¿Qué ha quedado de ese post-dubstep con el que conocimos a Kai Campos y Dom Maker y a su inseparable colaborador James Blake? El sonido ligero y ecléctico que descubrimos en “Crooks & Lovers” (2010) y con cuyos límites jugaron en “Cold Spring Fault Less Youth” (2013) ha dado lugar a un encuentro entre esas raíces post-dubstep y un acercamiento a un territorio más cercano al post-punk industrial. Un disco elaborado sin dar nada por sentado, con ganas de poner en duda las fórmulas del éxito que habían trabajado en sus anteriores álbumes. Prudentemente podríamos asumir que “Love What Survives” es un registro que resuena a estilos más clásicos y se aleja de la experimentación electrónica con la que empezaron su carrera discográfica. Pese a ello, deja entrever la sofisticada visión con la que Mount Kimbie montan y desmontan sus composiciones, buscando de nuevo un rango dinámico que sorprenda y seduzca.

“Love What Survives” se solidifica poco a poco, resuena lejano y se aproxima lentamente hacia materializar todos sus espectros electrónicos.

Del post-dubstep al lienzo en blanco

El sonido ligero y ecléctico que descubrimos en “Crooks & Lovers” (2010) y con cuyos límites jugaron en “Cold Spring Fault Less Youth” (2013) ha dado lugar a un encuentro entre esas raíces post-dubstep y un acercamiento a un territorio más cercano al post-punk industrial.

En su track de apertura, “Four Years and One Day”, aseguran la sofisticación y cierto punto industrial con el que podríamos definir toda la placa. Sus distorsiones se van presentando poco a poco, entre un beat incandescente y un bajo que recuerda a sus indagaciones en la new wave que ya presentaron en su anterior trabajo “Cold Spring Fault Less Youth”. De hecho, “Love What Survives” recoge más el legado sonoro de su antecesor que las ideas que plantaron en su aclamado debut “Crooks & Lovers”. Si en su segundo trabajo se soltaron más y jugaron con todo tipo de elementos sonoros, incorporando voces que seguirán vigentes como la de King Krule, ahora parecen mucho más dispuestos a evolucionar su sonido hacia territorios más alejados de lo que es puramente el post-dubstep.

Del ensanchamiento final de “Four Years and One Day” pasamos a “Blue Train Lines”, que da un inusual protagonismo a la voz de King Krule, otorgándole la función de guía a través de los elementos sonoros del dúo londinense. Cabe destacar la teatralidad de King Krule en esta canción, cuyo inicio a lo spoken-word más hip-hopero va dando lugar a una mala leche que descarga entre gritos y finalmente queda engullida por los poderosos beats que invoca.

Prudentemente podríamos asumir que “Love What Survives” es un registro que resuena a estilos más clásicos y se aleja de la experimentación electrónica con la que empezaron su carrera discográfica.

La contundencia de “Blue Train Lines” nos lleva a “Audition”, una pieza estable con la que dejarnos llevar a través de las distorsiones y las líneas de bajo eléctrico. Cada elemento que interviene en el tema parece apelarnos para que le sigamos; lo hacen el sintetizador y la batería que buscan distraernos del persistente bajo llevándonos rápidamente a sus territorios, imposible obviarlos pero también lo es centrarse en uno solamente cuando la conjunción suena tan redonda y sólida. Sin duda Mount Kimbie saben cómo fusionar los instrumentos para dar ese punto medio entre la jam y el control absoluto, idea que también se desprende de una “Marilyn” seductora, nocturna y con la colaboración de Micachu, con quién habían expresado el deseo de trabajar desde hacía cierto tiempo. Otro momento para recordar como los londinenses han ido mutando del formato ‘dúo’ original hacia un sonido más grupal. Mientras, SP12 Beat” sostiene cierto punto de exotismo que de nuevo nos plantea dónde quedan las fronteras del post-dubstep en una época en la que los géneros buscan fusión y rechazan ‘pureza’. En “SP12 Beat” vamos de un sonido parecido a la Mbira hacia un crepúsculo más industrializado y progresivo gracias a la lenta incorporación de bajos y sintetizadores. Todo interactúa y todo fluye en “Love What Survives”, incluso en una composición más ‘clásica’ como “You Look Certain (I’m Not So Sure)” –que por momentos puede incluso recordarnos a las Warpaint más post-rockeras–, encontrando un intermedio muy orgánico entre sonidos duros y etéreos.

Mucho menos recargada suena una “Poison” que por su duración y su poca evolución no nos acaba de dejar claro si funciona únicamente como anticipo a “We Go Home Together”, una de las piezas más destacadas del disco. En ella buscan algo más atmosférico y menos terrenal, se adentran en un sonido eclesiástico y (cómo obviarlo) sacian de la manera más bonita posible la ansiada colaboración con James Blake, amigo y colaborador de la banda. La voz de Blake nos guía a través de una senda que destaca por su minimalismo, más cuando en este mismo disco hemos atravesado pasajes mucho más recargados y distorsionados. Aquí, Kimbie y Blake querían trasladarnos la pureza espiritual que puede tener una misa o una revelación religiosa. El órgano eléctrico, la pandereta, los cambios de melodía… Todo está ahí para que despeguemos, pese a que supongo que ya pocos quedábamos en tierra.

“Love What Survives” deja entrever la sofisticada visión con la que Mount Kimbie montan y desmontan sus composiciones, buscando de nuevo un rango dinámico que sorprenda y seduzca.

No obstante, pese a salir muy bien parados con “We Go Home Together” Mount Kimbie vuelven a la que podríamos denominar su zona de confort en “Delta”, que parece dialogar con el inicio del disco, dejando cierto ‘coitus interruptus’ a la evolución que parecía estar siguiendo la placa. Pasa un poco lo mismo con “T.A.M.E.D”, que retoma más claramente las reminiscencias ochenteras y las distorsiones instrumentales y vocales. Pese a ello, “T.A.M.E.D” parece fusionar el espíritu ambiental de “We Go Home Together” con el post-punk de canciones del inicio del disco, casi como se tratara de una materialización de todos esos elementos que divagaban alrededor del largo; en “T.AM.E.D” empiezan con unos beats y una percusión más dura que poco a poco van dejando paso a unos sintetizadores y órganos más ambientales y brillantes para acabar fusionándolo todo.

Y damos la bienvenida de nuevo a James Blake en “How We Got By”. La voz del británico flota entre percusiones más tribales y cristaliza con una suave lluvia de piano. Un final, delicado y suave, que nos deja cierto aire a cliffhanger, pues nos lleva a preguntarnos cómo suenan realmente Mount Kimbie (siendo claves embajadores del post-dubstep industrializado). En “Love What Survives” demuestran unas ganas de evolucionar su propio lenguaje y enriquecer su sonoridad, sin esclavizarse únicamente bajo lo electrónico como sí podía pasar en “Break Well” o “Between Time”. Sin duda, y como punto positivo, uno tiene muchas ganas de saber a dónde irán a continuación.

Mount Kimbie – Love What Survives

8.1

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Mount Kimbie ensanchan su marco creativo en “Love What Survives”, un disco que fluye entre el post-dubstep y el post-punk industrial sin perder aquellos detalles que los han consagrado como uno de los dúos más ávidos en la exploración de las fronteras del género. Por primera vez amplían la presencia vocal con colaboraciones estelares de la talla de King Krule, James Blake o Micachu. ¿El resultado? Una pieza breve pero firme, accesible y sofisticada.

Up

  • La evolución y ganas de jugar con el sonido y creatividad de la banda.
  • “We Go Home Together”, aunque sea una canción que pueda disgustar a los más fieles del principio de la banda, es maravillosa.

Down

  • Pese al jugo que sacan en sus experimentaciones, acabamos el álbum con cierta sensación de faltar una dirección estilística más concreta.
  • Quizá sea por una cuestión de orden, pero los tracks instrumentales entre temas más vocales pueden acabar resultando interludios un poco vacíos por la falta de relación con los temas de su alrededor.