El pasado sábado 18 de noviembre falleció Malcolm Young de AC/DC. Ya explicamos que quizás no será tan recordado como Angus, Bon Scott o Brian Johnson, pero él era la pieza que hacía que todo el engranaje funcionara adecuadamente y se moviera. Era quien daba sentido y personalidad a lo que hacían, el miembro sobre el que los demás se apoyaban para brillar, aquel que sin estar en primera fila cimentaba los versos de Brian y los solos de Angus y daba cuerpo a los ritmos de Phil Rudd y Cliff Williams. Durante los últimos días diferentes personalidades del mundo de la música y del rock han rendido tributo de diferentes maneras, sobre todo a través de las redes sociales, destacando nombres y bandas como Tony IommiDef LeppardGeezer Butler, Joe SatrianiBiffy Clyro, Ryan AdamsEddie Van HalenPaul StanleyOzzy Osbourne o incluso el propio Brian Johnson.

Ahora, en una nueva entrevista para la revista Mojo, Josh Homme confiesa cómo tras la separación de Kyuss, cuando se unió a The Screaming Trees como guitarrista rítmico en directo, trató de emular el estilo ‘robótico’ de Malcolm Young:

Quería ver cómo era cuando únicamente tocas una cosa hasta que entras en trance. Una nota es mucho más difícil que cincuenta. Eso es lo que aprendí en The Screaming Trees, porque estaba llevando el ritmo, estaba intentando tocar como Malcolm Young, tratando de tocar un riff como un robot.

Del mismo modo, Homme ha explicado de qué forma ese estilo fue esencial para los inicios de Queens of the Stone Age, antes de que el archiconocido ingeniero de sonido Hutch hiciera de las suyas:

Así que tenía el primer disco de QOTSA escrito, con todo ese rollo de trance robótico, y entonces mi amigo Hutch, nuestro hombre de sonido que me ha acercado a tantísima música, me puso a Can, Neu!, Wire… Y yo estaba en plan “¿Qué?”,  realmente abatido.

Recordemos que Queens of the Stone Age han editado su último larga duración hace unos meses, ese “Villains” con el que han abandonado la autopista del rock pesado para cogerle el gusto a las curvas sonoras. Con un punto bailable cortesía de Mark Ronson, es justo reconocer que el séptimo trabajo de las reinas literales del rock deja un sabor agridulce por quedarse en un disco notable de una banda sobresaliente.