La mayoría de músicos forjan gran parte de su estilo en el ambiente donde han crecido, gracias a lo que han escuchado desde pequeños. De igual forma, históricamente Gran Bretaña era un lugar de peregrinaje musical para aquellos que querían triunfar y conocer a los buques insignias del pop. Algo muy habitual pero que no siempre se cumple ya.

Es cierto que con la irrupción meteórica de Internet las fronteras musicales y culturales son cada vez más estrechas –hace algunas décadas era complicado imaginar a un chino o japonés escuchando country al igual que era imposible ver a una adolescente europea empapándose de K-pop–, pero no deja de llamar la atención que una banda cuyos miembros provienen de una de las mecas de la cultura popular tenga que emigrar para encontrar el estilo musical que les haga triunfar. Ellos son Gallery Circus.

Los hermanos Daniel y Graeme Ross son el germen de este dúo y ya desde su propio nombre se aprecia ese intento de huir a toda costa del ‘hype indie’ tan instalado en el archipiélago británico. A principios de la presente década estos gemelos encontraron los frutos que este exilio musical les podía aportar en Chicago. Con Daniel a las cuerdas y Graeme en la percusión, los ingleses cambiaron en cuestión de meses del folk al punk, inspirados por la potente escena underground de la ciudad a orillas del lago Míchigan.

A finales de 2013 decidieron publicar su primer trabajo (el single “Supercell”), y desde entonces han engrososado su lista de reproducción particular periódicamente con hasta cinco singles más y su nuevo EP, “Chi-Town Dogs”. Han regresado a Newcastle como una banda con nombre dentro de las jóvenes promesas de Gran Bretaña. Así, han tenido el honor de ser seleccionados entre las veinticinco mejores actuaciones de Glastonbury por la BBC y hoy, en nuestro The Cavern, se han mojado hablando de temas como su paralelismo con Royal Blood, su trabajo con Dan Austin (conocido de los Pixies) y su día a día como músicos.

¿Cuáles fueron los inicios de Gallery Circus como grupo?

Todo esto empezó cuando Graeme y yo nos mudamos a Chicago en 2010. En un principio comenzamos como un dúo de folk, aunque pronto dimos el salto a la escena DIY punk de la zona. ¡Nos dimos cuenta de que no podíamos continuar tocando ukeleles y cantando sobre flores el resto de nuestra vidas!

Después de algunas semanas viviendo con lo justo y sin hacer nada, nos compramos unas guitarras eléctricas, unos pedales de distorsión y escribimos un puñado de canciones de punk-rock y nos zambullimos a esa maravillosa escena de cabeza.  

¿Es tan problemático como parece formar una banda con tu hermano? ¿Cuáles son los puntos positivos y los negativos de un ‘proyecto familiar’ como este?

Graeme y yo estamos muy unidos. Como somos gemelos podemos confiar muchísimo en la intuición, así que tocar música es algo que se hace de forma muy natural con él. Hemos tocado juntos en bandas con más miembros antes, pero sólo nos hemos empezado a sentir bien cuando hemos tocado como un dúo.

¡Aunque debo decirte que nos peleamos todo el rato! Algunas veces Graeme hasta me ha lanzado las baquetas durante los ensayos. Pero olvidamos todo al cabo de un rato, todo esto forma parte de ser gemelos y no es nada nuevo para nosotros.

Royal Blood han sido una de las bandas catalizadoras que han ayudado a que obtengamos ese punto de popularidad que necesitábamos hace un tiempo.

Vuestro EP debut, “Chi-Town Dogs”, tiene cuatro canciones y tres de ellas se han convertido en singles. ¿Las bandas que no crean un single en el siglo XXI están destinadas a pasar inadvertidas?

Sí, parece que el mundo de la música ha focalizado toda la atención en los singles y en las playlists. Nosotros seguimos amando los discos, pero parece que el mundo ve que este formato está perdiendo poco a poco la viabilidad comercial.

Hemos leído que algunas de vuestras canciones están inspiradas en situaciones que os pasaron en Estado Unidos. ¿En qué aspectos podrías decir que os ha influenciado en vuestro sonido la cultura norteamericana?

Toparnos con una gran escena del punk-rock mundial como es la de Chicago nos enseñó realmente a cómo actuar y tocar en un concierto. Mira, para ser músico lo primero que te debe preocupar es la energía y la pasión que derrochas en el directo, después ya hay tiempo para preocuparse acerca de la calidad compositiva y del sonido.

¿Cómo ha recibido la prensa británica a una banda que concibe álbumes con un estilo más oscuro que se sale del prototipo de banda británica del siglo XXI? ¿Creéis que la prensa musical sigue focalizando su  atención tan sólo en el hype más indie?

Pues la verdad es que no lo sé. Hace tiempo que dejamos de intentar encajar en cualquier tendencia. Tenemos muy claro que en Inglaterra únicamente se centran en las bandas que sigan más la moda para intentar conseguir la máxima rentabilidad comercial posible.

¿Cómo explicaríais a vuestra audiencia española de que tratan vuestras canciones?

Solemos escribir sobre las aventuras más locas que hayamos tenido Graeme y yo, pero si no trata de eso la canción… suele ir sobre momentos que creemos posibles, como un apocalipsis o un desastre natural. Pero focalizando la narrativa en un punto de vista específico sobre ese acontecimiento. Calle Cloverfield 10 es una de mis películas favoritas por ese motivo. Los dos solemos ver filmes que hablen de acontecimientos fantásticos como una invasión alienígena vista a través de una mujer que ha sido secuestrada por un psicópata. El cine nos inspira mucho.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar junto a Dan Austin, quien con anterioridad ha trabajado con algunas bandas míticas como los Pixies?

¡Dan es fabuloso! Es un tipo muy entusiasta y con gran oído. Con su presencia nuestras grabaciones han ido geniales y no hemos tenido ningún percance. En el pasado sufrimos una serie de desastres en los estudios con amplificadores que se rompen en el momento más inoportuno y esa clase de cosas. Pero, desde que él está con nosotros, todo ha ido bien.

¿Resulta complicado embarcarse en giras largas? ¿Estos periodos resultan inspiradores para vosotros a la hora de componer?

La verdad es que Graeme y yo no somos unos grande fans de los tours de larga duración. Los conciertos son casi siempre increíbles, es algo que hace que las horas apretados en una camioneta y subiendo y bajando equipos de música valgan la pena. Es saludable salir de vez en cuando a recorrer mundo, pero al final agota.

¿Cuáles son los grupos que más han influido en Gallery Circus?

A los dos nos encantan los Dresden Dolls. Fueron un dúo con un directo alucinante, impregnados de pasión e influenciaron de manera significativa a Graeme en su forma de tocar la batería. Personalmente soy un auténtico fan de Dr. Dog, un grupo norteamericano de rock psicodélico que procede de Filadelfia. Tampoco me puedo olvidar de lo que me han aportado escritores de canciones como Regina Spektor, Andrew Bird o David Ford, que han tenido mucho que ver en cómo concibo la escritura de la canciones de nuestra banda.

Pero tengo que deciros que si buscáis en otros grupos el sonido de Gallery Circus no lo encontrareis. Sólo se encuentra en nuestras composiciones.

El primer nombre que se le puede venir a la cabeza a aquellos que tengan la oportunidad de escucharos es el de Royal Blood. Sin embargo, en vuestro caso, encontramos la inclusión de unos sonidos adicionales como el del piano. ¿Creéis que esta comparación es correcta?

Sí, Royal Blood han sido una de las bandas catalizadoras que han ayudado a que obtengamos ese punto de popularidad que necesitábamos hace un tiempo. Las comparaciones son normales porque nuestro estilo fue muy similar al comienzo y con el tiempo los medios se hicieron eco de ello. Pero, como te decía, nosotros hemos dejado de lado el blues y el funk en favor del rock alternativo y creo que esos puntos comparativos están desapareciendo cada vez más. Con nuestra nueva forma de concebir la música nuestras grabaciones se están volviendo más completas a medida que aprendemos nuevas técnicas para mejorar nuestro sonido.

Habéis sido incluidos en el TOP 25 de mejores actuaciones en Glastonbury por la BBC. ¿Cómo ha caído semejante noticia en una banda tan joven como la vuestra? ¿Durante esos días tuvisteis la oportunidad de conocer a algún grande de la música entre bastidores?

Glastonbury es lo máximo para cualquier banda que se precie. Para nosotros, que nos dejamos todo nuestro corazón en cada actuación y que procuramos que nuestra mejor versión se vea frente al público, fue un reconocimiento muy gratificante aparecer entre los mejores veinticinco. Desde luego es una gran ayuda para los dos.

¡Nos las arreglamos para conocer a los miembros de Arcade Fire!

¿Qué países habéis visitado en los últimos meses? ¿Está España entre vuestros planes como próxima visita?

Además de recorrernos todo el Reino Unido en el último verano fuimos a un festival en Hungría (Fishing on Orfu) que fue uno de los mejores a los que hemos asistido. Nos encantaría poder tocar en España en un futuro próximo. Veremos cómo se desarrollan los próximos meses.

Ahora estáis de gira. A lo largo de estos años recorriendo diversos países, ¿con qué público os quedáis?

Hace un tiempo giramos junto con Hanni El Khatib y los shows en Francia fueron, probablemente, los mejores. Los franceses estaban encantados con nosotros y vendimos un montón de discos y material de la banda. Sé que a Muse siempre les ha ido extraordinariamente bien por allí, y tenemos algunas canciones que se parecen a los comienzos de esta banda, así que quizá esté ahí el secreto.