“¿Disco en solitario? ¡Estás colocado, imbécil! No estoy loco”. Así de contundente se mostraba el pequeño de los Gallagher el 4 de enero de 2016 en su perfil de Twitter ante la pregunta de un fan sobre una hipotética aventura solista. Hacía 14 meses que el pendenciero de Mánchester había disuelto Beady Eye y no parecía tener nuevos proyectos musicales en el horizonte. La aventura post-Oasis había sido una travesía por el desierto que no dejó más que un par de buenos singles y la certeza de que, en lo relativo a la composición, Noel lo era todo en Oasis, como también ha demostrado en sus respectivos elepés. Ahora, tragándose sus palabras (ojo, que esto es un hecho reconocido por el propio Liam), la voz de la que fuera una de las bandas más grandes de los noventa se lanza en solitario con As You Were, y el resultado convence.

“As You Were”: un buen y mejorable debut

No hay riesgo ni ambición artística. Los clásicos siguen siendo la base a partir de la cual construir un discurso con el que estamos familiarizados. Formas convencionales que ya explotaron los Gallagher en su juventud y que aún hoy se revelan como fórmulas efectivas.

Producido por Greg Kurstin (Adele, Beck, Foo Fighters) y Dan Grech-Marguerat (Kaiser Chiefs, The Vaccines, Circa Waves), “As You Were” contiene una docena de canciones con las que volver a encandilar a su público. No hay riesgo ni ambición artística. Los clásicos de los sesenta y setenta siguen siendo la base a partir de la cual construir un discurso que conocemos y con el que estamos familiarizados. Formas convencionales que ya explotaron los Gallagher en su juventud y que aún hoy se revelan como fórmulas efectivas con las que siempre disfrutamos. Ya se sabe: de los Beatles y John Lennon a los Rolling Stones, The Who, The Small Faces, Neil Young y T-Rex. Una retahíla de iconos del rock a los que hemos de añadir a The Stone Roses y, en el caso que nos ocupa, a los propios Oasis y Beady Eye. No hay más intención que la de entregar buenas canciones, y buenas canciones hay.

En este tiempo Liam Gallagher no se ha convertido en un gran compositor, pero ha sabido rodearse del personal adecuado para conseguir un álbum notable con el que resarcirse de su proyecto anterior. Curiosamente, los temas más destacables del registro son aquellos en los que Liam comparte autoría con nombres como Andrew Wyatt (Lorde, Bruno Mars), Iain Archer y Michael Tighe (Jeff Buckley), Andrew Sidney Fox y Simon Jons. Seis cortes en total que revelan una cierta diferencia cualitativa respecto al mismo número de temas compuestos enteramente por nuestro protagonista, más escudado en el uso de referencias musicales experimentadas y directas, aunque todo hay que decirlo, hay algunas que no están nada mal. Asimismo, el apartado lírico también se encuentra repleto de pequeños guiños a otros grupos y artistas que hacen divertida e interesante la escucha: desde los Beatles a One Direction, pasando por los Rolling Stones, Jimi Hendrix, Neil Young, Joy Division, The Kinks e, incluso, a la Noel Gallagher’s High Flying Birds.  

Fotografía: RANKIN

Liam Gallagher no se ha convertido en un gran compositor, pero ha sabido rodearse del personal adecuado para conseguir un álbum notable con el que resarcirse de su proyecto anterior. Curiosamente, los temas más destacables del registro son aquellos en los que Liam comparte autoría.

El primer corte del álbum hace gala de una gran melodía que viene acompañada por una vigorosa sección rítmica, una armónica bluesera tan sencilla como rabiosa y unas guitarras cargadas de fuzz que no tardan demasiado en encandilarnos. Wall of Glass fue la gran apuesta de este debut, la carta de presentación de Liam en solitario, y el acierto fue mayúsculo. No podemos olvidarnos de los coros de marcada influencia góspel que acompañan los estribillos y que terminan de rematar un conjunto escrito a diez manos, nada menos (Liam Gallagher, Greg Kurstin, Andrew Wyatt, Andrew Sidney Fox, Michael Tighe). En Bold Liam se acerca a la sonoridad que Noel plasmaba en “Noel Gallagher’s High Flying Birds”, su primer álbum en solitario: desde el inicio acústico aderezado con sintetizadores hasta las progresiones de acordes, los falsetes y el puente rítmico de regusto épico. Todo en esta canción huele a espionaje industrial, pero hay que decir que es un espionaje bien resuelto.

El poso estilístico de Beady Eye se dejará ver en Greedy Soul. Enérgica y de buen estribillo, aquí Liam recupera su mejor versión, el carácter, la garra y los dejes que lo erigieron en el gran intérprete que fue y es. Con su siempre admirado Lennon en mente, el cantante aborda Paper Crown, una balada sensible y de buena melodía cuyas formas rezuman ecos del ex-Beatle por los cuatro costados. Siguiendo con la vista puesta en los clásicos y sin pretensiones de reinventar nada, como él mismo indicaba en la nota de prensa previa al lanzamiento del disco, en For What It’s Worth barre para casa y apuesta por aquel tema que Noel no le dejó cantar. Liam Gallagher se saca la espinita de “Don’t Look Back In Anger” con una composición de parecidos evidentes en estructura, arreglos e intención melódica. No está mal pero, en (inevitable) comparación, se queda a medio camino.

Echamos en falta más personalidad. El carácter arrollador del que Liam hacía gala en Oasis se difumina aquí entre las propuestas y referencias estilísticas de las que se sirve para confeccionar su material. Más que hacerlas propias, las imita, y eso puede suponer un lastre en futuros trabajos discográficos.

Y ahora pasemos a When I’m In Need. Para el arriba firmante, la joya del disco. Una pieza de gran sensibilidad cuyo toque trovadoresco, derivado de su solemne sección rítmica (pandereta incluida), aventura un estribillo épico de maravillosa disposición para nuestro regocijo. Mención especial merece el puente y su juego de sintetizadores: un pasaje conciso y fascinante. Donde sí se echa en falta la concisión es en You Better Run, el tema que se inicia a continuación. Estamos ante un derroche de energía aderezado por una sección de viento metal que la sitúa a la estela de las composiciones incluidas en “BE”, el segundo y último álbum de Beady Eye. Este corte llama especialmente la atención en su inicio por su ímpetu y buenas ideas musicales. El problema es que, cuando no tiene más que decir, Liam se empeña en llevar la canción más allá de los tres minutos de duración, repitiendo ideas que la hacen un tanto monótona. Y lo mismo ocurre con I Get By. Siguiendo la línea de la anterior, presenta buenos planteamientos musicales, pero se agotan pronto.

De lo que no cabe la menor duda es de que, vocalmente, Liam se encuentra en plena forma, y así lo demuestra enChinatown. Épica y de instrumentación sobria, todo el peso de la canción recae en su voz, y sale airoso del empeño. Despojada de artificios (sólo hay algún pasaje psicodélico bastante escueto) y arreglos grandilocuentes, Liam defiende el corte y demuestra que, si tiene buenas canciones, puede seguir dando guerra mucho tiempo. Con unas estrofas que evocan a un Hendrix comedido nos adentramos en Come Back to My, otro de los buenos y briosos momentos del elepé, solo de guitarra incluido, que no es un recurso muy habitual en este “As You Were” a pesar de las influencias de las que se nutre. Una pieza directa y seductora. Universal Gleam, por su parte, se revela cálida e íntima. Se muestra construida sobre un arpegio cristalino de guitarra y aderezada con algunos arreglos de cuerda y viento que aligeran la composición. Es romántica y bonita, pero no resulta particularmente destacable dentro del conjunto de canciones.

Algunas referencias forman parte de él, pero muchas de ellas le fueron dadas, por lo que sería muy interesante ver qué lleva Liam en su interior, quién es musicalmente, en cuanto que compositor, Liam Gallagher. No obstante, hay momentos satisfactorios que hacen de “As You Were” un buen álbum.

Algo más sugerente se muestra I’ve All I Need, aunque tampoco entusiasma. Con estrofas mejorables y un buen estribillo que no parece llegar a levantar el vuelo, el pequeño de los Gallagher cierra un álbum cargado de buena voluntad y de elementos por pulir. Aparte de los comentados, echamos en falta más personalidad. El carácter arrollador del que Liam hacía gala en Oasis se difumina aquí entre las propuestas y referencias estilísticas de las que se sirve para confeccionar su material. Más que hacerlas propias, las imita, y eso puede suponer un lastre en futuros trabajos discográficos. Sí, algunas referencias forman parte de él, pero muchas de ellas le fueron dadas, por lo que sería muy interesante ver qué lleva Liam en su interior, quién es musicalmente, en cuanto que compositor, Liam Gallagher. No obstante, hay momentos satisfactorios que hacen de “As You Were” un buen álbum. Un debut de escucha agradable y algunos momentos plausibles con el que hemos de dar la razón a su autor cuando afirma: es lo mejor que he hecho nunca.

Liam Gallagher – As You Were

7.2

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Tras poner fin a Beady Eye, Liam Gallagher vuelve a la actualidad musical con “As You Were”, su debut en solitario. Un elepé de escucha agradable y con algunos momentos plausibles en el que se echa en falta más carácter propio en el aspecto compositivo.

Up

  • “As You Were” supone un gran salto cualitativo respecto a su anterior proyecto musical.
  • La diversidad estilística enriquece el conjunto.
  • Hay algunas buenas canciones entre las que destacan, principalmente, “Wall of Glass” y “When I’m In Need”.

Down

  • Se echa en falta originalidad. La mirada a los clásicos es legítima, pero en su hacer se pierden las maneras de Liam. No queda más carácter propio que su reconocible interpretación vocal y, a veces, ni eso (escúchese “Paper Crown”).
  • La composición sigue sin ser su fuerte. Las mejores canciones son aquellas en las que comparte autoría.
  • Algunos temas se quedan a medias. Muestran buenas ideas, pero generan la sensación de que otras formas más satisfactorias son posibles.