King Gizzard & The Lizard Wizard son los claros protagonistas de este 2017, al menos en lo que a la música de guitarras (evitemos hablar de géneros) se refiere. Porque, con la lista de mejores discos internacionales del año recién salida del horno, ya no hay ninguna duda: los australianos aparecen por cuadruplicado, colando “Flying Microtonal Banana”  y “Polygondwanaland” como el primer y tercer mejor álbum internacional de 2017, respectivamente. Y “Sketches of Brunswick East” y “Murder of the Universe” a mitad de tabla más o menos. Ahí es nada, ¿verdad? Pero es que todavía nos queda ese prometido quinto larga duración del Rey Molleja y el Mago Lagarto, que aterrizará probablemente en la última semana de este mes de diciembre.

El caso es que tras “Beginners Luck” y “All is Known”, los dos primeros y estupendos –como siempre– adelantos de un álbum todavía sin título, los australianos nos traen hoy otros dos perdigonazos que ratifican que el esfuerzo compositivo de los cuatro compactos anteriores no ha hecho mella en el septeto y las canciones siguen funcionando. “Greenhouse Heat Death” se acerca a su cara más esquizoide e hipnótica, mientras que “The Last Oasis” se configura precisamente como eso, un oasis, un remanso de paz entre tanta alucinación reptiliana. Como podemos observar, ningún par de temas (ni entre los cuatro) parece guardar semejanza temática ni musical, algo que ya avanzó el propio Stu MacKenzie:

Después de terminar “Nonagon Infinity” […] tomamos un pequeño descanso. Dejé de pensar en escribir un tiempo después de hacer ese disco. Durante la segunda mitad del año pasado, de ese tipo de vacío surgieron todas estas ideas de canciones de sentimientos muy diferentes; todas estas canciones dispares, no muy cohesivas, nacieron. Empezó a sentirse como que no podían formar parte de un mismo álbum. […] Creo que ese fue nuestro sentimiento inicial: teníamos que separar estas canciones, si no íbamos a hacer un álbum muy confuso. Fue mi culpa que se lo conté a alguien, probablemente en una entrevista o algo así. Una vez lo dije, sentí que teníamos que hacerlo.

Escucha “Greenhouse Heat Death” y “The Last Oasis” a continuación.