Desde la primera vez que escuché “The Animal Spirits” pensé que, a pesar de todas las maravillas que dijeron numerosos medios, es lo que pudo haber sido “In Colour” de Jamie xx y no fue. En aquel momento el británico tomó la dirección de lo que iba a ser el nuevo sonido de su banda, desechando la posibilidad de explorar ese universo infinito que ha resultado ser en los últimos años la fusión de la música electrónica con instrumentaciones y timbres propios del jazz para acercarse más al acid house. Holden, sin embargo, ha logrado identificar su sello personal con la elegancia de la tradición jazzística americana y la producción sofisticada que ya le había caracterizado en lanzamientos anteriores.

James Holden da pie a uno de los mejores álbumes de nu jazz de 2017

Holden ha logrado identificar su sello personal con la elegancia de la tradición jazzística americana y la producción sofisticada que ya le había caracterizado en lanzamientos anteriores.

En este álbum van a aparecer tanto matices y beats de la música de baile más oscura como instrumentos tan poco convencionales en el pop como la flauta (que personalmente me ha recordado a algunas composiciones de Jethro Tull) o el saxofón (ese saxo oscuro y sucio similar al que ha marcado las últimas obras de David Bowie). También tenemos una buena ración de sintetizadores que logran dotar al largo de un carácter heredero de los anteriores trabajos del músico neoyorquino. Para lograr todo ello se ha unido al grupo The Animal Spirits, que llevan la improvisación por bandera.

Fotografía: Laura Lewis

La unión de Holden con el grupo de improvisación The Animal Spirits ha dado como resultado un álbum interesante, con algunos momentos lineales o repetitivos, pero que en general enganchará a los amantes de los sonidos experimentales que aúnan las nuevas tendencias con otros timbres más tradicionales.

Dentro del terreno en el que se mueven, James Holden & The Animal Spirits tienen en los momentos más sintéticos y envolventes detalles con aroma a Nicolas Jaar, a Floating Points o a Four Tet. En otros más intimistas –que juegan con los timbres y con la capacidad sonora de su mesa de mezclas– recuerdan a Anenon en aquel magnífico “Petrol”, y en los más oscuros podemos hallar pinceladas del universo Arca, tan presente en la reinvención llevada a cabo por Björk en “Vulnicura” y “Utopia”. Esta oscuridad casi lúgubre aparece en la pista que abre el álbum, “Incantation for Inanimate Object”, basada en un coro casi eclesiástico y una base lineal y sórdida. En contraposición, los cascabeles hacen que emerja la luz en “Spinning Dance”, una pieza en la que la flauta toma las veces de solista para lucirse y recrearse, dando lugar a un ambiente equidistante entre la psicodelia del rock setentero y las piezas de compositores americanos de jazz del periodo de entreguerras.

Un aire sintético (como el que caracteriza a Floating Points o a Four Tet) da inicio a “Pass Through the Fire”, una pieza en la que poco a poco irán sucediéndose contraposiciones de temas ejecutados por el saxo de Etienne Jaumet, la batería de Tom Page y, por supuesto, la maestría con los sintetizadores y la mesa de mezclas de James Holden. Pero quizá mi pieza favorita es “Each Moment Like the First”, la cual empieza desconcertante en sus primeros compases (parece el resultado de una grabación casera con un programa de MiDi) pero no tarda en demostrar que Holden solamente nos vacilaba. Sobre una base melódica que se da un aire a algunas del magistral “Mezzanine” de Massive Attack van apareciendo juegos con la batería y con las mezclas de los sonidos. A pesar de ser uno de los temas que en su instrumentación comprende menos caracteres jazzísticos, sí lo hace en cuanto al tratamiento de la idea de coger un motivo y jugar con él a través de una serie de variaciones melódicas o rítmicas. El mismo tipo de juegos aparecen en “Thunder Moon Gathering”, la pieza de mayor duración del álbum que en su sección de viento adquiere un matiz más fronterizo.

James Holden & The Animal Spirits tienen en los momentos más sintéticos y envolventes detalles con aroma a Nicolas Jaar, a Floating Points o a Four Tet. En otros más intimistas –que juegan con los timbres y con la capacidad sonora de su mesa de mezclas– recuerdan a Anenon en aquel magnífico “Petrol”, y en los más oscuros podemos hallar pinceladas del universo Arca, tan presente en la reinvención llevada a cabo por Björk en “Vulnicura” y “Utopia”.

El estilo sufre un giro definitivo hacia lo electrónico en los tres últimos temas. Para comenzar esta triada está “The Animal Spirits”, más cercana en su estructura a la ya mencionada “Pass Through the Fire” y con un sintetizador a lo Aphex Twin roto por la interpretación anárquica de un saxo. Con la misma estética electrónica pero una tonalidad más estructurada se presenta “The Neverending”, probablemente el corte más flojo del álbum en todos los aspectos, pues acaba por ser demasiado pesado al no lograr los mismos desarrollos que los anteriores. Finalmente, “Go Gladly into the Earth” repite en su inicio los vicios de la pista anterior, pero acaba por arrancar dando lugar a una melodía sensual con aires caribeños.

La sensación final es que la unión de Holden con el grupo de improvisación The Animal Spirits ha dado como resultado un álbum interesante, con algunos momentos lineales o repetitivos, pero que en general enganchará a los amantes de los sonidos experimentales que aúnan las nuevas tendencias con otros timbres más tradicionales.

James Holden & The Animal Spirits – The Animal Spirits

8.0

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En su fusión, James Holden & The Animal Spirits han conseguido reunir las tendencias más actuales de la música electrónica experimental y sofisticada con unos modelos de jazz basados tanto en la tradición de sus inicios como en el jazz anárquico y atonal más contemporáneo.

Up

  • Los pasajes más caóticos y desordenados.
  • Los desarrollos jazzísticos.
  • La base de “Each Moment Like the First”.
  • La fuerza de la batería, que resulta puro jazz.

Down

  • El tramo final acaba por resultar repetitivo.
  • Una mayor variedad instrumental hubiera sentado de maravilla al álbum.