Sonido Muchacho puede presumir de tener una de las mejores carteras de grupos underground y de seguir manteniendo ese espíritu romántico de descubrir una pepita de oro en un río de música hecha en cadena. El sello del cerdito con alas tiene en nómina a algunas de las bandas nacionales más interesantes, consagradas a base de festivales y, sobre todo, con el respeto de crítica y público: Kokoshca, Mujeres, Juventud Juché, etc.

Además, se erigen como cantera de bandas que tienen poco material (grabado) pero que enamoran en cuanto se ven sobre las tablas. Es el caso de La Plata, con los que ya hablamos hace tiempo, precisamente compartiendo escenario con Carolina Durante.

Esta vez, la joven banda madrileña que parece haberse teletransportado desde la Malasaña de la Movida, resucitando de paso a una especie de Ian Curtis sin complejos, fueron los encargados de abrir la noche en la Sala Sol. Tocaban con dos grupos más, por lo que tuvieron que apretarse en el repertorio, pero fueron presentando varias de sus canciones frescas y ochenteras de espíritu shoegaze con las que encandilaron al respetable. Un ejemplo fue “Cayetano”, tema con el que pusieron la crítica a ese pijerío que ha resurgido en la música de nuestro país. Antes de salir por la puerta grande se despidieron con la coreada “Necromántica” y con su nuevo single “La noche de los muertos vivientes”, dando paso a Jay. Los gallegos sirvieron como reposo antes del plato fuerte, con un montón de instrumentos bajo el brazo con los que consiguieron crear una buena atmósfera de ruido para temas extraídos de su primer LP: “Vacaciones en Vietnam”, que rebosan ambientes lo-fi e instrumentales siderales.

Pero era la noche de Tigres Leones, que con muy poco hicieron bastante. Sólo tres músicos dándolo todo para presentar su nuevo disco: “El Año de la Victoria”, quizá el más completo de su colección, del que fueron desgranando algunos temazos como ese primer single “Golpe en la puerta”, la divertida “Milos Forman” o la movida “Domingo”.

Los pogos se iban sucediendo de vez en cuando en las primeras posiciones frente al escenario al mismo ritmo que la cerveza se iba agotando en el almacén mientras los protagonistas de la noche iban soltando su ruidoso pop-rock lo-fi con temas de sus anteriores trabajos. Hay que reconocerles la buena conjunción entre los tres instrumentos más básicos del rock además de que, sin ser nada del otro mundo, consiguen funcionar en su directo.

Antes del final, Tigres Leones viajaron un rato a “Marte” a la vez que se iban poniendo el “Disfraz de tigre” que le han robado a Hidrogenesse para delirio del personal, cerrando así una velada que demuestra el buen momento del underground español.