Dan Bejar a.k.a. Destroyer está a punto de visitar nuestro país, con fechas los próximos días 23 (San Sebastián, Teatro Victoria Eugenia), 25 (Madrid, Teatro Barceló), 26 (Valencia, Ram Club de la Rambleta) y 27 (Barcelona, Bikini) de noviembre. Y aunque no haría falta ni decirlo, aquí van cuatro razones de peso por las que perderse al canadiense debería ser punible en el Código Penal. Incluso si ni siquiera sabes quién es. Empecemos.

1. Estrena disc(az)o

“ken” (reseña en el horno), es el último álbum del de Vancouver, y podemos adelantar desde ya que es uno de los discos del año. Ya sea con joyas ochenteras como “Tinseltown Swimming in Blood”, puñetazos directos como “Cover From the Sun” o en modo íntimo con “Saw You at the Hospital”, Destroyer ha manufacturado un larga duración a la altura del genial Poison Season de hace un par de años. Y lo ha hecho desde un enfoque más electrónico y, probablemente, más agradecido en directo.

2. Su directo en sala

Como él mismo dijo hace tiempo, Dan Bejar no se siente cómodo en los grandes festivales, ni en el mainstream en general, según nos acaba de confesar al entrevistarle. Su hábitat natural son las salas, así que aunque probablemente acabe en alguno de los infinitos festivales veraniegos de nuestro país en los próximos años, las oportunidades para ver un artista así en un entorno más pequeño y especial son pocas. Aparte de la obviedad que sería recordar que apoyar la música en directo es algo más que hincharse a vasos de cerveza en un descampado en verano.

3. Dan es el amo

Quiero decir, literalmente. Bejar controla todos los aspectos de la composición y producción de su música, así que aunque lógicamente toca arropado por una muy numerosa banda en realidad estamos ante un proyecto individual que trasciende los estrechos márgenes de la definición de cantautor. Destroyer es Bejar, y Bejar es Destroyer.

4. Su telonero

Nicholas Krgovich es la última de las razones por las que ir a ver a Destroyer en esta gira de presentación de “ken”. Krgovich, paisano de Dan y colaborador de infinidad de grupos entre los que se encuentra Mount Eerie, fabrica un pop finísimo a lo Camera Obscura tanto desde Gigi o No Kids (otros de sus proyectos) como en el formato en solitario con el que se presenta esta vez. Recomendable ir un rato antes y dejarse sorprender, que para eso están los teloneros.