Hay dos tipos de conciertos: aquellos de los que sales con la sensación de querer darle un –¿metafórico?– morreo a la banda y comprarte todo, TODO su merchandising, y aquellos en los que terminas jurándote no volver a escuchar a esos susodichos nunca-jamás-en-la-vida. “Ni aunque me paguen en cañas”, he llegado a sentenciar –con el grado de indignación correspondiente– en alguna ocasión. Ginés Guzmán (voz y guitarra), Toni Pérez (batería) y Jesús Cuenca (bajo) a.k.a. Moody Sake despliegan el primer tipo de directos.

¿Cómo se formó la banda? Ponte en situación: estás en un bar cutre a una de esas horas a partir de las que todo lo que sucede es épico o desastroso. Se te acerca un colgado y te propone –en murciano trasnochao– un ensayo conjunto (todos los personajes de esta historia son músicos) en el que tienes que tocar el bajo. Por supuesto, no sabes tocar el bajo… pero aceptas. Ya sabemos que la noche es oscura y alberga infinitos ‘a ver si…’, pero esta invitación en particular iba en serio, y así fue como Toni engañó a Jesús para que se uniera a él y a Ginés en un proyecto que en ese momento estaba en fase lactante y que hoy, dos EPs y muchos conciertos más tarde, reconocemos como una señora banda de rock.

Hablamos con Moody Sake aprovechando la publicación de “Top The Moody”, su último trabajo: un EP de cinco temas en el que intentan –y consiguen– materializar la energía que derrochan en directo. Si su ‘rock and roll clásico con tintes actuales’ tiene como referencias obligadas a Jimi Hendrix, Led Zeppelin y Deep Purple… ¿cómo no van a sonar de puta madre?

Tengo entendido que Ginés presentó vuestro primer EP como trabajo de fin de máster de Ingeniería de Sonido. ¿Era lo primero ‘gordo’ a lo que te enfrentabas como técnico?

Ginés: Sí. Mi primera grabación completa, mezcla y masterización fue el EP debut de Moody Sake. Ahora noto un cambio grande entre el primer EP y el segundo porque cuando empezamos a grabar yo apenas tenía idea de cómo hacer las cosas y conforme iba continuando con el máster fue mejorando la técnica. En los primeros pasos se nota esa falta de experiencia… que luego también le da un toque chulo, garajero.

Tu evolución y la del sonido del grupo han ido en paralelo.

G: Efectivamente. Ten en cuenta que el primer EP lo grabamos antes de dar ningún concierto, mientras que cuando trabajamos las canciones del segundo ya llevábamos mínimo un año de conciertos, de ver qué partes funcionaban mejor, etc. Las canciones habían ido madurando.

Cuando os escuché por primera vez me molasteis, pero cuando lo flipé de verdad fue cuando os vi en directo. “Top The Moody” tiene esa energía…

G: Tiene esa esencia del directo.

Toni: Queríamos cambiar un poco el rollo porque mucha gente nos decía que el disco [el primer EP] no le gustaba tanto como el directo. Entonces pensamos que debíamos plasmar eso mucho más en el siguiente trabajo, intentar ir más al grano, porque tú escuchabas las canciones en el disco y no las sentías tanto dentro de ti como al verlas interpretadas en directo. Queríamos ser más crudos, que al ponerte los cascos te reventase el cráneo y dijeras “buuuuuuuuaaaaaaahhhh”.

El EP es auto editado, entre otras cosas, porque queréis controlar al milímetro lo que sacáis, como habéis comentado en alguna ocasión.

G: En la grabación todo fue tal y como quisimos: las baterías de este modo, las guitarras de este otro… Cuando pones tú el micrófono, los cables y todo dominas la situación. Después la mezcla y la masterización las hizo Javier Desiderio de El Señor Guindilla Records, que fue mi tutor en el máster; hemos ido tirando de contactos y de gente cercana que conoce nuestro sonido y nuestra evolución.

¿Eso explica que sólo sean cinco canciones? ¿Sólo publicáis lo que está perfectamente cuajado?

T: Hoy en día los formatos discográficos han cambiado mucho. El largo creemos que ya no se usa tanto como un maxisingle o un EP. Lo hicimos así más que nada también porque es mucho más digerible y directo: lo escuchas entero en veinte o treinta minutos. Es el formato que mejor nos viene para empezar.

G: También con el segundo EP pensamos que lo teníamos que sacar ya porque en Internet sólo había cuatro canciones nuestras para escuchar y en esos temas, con el cambio que comentábamos, ya no éramos realmente nosotros.

Con “Top The Moody” queríamos ser más crudos, que al ponerte los cascos te reventase el cráneo.

Casi todas las bandas emergentes a las que he entrevistado me comentan cosas parecidas respecto a este tema. Existe como una necesidad de generar contenido continuamente (sacar un single cada X tiempo) para estimular al público.

T: Eso que has dicho de los singles es muy importante. La mentalidad de consumir un LP, mirarte el libreto… ha pasado ya. Voy a poner un ejemplo que es malísimo, pero bueno: todas las canciones de reggaeton que se escuchan son ‘el hit’ por decirlo de alguna manera de un álbum, pero nadie conoce el álbum, sólo conoce esa canción. Entonces, llevado a lo que nos interesa: ya no se saca un disco para lanzar un single, se saca directamente el single. De ese modo, si cada tres meses vas sacando un sencillo en un año has sacado seis canciones, pero cada una con su respectivo videoclip, con su respectiva historia y con su respectivo autobombo. Eso es lo que le da mucha publicidad a la banda: “no sé quién presenta tal canción”…

Sólo tienes que darle al play.

T: Claro. También la duración de los sencillos ha cambiado mucho. Antes podían durar de cuatro a seis minutos; ahora las canciones son de tres minutos, que está comprobado científicamente que es el tiempo perfecto para meterle al cerebro dos o tres cosillas que te hagan decir: me gusta el ritmo. Si no te cansas y lo apagas.

Volviendo a lo que os decía de que lo que más me enganchó de vosotros fue el directo… ¿Sentís que tenéis un álter ego? Porque por lo que he tratado con vosotros, encima del escenario parecéis otras personas.

G: Me lo han dicho. Gente que me conoce y eso me dice: “coño, con lo tranquilo que tú eres…. Ahora, yo no creo que sea un álter ego ni mucho menos, es simplemente que lo siento con mucha pasión. Además, no hace falta que estemos encima de un escenario, en los ensayos lo vivimos igual. Este hombre [refiriéndose a Toni] siempre toca sin camiseta: en los conciertos, en los ensayos, da igual… [Risas]

T: Nos sale así, no hay álter ego. Es una forma de decir: estamos aquí, esto es lo que somos. No hay bases sintetizadas, tocamos como antes y lo vivimos como nunca. Nuestra máxima es salir a disfrutar, el mejor momento de la noche es salir a pasarlo bien con la gente que está abajo. Lo que queremos es que haya esa magia.

Además miráis al público, os miráis entre vosotros… Se crea un rollo muy diferente al que nos tiene acostumbrados la ‘escena’ de Murcia, que a mí, personalmente, me deja en plan: bueno, ¿y ahora qué?

G: Tratamos de integrar mucho al público en el show, interactuar… que formen parte de lo que estamos sintiendo nosotros. Nosotros lo estamos pasando bien y queremos que ellos lo pasen bien… y si ellos lo pasan bien, lo pasamos mejor aún. Es algo que se retroalimenta.

En relación con eso, algo que me mola es que vuestro grupo ha tenido una súper acogida hasta entre esa ‘escena’, que es popera en un 90%. [Risas]

T: Tengo que puntualizar eso: yo llevo tocando desde que tenía 15 años y Murcia es rockera básicamente. Hay muchas bandas de rock and roll. Pásate una tarde por los locales y escucha los pasillos: el sonido que hay es heavy metal, es hard rock… Es todo eso. ¿Qué es lo que pasa? Que muchas bandas se quedan ahí. No quiero decir que no haya pop o no haya indie, claro que lo hay: dicen que Murcia es la capital de la música indie… Yo tengo muy buenos amigos que tocan en bandas de pop, y no por ser pop es más o menos, no, no; a mí me encantan The Lawyers, CLAIM…

[Llega Jesús]
Les estaba diciendo que me choca que hayáis captado la atención hasta de los poperos. [Risas]

Jesús: ¿Porque nos odian…? [Risas]

T: No, es lo que te digo. Si te paseas por las salas de ensayo vas a ver mucho rollo punk, mucho rock and roll… Pero con la música a mí no me gusta hacer guetos: está la buena música y la música que te puede gustar… ahí ya no entro. Y la música que te gusta, ya sea pop, ya sea indie, ya sea metal… te puede gustar a ti, a él, al otro… Eso se lleva dentro, tú lo vives. Yo vibro con bandas de pop y de funk que no son mi género. Escucho stoner desde que tenía 15 años, rock and roll de los 70… y es lo que me pone a 100 pero después voy a un concierto de percusión y digo: “¡Dios, qué pedazo de ritmo, me encanta ésta canción!… La música es así. Hay momentos en los que te tira más un género y momentos en los que te tira más otro, pero lo importante es lo que te hace sentir esa canción, ese intérprete… No hay que hacer guetos, hay que amar la música.

Eso es ser melómano, ¿no? Un melómano ni es rockero, ni es metalero, ni es jazzero… Lo es todo a la vez.

G: Sí. Puede tener sus preferencias pero lo escucha todo.

Creo que a eso también ayuda el que tengamos acceso a todo tipo de música gracias a Internet. Seguramente nuestros padres lo tenían más complicado en ese sentido.

T: Hablando de los padres. Mi madre es una persona que ama el pop de los 80. Alaska… todo ese rollo casposo de hombreras, pelo cardado, aracos… ¿Sabes lo que te quiero decir? Y mi madre odia la música que yo consumo, pero hace un par de años me fui con un grupo de heavy metal (Hitten) de road manager a Barcelona, y fue a ver su concierto y le encantó. ¿Qué te quiero decir con esto? Que cuando la música está bien hecha es muy fácil conectar con ese tipo de arte.

No sé si estáis al tanto, pero Crudo Pimento y Garaje Florida [otras bandas de Murcia] han tomado la determinación de no participar en nada que organice la Comunidad hasta que se solucione la problemática que hay con el soterramiento, y han cancelado los conciertos que tenían previstos con motivo del Big Up!. ¿Habéis pensado en tomar alguna decisión al respecto?

T [poniendo en situación al resto de la banda]: Parte del Big Up! lo organiza el ayuntamiento, y Crudo Pimento y Garaje Florida tenían concertado un concierto el 5 de octubre [con Pablo Und Destruktion]. Bien, pues lo han cancelado para apoyar al movimiento que hay pro soterramiento.

He de decir que eso es rock and roll, el rock and roll es colectivo y esa es la actitud que hay que tener, la de apoyar a la gente. Me parece una decisión buenísima. Sin embargo, yo creo que el Big Up! es una organización aparte de todo eso y creo que nuestra actuación no quita ni da peso. Respecto al asunto del soterramiento del AVE, la música está dentro pero también está fuera. Hay que apoyarlo (acudiendo a las manifestaciones) pero no hay que mezclar cosas.

Cambiando de tema: investigando el significado de vuestro nombre, he descubierto que ‘Moody’ significa temperamental, que tiene mala hostia e incluso lunático, y ‘Sake’ se traduce como “porque sí”, “por algo”, “por Dios”… Entonces, ¿malahostias porque sí?

G: No encontrábamos un nombre que nos gustara y nos preguntábamos: ¿qué nos representa? ¿Qué es lo que hacemos cuando llegamos a la sala? Y decíamos: pues yo qué sé, llegamos, improvisamos, un día hacemos una cosa, otro otra… Y de ahí el ‘Moody’ de “dependiendo del humor”. ‘Moody Sake’ quiere decir algo como “en aras del humor cambiante” o “por culpa del humor cambiante”… nos salen unas cosas u otras. Eso es Moody Sake, algo que está dentro del rock pero que no está definido.

T: Fue idea de Jesús y de Ginés. Yo llegué un día y de repente estaba to’ montao’ y dije: “¡Perfecto!”. [Risas]

Cada vez que habláis de influencias, de vuestro sonido, etc. salen los 70. ¿Os gustaría haber vivido esa época? ¿Woodstock?

G: A mí me hubiese flipado estar ahí, en Woodstock, pero como también me hubiese gustado vivir en la Edad Media. No nos sentimos fuera de época, nos ha tocado vivir este momento y no por eso hay que menospreciar la música que se hace ahora mismo, aunque se consuma mucho más rápido y se deseche mucho más rápido.

T: Cada uno tiene que dejar su granito de arena en la historia cultural. A mí, como dice Ginés, claro que me hubiese gustado conocer en directo a muchas bandas que ya no existen o a artistas que ya han fallecido, pero creo que cada cosa tiene su momento. Yo nací a principios de los 90 y me ha tocado vivir cosas que me siento afortunado de haber vivido, me gusta mi momento histórico. Quizá haya que sentirse más afortunado de haber dejado atrás toda esa historia para ahora poder estudiarla mejor, condensarla mejor. A lo mejor antes la gente te miraba raro por escuchar AC/DC o Lynyrd Skynyrd y pensaban que eras un pardillo de la vida, como ahora pasa con el trap y toda esa música…

G: Un saludo a los amantes del trap.

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