Oracular Spectacular. Y es que el álbum debut de MGMT podría haber sufrido la misma suerte que los elepés anteriormente mencionados, pero a diferencia de ellos suena asombrosamente sincero pese a su grandilocuencia. La elección de basar sus temas en la nostalgia y no en una aparente contemporaneidad es la clave de su éxito. Por otro lado, no tomarse demasiado en serio y catalogarse como rockstars eternos desde los primeros compases del trabajo hace que en sus canciones identifiquemos la energía de dos amigos que empiezan a dar sus primeros pasos en la industria, a quienes poco les importa que sus creaciones suenen demasiado ambiciosas. Y es que, a veces, parece más fácil componer himnos que simples canciones.

“Oracular Spectacular”: diez himnos contra el paso de los años

No tomarse demasiado en serio y catalogarse como rockstars eternos desde los primeros compases del trabajo hace que en sus canciones identifiquemos la energía de dos amigos que empiezan a dar sus primeros pasos en la industria, a quienes poco les importa que sus creaciones suenen demasiado ambiciosas. Y es que, a veces, parece más fácil componer himnos que simples canciones.

Este ‘no tomarse demasiado en serio’ pasa naturalmente por la ironía y la exageración, un ejercicio que MGMT ponen en práctica desde el primer tema (y hit del álbum). “Time to Pretend es una gran oda al exceso, un canto nostálgico a la vida de rockstar de la que ya sólo quedan anécdotas. El éxito de “Time to Pretend” como himno es el hecho de romantizar una vida que ya no es viable, crear una idea muy simplificada e infantil de lo que es el éxito y acercarse a ella. Pero más allá del ruido, las modelos y las drogas lo que realmente preocupa a VanWyngarden parece ser la pérdida de la infancia. Versos como “I’ll miss the playgrounds and the animals and digging up worms / I’ll miss the comfort of my mother and the weight of the world” conectan con “Weekend Wars, un corte mucho más pausado y alegórico que “Time to Pretend” en el que se describe la infancia como una serie de vivencias tribales. Y es que el mundo ideal al que MGMT anhelan regresar empieza en el patio de sus casas y acaba a la vuelta de la esquina. Es este entorno seguro y libre de preocupaciones ‘adultas’ donde MGMT han decidido crecer, un entorno donde poco a poco ir dejando detrás esa infancia. Por su parte, “The Youth plantea estos cambios, este crecimiento que anticipa la llegada de una nueva generación hippie que avanza sin esperar a nadie. Dotada de un característico sonido lo-fi, esta balada deja ver la figura de Dave Fridmann como productor artístico del LP. Un sonido que recuerda inevitablemente a las melodías cósmicas y nostálgicas que han caracterizado el trabajo de Fridmann con The Flaming Lips.

Si estos primeros tracks abren el álbum desde una perspectiva nostálgica e infantilizada “Electric Feel supone un paréntesis tanto temático como sonoro. A través de una melodía mucho mas funk acompañada de una contundente línea de bajo MGMT nos sorprenden con un auténtico hit pop, de lírica mucho mas accesible. El que probablemente sea el tema más sólido del álbum da paso a la que se ha convertido en la piedra angular de su carrera. “Kids no es el himno de una generación en concreto sino del final de los 2000s. Es el asalto de la música ‘indie’ a la radiofórmula y los clubs de todo el mundo. La electrónica parece ganar terreno a la psicodelia en una canción que retoma la obsesión por la infancia, pero esta vez de una manera más directa, sin tapujos a la hora de expresar su añoranza hacia esos tiempos mucho más simples.

El synth-pop de la primera mitad de “Oracular Spectacular” se convierte en un rock psicodélico mucho más complejo y barroco, definiendo un sonido que va a marcar la futura discografía de la banda. MGMT abandonan su intención de hacernos bailar para dar paso a una búsqueda sonora mucho más alejada de los estándares comerciales.

Resulta curioso que la canción más comercial de MGMT de paso a “4th Dimensional Transition, pieza que abre la segunda parte de “Oracular Spectacular”; una mitad que podría ser un álbum completamente independiente. El synth-pop de la primera mitad se convierte en un rock psicodélico mucho más complejo y barroco, definiendo un sonido que va a marcar la futura discografía de la banda. MGMT abandonan su intención de hacernos bailar para dar paso a una búsqueda sonora mucho más alejada de los estándares comerciales. Sin ir más lejos, en “Pieces of What” —armados con una guitarra acústica– los norteamericanos deleitan al oyente con una cruda balada en la que los sintetizadores quedan relegados a un segundo plano dentro de la parte final del tema. Una balada con reminiscencias a algunas bandas mucho mas ‘rockeras’ que las que podrían resultar referentes para la primera parte del LP.

Seguidamente, “Of Moons, Birds & Monsters asume sonidos cercanos al britpop de inicios de los noventa con algunos toques de glam-rock, resultando en una sobresaliente canción de rock. Aunque la letra no abandone esa imaginería esotérica, es un corte mucho más rítmico y accesible que “The Handshake, tema que justamente trata su contrato discográfico con Columbia y la sensación de haberse ‘vendido’ que experimentaron al firmar por la multinacional. Esta sensación parece no haber abandonado nunca a MGMT, quienes en repetidas entrevistas han insistido en que no están componiendo la música que realmente querrían. Una sensación constante de vivir bajo la influencia de un puñado de temas situados en las listas de grandes éxitos, condenando a la banda a vivir encasillada en un género en el que no se sienten a gusto.

Un extraordinario ejercicio de construcción de su imaginario

Lo que se filtra a través de las diez canciones que componen el debut de MGMT es un ansia de libertad, una libertad asociada de manera directa con la infancia. Es probable por tanto que, ante la imposibilidad de retornar a una edad en la que todo resultaba mucho más sencillo dada la ausencia de responsabilidades, la opción mas fácil sea la fama. Una fama que les permita vivir cómodamente, alejados de preocupaciones ‘adultas’ reales.

Pese a estar situada en este sonido más cercano al rock psicodélico “Future Reflections cierra el disco retomando la temática tribal gestada en los primeros cortes del registro. “Kids”, “Time to Pretend”, “The Youth” y “Electric Feel” se unen en “Future Reflections” para describir una sociedad salvaje, situada en un futuro post-apocalíptico en la que los instintos animales y el retorno a una segunda infancia dominan la realidad. Parece que las visiones de MGMT al fin toman forma cerrando un álbum que, considerado conceptual o no, supone una carta de presentación excelente para una banda que ha marcado época.

Si bien “Oracular Spectacular” peca de tener dos partes demasiado marcadas a nivel sonoro es innegable su potencia visual y evocativa. Resulta realmente interesante la elección de remarcar la obsesión con la fama en un disco debut, especialmente si hablamos de un género como la psicodelia o el synth-pop, y aún más si lo ubicamos en 2008. Y es que resulta poco creíble que VanWyngarden y Goldwasser realmente tuviesen estas aspiraciones. Lo que se filtra a través de las diez canciones que componen su debut es un ansia de libertad, una libertad asociada de manera directa con la infancia. Es probable por tanto que, ante la imposibilidad de retornar a una edad en la que todo resultaba mucho más sencillo dada la ausencia de responsabilidades, la opción mas fácil sea la fama. Una fama que les permita vivir cómodamente, alejados de preocupaciones ‘adultas’ reales, rodeados de drogas, relaciones fugaces con modelos y demás distracciones insustanciales. Lo cierto es que no sabemos con certeza si MGMT han alcanzado esta posición deseada o una cierta satisfacción, pero al menos regalaron al mundo uno de los álbumes más icónicos y bonitos de una época.

MGMT – Oracular Spectacular

9.0

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Pese a presentar dos sonoridades muy diferenciadas en sus cuarenta minutos, el álbum debut de MGMT es un extraordinario ejercicio de construcción de su imaginario. La dramatización de una infancia tribal y salvaje presentada a través de melodías arrolladoras a base de sintetizador resultan el caldo de cultivo idóneo para la creación de himnos que han marcado una era. Pueden no gustarte MGMT, pero “Oracular Spectacular” juega en otra liga.

Up

  • La facilidad para componer himnos.
  • La creación de un imaginario sincero y acorde con la estética de la banda.
  • Su efectividad como álbum debut.
  • “Kids”.

Down

  • Sus dos partes demasiado diferenciadas.
  • El tracklist resulta algo descompensado, situando los hits en la primera parte.