Dan Bejar es un tipo como su música. Bueno, siendo sincero tampoco puedo presumir de conocerle como persona. Pero con la escasa media hora de charla que tuve la oportunidad de compartir con él en la realización de esta entrevista imaginé a un hombre introvertido, con un mundo interior fascinante y recóndito, del que sólo se filtra una parte pequeña pero seleccionada a través de su música, tan frágil como terapéutica. Eso, o que quizás estaba reventado tras viajar desde Canadá hasta Madrid para dar una serie de entrevistas aprovechando la reciente publicación de su último disco, “ken” (Merge Records).

A pose is always empty”, canta proféticamente en “A Light Travels Down the Catwalk” de este último trabajo. Pero como de pose Destroyer tiene poco, su nuevo álbum no está vacío sino lleno de mensaje, de música y de innovaciones en su sonido, más electrónico y alejado del folk en esta ocasión. En resumen: sobran razones para entrevistar a uno de los músicos independientes (pues Destroyer no cabe en la etiqueta de cantautor) más lúcidos de las últimas dos décadas.

En la nota de prensa de tu nuevo disco, “ken”, hablas de por qué elegiste ese título, y dices que viene del nombre original del “The Wild Ones”, de Suede.

Normalmente ni hablaría del título del disco, pero fui presionado, me hicieron temer que en América todo el mundo iba a pensarse que había grabado un disco sobre las muñecas Barbie y Ken. Así que pensé que debía dar una explicación del título, que fue la de Suede, aunque en realidad tiene más que ver con el poder de una simple palabra para transformar una idea en todas estas imágenes diferentes y en cosas reales que no están sólo en tu cabeza.

Has dicho de “ken” que no fue grabado como banda, a pesar de que cada miembro ha hecho su aparición en él.

Creo que el disco previo, “Poison Season”, nos involucró a todos en el sentido de sentarnos juntos en el estudio e ir sacando las versiones de las canciones que finalmente entrarían, y sonábamos como una banda tocando. Este es muy diferente. El modo en el que fue grabado fue mucho más metódico, mecánico y basado en una estructura secuencial que montó Joshua Wells. Y por encima de todo ello, con la idea de seguir aprendiendo. En cualquier caso, algunos miembros aparecen en una canción, o en dos, o en tres, pero mucho menos de lo que lo habían hecho en el último par de álbumes.

Últimamente no me he mantenido al día con la música española como lo hacía hace quizás diez años.

El productor ahora que lo mencionas es Joshua Wells, que toca en una banda como Black Mountain cuyo sonido es muy diferente al tuyo. ¿Por qué esa decisión?

Compartimos estudio, y tocó la batería en el último disco de Destroyer, ha sido mi batería durante los cinco últimos años. O sea que le conocía bien a él y sus gustos, y tenía claro que quería hacer un disco que mirase al sonido de mediados y finales de los 80 en Inglaterra. Ese sonido es el que me entusiasmó por la música, y sabía que él compartía mi amor por todo ello. Necesitaba más uso de sintetizadores y quería un sonido más oscuro y más estridente, y creo que en ese sentido lo conseguimos.

De hecho eso te iba a comentar, se nota un aumento del peso en los sintetizadores y la electrónica en este disco.

Sí, los sintetizadores son una gran parte de este sonido. En realidad creo que he tocado más la guitarra de lo que lo he hecho en general en décadas, desde el colegio, y al final estoy sorprendido por cuántos sintes hay en el disco. Pero es una grata sorpresa.

Diría que pese a ese aire oscuro y áspero que le querías dar, hay canciones con un are más ligero y eufórico que en “Poison Season”, como “Cover From the Sun”.

Sí, es como si en cierto modo las canciones fueran más simples, quizás porque las he compuesto en la guitarra, cosa que no hacía desde hace mucho. De hecho está la que es literalmente la canción más corta de un disco de Destroyer desde los noventa. Son bastante simples y directas, y quería eso, esa especie de cambio con respecto de “Poison Season” y “Kaputt”. Pero dicho eso, también hay una parte de calidad diferente de varias de ellas que es definitivamente parte del trabajo de Joshua.

Hay una cita tuya de hace unos años en la que decías que “por desgracia un matrimonio entre la poesía y la música de baile es imposible de sostener, y rechazo la idea de morir por esta causa”. ¿Le has dado una segunda oportunidad?

Es posible. Es decir, siempre me ha gustado cantar a ritmos constantes y sencillos, y bandas como New Order han sido una gran influencia sobre mí. Algo me ha hecho volver a recuperar discos que escuchaba antes y ahora tenía olvidados, no hay ninguna banda que haya influido a Destroyer constantemente en los últimos 15, 20 años. No creo que nunca nada de lo que haga se podrá considerar como música de baile, ni siquiera como una música de baile desestructurada. En realidad aún no sé qué es la música techno, o el pop bailable. Yo he conservado una actitud poética y seria en las letras. Así que no creo que fuese intencionado hacer un disco más bailable. Ni siquiera cuando pienso en “Tinseltown Swimming in Blood”, que tiene este ritmo de baile, me suena a eso, al menos en lo que en Norteamérica se consideraría música de baile. Para mí a lo que más se parecería es a post-punk.

Dado tu interés en la instrumentación y la música ambiental, que mostraste en “Kaputt”, y el aire épico y sereno de tu música, ¿alguna vez te has planteado componer música para cine?

Creo que es mucho más difícil de lo que me podría imaginar. Para mí es suficientemente duro grabar música como canciones sencillas, como para aprender a componer esa clase de música. Es una idea exigente y que da miedo, y por eso mismo es atractiva, pero creo que si lo hiciera me arrepentiría. Además entiendo los rasgos cinematográficos que dices de mi música, pero creo que tienen más que ver con la gente con la que colaboraba en ese momento musicalmente que con algo que podría sacar yo solo.

Cambiando de tema, ¿qué me puedes decir de la parte visual que acompaña a tu música? Me refiero a las preciosas portadas de tus discos, y cosas como el videoclip de “Times Square”.

Me hace muy feliz que lo halagues, pero tengo que decirte que estoy muy poco involucrado en todo eso. Normalmente para cuando acabo de grabar un disco mi mente está tan gastada y exhausta que hacer todo ese trabajo se me hace muy cuesta arriba, como una carga enorme.

También los títulos de tus canciones son casi siempre intrigantes, te animan a adentrarte en ellas.

Me encanta, porque es una cosa que va cambiando. A veces lo tienes todo acabado y entonces se me ocurre algo que tiene una clara relación con la propia canción. Creo que esto me pasó mucho en “Kaputt”, pero últimamente tiendo a dejar el estribillo, a la manera de canción estándar tradicional. Creo que “ken” es un buen ejemplo, donde hay una canción llamada “Sky’s Grey” u otra llamada “In the Morning”, simplemente porque repito “in the morning” varias veces. Y a la vez también están “Stay Lost” o “La Regle du Jeu”, que primero se me ocurrieron y después escribí la canción, que es lo contrario a la manera de la que suelo trabajar.

Cuando “Poison Season” salió publicado dijiste sentirte fuera de lugar en los grandes festivales. ¿Fue una crisis de la mediana edad o sigues pensando igual?

Probablemente hablaba de tocar en Coachella, que no creo que sea un buen ejemplo de todos los festivales, más bien es una escena musical específica muy concreta que tiene que ver con muchas cosas más allá de la música en sí misma. Miraba alrededor y no tenía ningún deseo de estar allí. [NdA: Tras una pausa larga y sin aparente relación con lo anterior, Dan añadió:] No creo que tenga sitio en la cultura mainstream, si eso es a lo que te refieres.

En realidad aún no sé qué es la música techno, o el pop bailable.

Recordamos tu EP de versiones del Señor Chinarro, del que ya has hablado muchas veces. Hoy en día, ¿sigues conectado con la música española independiente actual?

Me he quedado atrás. Antes me mandaban listas de cosas que debería escuchar. Pero no me he mantenido al día como lo hacía hace quizás diez años.

¿Alguna vez has pensado en la cantidad de metaleros que habrán empezado a escuchar tu música atraídos por su nombre, o cuál sería su reacción?

[Risas] Me da que les he perdido el rastro. Es decir, antes era consciente de ellos, rompiendo un montón de corazones de metaleros hace quince años, pero hace tiempo que no pienso en ellos. Imagino que ya me tendrán fichado.

Con el agitado clima político actual a nivel mundial, ¿sigues sin sentir la necesidad de manifestarte más explícitamente en ese sentido en tus letras?

En cada álbum de Destroyer desde 1996 he sido bastante ‘político’. Pero no, explícitamente no porque no sé escribir música de actualidad. La gente las puede interpretar como quiera, pero citar nombres y describir situaciones que ya todo el mundo conoce no es mi concepción del arte.

Para terminar, te voy a poner en un aprieto sobre el tema del momento aquí en España. Dada tu relación en tu juventud con Cataluña, ¿ves alguna relación entre lo que está pasando ahora y el movimiento de independencia de Quebec, especialmente con el referéndum de 1995?

Es complicado decirlo. Para empezar porque la verdadera época de auge del separatismo en Quebec fue a finales de los 60 y principios de los 70, antes de que yo naciera. Creo que para 1995, cuando esos referéndums tuvieron lugar, había otro tipo de aires políticos. Y además no he estado cerca de aquí, así que aunque sé que está pasando no tengo nada claro. Me da la sensación de que no he pasado suficiente tiempo aquí, y últimamente sólo he estado en Cataluña para algún concierto rápido, así que es difícil saber lo que de verdad ocurre sólo leyendo un par de frases en Internet.