Cuarenta y cinco cerebros y un corazón fueron encontrados en una fosa común en el monte de La Pedraja de Burgos. Al menos, cuarenta y cinco cerebros y un corazón sobrevivieron a las terribles fauces del franquismo. Y hoy, esos cuarenta y cinco cerebros y ese corazón alzan su voz en un memorable documento sonoro que nos brindan dos personas que tienen mucho de cerebro y más aún de corazón. Entre gritos de queja y arrebatos de amor, Maria Arnal (acompañada de Marcel Bagés) nos emociona con cada una de las notas de las tantas que lanza como punzantes cuchillos a través de su voz a lo largo de treinta y nueve minutos.

Sensibilidad primitiva y desgarro vanguardista

Maria Arnal y Marcel Bagés han investigado sus raíces personales, pero eso no los hace olvidarse del presente y el futuro, preocupándose también por el lado innovador y original de sus discos, haciendo que suenen a añejo pero a actualizador y revolucionario al mismo tiempo.

En los últimos años hemos visto un resurgir de las distintas identidades nacionales que constituyen nuestro país en la música. Pablo Und Destruktion y Nacho Vegas plantando sus asturianos y combativos zapatos en la mesa madrileña, Niño de Elche (en solitario y con Toundra como Exquirla) y Rosalía renovando el flamenco, o Sangre de Muérdago y sus suaves melodías gallegas que nos transportan a tristes mares y montañas del norte. Con todo esto, podemos ver como el folk se adueña de la música nacional. Aunque, si nos paramos a pensar en ello, Sangre de Muérdago y Niño de Elche no parecen tener tantas similitudes en cuanto a estilo, lo cual nos lleva a preguntarnos qué es realmente el folk. Y es que quizás resulta sólo una manera de actuar, una visión sobre cómo construir la música pero que no tiene por qué determinar sus aspectos estilísticos. Porque, ¿en qué se caracterizan todos estos ejemplos musicales? Diría que en la investigación y la vuelta a las raíces. ¿Y cuáles son esas raíces? Las propias, las de cada uno. Es por esto que “45 Cerebros y 1 Corazón” y “Predación”, a pesar de no ser discos tan parecidos, podemos guardarlos en un mismo cajón: el del folk. Maria Arnal y Marcel Bagés han investigado sus raíces personales por un lado, y Pablo und Destruktion las suyas, pero eso no los hace olvidarse del presente y el futuro, preocupándose también por el lado innovador y original de sus discos, haciendo que suenen a añejo pero a actualizador y revolucionario al mismo tiempo.

El alma de los oprimidos canta en contra de las injusticias

Las raíces, la originalidad, la queja y el amor son los cuatro términos centrales que se sientan en los tronos reales de “45 Cerebros y 1 Corazón”. Y parece que estos cuatro significantes con sus propios significados fueron arrojados a una marmita por Maria Arnal y Marcel Bagés para crear un sabroso brebaje en forma de disco debut. Y es un álbum memorable, uno de esos sobre los que da miedo opinar, pues está cargado de tanta emoción y tanta sensibilidad que te sientes intruso criticándolo.

Así pues, conseguimos llegar a esos dos términos centrales que se sientan en los tronos reales de “45 Cerebros y 1 Corazón”: las raíces y la originalidad. Estos dos elementos se van a aunar con otros dos que ya he adelantado al principio del texto: la queja y el amor. Y parece que estos cuatro significantes con sus propios significados fueron arrojados a una marmita por Maria Arnal y Marcel Bagés para crear un sabroso brebaje en forma de disco debut. Y es un álbum memorable, uno de esos sobre los que da miedo opinar, pues está cargado de tanta emoción y tanta sensibilidad que te sientes intruso criticándolo.

En cuanto a la producción del disco, que corre a manos de un prácticamente desconocido para el gran público David Soler, podemos asegurar que es muy notable y rica en detalles, lo que evidencia su perfecta química con los músicos. Casi toda la instrumentación recae en las múltiples pistas de guitarra grabadas por Marcel Bagés y la voz de Maria Arnal. Bagés realiza un gran trabajo en este sentido, haciéndose señor de un buen arsenal de efectos que consiguen a veces que sus guitarras se oculten entre ellas creando pasajes muy cómodos y especiales respecto al timbre, dejando momentos para la elegancia y la serenidad (como en la primera parte de “A la vida”) y momentos para la suciedad y el desgarro (como en la segunda parte de la misma canción).

Fotografía: Promo

El disco está lleno de matices, lo cual suele aportar riqueza siempre que se haga bien, y en esta ocasión así se hace. La fusión entre cante tradicional y moderna instrumentación está muy bien conseguida, por lo que las intenciones de los autores nos llegan con delicadeza y no parecen impostadas o poco cuidadas.

El disco abre con una serie de notas al reverso que nos llevan a la voz de Maria y a unos suaves acordes de guitarra. Esta “Canción Total” es una bonita balada romántica construida con un vocabulario que nos remite a las crudas realidades del mundo neoliberal contemporáneo (“bombardearía con mi deseo vías y antenas / inculcándote mi lenguaje hasta que repitieras / la verdad resplandeciente de todos mis lemas / que te obligaran a consumir y consumirme”; es, sin duda, una de las mejores estrofas que encontramos en el disco). Esta introducción es ante todo adecuada, pues establece los temas que vemos circular por el disco: el amor y la política. Con un cambio de maderas pasamos a “Bienes”, un poema reivindicativo de Maria en el que giran preguntas como “quién manda sobre la luz / quién manda sobre el suelo”, que se sostiene sobre una guitarra que repite motivos melódicos. La siguiente canción es “Jo no canto per la veu”, en la que por primera vez Marcel nos muestra suciedad y garra aplicando distorsión a su instrumento para acompañar a la voz melismática de Maria. El tema finaliza con un fade out que rompe con lo que se estaba construyendo y aparecen unos nuevos Maria y Marcel, pero esta vez vestidos de seda negra.

No estamos preparados para lo que nos encontramos en “Tú Que Vienes a Rondarme”. Maria nos recita un poema original que podría haber escrito el mismo Lorca sentado sobre la sonda Voyager 1.  La belleza que irradian las frases del tema es inusual y cósmica y la música que las acompaña está elegida con mucho cuidado, sin excedencias, llevándonos a pensar en grupos como The xx. Uno de los mejores momentos del disco y uno de esos temas cuyo único fallo siempre creerás que es su corta duración.

En cuanto a la producción del disco, que corre a manos de un prácticamente desconocido para el gran público David Soler, podemos asegurar que es muy notable y rica en detalles, lo que evidencia su perfecta química con los músicos.

En “Desmemoria” –que sirve como interludio– escuchamos otro poema, esta vez sobre la memoria, interpretado únicamente por múltiples voces grabadas por Maria Arnal, que nos remiten en ocasiones a las armonías y el uso que le da a su voz Bon Iver en “22, A Million”. La música se viste de nuevo elegante y en “Ball del vetlatori” tenemos una acústica y tradicional balada sobre la muerte de un niño, y suena igual de triste. El cambio es brusco, pues de la muerte pasamos “A la vida”, pieza original de Ovidi Montllor. La letra es amarga y negra, pero con ligeros tintes verdes y esperanzadores. Las guitarras acompañan de una manera perfecta, pues caminan de la mano de la letra, llegando al punto más intenso justo con la estrofa de “canto a la vida plena / desde la vida vacía”.

Encontramos ahora un nombre conocido, ya que el título de la siguiente pista es “45 Cerebros y 1 Corazón”. El tema de la canción, como podríamos esperar, trata la historia de la recuperación de esos cuarenta y cinco cerebros y ese corazón prácticamente intactos en aquella fosa común en Burgos que sirvió a los autores del álbum como inspiración para el nombre del mismo. Los “silencio” que pronuncia Maria a lo largo de la canción son arrebatadores y el repentino giro pasada la mitad produce un dinamismo especial en ella, que aporta un ligero espacio de claridad predecesor de un pasaje más oscuro protagonizado por Maria y una guitarra en clave atonal para acabar reconduciendo el tema a su estilo inicial.

El estilo compositivo de Maria es más que interesante, y merece que estemos atentos a sus siguientes pasos, pues todo lo bueno que tiene de cantante lo tiene también de escritora. Ahora, esperemos que no caigan en los peligros de estancarse en el éxito de este trabajo y evolucionen en los posteriores.

Continúa el disco “La gent”, en la que prácticamente con una nota bordón Maria nos da instrucciones de cómo destruir el sistema capitalista, pues “con una huelga general de una semana / bastaría para hundir la economía”. En “No he desitjat mai cap cos com el teu” volvemos al amor y Maria Arnal le canta al cuerpo de su amante. Esta composición es probablemente la más guitarrera del disco, y en ella vemos asomar algunas influencias de Radiohead. Para cerrar “45 Cerebros y 1 Corazón” nos encontramos con “Tu saps”, que comienza con una suave guitarra acústica y va conduciendo un crescendo directamente hacia un clímax en el que escuchamos “yo sólo quiero la alegría cotidiana de verte”. Un perfecto acabar que funciona como una persiana que va cerrando poco a poco esa ventana hacia la que mirábamos a la galaxia en la que se encuentran los sonidos del álbum. Finalizamos aquí un bonito viaje hacia “una galaxia mediana en medio de un mar oscuro”.

El disco está lleno de matices, lo cual suele aportar riqueza siempre que se haga bien, y en esta ocasión así se hace. La fusión entre cante tradicional y moderna instrumentación está muy bien conseguida, por lo que las intenciones de los autores nos llegan con delicadeza y no parecen impostadas o poco cuidadas. El estilo compositivo de Maria es más que interesante, y merece que estemos atentos a sus siguientes pasos, pues todo lo bueno que tiene de cantante lo tiene también de escritora. Ahora, esperemos que no caigan en los peligros de estancarse en el éxito de este trabajo y evolucionen en los posteriores, pues tenemos todos muchas ganas de saber qué viene después de esto.

Maria Arnal i Marcel Bagés – 45 Cerebros y 1 Corazón

8.3

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Una de las grabaciones nacionales más interesantes de 2017, hecha con cariño y valor, dejando el temor a llamar a las cosas por su nombre a un lado. Su sonido ha sido reflexionado e innova a través del uso de elementos arcaicos. Encontramos una enrevesada belleza poética tanto en sus frases literarias como en sus frases musicales. Un arriesgado primer paso de Maria Arnal y Marcel Bagés para llegar al gran público, que esperemos sea la semilla que nos traiga grandes frutos en forma de música.

Up

  • Se adelantan en caminos que aún no están del todo explorados en la música nacional.
  • La voz y las letras de Maria Arnal.
  • “Tú Que Vienes a Rondarme” es una de las mejores canciones que nos ha dado 2017.

Down

  • Hay momentos a mitad del disco en los que podemos desconectar del mismo si no prestamos atención, como en “Ball del vetlatori” o “A la vida”.
  • Se atisba cierto miedo a arriesgar a la hora de experimentar en la música.