Durante los últimos meses no son pocos los artículos que han aparecido en diversos medios hablando sobre el boom de los festivales y la posible burbuja (a punto de estallar) en la que se encuentran. A lo largo del tiempo se ha demostrado que todo lo que sube, baja, y que todo lo que crece desmesuradamente al final acaba estallando. Es un tema que, sin lugar a dudas, daría para rellenar páginas y páginas de la sección cultural de un periódico cualquiera. No obstante, quien está escribiendo estas líneas consideraba importante encabezar así nuestra entrevista de hoy con Vulk.

Vulk es un grupo formado en Vizcaya en noviembre de 2015 por Andoni (voces), Julen (guitarra), Alberto (bajo) y Xabi (batería). Un cuarteto que en estos dos años de vida ha podido sentir en sus carnes, tal y como ha relatado Andoni, la tendencia de la gente a ahorrar durante todo un año para ir a un festival masivo en vez de asistir a veinte conciertos. Pero para quienes prefieran eso a escuchar a una banda como Vulk en un gaztetxe sólo tengo cuatro palabras: ¡Ellos se lo pierden!

Andoni y compañía llevan tan sólo seis meses rodando dentro del underground vasco con su álbum debut “Beat Kamerlanden”. Han compartido gira con Cala Vento y según su vocalista aún les queda mucho por demostrar. Los próximos pasos son claros: sacar su segundo larga duración cuanto antes (en un mes entran a grabar) y, quizá, girar junto a La Plata. Aunque cantan en inglés desprenden un fuerte aroma a ese amor por la subcultura de la tierra vasca que ya hemos tratado en otras entrevistas. El propio Andoni nos confiesa que vienen con muchas novedades bajo el brazo para su siguiente trabajo.

Habladme de vuestros inicios.

Empezamos en serio en noviembre de 2015. A partir de esa fecha decidimos ir a piñón fijo. Pero como músicos nos conocemos y nos llevamos formando muchos más años. El guitarrista (Julen) y yo empezamos a conocernos mientras estudiábamos Bellas Artes y decidimos juntarnos para improvisar y crear temas aleatorios sin tener en perspectiva formar nada ni tocar directos. Con el tiempo surgió una imperiosa necesidad de canalizar todo lo que componíamos y decidí empezar a cantar y dejar de tocar el bajo para que otro colega se encargase.

Habéis sacado vuestro álbum debut en la primavera de este año. A veces las bandas a estas alturas no han terminado de encontrar su sonido y cuando toman una nueva perspectiva gracias al tiempo piensan que quizá les convenga cambiar. ¿Después de más de medio año cual es la sensación?

Vamos a empezar a grabar en un mes nuestro segundo disco y te aseguro que va a ser otra movida. Habrá elementos que seguirán estando ahí porque somos las mismas personas y no vamos a sufrir un cambio de 180 grados, pero hay diferencias muy significativas con lo que la gente ha escuchado hasta ahora de Vulk. Tenemos ganas de pasar página a este capítulo de nuestra historia y queremos seguir moviéndonos con una perspectiva diferente a la del anterior disco.

¿Y qué nos puedes adelantar del nuevo álbum?

El nuevo disco será algo mucho menos comercial, abandonando todo aquello que nos ataba más y que estaba enfocado a alcanzar un público más amplio. Estamos un poco más locos y buscamos cosas mucho más exquisitas. Aunque no atraiga a más gente es lo que queremos hacer de verdad. Con eso nos vale.

El nuevo disco será algo mucho menos comercial, abandonando todo aquello que nos ataba más y que estaba enfocado a alcanzar un público más amplio.

Y volviendo al debut… os levantáis un buen día y llamáis a vuestro álbum “Beat Kamerlanden”. ¿Qué significado tiene?

[Risas] Es el nombre de un escalador, sólo que su apellido tiene una doble ‘m’. Somos un grupo que funciona al cien por cien gracias al azar. Un día oímos el nombre de este deportista austriaco y nos gustó tanto que decidimos titular así nuestro álbum debut. Esto puede sonar algo raro pero es muy común para nosotros; si nos mola el nombre de un libro o algo así se lo ponemos a una canción, por ejemplo.

¿Y vuestra portada también se deja llevar por el azar?

En general solemos hacer todos los diseños Julen y yo porque estudiamos Bellas Artes y nos mola ese mundo, pero esta vez estábamos dándole muchas vueltas a una idea tan importante como la carátula de tu trabajo debut y el bajista, un día de colgada, se compró un libro de francés para niños y en la portada aparecían una serie de ilustraciones que nos gustaron. El ladrón con la pistola está sacado de ese libro y otra serie de elementos también; montaron todo y nos gustó tanto que decidimos que esa fuese la portada de “Beat Kamerlanden”.

Observando la evolución de la escena musical vasca me llama la atención que hace unos años los grupos cantaban de forma preferente en euskera y castellano, pero en los últimos años numerosas agrupaciones han apostado por el inglés. ¿A qué creéis que se debe este cambio? ¿Tienen estos dos idiomas un recorrido de éxito corto?

Respecto a la primera tienes toda la razón, hay más bandas de nueva hornada que las antiguas apostando por el inglés. Pero creo que tiene una explicación sencilla, y es que el inglés está más a mano de todos ahora que hace treinta años porque, por desgracia, una de las consecuencia de la globalización es que el inglés invade nuestras vidas y sus influencias nos marcan. Eso no quita que no tengamos también muchas bandas vascas que nos hayan determinado y formado como músicos.

Nosotros probamos en un primer momento en castellano y no cuajó la idea. Pero también te digo que tenemos un bonus track cantado en euskera e inglés y que para el nuevo trabajo reservaremos dos temas para el euskera porque hemos decidido que iban bien con este idioma.

Respecto a la segunda cuestión, creemos que sí te enclava a un territorio cantar de una forma u otra. Tampoco es algo que nos importe muchísimo. Lo que está claro es que en el grupo estamos sintiendo ahora que necesitamos cantar más en euskera y lo único que rechazamos hasta el momento es hacerlo en castellano. No por nada en particular, porque también nos encantan muchísimas bandas que cantan así, sino porque ahora mismo nos resulta imposible.

Y hablando de vuestra escena, hace unos meses entrevistamos en San Sebastián a LUMA. Ellos alabaron que en el País Vasco (más que en el resto de España) la cultura nunca se ha dejado en manos ajenas a los artistas y que siempre se han fomentado los gaztetxes independientes. Ahora que lleváis ya unos cuantos conciertos por España, ¿confirmáis que la música del País Vasco goza de un tejido y una musculatura que en otras zonas carecen?

Totalmente. Este verano hemos tenido la oportunidad de tocar en festivales masivos y no tiene nada que ver con el trato que te dan en un gaztetxe o en una casa okupa. Las personas son mucho más cercanas en estos lugares porque cenas con ellos, tienen un respeto por tu trayectoria como artista y se fomenta el trato de tú a tú. No queremos abandonar el circuito de gaztetxes en la vida.

Sin haber estado en uno de vuestros conciertos me da la sensación de que vuestro “Beat Kamerlenden” tiene un sonido muy natural. Para aquellos que todavía no hayamos tenido la oportunidad de veros, ¿qué aperitivo imaginativo nos podéis dar sobre cómo son vuestros conciertos?

Creo que el álbum es una cosa muy delicada que ofrece los detalles de un grupo como el nuestro. Los sonidos están más cuidados y en el directo buscamos, sin que parezca otra cosa, ser mucho más rudimentarios y crudos. Nos centramos en que el público experimente algo diferente, que aunque sea menos complejo por carecer del número de capas que puede tener un tema en nuestro álbum sea todo más intenso.

Hay una de vuestras canciones que me llama poderosamente la atención. Al principio de “Unique Position” se escuchan varios sonidos y cada vez que intento identificarlos pienso que son una cosa diferente. ¿Qué son?

Son sonidos de una selva. En el momento previo a grabar el disco el bajista y yo ensayamos sonidos y trasteando se me ocurrió meter algo diferente. Nos encantan esta clase de sonidos que sin ser canciones aúnan una con otra dentro de un álbum, te proporcionan ese hilo conductor y además pretendemos llamar la atención de quien nos escucha. Esta composición está totalmente grabada por mí y no se hizo en estudio. Es algo muy cálido que junto a los sintetizadores y las guitarras cumple la función de relajar.

No sé si habréis terminado ya la gira, pero, ¿cómo ha sido el recibimiento del público?

Pues depende del sitio y del momento. Somos un grupo al que le gusta tocar todos los palos y nos movemos igual por sitios ocupados que por festivales. Hemos tocado en sitios donde nos ha ido muy bien y lugares donde la noche ha sido muy fría. Luego hay salas donde sólo había veinte personas pero ha sido la hostia porque la gente estaba muy metida en lo que tocábamos. Al principio es todo muy irregular y aquel que te diga lo contrario miente.

Hemos tocado con Cala Vento y la gira compartida con ellos fue un completo éxito, disfrutamos mucho.

¿Hay algún grupo en especial con el que os gustaría girar?

Me encantaría con La Plata, son grandes amigos y estaría genial. Entre la gente que somos jóvenes estamos echándonos un cable. Cada banda tiene una zona que controla más, ya sea porque son de allí o porque tienen más afinidad con el público, y ante la falta de una red tejida y seria en este país siempre están muy bien este tipo de ayudas.

Dicho esto me gustaría puntualizar una cosa: en España, a pesar de tener una de las mejores oleadas musicales de las últimas décadas, estamos sufriendo la gran lacra del boom de los festivales. La gente prefiere no gastarse el dinero en conciertos porque lo ahorra durante nueve meses para ir al festival del verano de turno a donde siempre van los mismos. Yo creo que es una burbuja que, como todas, terminará por explotarles en la cara a quienes la controlan. Pero hasta entonces quienes pagamos el pato somos las bandas emergentes.