Si habéis seguido nuestra página durante este último año probablemente habréis podido constatar el interés que nos despertó el británico Declan McKenna, que sin siquiera llegar a la mayoría de edad se proclamó vencedor del concurso de bandas emergentes del festival de Glastonbury en 2015 con “Brazil”, empezando ahí su trayectoria musical. Desde entonces lo hemos podido escuchar en la banda sonora del FIFA 2017 (pese a haber sido bastante crítico con la parafernalia futbolística en “Brazil”) y lo hemos visto bastante arriba en el BBC Music Sound Of 2017.

El indie británico será reivindicativo o no será

Sin prestar demasiada atención a las etiquetas generacionales, Declan se muestra sincero, puro, libre y sobre todo con muchas ganas de trascender el espacio individual.

Pero, ¿qué tiene de especial un chaval como Declan McKenna con el alud de música que se produce actualmente? Pues que Declan encarna los valores de una juventud sin complejos, un poco extravagante pero al mismo tiempo muy comprometida. Una juventud con mensaje que a menudo no tiene voz, y él, tal y como nos contaba en la entrevista que le realizamos en febrero, apuesta por defender esa juventud activa desde su música y sobre todo lanzar un mensaje positivo a pesar de que el contexto social pueda ser negativo. Según Declan ya hay bastantes bombardeos del “todo va a salir mal”, pero no nos confundamos: en “What Do You Think About the Car?” no se nos presentan canciones con un extra de azúcar o con unas letras utópicas. Declan muestra un retrato que puede parecer bastante crudo de una juventud ‘outsider’ o desubicada en el contexto sociopolítico. Una juventud desglamurizada y lejos del faro mediático pero que se convierte en un fuerte clamo musical en “What Do You Think About the Car?”, cuya fuerza reside en metáforas y estribillos muy pegadizos. Sin prestar demasiada atención a las etiquetas generacionales, Declan se muestra sincero, puro, libre y sobre todo con muchas ganas de trascender el espacio individual.

Fotografía: Sophie Green

Declan muestra un retrato que puede parecer bastante crudo de una juventud ‘outsider’ o desubicada en el contexto sociopolítico. Una juventud desglamurizada y lejos del faro mediático pero que se convierte en un fuerte clamo musical en “What Do You Think About the Car?”, cuya fuerza reside en metáforas y estribillos muy pegadizos.

Declan cuenta que “Humongous” fue la última canción que escribió del disco y una de las que mejor le representan. El tema, conformado en gran parte por unos coros ardientes, supone un paso hacaa donde quiere llegar el joven británico a nivel musical. Guitarras y sintetizadores trabajan en equipo para conseguir un arranque con cierta épica que despega sobre todo en su parte final. Canción de autoproclamación y con cierto espíritu de lucha personal. Con todo, un arranque valiente, cargado de energía y satisfactorio que nos guía hacia uno de sus primeros temas públicos: el ya mencionado “Brazil”. El segundo corte de la placa muestra directamente el compromiso sociopolítico que abandera McKenna. Siendo una de sus canciones más precoces carga fervorosamente contra Joseph Blatter, ex-presidente de la FIFA, y más específicamente arremete contra la gestión del mundial de Brasil. En “Brazil” se vislumbra un estilo de escritura bastante directo pero a la vez repleto de ácidas metáforas. Frases como “People are dying to get on TV” refiriéndose a las vidas que se llevó por delante la organización del mundial de Brasil, o “I’m gonna burn your house down to spread peace and love”, caricaturizando el lema humanista de la FIFA pese a los destrozos humanos que pueda suponer la organización torneos desorbitados en países del tercer mundo, demuestran la perspicacia y la voluntad de denuncia del joven de Hertfordshire, quien empezando una carrera con este tema se plantea “What Do You Think About the Car?” desde la misma perspectiva.

Bajo ese prisma también podemos interpretar “The Kids Don’t Wanna Come Home”, una canción sobre chavales despegados del mundo actual, alienación que Declan atribuye a las falsas promesas políticas. Al final, la pieza no es tanto un lamento como una advertencia: existe una juventud crítica e incontrolable por cierta clase política, pero su alienación no se traduce en pasividad; sus proclamas resonarán como lo hacen los coros finales en una canción cuyo rango dinámico pone las pilas, alegra y apoya un mensaje contundente.

Hay que reconocer que “What Do You Think About the Car” es un álbum que adquiere algunos vicios a medida que transcurre y su efecto discursivo puede diluirse ligeramente.

Mind” es a su vez bastante más austera, dando protagonismo a las guitarras pero sin huir de cierto efectismo épico en los coros, algo que llegados a este punto del disco parece gustar bastante a un Declan que probablemente concibió el disco como un evento colectivo, preparado para ser cantado y disfrutado en público. Esa idea queda bastante reafirmada con el trabajo de producción ejecutado por James Ford, que ha ayudado muchísimo a depurar unos temas con los que demostrar abiertamente las influencias musicales del muchacho. Un ejemplo de ello es “Make Me Your Queen”, que evoca inevitablemente la estela de David Bowie con sus texturas y matices cercanos al homenaje glam-rock. Ciertamente, Declan está muy influenciado por Bowie tanto musicalmente como artística y filosóficamente, pero el joven británico no busca ser un espejo o un homenaje constante. McKenna suena y se muestra sincero, directo y actual. Así entendemos “Isombard”, que tiene cierto aroma a la escuela popera británica de principios de los 2010 pero que, de nuevo, se adentra en una temática bastante más crítica de lo que pueda parecer a nivel instrumental. Según Declan, “Isombard” apela al periodismo derechista de canales tipo Fox News y de su politización de noticias como la brutalidad policial contra afroamericanos en EEUU. Además revisita pasajes de Martin Luther King para dotar el estribillo de más significado: “If you can’t walk then run.

No obstante, hay que reconocer que “What Do You Think About the Car” es un álbum que adquiere algunos vicios a medida que transcurre y su efecto discursivo puede diluirse ligeramente. Es algo que sucede al llegar a “I Am Everyone Else”, cuya instrumentación resulta demasiado segura. Además pasa un poco lo mismo con la temática; quizá ahonda demasiado en la queja y menos en el compromiso, algo que no sucede en otros temas como “Bethlehem”, en el que la retórica política deja paso al comercialismo de las emociones en espacios religiosos. Se desprenden ideas sobre sectarismo, amor normativo y hipocresía. Las guitarras son accesibles y el ritmo engancha enseguida, sin recurrir al patrón coral que han perseguido temas anteriores, lo cual es de agradecer.

Declan McKenna no quiere caer en saco roto, sus palabras tienen voluntad, tanto su propio compromiso como el de muchos otros jóvenes es real y, una vez más, la música es el espacio idóneo para dar cabida a todas esas proclamas

Pasamos de nuevo a un plano regido por la combinación de sintetizadores y guitarras, pero formulado con gracia y cierto enganche. “Why Do You Feel So Down” suena alegre y popera, pese a que temáticamente sea una de las canciones más encarecidamente ‘teenagers’ del álbum ya que se adentra en la tópica montaña rusa de la confusión emocional durante la adolescencia. Pese a ello, el trabajo lírico ayuda a trascender el cliché y hace que en ciertos aspectos todo el mundo pueda identificarse con dicha sensación en cualquier momento. Mucho más incisiva es “Paracetamol”, que parte del caso real de un suicido, concretamente el de Leelah Alcorn, quien a los 17 años se quitó la vida tras la violenta presión familiar a la que era sometida por su transexualidad. “Paracetamol” empieza como una balada a sintetizador que poco a poco irá descubriéndose como un rabioso grito de denuncia. Del pesar de una situación grave se pasa a la rabia y a la concienciación. Temas escarpados para un álbum pop que se cierra con “Listen to Your Friends”, compuesta con la colaboración de un Rostam que, por azar o por voluntad (nos inclinamos más por la segunda), convierte el tema en un perfecto recuerdo de Vampire Weekend, momento en el que nos damos cuenta de lo parecida que puede sonar la voz de Declan a la de Ezra. “Listen to Your Friends” hace referencia a la desconexión política con la sociedad y plantea abiertamente y a forma de monólogo/spoken word el delicado tema de las drogas, apuntando a una mala gestión gubernamental, sobre todo centrado en las políticas de May en Reino Unido. También se referencia la denominación mediática causada por un clasismo al que Declan se refiere como los “chavales que no pueden pagarse el tren”. La canción se desenvuelve de manera más sintética y percutiva que las anteriores, siendo un anhelo de aire fresco que consigue redondear un disco ya de por sí bastante sólido. Si con algo nos tenemos que quedar es con ese “Please trust in me, las últimas palabras del disco. Son la prueba más clara de que Declan McKenna no quiere caer en saco roto, que sus palabras tienen voluntad, que tanto su propio compromiso como el de muchos otros jóvenes es real y, una vez más, la música es el espacio idóneo para dar cabida a todas esas proclamas.

Declan McKenna – What Do You Think About the Car?

7.2

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En un momento de sobresaturación de propuestas noveles de electrónica o música urbana llega Declan McKenna como faro del nuevo indie-rock británico. Sin duda alguna la frescura de su propuesta atrae por la inquietud sociopolítica de unas letras comprometidas que no tienen miedo de encajar dentro matices pop vividos y pensados para ser disfrutados colectivamente. Quizá es demasiado pronto para calificarlo como ‘la voz de una generación’ pero deja claro que tiene un largo recorrido por delante.

Up

  • Las letras sin complejos, directas y con compromiso social.
  • Estribillos pegadizos, música efectiva y una manera muy hábil y atractiva de transmitir un mensaje.
  • Lo colectivo que es el disco.

Down

  • La apuesta musical es demasiado segura y a medida que avanza el disco se convierte en previsible.
  • Pese a ser paratexto, la saturación de singles previos al lanzamiento del disco diluyen el efecto sorpresa.