Si “Futuro Terror” fue el álbum con el que el homónimo trío alicantino daba nueva vida al post-punk español y “Su nombre real es otro” (que en esta casa fue valorado como el sexto mejor disco nacional de 2016) reafirmaba la apuesta de regustos ochenteros con letras ácidas de lo más actuales, ¿qué viene ahora? Futuro Terror no tienen previsto cambiar drásticamente sus referencias ni su estilo en general, que nadie se asuste, pero menos de un año y medio después de su segundo trabajo los levantinos quieren cambiar un par de cosas.

El mañana es un “Precipicio” para Futuro Terror

El tono chirriante y garajero no se ha ido a ningún sitio, y permanece quizás con más limpieza y contundencia, pero con “Precipicio”, su nuevo elepé, Futuro Terror quieren adoptar un enfoque más serio sobre sus temas.

No, el tono chirriante y garajero no se ha ido a ningún sitio, y permanece quizás con más limpieza y contundencia, pero con “Precipicio”, su nuevo elepé, Futuro Terror quieren adoptar un enfoque más serio sobre sus temas. Más allá de la acidez de “Su nombre real es otro”, este trabajo trae consigo un aire de hostilidad, inquietud y distopía. Sirviéndose de la temática amorosa como excusa para sus canciones, la banda se vuelca en la introspección, manteniendo, como dicen en su comunicado de BCore, “una intrínseca crítica al capitalismo y la post-modernidad”, esta vez de un modo más directo. Queda también atrás su imaginería a veces demasiado spooky (aunque puede que perdure algún remanente) para abrazar el misterio y la sugerencia desde su misma portada, un cuadro abstracto a cargo de María Gea, o en forma de múltiples referencias sacadas del baúl de los recuerdos de la Unión Soviética.

De esta vorágine catastrofista y de gritos insidiosos surge una banda más oscura, con un sonido sensiblemente más sólido, y canciones que se alejan de la brevedad y espontaneidad propias del punk para dilatarse más allá de los cuatro minutos y extenderse en sus secciones instrumentales. Sigue quedando espacio para los pepinazos acelerados, eso sí, porque esto sigue siendo Futuro Terror y siguen conservando el mismo espíritu punk. Así las cosas, que nadie se preocupe demasiado.

Este trabajo trae consigo un aire de hostilidad, inquietud y distopía. Sirviéndose de la temática amorosa como excusa para sus canciones, la banda se vuelca en la introspección, manteniendo una intrínseca crítica al capitalismo y la post-modernidad, esta vez de un modo más directo.

Precipicio”, el tema que da nombre al álbum, abre sin dejar un segundo de acomodo al oyente para acribillarlo con los guitarrazos veloces y entrecortados a los que ya nos tenían acostumbrados en sus trabajos anteriores. En su interludio instrumental pueden apreciarse esas trazas de oscuridad que iremos encontrando a lo largo del elepé, y conserva ese espíritu de inmediatez en la grabación que aporta naturalidad e intensidad. Con “Se Encerró” la banda suelta una píldora de angustia condensada en poco más de un minuto, haciendo hincapié en la idea del aislamiento y el pánico.

Llega entonces “Tumba de Cristal”, el primer single de este nuevo trabajo que, pese a lo familiar que resulta, demuestra una notable maduración del estilo de la banda. Es una canción que, aunque haga gala de un tempo moderadamente acelerado y muy constante (llegando a ser algo machacón), tiene una duración mucho más dilatada, cercana a los cinco minutos. Su letra no tiene tantas prisas, y se muestra reiterativa para que calen sus ominosas advertencias frente al avance del capital pero deja espacio a la sugerencia. Puede resultar repetitiva, eso sí, porque su letra no es tan elaborada, pero demuestra que Futuro Terror han aprendido a dejar que sus propios temas respiren, y pasen de ser sprints a ser carreras de fondo. Por eso, cuando “Espíritu” vuelve a meter caña, rompe con más fuerza, aunque no con el mejor resultado imaginable. Quiere variar en su estructura, desligando la guitarra del bajo y permitiéndose solos moderadamente elaborados que atraviesan con letras poco concretas pero no por ello menos inquietantes (¿Puedes leer el futuro? / Dime qué mierda ves”), pero da una sensación de desestructura, de no saber exactamente dónde llevar el tema.

De esta vorágine catastrofista y de gritos insidiosos surge una banda más oscura, con un sonido sensiblemente más sólido, y canciones que se alejan de la brevedad y espontaneidad propias del punk para dilatarse más allá de los cuatro minutos y extenderse en sus secciones instrumentales. Eso sí, sigue quedando espacio para los pepinazos acelerados.

El Paso Dyatlov” es quizás la mejor representación de lo que ha variado en este disco respecto a sus antecesores. Esta canción de cinco minutos es intensa, atmosférica y siniestra, con un contenido lírico tan ajeno y vago que se acerca genuinamente al relato de horror. Recuerda por momentos a la oscura incomodidad de los Golpes Bajos de “No Mires a los Ojos de la Gente” o “Estoy Enfermo”, pero apoyándose en sus raíces post-punk, llenando la canción de energía y potencia, y lograr maduración en este género es algo difícil de ver. Continúa también la ambigüedad lírica con “Urgentes”, que se permite algo más de buen rollo y se las apaña para introducir un solo de guitarra que lleva adecuadamente la canción a su clímax final.

Aburrimiento Sin Ti” regresa al ritmo agobiante y las letras cargadas de afilada crítica social (“Tanto posmoderno que ya me pongo enfermo / tanto culto de la espontaneidad / tanta clase media, lo has leído en la prensa / mientras Nemesis no acaba de actuar), acompañándose de más referencias a la imaginería socialista (“Odessa no ha dejado de existir). Un tema breve y anfetamínico que deja paso a la más emotiva y reposada “Aelita”. Sus letras, de nuevo crípticas, evocan un aire de melancolía, recordando con nostalgia el filme soviético de ciencia-ficción del mismo título. Su aire más romántico no contradice el espíritu de la banda y del disco, y es otra prueba de madurez que la banda deja caer sin más espectáculo del necesario.

Futuro Terror han decidido incidir en su vis más incómoda y ajena para fortalecer su mensaje contra el capitalismo y romper con los convencionalismos de su género, creando así un disco poderoso y original.

Ya acercándonos al final, “Insectos” elabora con misterio y aire triste unos potentes juegos de acordes que derivan en un sencillo pero intenso solo de guitarra. Los feroces redobles y la firmeza de la línea de bajo permiten al instrumento principal abrirse camino y llevar la canción a alguna parte, sin resultar un adorno innecesario o una interrupción para su lucimiento. Por último, la extrañamente buenrrollista “Eurasia ya no es nuestra” pone el cierre al álbum con sencillez y una promesa revolucionaria: “Sabes qué hay que hacer. Esclarece su mensaje con más versos de aire moscovita, como “El imperio está llegando a su fin o “Volveremos en el Ekranoplan” (una aeronave elaborada en las últimas décadas de la URSS). Quizás con ese “Sabías que era ella se refiera precisamente a la propia república socialista, aunque quizás para resolver esa duda sólo haga falta esperar hasta el 25 de octubre; o el próximo disco de la banda, lo que llegue primero.

Resulta de lo más satisfactorio ver cómo una banda tan afianzada en un estilo da prudentes pero firmes pasos hacia una evolución sonora, estructural y temática, pero si te dedicas a hacer post-punk el mérito es quizás incluso mayor. Futuro Terror han decidido incidir en su vis más incómoda y ajena para fortalecer su mensaje contra el capitalismo y romper con los convencionalismos de su género, creando así un disco poderoso y original. No es un trabajo perfecto, porque salir de la zona de confort y madurar no siempre da buenos resultados, pero es incuestionable que con “Precipicio” la banda ha hecho un gran esfuerzo por llevar su propio sonido y sus letras al límite para convertirse en una banda nacional con mucho que decir.

Futuro Terror – Precipicio

8.0

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Con “Precipicio” Futuro Terror se consolidan como una de las bandas nacionales más prometedoras. Sus dejes underground pueden hacer difícil al grupo pasar del status ‘de culto’, pero quien sepa darle una oportunidad a este nuevo disco apreciará un elepé sólido y familiar, pero con elementos distintivos. Para la gente que ya disfrutase con su estilo, comprobará cómo el trío ha experimentado una maduración y una evolución en su sonido.

Up

  • La banda saca mucho partido a su formación de power trio, y no necesitan duplicar las pistas de un cierto instrumento para evitar su ausencia cuando está haciendo otra tarea diferente.
  • Hay una voluntad por modificar la estructura incluso de las canciones más breves, permitiendo que las secciones instrumentales se prolonguen y varíen hasta donde sea conveniente. Asimismo, el aumento en la duración de ciertas canciones no sólo no se siente como un estorbo sino que se agradece.
  • El trabajo compositivo se ha traducido en una mayor complejidad en las letras, que rechazan la obviedad (salvo cuando es imprescindible) y favorecen la sugerencia y el misterio. También a este respecto la banda ha madurado notablemente.

Down

  • Si no te gustaba el estilo de sus anteriores trabajos, la familiaridad de este disco con sus antecesores no va a facilitarte la escucha.
  • Algunas canciones, en su afán por modificar su estructura, actúan de un modo un tanto errático, bien por mostrarse descoordinadas, bien por hacerse repetitivas.