La guerra entre los Gallagher parece no tener tregua, pero ahora, más allá de sus banales y entretenidos dimes y diretes, los hermanísimos se han volcado en la música. A mes y medio desde que Liam Gallagher lanzara su notable “As You Were”, Noel edita Who Built the Moon?, su tercer larga duración tras la escisión de Oasis, la banda con la que tocaron la gloria en el ecuador de la década de los noventa. No sabemos si intencionadamente o no, pero todo en este asunto empieza a oler a sospechosas argucias comerciales. Mientras el pequeño se lanza en solitario con un puñado de buenas, aunque convencionales composiciones, el mayor apuesta por una evolución estilística que lo aleje del gigante omnipresente que él mismo creó. Dos propuestas arriesgadas (cada una a su manera) que se retroalimentan mutuamente ante el entusiasmo de un público ávido por emitir dictamen dada la inevitable y suculenta comparación.

“Noel Gallagher’s High Flying Birds” (2011) era un álbum tranquilo, más asentado en la guitarra acústica, con unos cuidadísimos arreglos de cuerdas y metales. “Chasing Yesterday” (2015), por su parte, mostraba una ligerísima evolución respecto al anterior, integrando sonidos nuevos y mostrando, en ocasiones, una faceta más agresiva y contundente, aunque manteniendo su carácter afligido, las formas más introspectivas de Oasis: “The Importance Of Being Idle”, “The Masterplan”, “Little by Little” o “Talk Tonight”. Con “Who Built the Moon?” y la producción del compositor irlandés de música electrónica David Holmes, Noel pretende romper con un pasado que le precede y encarar un futuro en el que el nombre de Noel Gallagher posea una entidad propia, siendo algo más que el ex-compositor y guitarrista de Oasis.

“Who Built the Moon?”: reinventarse… ¿a cualquier precio?

Con “Who Built the Moon?” y la producción del compositor irlandés de música electrónica David Holmes, Noel pretende romper con un pasado que le precede y encarar un futuro en el que el nombre de Noel Gallagher posea una entidad propia, siendo algo más que el ex-compositor y guitarrista de Oasis.

Así es como este nuevo álbum nos muestra una amplia variedad de influencias que redefinen y expanden el estilo del músico, aunque en muchas ocasiones se antoja demasiado apegado a las referencias. El nuevo compacto es más alegre y festivo que los anteriores y viene repleto de buenas ideas musicales y ganchos, pero, a su vez, estas son más escuetas y repetitivas, condición que, unida a unas canciones más extensas de lo deseable, no hacen un gran favor al resultado final. No estamos ante un mal disco, pero lo que gana con la intención, con el riesgo de la experimentación y la heterogeneidad lo pierde con las formas. No obstante, tenemos un compacto disfrutable y, según vende el propio autor, a las puertas de una nueva etapa. Veamos, pues, qué tiene para ofrecernos “Who Built the Moon?”.

Este nuevo álbum nos muestra una amplia variedad de influencias que redefinen y expanden el estilo de Noel, aunque en ocasiones se antoja demasiado apegado a las referencias. Es más alegre y festivo que los anteriores y viene repleto de buenas ideas musicales y ganchos, pero, a su vez, estas son más escuetas y repetitivas, condición que, unida a unas canciones más extensas de lo deseable, no hacen un gran favor al resultado final.

Fort Knox es la encargada de abrir el álbum con lo que es una introducción atmosférica y poderosa inspirada en “POWER”, el popular tema que el rapero Kanye West incluía en “My Beautiful Dark Twisted Fantasy”, su quinto álbum de estudio. Una voz femenina sencilla, de carácter tribal, junto con algunas palabras de Noel sobre una base repetitiva repleta de efectos y de vago aroma hindú serán los elementos responsables de darnos la bienvenida a este nuevo larga duración. Toda una declaración de intenciones. Noel Gallagher apuesta por un quiebro estilístico firme, y lo corrobora con Holy Mountain, el que fuera  primer y sorprendente adelanto del elepé. Inusualmente optimista, tremendamente rítmica, bailable, potente y pegadiza, se sustenta sobre un sample extraído de la ignota “Chewing Gum Kid”, tema que The Ice Cream lanzaban en 1968. Coros surf y exuberantes saxofones serán algunos de los reclamos que se extienden a lo largo de una pieza que, tras su lanzamiento, no tardó en levantar suspicacias ante su parecido estribillo con el de “She Bangs”, éxito que el puertorriqueño Ricky Martin popularizaba 17 años atrás.

Keep on Reaching viene definida por su vigor rítmico y su atractiva influencia soul. Intensa y directa, aquí los juegos de dinámicas toman un papel determinante, ya que el tema no cuenta con un desarrollo particularmente destacado. Aun así, Noel parece empeñado en extenderla a base de repeticiones hasta la extenuación, lo que le resta contundencia, el elemento que se establece como su principal atractivo. En It’s a Beautiful World el de Mánchester tira de experiencias pretéritas para seguir adentrándose en nuevos territorios sonoros. En 1996, nuestro protagonista colaboraba con el dúo inglés de música electrónica The Chemical Brothers, poniendo letra al exitoso sencillo “Setting Sun”. De ahí parece partir esta pieza de agradables estrofas e interesantes giros melódicos en los estribillos. Unos de los más distinguidos del álbum. Llamativo resulta también el spoken word en francés a cargo de Charlotte Marionneau, de la banda de pop experimental Le Volume Courbe, en el que se anuncia con frivolidad el fin del mundo: Détendez-vous et reposez en paix / C’est juste la fin du monde”.

Concebir este disco no ha sido nada sencillo, ha habido un trabajo concienzudo de dos personas detrás y, aun así, aunque es disfrutable, viene marcado por los préstamos musicales y la reiteración de ideas. El músico de Mánchester ha cultivado un estilo personal y constante durante más de dos décadas, es lo que mejor sabe hacer, y aunque aplaudo la iniciativa de ir más allá de su obra anterior, tal vez el tiempo para dar ese golpe de timón haya pasado.

Y de una gran pieza a otra maravillosamente contagiosa.She Taught Me How to Fly mira sin reparo a los Blondie más inspirados. Tanto, que más que dejarse influir por aquellos parece que Noel se ha apropiado del rol que adopta Debbie Harry en la popular banda neoyorquina. No obstante, sería un buen punto si no se hubiera descuidado por completo el apartado lírico, un terreno que se antoja poco trabajado, haciendo del The one I love” un mantra que a la tercera escucha se torna levemente incómodo.

Aunque Mr. Gallagher se haya aventurado a la conquista de nuevos horizontes sonoros, hay cosas que no cambian. Influencias musicales atemporales e intocables que no podían faltar en un disco como este para dejar claro que, a pesar de la experimentación, sus maestros son los que son, y eso es algo de lo que no está dispuesto a renegar. Así es como en Be Careful What You Wish Formuestra una vez más su reverencia por la obra musical de los Beatles. El eco de “Come Together” se hace palpable en una pista sinuosa donde el coro femenino de los estribillos y los diferentes matices que salpican la composición mantienen un interés en retirada ante la redundancia del tema. Hablando de “As You Were”, un servidor se quejaba no hace mucho de que Liam Gallagher, más que asimilar sus influencias las imitara; y parece que Noel ha tropezado con esa misma piedra en este “Who Built the Moon?”. Apoyo la evolución, la experimentación y la reinvención, llegado el caso, pero no a la ligera. Black & White Sunshine, por su parte, es un track más bien simplón que pasa totalmente desapercibido ante el ímpetu global y los buenos estribillos que contiene el álbum en general. Porque sí, buenas ideas hay. Otra cosa es que se vuelvan monótonas o que Noel se desprenda de todo atisbo de personalidad.

“Who Built the Moon?” pretende abrir una nueva etapa en la carrera musical de Noel Gallagher. El cambio ha sido evidente pero las dudas afloran respecto a si será capaz de seguir por esta senda de experimentación. A pesar de no sacarle el mayor partido posible, hay buenas ideas musicales: ganchos efectivos y grandes estribillos. Sin embargo, algunas ideas se agotan pronto, repitiéndose hasta caer en la monotonía.

TrasInterlude (Wednesday Pt. 1), que viene a ser una pieza instrumental extensa dividida en dos partes sin mucho más que reseñar, llegan las dos mejores composiciones del álbum. Esta pista de carácter meditabundo no parece tener una función más allá de fijar un punto y aparte entre lo que hemos escuchado hasta ahora y lo que vamos a escuchar a continuación. Una forma alternativa de empaquetar lo que hubieran sido las dos caras de un single extraordinario. Al menos así lo veo yo. Eso, o una manera de rellenar minutaje, que también. El caso es que, en ese single virtual, la cara B presentaría If Love Is the Law. De tendencia épica en los estribillos, esta podría establecerse como la canción central de una comedia romántica rebosante de espíritu navideño (ahora que llegan tales fechas), a tenor de su sonoridad optimista, su mensaje de anhelo y lucha ante un amor perdido y su cálida instrumentación. La composición cuenta con Johnny Marr a la guitarra y la armónica, siendo destacable la ejecución del segundo instrumento. No es esta la primera vez que el ex The Smiths se integra como parte de los High Flying Birds, ya que también tomó parte en “Ballad of the Mighty I”, contenida en el álbum anterior.

Mientras tanto, en la cara A vendría prensada The Man Who Built the Moon, la canción que titula el disco. No en vano es el temazo del álbum. De aroma siniestro, quizá sea esta la canción más convencional del LP si la despojásemos de sus distinguidos arreglos. Inspirada por el cartel de Los odiosos ocho, la película que Tarantino estrenaba en 2015, aquí vuelve el Noel Gallagher de siempre, pero revestido con una capa de barniz que oculta la propuesta sonora que con este álbum pretende dejar atrás. Quizá este hubiera sido un buen atajo para cumplir su propósito sin comprometer su identidad como compositor, al menos en un primer estadio. Cuatro minutos y medio exentos de monotonía, sin repeticiones ilógicas, que suman otro hit a la amplia retahíla del músico. Por último, End Credits (Wednesday Pt. 2) retoma el interludio anterior para finalizar un álbum que está llamado a dividir a los fans del mayor de los Gallagher.

“Who Built the Moon?” pretende abrir una nueva etapa en la carrera musical de Noel Gallagher. El cambio ha sido evidente pero, personalmente, tengo mis dudas respecto a si será capaz de seguir por esta senda de experimentación. Concebir este álbum no ha sido nada sencillo, ha habido un trabajo concienzudo de dos personas detrás y, aun así, aunque es disfrutable, viene marcado por los préstamos musicales y la reiteración de ideas. El músico de Mánchester ha cultivado un estilo personal y constante durante más de dos décadas, es lo que mejor sabe hacer, y aunque aplaudo la iniciativa de ir más allá de su obra anterior, tal vez el tiempo para dar ese golpe de timón haya pasado. ¿Expandir su abanico estilístico en cada álbum manteniendo la calidad de sus trabajos anteriores? Yo veo más lógico la ampliación de su paleta sonora partiendo de iniciativas como “Who Built the Moon?” (la canción). No obstante, me encantaría comprobar que estoy equivocado.

Noel Gallagher – Who Built the Moon?

7.0

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115

“Who Built the Moon?”, la tercera referencia discográfica de Noel Gallagher’s High Flying Birds, viene marcada por el propósito de alejarse del sonido que caracteriza la obra del mayor de los Gallagher desde los tiempos gloriosos de Oasis. Una idea encomiable que deja buenos temas, pero que no resultan del todo satisfactorios.

Up

  • La iniciativa por evolucionar como compositor y acercarse a nuevos territorios estilísticos.
  • La alegría y contundencia que desprende el álbum, rehuyendo del carácter dramático al que nos tiene acostumbrados.
  • A pesar de no sacarle el mayor partido posible, hay buenas ideas musicales: ganchos efectivos y grandes estribillos.

Down

  • Algunas ideas se agotan pronto, lo que no es malo. El problema viene cuando se repiten hasta caer en la monotonía.
  • No ha sabido asimilar las influencias de las que parte. Al mimetizarlas se ha olvidado de mantener su impronta personal. En ocasiones, casi parece un álbum recopilatorio de las colaboraciones que Noel ha hecho con otros artistas.
  • Los interludios instrumentales son puro relleno.