Machado tenía razón: “Caminante, no hay camino / se hace camino al andar”; un cantar que, en apariencia, debe tener muy claro Billy Raffoul, canadiense de 22 de años que está a punto de empezar algo muy bueno, si es que no lo ha hecho ya. El mástil de su guitarra entra antes que su persona a la terraza donde charlamos con él. Una entrevista a la que llega con una enorme sonrisa de agradecimiento por lanzarle algunas preguntas bajo un sol imposible en el centro de Madrid, donde ha venido a promocionar su persona, más que su trabajo, debido a que tan sólo son dos las canciones que ha publicado hasta el momento: “Drive” y “Dark Four Door”.

Este escaso número no tiene ninguna importancia si se tienen en cuenta los artistas con los que se le compara: el humanista Neil Young, el agudo Jeff Buckley y el rebelde Joe Cocker; así como las figuras que lo rodean a pesar de su corta edad. Le ha puesto voz (o, más bien, su rugido)  a un tema de Avicii y ha teloneado a grupos como Kings of Leon y Pixies, por no decir que el mismísimo Kid Rock descubrió su enorme talento por casualidad y rápidamente mandó su grabación a una discográfica.

Podría decirse que lo suyo es suerte o casualidad… o, simplemente, destino. Nacer y crecer en un entorno familiar ampliamente musical y creativo (con un padre músico, Jody Raffoul, y una madre escritora y profesora) da sus frutos, así como el apoyo de los suyos, que ven en Billy el pequeño gran hombre de casi dos metros cuya voz llega al techo antes que su cabeza. Esa y muchas otras cosas más hace que los melómanos reconozcamos de lejos quién va a llegar más allá del éxito.

Para alguien que no haya oído nada sobre ti, ¿cómo te describirías para darte a conocer?

Vengo de una familia musical afincada en Detroit, Míchigan, donde tenemos mucha música a nuestro alrededor, incluido el soul porque allí está Motown Records. También hay grandes corrientes de blues y rock, así que es la ciudad más indicada para desarrollar tu música. Empecé versionando a los 17 y ahora, con casi 23, he presentado dos canciones, una en acústico y otra con una banda. Por el momento estoy trabajando en mi primer disco pero no sé cuándo lo tendré terminado, quizá al año que viene.

Escuchando algunas de tus canciones se puede comprobar que tienes un estilo muy americano. ¿Cómo crees que encaja en Europa, donde vas a presentar tu trabajo?

Sobre todo espero que crean en lo que hago. Tengo muchas influencias y conozco muchas culturas. Por ejemplo, mi familia es de Líbano y en el álbum hay un par de canciones que muestran ese tipo de rasgos. No obstante, incluyo distintos géneros y ritmos que pueden sentirse fuera de América, por lo que confío en que disfruten de ellos porque pueden ser universales.

Desde tu niñez has estado rodeado de creatividad y arte pero no ha sido hasta ahora cuando has decidido publicar tu música. ¿Qué te ha empujado a hacerlo en este momento?

El hecho de ver a mi padre en directo ante cientos de personas me inspiró de manera definitiva. Pero, para entender a lo que quiero dedicarme, tengo que referirme a The Beatles, a quienes llevo viendo en vídeos desde pequeño y de quienes empecé a hacer covers. La interacción de temas creados por mi padre, así como la escucha de otras bandas británicas como The Who y Led Zeppelin, me empujó a hacer mi propia música.

¿Cómo es la sensación de pasar de reinterpretar a grandes grupos de la historia de la música a escribir y crear tus propias canciones?

No es nada fácil. Al principio era muy egoísta, cuando tenía unos 14 años, porque no quería aprender canciones de otros pero a la vez era muy difícil encontrar un trabajo sin hacerlo. Así que empecé a hacer covers de Lennon y compañía a la vez que escribía mis propios temas y fue una especie de proceso que fue de mejor a peor porque no hay comparación pero, al menos, hacía algo propio.

Hablemos de ese complejo proceso de escritura. ¿Cómo funciona?

Hay algunas cosas que escribo porque de repente se me ocurren y otras veces recojo información que hay a mi alrededor, procedente de otras personas que me cuentan sus experiencias, para plasmarlas sobre el papel. Tengo un gran grupo de amigos que me acompaña de Los Ángeles a Nashville con los que tengo el placer de colaborar y hacer buenas canciones, además de crear música con Julia Michaels.

Fotografía: Apple Music
Has sido equiparado con grandes estrellas de la música como Neil Young, Bruce Springsteen o Jeff Buckley. ¿Crees que al empezar en la música es imposible evitar este tipo de comparaciones?

Soy muy afortunado de que se hable de mí encontrando similitudes con músicos como ellos. Creo que, en ese sentido, es muy positivo. Si la gente te compara con otros artistas que le gustan es un plus y complementan la opinión que puedan tener sobre ti al escucharte. Sin embargo, debes centrarte en crear tu propio retrato y responder qué quieres significar exactamente en la música.

Me han comentado que tus canciones ganan mucho más en directo que en grabación de estudio. ¿Cuál crees que es tu plus en los conciertos?

Para mí la mejor parte de esto es el poder conectar de una manera tan directa y fuerte con el público. Me gustaría proyectar mi futuro en shows en directo en distintas salas, enganchar a la gente con lo que hago. Me parece más interesante que encerrarte en un estudio a grabar porque es la forma más pura de hacer arte.

Incluyo distintos géneros y ritmos que pueden sentirse fuera de América, que pueden ser universales.

Hay muchos músicos que, a lo largo de la historia, han decidido grabar los máster sin retoques en sus discos porque consideran que hay algo que se pierde al grabar instrumentación y voz por separado y más de una vez. Es el caso de Ray Charles o Bob Dylan. ¿Estás en la misma sintonía?

Completamente de acuerdo. Considero que la primera toma es la forma más bella y honesta de transmitir lo que quieres contar aunque reconozco que, en mi caso, hago ambas cosas porque en la actualidad disponemos de más medios y grabamos la voz por encima de los instrumentos porque sabemos que tenemos más posibilidades de llegar al tono que queremos plasmar.

Debido a las cualidades de tu trabajo entiendo que existen lugares más acordes a tus necesidades vocales. Una voz rota y desgarradora siempre sonará mejor en un pequeño pub que en un espacio abierto como un festival. ¿Tienes el poder de elegir los sitios donde tocas?

Por ahora no puedo decidir dónde llevar mi música peor he tenido la oportunidad de interpretarla en lugares muy concretos y diferentes a los emplazamientos propiamente musicales, como una iglesia en Nashville. La madera de la que están hechos este tipo de edificios proporciona un sonido impresionante, así que pude tocar sin amplificador ni altavoces ni micrófono y las canciones guardaron un sonido muy orgánico. 

Has nombrado en varias ocasiones Nashville, lugar donde se encuentra la compañía discográfica de Jack White, Third Man Records. No puedo evitar preguntarte por él porque es uno de mis músicos favoritos…

¡Y uno de los míos! Aunque fundó la discográfica en su tierra natal, Detroit, finalmente se trasladó a Tennessee. Yo nací a 20 minutos de donde él nació y uno de los primeros conciertos que recuerdo fue el de The White Stripes, que los volví a ver en 2006, cuando tenía 12 años. El primer riff de guitarra que aprendí, como no podría ser de otra forma, fue el de “Seven Nation Army”, y después me atreví con “Ball and Biscuit” para llegar a “Icky Thump”. Su influencia en mí ha sido inmensa y parece mentira que, a pesar de estar tan cerca, nunca le haya visto porque conozco a gente que sí y ¡les envidio mucho!

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