Xoel López es un náufrago. No un náufrago tipo Robinson. Más bien un náufrago de sonidos y de canciones. Cuando todo le iba bastante bien con Deluxe, su primera experiencia de éxito rodeado de banda, decidió dejarlo todo para irse con una guitarra a Buenos Aires. Allí compondría el que considero uno de los mejores discos de canción de autor de este siglo: “Atlántico”. Un álbum que podría subtitularse como historia de una ida y una vuelta. Un LP que conecta su Galicia natal con el otro lado del charco. El disco que, como leí por ahí hace tiempo, te reconcilia con el mundo.

“Sueños y Pan”: el fin de un viaje musical

En esa búsqueda de sentido y de identidad lleva embarcado unos cuantos años y, como buen náufrago errante, ya está deseando saltar del barco. Así lo ha comentado en alguna de sus últimas entrevistas, explicando que este “Sueños y Pan”, su tercer disco de esta etapa en solitario, es el final de una trilogía, terminada la cual ya veremos dónde le lleva su nueva ruta musical.

“Sueños y Pan”, su tercer disco de esta etapa en solitario, es el final de una trilogía, terminada la cual ya veremos dónde le lleva su nueva ruta musical.

Por eso este nuevo trabajo suena a fin de viaje. A llegar a la orilla, cansado pero consciente de que el viaje ha sido largo y de que el camino siempre enseña cosas, buenas y malas. Por ejemplo, lo que parece una canción desde la paternidad, “Jaguar”, en la que la curiosidad por explorar y descubrir el mundo aparece como una clara referencia dentro de un tema muy xoeliano, con su percusión casi étnica, sus guitarras españolas y ese sonido latino tan bien educado al que ahora se suman arreglos electrónicos que le quedan bastante bien. Algo como lo que ocurre en “Cometa”, donde se escuchan vientos en los que resuenan ecos de Deluxe y de composiciones que le hemos escuchado mil veces al gallego. “Insomnio” es la canción que probablemente se escribió durante un ídem, pero en la que lo que realmente emergen son preciosos sueños y la sensación de familia que siente en esta etapa de plena madurez, tanto artística como personal. Las teclas cogen protagonismo y calzan bastante bien, pero de nuevo le sale la vena de padre de familia maduro que en “Atlántico” sonaba fresca, en “Paramales” bien a secas y ahora ya empieza a cansar un poco.

Sin embargo, lo bueno de Xoel es que no se detiene sólo en lo conocido y se lanza a explorar nuevos terrenos como en “Frutos”. Aquí algunos versos que suenan conocidos se entrelazan con percusión y coros tribales que le dan un toque muy exótico a la canción. Ya conocíamos su afición por explorar toda la paleta de sonidos latinos, no sólo los más típicos, y se agradece esa diferenciación. También la voz de Miren Iza (Tulsa), que le aporta otro toque fresco a esa facilidad con la que Xoel encuentra la melodía perfecta como Messi el hueco del gol en una defensa poblada de piernas. La melodía y la letra. Porque en “Madrid”, ciudad a cuyo cielo ya le dedicó una canción en su etapa Deluxe y donde reside de manera estable desde hace bastante tiempo, vuelve ahora a brillar con fuerza en el corte más redondo de “Sueños y Pan”. Una suma de muchas cosas, como el propio autor, en la que se escuchan guitarras ochenteras y arreglos pop, pero en la que toda la fuerza reside en la letra de amor y desamor a una ciudad, reflejando un sentimiento con el que muchos nos sentimos identificados.

Xoel, evidentemente, ya no es el joven de Deluxe, ni tampoco el del folk preciosista de Lovely Luna. Ni siquiera el náufrago que quiso unir el “Atlántico” por la parte más corta, la que se escribe en un pentagrama. Ahora es otra persona. Otro músico. Y así nos lo hace saber cerrando la puerta de una etapa, pero abriendo otras por las que cruzará en el futuro.

Una de cal y otra de arena, porque “Serpes” es una nueva incursión en la canción gallega, que si bien funcionó en Paramales con aquella “A serea o mariñeiro” en esta ocasión no termina de explotar, con una cacofónica letra que repite eso de “serpes, serpes” pero yo sólo escucho “herpes, herpes”. Además, los arreglos me resultan más horteras que divertidos. En otras ha acertado, pero aquí no terminan de encajarme con el tono de la canción. Gracias a Dios que pronto llega la “Primavera” para sacarnos de este pequeño patinazo con una canción reluciente en la que las teclas y la maravillosa melodía vuelven a resurgir con fuerza. Una de las joyas de este trabajo. Y otra es “Lodo”, donde la voz de Xoel se rasga lo justo para emocionar y hacerle un monumento al hecho de tocar fondo para poder saltar hacia arriba con fuerza. Aun así, me sorprende que en este disco el aspecto vocal haya tenido un tratamiento tan poco cuidado. En lugar de brillar como otras veces –como casi siempre en realidad– aquí la voz suena como recortada por un efecto extraño. No se aprecian los matices de “Atlántico” o “Paramales” y a mí personalmente me suena como falta de brillo. Un gran problema cuando tienes la voz potente y alta de Xoel.

Poco a poco se va acabando el disco con “Balas”, una de esas canciones divertidas con aires latinos, de nuevo con teclas muy presentes –como en casi todo el álbum– y donde vuelve a asomar una voz femenina (su mujer) en algunas partes. Y como el náufrago llega siempre a tierra, este disco termina con una sentida ‘nana’ en gallego: “Durme”, que se va desvaneciendo como se desvanece la guitarra española de este cantautor.

Xoel, evidentemente, ya no es el joven de Deluxe, ni tampoco el del folk preciosista de Lovely Luna. Ni siquiera el náufrago que quiso unir el “Atlántico” por la parte más corta, la que se escribe en un pentagrama. Ahora es otra persona. Otro músico. Y así nos lo hace saber cerrando la puerta de una etapa, pero abriendo otras por las que cruzará en el futuro. Como siempre ha hecho.

Xoel López – Sueños y Pan

7.0

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Xoel López presenta “Sueños y Pan”, el tercer disco de su etapa en solitario con el que cierra una trilogía a la vez que abre el camino para nuevos sonidos electrónicos y donde vuelve a dejar algunos buenos momentos y algunas grandes canciones para su colección.

Up

  • A priori podría parecer que no le pega mucho, pero la evolución de su sonido con multitud de arreglos electrónicos le ha quedado genial.
  • Xoel sigue escribiendo grandes canciones, como “Madrid” o “Jaguar”.
  • El final de un viaje sonoro, que puede ser el emocionante comienzo de otro.

Down

  • La voz suena mucho peor que en otros discos, como con una capa electrónica rara. ¿O soy yo sólo el que lo escucha, doctor?
  • A pesar de los buenos momentos no nos importaría ver cómo evoluciona este Xoel hacia nuevos territorios. El otro modelo parece un pelín trillado.