Tras sortear alguna que otra dificultad, Neon Waltz se presentaban al mundo en formato de larga duración este verano con “Strange Hymns”, un elepé majestuoso, de carácter melancólico y sonido expansivo que brilla especialmente en los momentos más sosegados y espaciosos. Podemos contar, en total, diez cortes que se muestran repletos de grandes melodías y multitud de matices que hacen de su escucha una grata experiencia. A propósito de este lanzamiento hablamos con Jordan Shearer, cantante del grupo, para conocer un poco mejor a la banda, su obra y futuras intenciones.

¿Cómo nació Neon Waltz?

Para ser sincero, no recuerdo un nacimiento como tal, sino más bien una realización gradual. Vivimos en un lugar donde no vemos mucho este tipo de música. De hecho, no la vemos en absoluto. La población es pequeña, por lo que, si no hubiésemos sido buenos amigos, seguramente nos conoceríamos por estar en diferentes bandas. Pero como todos escribimos canciones y nos gusta una música similar, hubiéramos terminado en la misma banda. Como te digo, aquí [en Thuso] no hay mucho con lo que ocupar el tiempo aparte de emborracharse o quedarse encerrado creando música, y logramos ese equilibrio maravillosamente. Pasamos horas y horas en nuestra sala de ensayo bebiendo cerveza, pasándonoslo bien y trabajando en canciones. Finalmente decidimos salir del viejo croft [casa de campo escocesa] en el que pasamos todo el tiempo e ir a Chem19 [un estudio de grabación], en el centro, para grabar un puñado de canciones que hicieron que este hobby fuese como algo más real. Luego, cuando quisimos subirlas a Internet, tuvimos que ponernos un nombre. Fue entonces cuando comenzó a ser oficial.

Neon Waltz es un nombre abstracto. ¿Qué significa? ¿Qué sentido le dais vosotros?

Podría decirte que hay algo que se adapta perfectamente a la sensación retro del Vals con la modernidad del Neón y que somos una banda moderna fuertemente inspirada por la música antigua. O que amamos The Last Waltz [la película que recoge el concierto de despedida de The Band] y queríamos hacerle un guiño. Nada de eso sería mentira pero, a decir verdad, cada palabra fue tomada de los nombres de dos bandas completamente diferentes de una larga lista de nombres potenciales. Por casualidad probamos estos dos juntos a última hora y nos enamoramos de ellos. Estuvo a punto de que no ocurriera.

¿Quién asume las tareas de composición?

Todo el mundo. Es la única regla que tenemos en la banda: ¡Tienes que contribuir a la composición o estás fuera!”. Quizás no sea tan extremo, pero todos echamos una mano. Intentamos que cada uno escriba por su cuenta y luego enseñe las canciones al resto del grupo. Lo que más me emociona de esto es que siempre vienen como una canción de alguien, pero, indudablemente, sale como de la banda.

¿De dónde surge la inspiración para componer?

De la vida en general, principalmente. Puede sonar un poco aburrido, pero como punto de partida cubre un terreno bastante amplio. Líricamente sacamos historias de las noticias, escribimos sobre nuestros amigos y nosotros mismos, sobre los buenos tiempos y los malos. En alguna ocasión quizás escribamos sobre historia, y en otras incluso inventemos una situación sobre la cual escribir. En cuanto a la chispa que te hace empezar a trabajar en algo: desde la sensación de estar sentado en un instrumento diferente y la forma en que suena, a escuchar una sucesión de notas de algo estúpido como las de las toallitas para las ventanas de una furgoneta; aunque eso nunca salió del escritorio, afortunadamente. Me gusta escribir canciones con una persona en mente, tratando de imaginar si le gustarán o no.

Vuestras canciones tienen una gran carga emocional y se recrean en atmósferas oníricas. ¿Teníais claro vuestro estilo desde el principio o ha sido consecuencia de una búsqueda?

Definitivamente, hubo un punto en el que llegamos a algo con lo que todos sentimos que habíamos dado con la clave. Creo que fue un cierto pedal de guitarra o algo así, y nos quedamos con él. Pero en general, todo fue muy natural. No hubo una búsqueda de un sonido o un intento de emular a otras bandas. Una vez que esas canciones se pusieron en común con toda la banda cada uno aportó lo suyo y terminaron como están. Lo que hay en “Strange Hymns” es una primera fase. Ya hemos comenzado a cambiar un poco, pero, una vez más, todo está fluyendo muy natural.

¿Qué bandas son las que más os han influido?

En lo alto del top está The Band. Hay algo en su carácter y en el nuestro que nos resulta familiar, pero, por encima de todo, estamos totalmente enamorados de la música. The Walkmen son otro amor para nosotros seis, como lo son The National y, más recientemente, Timber Timbre. Hay algunos más obvios como los Kinks, los Beatles y los Stones, pero quizás no tanto como los que acabo de mencionar. Individualmente también tenemos gustos diferentes. En alguna ocasión puede que no nos guste lo que estén escuchando los otros, pero todo va a la olla de una manera u otra. Todos hacemos nuestra parte.

Lo que hay en “Strange Hymns” es una primera fase. Ya hemos comenzado a cambiar un poco, pero, una vez más, todo está fluyendo muy natural.

Ha pasado mucho tiempo entre el lanzamiento de “First Light”, vuestro primer EP, y “Strange Hymns”. Un periodo en el que habéis tenido que resolver algunos problemas con Atlantic Records. ¿Qué pasó exactamente?

Nosotros firmamos en un momento en que Atlantic intentaba volver a poner guitarras en su catálogo. Poco después hubo algunos cambios en las canciones que detuvieron ese sueño, y desde ahí se inició una lucha para mantenernos todos satisfechos. Había una sensación evidente de que nos estaban empujando a convertirnos en algo con lo que no nos sentíamos cómodos y, por lo tanto, la relación inevitablemente se vino abajo cuando nos mantuvimos firmes. Todo finalizó en buenos términos, pero nos llevó un poco de tiempo superar sus triquiñuelas y reiniciar nuestra brújula. Ya después nos dispusimos a terminar “Strange Hymns” de la manera que pretendíamos. Todo llevó un tiempo que fue muy frustrante para nosotros.

Supongo que en ese tiempo seguisteis componiendo. ¿Tenéis material para un próximo álbum?

Siempre lo hacemos. Es cierto que hubo un tiempo hacia el final del contrato con Atlantic en el que componer canciones era un poco pesado e incluso no tenía sentido porque nadie nos dejaría lanzar nada. Pero recuperamos nuestro swing poco después de que nos separáramos. A pesar de que tenemos muchas canciones en el estante y las ideas a medias de antes, desde que salió el álbum hemos comenzado a escribir desde cero y con un poco más de concentración. Tenemos un objetivo y se está perfilando muy bien.

¿Por qué ha desaparecido “First Light” de las plataformas de streaming?

Tendrías que preguntar a Atlantic o tal vez a Ignition sobre eso. Supongo que es porque las versiones definitivas de algunas de esas canciones están en “Strange Hymns”, donde ahora permanecerán para la eternidad. Alguien podría piratearlo, seguramente.

Puede que [“Strange Hymns”] no sea un disco que venda medio millón de copias, pero eso no significa que sea menos grandioso que alguno que sí lo haya hecho.

¿Qué esperáis conseguir con “Strange Hymns”?

Esperamos que la gente lo reconozca como un gran disco. Puede que no sea un disco que venda medio millón de copias, pero eso no significa que sea menos grandioso que alguno que sí lo haya hecho. Así que espero que la gente le dé la oportunidad que se merece y que puedan sacar algo de ahí. También espero que podamos mirar hacia atrás en treinta años y aún estar orgullosos de ello. Estoy seguro de que lo haremos.

Creo que muchos coincidiremos en que “Heavy Heartless” es el hit incontestable del álbum. ¿Cómo surge esa canción? ¿En qué se inspira? Cuando la compusisteis, ¿erais conscientes del gran éxito que teníais entre manos?

Estábamos escuchando mucho Timber Timbre en ese momento, y esto comenzó de alguna manera como un intento de hacer algo de ese estilo. Era muy lenta y triste, se tocaba en el piano y no tenía estribillo. Al tocar los acordes tenía aquel toque de piano clásico que Timber Timbre hacen todo el tiempo. Luego la cogió la banda y el estribillo vino un poco más tarde. Sabíamos que había algo especial en él. Líricamente aborda la depresión, pero en su intención final trata de la esperanza. Está inspirada en la idea de dos personas que están pasando por un momento difícil, a solas, pero unen fuerzas para mejorar las cosas. Dos negativos hacen un positivo. Esto fue más o menos cuando la situación con Atlantic iba cuesta abajo y no fue fácil para la banda. Tampoco puedo descartar que, tal vez, yo estuviera pasando por un momento un poco difícil. Parece que vino fácil.

¿Por qué se quedó “I Fall Asleep” fuera del LP?

Terminamos “I Fall Asleep” justo después de cerrar el álbum. En lo que respecta al tiempo, probablemente podríamos haberla incluido, pero queríamos que nuestro primer álbum tuviera sólo diez canciones. En lugar de guardarlo, sentimos que era lo suficientemente poderoso como para dejarlo libre y lo sacamos en un buen momento para nosotros.

¿Qué canción del álbum es la más divertida o interesante para tocar en directo?

Siempre lo son las canciones que el público conoce mejor. Nada supera esa sensación de escucharlo cantándotelas. Hasta hace poco solían ser “Dreamers”, “Heavy Heartless” o “Perfect Frame”, que por supuesto son geniales de tocar, pero es bastante guay ver la respuesta a las canciones menos conocidas del álbum.

¿Qué perspectivas de futuro tienen Neon Waltz?

Giras. Siempre giras. Con suerte, saltar un poco más lejos. Tal vez Europa. Y esperamos girar por América en algún momento. Creo que todavía saldrá otro single de “Strange Hymns”, y luego comenzaremos a ver lo que vendrá después. Como banda, nos gustaría estar grabando a comienzos de 2018, como muy tarde.