Dentro de nuestras dos grandes listas con los mejores discos internacionales y nacionales del año siempre se nos escapan algunos proyectos nóveles que merecen ser rescatados como lo que son (álbumes debut de gran factura) y por lo que pueden significar en años venideros: obras que permiten examinar artistas y bandas con un prometedor futuro por delante. De tal manera damos paso a nuestros mejores discos debut de este 2017, mezclando –tal y como hicimos en la pasada edición— talento nacional e internacional.


 

25Cameron AveryRipe Dreams, Pipe Dreams

Si leemos que un miembro de Tame Impala inicia su carrera en solitario rápidamente lo relacionamos con algo como Pond, una aventura psicotrópica sin reglas donde lo único que prima es la experimentación. Sin embargo, Cameron Avery nos ha dado una grata sorpresa desvinculándose completamente de todo la sonoridad propia de Kevin Parker para inmiscuirse en parajes más orquestales y sedosos, recordando al pop francés más clásico y mirando directamente a la sensualidad de Serge Gainsbourg en la espectacular “C’est Toi”, uno de los mejores temas de este “Ripe Dreams, Pipe Dreams”. Avery consigue que nos deshagamos en elogios mientras le escuchamos danzar entra la sutileza y la calidez de cortes como “Do You Know Me By Heart” o “Dance with Me” –que nos remiten a artistas como Nick Cave o Father John Misty– u otros momentos de carácter más animado y soul, como la imprescindible “Watch Me Take It Away”. En conjunto encontramos al bajista de Tame Impala adoptando el papel de crooner, algo que, cabe decir, le sienta como un guante.

24Dhani HarrisonIN///PARALLEL

Habiendo hecho sus primeros pinitos en el último disco de su padre, además de formar parte de thenewno2 y Fistful of Mercy (donde exhibió su perfil más puramente rockero) o participar en alguna banda sonora (Beautiful Creatures) y tocar con un grupo selecto de músicos entre los que destacan Eric Clapton, Tom Petty o Pearl Jam, entre otros, podemos confirmar que Dhani Harrison tiene tablas más que suficientes en este mundillo. En “IN///PARALLEL”, su debut en solitario, uno se deja arrastrar por aguas donde prima la experimentación hacia insólitos y vanguardistas derroteros, una dirección que por momentos se aleja completamente de The Beatles o del propio George Harrison, pero que de igual forma nos evoca algunos trabajos del cuarteto de Liverpool y sobre todo a George en numerosas ocasiones. Aquí la electrónica funciona como sustento mientras se recurre a los instrumentos más tradicionales para aportar algún tipo de crescendo. Es por eso que la voz toma un papel vital y se convierte en la parte más destacada del álbum, recordándonos inevitablemente al timbre de Harrison padre, una similitud que ya conocíamos. En conjunto es un trabajo de temática y sonoridad distópicos, con una conciencia social y humana de lo que está sucediendo hoy en día, pero siempre manifestando un atisbo de esperanza reflejado por lo exótico y lo lejano.

23SierraA Ninguna Parte

¿Es el pop demasiado deudor de su pasado? No sé si mucho más que otros géneros musicales o expresiones artísticas, pero, aun admitiendo que la respuesta fuera sí, debemos hacernos otra pregunta: ¿de verdad eso importa? Y no, eso no resulta en absoluto relevante si el producto en cuestión está tan alejado de lo mediocre como lo está el debut en formato largo de Sierra. Así y todo, y a pesar de las conexiones que enseguida toda la crítica ha trazado con Derribos Arias, Los Pegamoides, La Mode (y la Movida Madrileña entera), The Cure, New Order, The Smiths y esos grupazos de los ochentas de bajo nervioso, teclado evocador y guitarras cristalinas, lo cierto es que Hugo Sierra sabe construirse un estilo y un sello propio a través de una propuesta sonora compacta y diversa al mismo tiempo y unas letras personales, pegadizas y fáciles de corear mientras bailas con la cabeza muerta. En resumen, un disco altamente disfrutable, sin apenas altibajos y que contiene la colección de canciones pop que llevaba todo el año pidiéndole a los grupos de nuestro país. Sierra me las ha dado en octubre.

22Once & Future BandOnce & Future Band

Once & Future Band vienen con las ideas claras. Como su propio nombre indica, son una banda del futuro pero a la vez imprimiendo un sonido característico que ya vivió su momento dorado. Así se presentan, como ya hicieron en 2014 a través de su único EP “Brain”. Y es que no puedes evitar caer en esta suposición al escuchar su álbum debut, “Once & Future Band”, publicado en enero de 2017. Su forma de estructurar el disco es similar a lo que encontraríamos en uno de rock progresivo firmado décadas atrás: siete canciones, una duración estándar de 38 minutos, temas de más de 5 minutos con riffs y cambios progresivos que son aligerados con ritmos de smooth jazz y sintetizadores marcados por un sonido electrónico actual. De esta manera dan lugar a un conglomerado bien estructurado de sonidos psicotrópicos tranquilos y apacibles, en contraposición a la vertiente más ácida de la electrónica neopsicodelia actual.

21Hippo Campuslandmark

Una de las sorpresas del año han sido Hippo Campus. Esta joven formación de Minnesota dio buena muestra de su potencial con un par de EPs cuyo sonido se ha visto reflejado en su álbum debut “landmark”, donde hay espacio para la frescura juvenil de un conjunto que apuesta por las guitarras saltarinas y la creación de pasajes que invitan en ocasiones a la reflexión, como el combo “Poems” y “Monsoon”. Si lo comparamos con el anterior material su apuesta ha perdido en vitalidad y descontrol para ganar en madurez y capacidad de confeccionar un trabajo bien hilado de principio a fin con algún que otro pildorazo como “Boyish”, tema que busca atraer al oyente a través de un pop hecho por y para millennials; un pop que no entiende de preocupaciones y simplemente quiere enamorar y gustar. Hippo Campus cumplen su objetivo a la perfección entremezclando guitarras de Ducktails y Real Estate con ritmos pop más propios de de Vampire Weekend. Imposible decir no a este cóctel.

20The SherlocksLive for the Moment

Sus integrantes acaban de entrar en la veintena y ya llevan nada menos que siete años construyendo un proyecto que empezó a cristalizar a finales de 2014, cuando decidieron lanzar al mercado “Live for the Moment”, su primer y acertado single. Desde entonces, The Sherlocks han edificado sin prisas, puliendo y refinando el material que iban publicando y curtiéndose en los escenarios, eventos en los que han ido formando una base sólida de fans que no deja de crecer y que esperaba con ahínco este debut. “Live for the Moment” es un elepé rodado, repleto de ganchos, fresco y adictivo, en el que cada canción es un himno que difícilmente nos podremos sacar de la cabeza. Sin ser un álbum rompedor, está constituido por doce grandes momentos de maravillosas melodías y extraordinarias bases instrumentales que se disfrutan con enorme placer.

19BNQTVolume 1

La banda creada por Eric Pulido (Midlake) cuenta con la presencia de Ben Bridwell (Band of Horses), Alex Kapranos (Franz Ferdinand), Jason Lytle (Grandaddy) y Fran Healy (Travis), además del resto de componentes de Midlake. Es por ello que este “Volume 1” (2017, Bella Union) cuyo nombre, quien sabe si adrede, evoca al primer disco que editaron los Traveling Wilburys, probablemente el más prestigioso grupo de estas características, pasea por todos los géneros que los componentes practican, lo que otorga al conjunto de temas una ecléctica complejidad bien sostenida por elementos psicodélicos que dan un sentido común a todo el álbum. BNQT cuentan con dos aspectos que juegan a su favor: la ausencia de expectativas, derivada de la reunión de artistas reputados que no se encuentran en la primera fila del panorama musical actual y, por supuesto, el inmenso talento innato de sus componentes. Esto se atisba en “Volume 1”, un álbum detalladamente pulido que ahonda en las hebras de géneros como el folk y el rock psicodélico y que, sin duda, es una de las más gratas sorpresas del año.

18Sufjan Stevens, Bryce Dessn…Planetarium

El ser humano siempre ha alzado la mirada al cielo para buscar la paz que no encuentra en el mundo que le rodea. Sufjan Stevens, Nico Muhly, James McAlister y Bryce Dessner construyen una dedicatoria a ese infinito e inspirador universo en lo que es, a la vez, su obra más ambiciosa hasta la fecha. Para llevarla a cabo se sirven de una instrumentación a medio camino entre lo electrónico y lo orquestal mientras Sufjan entona versos que ponen de manifiesto la mortalidad de los dioses y el carácter divino del hombre. Encontramos un collage sonoro formado por temas como “Saturn” y “Mars”, que miran a los detalles y texturas explosivas del “Age of Adz”, y momentos de reflexión y deriva ambiental (“Black Energy”) o un pasaje de “Earth”, quince minutos que prueban a la perfección la capacidad de composición de estos cuatro maestros dentro de su género cuyas cualidades se complementan y potencian en “Planetarium”.

17Loyle CarnerYesterday’s Gone

Yesterday’s Gone” es el primer álbum de Loyle Carner, un joven londinense que se vio obligado a trabajar para sacar su familia adelante tras la muerte de su padre. Con un sonido instrumental clásico que recuerda al mejor J. Dilla, unas líricas complejas y profundas como las de Common y una suave voz rota parecida a la de Nas, este artista se ha convertido en una de las promesas del rap británico. Loyle Carner consigue que seamos partícipes de sus penas y su arrepentimiento digno de un personaje de Frank Miller. Carner es la rosa que florece en campo yermo ajena a todas las malas hierbas que acechan a su alrededor. Es ese chico con cascos y una mochila llena de libros que vuelve de trabajar hacia casa con las manos en los bolsillos y tarareando el “The World Is Yours”.

16Declan McKennaWhat Do You Think About the Car?

Pese al pleno apogeo de la música electrónica de raíces caribeñas, sobre todo en el sector juvenil, Declan McKenna decidió darse a conocer al mundo reabriendo el baúl del indie británico de principios de la década, encontrando así un lenguaje en el que se desenvuelve con facilidad y en el que puede expresar cómodamente el punto clave de su propuesta: una lírica perspicaz y afilada que ahonda en temáticas tan necesarias como difíciles (religión, transexualidad, corrupción política). Y decimos difíciles porque no siempre es fácil abanderar ciertos temas sin caer en obviedades o en quejas insubstanciales. Alejándose de temáticas personales y en busca del engagement con el oyente, Declan apunta y consigue su objetivo en un primer disco que lo posiciona como un correcto portavoz de una generación que pese al riesgo a la exclusión política y social se muestra activa y esperanzada en el cambio. Divertido, sincero y contundente, Declan saca a relucir temas muy cuidados a nivel temático y sostenidos con una musicalidad que precisamente apuesta por lo coral y por el divertimento colectivo para hacer de sus ideas algo accesible para todo el mundo.

15SZACTRL

Tres años de recogimiento en su guarida y colaboraciones esporádicas parecen haber sido suficientes para reconsiderar su posición musical y salir al ruedo con un estilo refinado y, ahora sí, un debut merecedor de su nombre en el que SZA parece dejar a Björk plantada por Ocean, centrándose en el neo-soul de tintes futuristas que tantas alegrías nos viene dando desde hace ya un puñado de años y que no parece haber exprimido aún todas sus posibilidades pese a encontrarse a un paso del inevitable olvido musical al que todo sonido particular está destinado en algún momento de su, por lo general, corta vida. “CTRL” termina con el descontrol de una artista que encuentra la inspiración entre los escombros de una memoria conflictiva que se traduce en un estilo tensionado por diferentes inclinaciones. Termina el debut y comienza la carrera de la SZA madura, que se halla, ahora sí, más cerca de adquirir voz propia.

14PresumidoVendetta

Desde Galicia, el dúo formado por Tarci Ávila (Igloo, Eladio y Los Seres Queridos) y Nacho Dafonte ha dado forma a un sonido propio, electrónico y festivo que logra de manera magistral combinar la oscuridad en las letras (con numerosas referencias a la muerte como en “Necrotú Y Yo” o “Ahógate”) con teclados alegres y naif como los de Animal Collective. A lo largo de “Vendetta” se hace evidente la influencia de artistas experimentales como James Blake en algunos temas (“D.E.P.”) y también la de otros que entienden la música electrónica como algo más retorcido y punk (Crystal Castles, Nine Inch Nails) en canciones como la potente “El Naufragio de la Girona”. Con un directo basado en una batería y muchos teclados y aparatos para modular el sonido, Presumido se han convertido en una de las más agradables sorpresas de este 2017.

13SamphaProcess

Con este notabilísimo “Process”, Sampha consigue plantear un debate que toma partido en los propios sonidos que van presentándose de manera ordenada durante el recorrido del álbum. Así pues, es posible encontrar en la estructuración del álbum y en el progresivo abandono de los instrumentos para dar paso a ornamentos electrónicos una lucha entre ese pasado (el de su infancia, el de su madre, el de su hermano…) orgánico de temas como “(No One Knows Me) Like The Piano” y el futurismo caótico de “Kora Sings”. Aun así, el autor inglés, a través de sus composiciones y de todo lo que habla en ellas, alcanza un estado de identificación próximo con el oyente; gracias a sus confesiones, a aquellas imágenes que han conseguido marcarle como artista pero sobre todo como persona, base sobre la cual construye todo el contenido emocional de este “Process”: un álbum que resume muy bien la tendencia moderna y a la vez clásica de la música urbana actual bajo ese prisma siempre personal de Sampha.

12Trevor SensorAndy Warhol’s Dream

Este joven de 23 años nacido en la ciudad estadounidense de Sterling, en el estado de Illinois, cambió sus imitaciones de Kurt Cobain y Billy Corgan (miembro fundador de The Smashing Pumpkins) por literatura y filosofía inglesa. Entre estos viajes intelectuales que incluyeron algunos de los autores más leídos y reconocidos del siglo XX, Trevor Sensor fue cocinando un universo autográfico con el que se subió a un escenario de un bar allá por 2015 y, gracias al cual, este año ha podido presentar su nuevo disco. En su etapa anterior sus canciones estuvieron marcadas por una fuerte influencia de Bob Dylan al hacer uso único de su guitarra y su voz, la cual, con el tiempo, ha ido adquiriendo tintes más amargos para “Andy Warhol’s Dream”, un álbum grabado en el estudio Electrical Audio en el que colaboró la ‘mitad’ de Foxygen, Jonathan Rado, y el compositor y multiinstrumentista Richard Swift. Es necesario destacar que en este nuevo campo de batalla Trevor Sensor se mueve con desparpajo, ya que su trabajo se ha reintegrado en piezas más melódicas y cargadas de instrumentación. Sin embargo, en estas nuevas líneas, aunque continúe emanando la naturaleza feroz con la que se dio a conocer hace apenas dos años, en cierta manera se han alejado de su esencia menos pulcra, correcta e improvisada.

11CommunionsBlue

Tras un par de EPs en los que Communions habían ido refinando su estilo, depurando su sonido y reafirmando su gran capacidad de creación melódica, estos jóvenes daneses nos presentan en “Blue” una colección de canciones guitarreras, emocionantes y alegres, de fuerte impronta familiar y, en ocasiones, nostálgica. Creaciones convencionales que parecen que hemos estado escuchando toda la vida, pero que suenan frescas y atrayentes. Rock influenciado por bandas como The Smiths, The Stone Roses y, fundamentalmente, Oasis. Referencias que han sido capaces de asimilar convenientemente, haciendo propios aquellos sonidos, y pergeñando un estilo que los diferencia del resto de bandas con querencia por los himnos britpoperos. Pero si hay algo que llama particularmente la atención, es la voz andrógina de Martin Rehof, así como su extraordinario sentido de la melodía pop. Elementos que, en conjunción con las guitarras, hacen que “Blue” resulte tremendamente pegadizo y estimulante.

10Ronald Bruner, Jr.Triumph

No es fácil que el disco de un baterista se cuele en una lista como la nuestra. Pero el mayor de los hermanos Bruner nunca lo ha tenido fácil, siempre actuando bajo la sombre de su hermano (Thundercat) y del propio Kamasi Washington. Procedente de la West Coast Get Down (ya sabes, el colectivo de nuevos artistas afroamericanos de jazz y funk de Los Ángeles), Ronald no es ningún novato en la industria, pero es en “Triumph” cuando realmente puede disfrutar de la libertad y la responsabilidad de sacar adelante su propio proyecto artístico con una aportación que va mucho más allá de jugar con las baquetas (juego en el que, por cierto, es un auténtico monstruo). El resultado de este legítimo afán de protagonismo nos ha sorprendido a más de uno en la redacción de El Quinto Beatle. Como el mismo Bruner confiesa: “Mi música es una manera de expresar la multitud de colores que me hacen ser quien soy. Digamos que mi estado natural es la locura. He pasado varios años tocando en conjuntos de prog, punk, be bop o funk al mismo tiempo”. Así es su LP debut, con sus aciertos y sus incoherencias: un ecléctico revuelto multicolor de influencias en que el virtuosismo y el pop están servidos en una perfecta proporción.

9The CreasesTremolow

El panorama actual parece incluir entre sus tendencias un britpop revival bien marcado en varios grupos surgidos en los últimos años. The Creases son uno de los nuevos aportes en esa dirección y sin duda uno de los más atrapantes. Mezclando sonoridad propia de esa que salía de Camden Town una tarde de verano en 1995 con esa ingenuidad propia de los novatos que resultan inmersos en una carrera profesional en la música de manera un tanto inesperada (precisamente el caso de estos australianos) dan vida a un repertorio de lo más atrapante, que no teme recurrir a la retromanía para colar temazos como “Is This Love”, “Everybody Knows” o “At Last You Find” pero no sacrifica el mínimo de autenticidad que le permite funcionar a esa clase de ejercicios.

8Sheer MagNeed to Feel Your Love

Sheer Mag nos conquistaron con tres EPs, publicados entre 2014 y 2016, que hacían gala de una sonoridad potente, salvaje, sucia y despreocupada. Mostraban un estilo a medio camino entre el power pop y el hard rock de marcado espíritu punk que prometía mucho de cara a su debut en largo. Sin embargo, “Need to Feel Your Love” se revela como un buen disco que genera sentimientos encontrados. Hay grandes canciones, bases instrumentales soberbias y excelentes letras de marcada temática político-social, en las que también tiene cabida el amor e incluso la lujuria. Por otra parte, nos encontramos con el abandono de una estética que les sentaba como un guante y de la que han prescindido en favor de una limpieza sonora que, si bien manifiesta una técnica instrumental que se desdibujaba en su propuesta lo-fi, deja al descubierto una voz saturada y estridente en muchas ocasiones que no contribuye a una escucha prolongada del todo satisfactoria. Asimismo, las canciones más en sintonía con el funky y la música disco (“Need to Feel Your Love”, “Suffer Me” y “Pure Desire”) se revelan como buenas composiciones independientes, idóneas como singles, pero quedan extrañas en un contexto hardrockero como el que nos ocupa.

7FogboundFogbound

Tras unos singles repletos de rock psicodélico y freakbeat inspirados por el sonido británico de la segunda mitad de los sesenta, Fogbound se lanzan al formato de larga duración con un disco homónimo que viene repleto de grandes composiciones. Potencia a raudales, melodías pegadizas, teclados tan electrizantes como vigorosos y una batería arrolladora serán los ingredientes esenciales de un trabajo en el que se aprecian influencias de The Attack, Open Mind, The Fleur de Lys o los Small Faces más lisérgicos. Estos gallegos tienen perfectamente asimiladas las formas, y así han conseguido editar un LP sensacional que recupera y actualiza lo mejor de otra época, haciendo gala de un carácter propio que infiere frescura, valor y entidad a la banda. Por eso, y no por capricho, se han erigido desde su misma constitución como unos de los abanderados del estilo en nuestro país.

6Las RosasEveryone Gets Exactly What They Want

En su día llamé al disco debut (en largo) de Las Rosas el ‘Feel good album of the summer’, y es que la frescura y el buen rollo que desprende el trío de Brooklyn no tiene rival en la liga de los rookies. Basta oír esa estupenda “Black Cherry” para retrotraerse a un diner americano de los años 70, de esos con camareras llamándote “sweetheart, tazas gigantes de café y asientos forrados de polipiel. Sin romperse la cabeza, eso sí, pero con agradecidas subidas (“Boys”) y bajadas (“Bad Universe”) de humor que hacen increíblemente ameno un disco que de otra forma podría pasar por un mero revival garajero mil veces visto y oído en la onda de Burger Records. Desde la intrascendencia y las melodías pegajosas, Las Rosas quizá se conviertan en tu próxima debilidad retro, si les das la oportunidad que se merecen.

5Cigarettes After SexCigarettes After Sex

Cigarettes After Sex” es todo lo que esperábamos de un álbum de dream-pop que ya viene anunciándose desde 2012. ¿Está a la altura de las expectativas? Sí. ¿Nos ha dejado alguna sorpresa? No exactamente. Los norteamericanos debutan con diez temas que profundizan en un imaginario ya establecido previamente y con un sonido nivelador en el que ninguna composición destaca sobre las demás. Para bien y para mal. En diez pistas Greg Gonzalez nos narra a través de una lírica directa, despojada de cualquier ambivalencia, los altibajos de su vida amorosa. Y es que nos encontramos frente a un disco de canciones de amor; así de sencillo. Y la fórmula le funciona. Su música, más centrada en la creación de texturas y un mood determinado acaba formulando un viaje suave, agradable al oído y en cierto modo algo monótono. Una monotonía que en ningún caso debe tomarse como un inconveniente a la hora de disfrutar de esta producción. De hecho, la repetición de patrones rítmicos complementa y apoya el tipo de historias de amor ligeras, despreocupadas y en cierto modo algo ingenuas que Gonzalez nos explica. Un ir y venir de mujeres que pasan por su vida y por su cama que acaban escribiendo el cuento sobre relaciones contemporáneas que es “Cigarettes After Sex”.

4VagabonInfinte Worlds

Tras una prometedora y enérgica aunque imperfecta maqueta, Laetitia Tamko da el salto a la larga duración sin adulterar en lo mínimo sus premisas sonoras ni líricas. La camerunesa que se esconde tras el pseudónimo de Vagabon trae con “Infinite Worlds” un interesante conjunto de temas puros pero herméticos, que hacen gala tanto de una importante implicación personal como de un serio compromiso social y político. Su sonido, enérgico y crudo, está forjado en la escena do it yourself neoyorquina, y la producción busca ser continuista con esa inmediatez y energía propia de los micros abiertos sin resultar desorganizado. Tamko quiere, a través de la reivindicación abierta y el propio ejemplo personal, dirigirse a “chicas negras y raras”, a gente inadaptada como fue (y sigue siendo) ella misma para que, con algo de suerte, se haga algo más fuerte y encuentre su lugar. Aun cuando “Infinite Worlds” está plagado de impurezas, disonancias y elementos extraños, es una obra dotada de un valor y una personalidad difíciles de encontrar. Que lo entendamos o no es totalmente irrelevante.

3The Big MoonLove in the 4th Dimension

Hay desparpajo y humor en su forma de tocar y componer, una aparente simplicidad con la que juegan y retuercen hasta que te explota la cabeza, un absoluto rechazo a los convencionalismos del indie-rock, la estructura de la canción pop y la heteronormatividad que no te restriegan por la cara pero está ahí sin ningún reparo ni pretensiones estúpidas y… ¿acaso estoy soñando? ¿Es esto real? Pues sí. Las británicas The Big Moon debutan con un explosivo elepé cargado de color, energía, letras imponentes y toneladas de personalidad. Su estilo desenfadado, cargado de buenas vibraciones y de una calidad incontestable, la infinidad de referencias sonoras que aúnan con eficacia pop y una mentalidad transgresora hacen de “Love in the 4th Dimension” uno de los mejores álbumes debut de 2017. The Big Moon es una banda que no conviene perder de vista en el futuro.

2RosalíaLos Ángeles

Hay quien dice que el verdadero mérito de un artista reside en hacerte escuchar aquello a lo que jamás te imaginabas dando una oportunidad. Quién sabe si Rosalía, con este movimiento tan orgánico y con unas raíces tan marcadas, ha abierto una senda mediante la cual es capaz de llegar a un público que nunca había oído ni una pizca de flamenco (sin ser “Los Ángeles” sólo flamenco). Con este trabajo realmente importante que tenemos entre manos sólo queda preguntarse cuál será el siguiente paso de esta joven cantaora (¿acaso es sólo una cantaora?), tan inspirada por aquellos niños y niñas prodigio que un día se hicieron mayores y revolucionaron un arte tan –supuestamente– casto y arcaico como el flamenco. Nombres como Jesús de la Rosa Luque, Enrique Morente, Camarón de la Isla o Sílvia Pérez Cruz han conseguido, cada uno en su momento, que la buena música no entienda de modas ni de anacronismos. Estemos atentos con Rosalía… por si también hay que apuntarla en un futuro próximo a esa lista.

1ExquirlaPara Quienes Aún Viven

La revolución aflamencada de Niño de Elche buscando refuerzos en la tempestad sonora de Toundra. ¿Quién les iba a decir? Exquirla surgió como surgen las mejores cosas: de la nada. Chocaron dos astros lejanos para consolidar el mejor álbum que ha parido España este año y dejarnos a todos con las piernas temblando. Reminiscencias sonoras de Morente (“Omega”, siempre “Omega”) y pasajes poéticos de Enrique Falcón. Tormentas distorsionadas y requiebros flamencos. “Para Quienes Aún Viven” es un eco que devuelve la rabia de las voces perdidas. Todo en este disco es disonante y armónico al mismo tiempo, convirtiéndose en una experiencia contradictoria que sirve como reflejo de nuestra época, un testimonio de los pocos que aún respiran. ¿Flamenco? ¿Post-rock? Llámenlo como quieran.