Lo mejor del pasado es que ya pasó
Cuando mueres despiertas del sueño, eso es tu vida
Luego creces y llegas a ser post-humano en un pasado que sigue sucediendo frente a ti”

El palacio de la noche. Un poema de Joanne Kyger. Esto es lo primero que nos encontramos cuando llegamos al que quizás sea uno de los discos más personales y desgarradores de este año: “A Crow Looked At Me”, del estadounidense Phil Elverum, alias Mount Eerie. El que fuera miembro y líder de los Microphones relata en este hermético disco de once temas el inconmensurable sufrimiento de perder a su mujer, la artista e ilustradora Geneviève Castrée, el año pasado a causa de un imparable cáncer de páncreas.

Nada más comenzar Elverum nos avisa y pide perdón por la obra que vamos a escuchar, además de reconocer la total invalidez de pretender transmitir mediante música la infinita tristeza que en esos momentos sacudió la vida del autor.

Aquí hay que hacer una reflexión. Y es que, como dice el propio Elverum en la primera canción del álbum, “alguien está ahí y de repente ya no está / y no es para cantar sobre ello / no es para convertirlo en arte / cuando la muerte real entra en el hogar, toda la poesía es estúpida”Ya nada más comenzar nos avisa y pide perdón por la obra que vamos a escuchar, además de reconocer la total invalidez de pretender transmitir mediante música la infinita tristeza que en esos momentos sacudió la vida del autor. Del mismo modo, en clave periodística, para mí es un álbum muy difícil de reseñar o describir con palabras, ya que prima la intención de no hacer un espectáculo de algo tan serio y doloroso. Por tanto, habrá que andar de pies puntillas a lo largo de la reseña que vais a leer, ya que se trata de un álbum tan oscuro que no es aconsejable sumergirse en él más de lo necesario en él y dejarle respirar.

La muerte es real

Fue a principios de los 2000 cuando Phil Elverum conoció al amor de su vida, Geneviève Castrée. De un día para otro, dejó atrás su carrera en Microphones y se constituyó como artista solista en el proyecto Mount Eerie. Con un estilo muy personal e íntimo sacó varios discos brillantes, como “Clear Moon” (2012) o “Sauna” (2015), pero ninguno tan cerrado y desconsolador como “A Crow Looked At Me”.

Una colección de canciones tocadas a pelo, caseras, mínimamente arregladas, esqueléticas y desnudas, donde la guitarra sirve de apoyo a una voz rota y apagada que inunda las pistas de una tristeza y melancolía inimaginables.

Se trata de una colección de canciones tocadas a pelo, caseras, desnudas y esqueléticas, apenas sin arreglos, donde la guitarra sirve de apoyo a una voz rota y apagada que inunda las pistas de melancolía, nostalgia y rabia por la pérdida de Geneviève. El disco arranca con una severa y tajante afirmación: “La muerte es real”. Una percusión minimalista electrónica y una base de teclado eléctrico que se hace pasar por lo que parece un chelo sirven de sostén para este primer corte. “Real Death” narra los primeros días de duelo, cuando todavía llega el correo a nombre de Geneviève, un regalo sorpresa que encargó para su hija de sólo un año y medio de vida.

Seaweed” presenta una sección de guitarra mucho más oscura que la anterior donde el autor incide en el quebranto producido por la marcha de su esposa. Mientras, en “Ravens” describe la premonición de su fallecimiento con una visita de dos cuervos en una mañana soleada de octubre y los meses posteriores. Una de las cosas más dolorosas que presenta la historia es que su hija, con tan sólo un año y medio de edad, parece incapaz de entender dónde se ha ido su mamá. Para desconsuelo de su padre, que tiene que salir adelante con ella cuando apenas acaba de nacer.

“Ella murió en casa conmigo y abrazada por sus padres”

“A Crow Looked At Me” es un álbum muy homogéneo en cuanto a sonido. Las canciones mantienen el mismo pulso triste y desgarrador de principio a fin, y sumergen al oyente en una serie de anécdotas donde la voz apenas cambia de registro y la guitarra avanza a través de arpegios y ritmos lentos.

“A Crow Looked At Me” es un álbum muy homogéneo en cuanto a sonido. Las canciones mantienen el mismo pulso triste y desgarrador de principio a fin, y sumergen al oyente en una serie de anécdotas donde la voz apenas cambia de registro y la guitarra avanza a través de arpegios y ritmos lentos. En “Forest Fire” aparece un piano soberbio que hace compañía a la guitarra. Aquí se narran los meses posteriores a la defunción, estableciendo una relación entre los cambios de estación y el tiempo meteorológico: “Y recuerdo que la última vez que llovió aquí tú estabas aún viva”. Así como su negación rotunda a aceptar la muerte: “Tú perteneces a esto / rechazo la naturaleza, no estoy de acuerdo”. El artista hizo todo lo posible por mantener a su mujer viva, y tanto es así que recaudó fondos y dio la vuelta al mundo para conseguir una cura para Geneviève. En unas declaraciones publicadas en la página GoFundMe, Elverum dio la fatídica noticia:

Geneviève murió hoy a la una de la noche. Ella conducía al trabajo y permaneció viva hasta el último minuto, insistiendo en levantarse de la cama y salir a trabajar a su estudio, cuando muchos se habrían rendido para descansar. Anoche y esta mañana se negó rápidamente y cerró sus ojos mientras su cuerpo vetaba sus deseos con los pulmones llenos de líquido. Ella murió en casa conmigo y abrazada por sus padres, con la esperanza de haber alcanzado la paz en el último minuto. Todo es tan triste y surrealista. Ella dejó todo por terminar. Era un manantial de ideas brillantes que nunca se apagaba. La quisimos mucho y ahora todo es rarísimo. Gracias a todos por el dinero invertido, el apoyo y el amor.

Es un álbum tan oscuro y hermético que no es aconsejable sumergirse en él más de lo necesario y dejarlo respirar.

Hay partes del disco que remiten a otros singer-songwriters, antiguos y contemporáneos, como Leonard Cohen y su etapa más taciturna o Mark Kozelek y su proyecto en acústico Sun Kil Moon. Algunas melodías hacen recordar de la misma manera a Jason Molina. Es el caso de “My Chasm”, donde el autor comenta que al ir a las grocery stores los conocidos le observan con pena y confusión por un rostro que denota una profunda depresión, además de volver al statement de la primera canción: “Death is real”. Phil Elverum encuentra la tristeza y le asolan los recuerdos en pasajes cotidianos, como el hecho tan simple de sacar la basura (“When I take out the garbage at night”). En “Emptiness, Pt. 2” regresa a la cuarta canción de su último disco, “Sauna” (2015). En ella narra una de las actividades que le hacen sobrellevar el duelo, como es subir una montaña para conseguir intimidad y ver el mundo desde arriba sin que nadie le vigile.

Por fin nos adentramos en la parte final del disco, sin grandes sorpresas estilísticas respecto a sus predecesoras. “Toothbrush / Trash” relata una vez más todos los recuerdos vividos junto a su mujer a través de fotografías. Por su parte, “Soria Moria” es, narrativamente, uno de los temas más logrados del disco. Soria Moria es un castillo inventado por el folklore noruego que simboliza la felicidad completa, y el viaje sólo puede hacerse en soledad y aislamiento. El autor juega con este mito y lo ejemplifica al duelo, rememorando una y otra vez los dolores que atraviesa sin descanso. Llegamos al final con “Crow”, una canción en la que Elverum narra un paseo invernal con su mujer y duda de la eternidad. En una entrevista para la revista Noisey declaraba lo siguiente:

Caminábamos, y tuvimos un momento mágico, trascendente, tranquilo. No soy una persona demasiado espiritual. Sé que está muerte y se ha ido. Pero hay una pizca de magia. Un cuervo nos miró. Un cuervo nos estuvo siguiendo por todo el bosque. Fue tan especial y siniestro que no lo pude ignorar.

Y creo que, poco queda más que añadir aquí, tan solo acompañar en el sentimiento al autor y, de alguna forma, comulgar con su dolor.

Mount Eerie – A Crow Looked At Me

8.3

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115

Mount Eerie deja sin palabras con uno de los discos más personales y desgarradores que se han publicado en los últimos años. Un álbum que ojalá no hubiera necesitado escribir nunca y que ha parado en seco la trayectoria del músico para sumirlo en la más desconsoladora tristeza de perder al amor de su vida.

Up

  • El ambiente creado a través de la música minimalista y la voz callada de Elverum resulta ser uno de los más personales y especiales de los últimos años en la escena de los singer-songwriters masculinos.
  • Un álbum para leer y escuchar a la vez. Los poemas contenidos en el mismo son bellísimos y escritos casi con sangre. La voz que los escribe horada en lo más profundo de la tristeza y la tragedia de perder al ser amado.

Down

  • No encontraréis solos, ni virtuosismos vocales o instrumentales, ni grandes sorpresas estilísticas en este disco. “A Crow Looked At Me” es un disco dedicado y dirigido al dolor del propio autor, así como a su mujer y a su hija.
  • Su escucha no llega a ser del todo satisfactoria ya que las canciones son tan tristes y desgarradoras que no resulta nada fácil, ni mucho menos cómodo, entrar dentro de él. A fin de cuentas relata una de las historias más trágicas que pueden contarse: la muerte del ser querido.