Fotografía: Silvia Jungle

Lo que nació como un proyecto ambicioso a manos del sello Analog Love ya se ha convertido en todo un estandarte de la escena psicodélica nacional por derecho propio, y su quinta edición, además de celebrar su primer lustro de vida, no ha hecho sino confirmarlo. Cada año vemos cómo este pequeño festival se expande más y más, no sólo ganando adeptos sino haciendo progresivamente más evidente que tanto fuera como dentro de nuestro país existe una escena psicodélica que cada vez está más viva y es más activa, con una variedad de grupos y una infinidad creciente de nombres.

El cartel de este año volvía a prometer conciertos llenos de energía con viajes alucinantes y así es como se vivió el fin de semana del 15 y 16 de septiembre un evento que cada año consigue traer a la capital aragonesa algunas de las bandas más interesantes del panorama psicodélico y garajero no sólo nacional, sino de diversas partes del mundo, demostrando que la esencia sesentera está más viva y actualizada que nunca.

Además de celebrar su primer lustro de vida el Zaragoza Psych Fest 2017 confirma que se ha convertido en todo un estandarte de la escena psicodélica nacional por derecho propio.

VIERNES 15 DE SEPTIEMBRE

La primera jornada del festival arrancó de manera tímida (la hora de comienzo fueron las 20:00 de la tarde y la mayoría de gente todavía no se había acercado hasta el punto de reunión). Pero eso no impidió que Velcoro pisaran firme sobre el escenario exterior de Las Armas, un pequeño tablado de madera muy acogedor en el que la banda zaragozana de reciente formación presentó su primer EP, publicado tan sólo una semana antes de celebrarse el festival. Su sonido sesentero mezcló melodías pop con tintes psicodélicos y un poco de ácido, sirviendo a la perfección para abrir el festival y atraer al público de fuera. “Después habrá más conciertos, os animamos a pasaros” decía David, su vocalista, antes de despedirse. Y es que la noche acababa de empezar y todavía quedaba mucho por llegar.

Si en estudio The Wheels ya sonaban bien en directo fueron una auténtica delicia, con temas que trajeron de vuelta a The Byrds pero también muchos sonidos más actuales que recordaron enormemente a Tame Impala.

Tras ellos se presentaron desde Mallorca The Wheels, tocando también al aire libre y proporcionándonos con sus canciones la calidez que la noche se había llevado consigo. Si en estudio ya sonaban bien en directo fueron una auténtica delicia, con temas que trajeron de vuelta a The Byrds pero también muchos sonidos más actuales que recordaron enormemente a Tame Impala. Sonaron piezas de sus discos de estudio, destacando la enorme “Mr. Hyde” de su más reciente “The Year of the Monkey”, así como una pieza que, según confesaron, escribieron cuando tenían tan sólo 16 años. Tras convencernos de que son una de las bandas más jugosas del panorama nacional actual el festival dio paso a una sesión de DJs repleta de temazos psicodélicos, descanso perfecto para cenar. Una hora después entrábamos al escenario cerrado de Las Armas y mientras la sala comenzaba a llenarse Los Ojos se atrevían a salir al escenario a pesar de su corta trayectoria como grupo, habiendo lanzado un EP de cuatro canciones el pasado mes de mayo. Eso no les impidió dejar un concierto para el recuerdo y tener el gusto de ver a José, vocalista de My Expansive Awareness, metido en otro proyecto de corte más garajero e incluso cercano al shoegaze. Y si alguien pensaba que el nombre del grupo no era muy acertado seguro que se le pasó en cuanto escuchó a José gritar “loh ohoh” entre canción y canción.

Fotografía: Silvia Jungle

Con el ambiente suficientemente caldeado entraron unos Hurricane Heart Attacks que desde Argentina vinieron a enseñarnos sus viajes llenos de ácido y unas guitarras que volvieron loco al personal, destacando tanto el increíble manejo de los pedales por parte de Charly Leoni como la fabulosa voz de Jota, quien alargaba cada sílaba fundiéndose con el fuzz sin despeinarse. “Incredible Machine”, su último álbum de estudio, fue el protagonista de la noche, sonando incluso más arrollador en directo y dejando al público rendido para el resto de la velada. Pero nadie esperaba lo que venía después. Al menos nadie que, como en mi caso, no conociera a los murcianos Alien Tango (inolvidable su presentación al son de “hello Zaragoza, we’re Alien Tango from Murcia ciudad”). A día de hoy creo que todavía no he sido capaz de asimilar el espectáculo que dieron ni he encontrado las palabras para describir adecuadamente su concierto. Si la mayor característica de la psicodelia es su componente alucinógeno se puede decir que Alien Tango nos llevaron por donde quisieron. Sus canciones sin ningún tipo de estructura, sus cambios de ritmo, sus sonidos totalmente marcianos, la mezcla de glam, pop, neo-psicodelia y rock y la puesta en escena con un Aitite hiperactivo y proyecciones con una imaginería especialmente destacable (memes de Jesucristo incluidos) desconcertaron a la vez que encandilaron (u horrorizaron, quién sabe) a todo el personal. No dejaron indiferente a nadie y fue uno de los conciertos más divertidos que vivimos.

Alien Tango nos llevaron por donde quisieron. Sus canciones sin ningún tipo de estructura, sus cambios de ritmo, sus sonidos totalmente marcianos, la mezcla de glam, pop, neo-psicodelia y rock y la puesta en escena con un Aitite hiperactivo y proyecciones con una imaginería especialmente destacable desconcertaron a la vez que encandilaron a todo el personal.

Sin habernos recuperado todavía de semejante show, Desert Mountain Tribe empezaron tan puntuales como el resto, ofreciendo el que fue uno de los mejores directos del festival. Si algo aprendimos con ellos es que tres personas son suficiente para sonar como una orquesta filarmónica, no por riqueza instrumental sino por volumen. Con su primer disco publicado el pasado año los londinenses hicieron gala de sus guitarrazos espaciales y nos montaron en cohete hacia un viaje sideral en el que todo sonaba tan amplio como sobrecogedor, con un bajo que encaminaba y daba sentido a las guitarras llenas de reverb. Tras marcarse un bis y dejar al público flotando dimos por finalizada la primera etapa de conciertos del festival, que continuó con otra sesión de DJs para quienes todavía tuviesen ganas de bailar.

Fotografía: Silvia Jungle

SÁBADO 16 DE SEPTIEMBRE

El sábado volvió a arrancar a la misma hora, pero antes es necesario mencionar las actividades que se llevaron a cabo durante la mañana, en la que hubo un mercadillo para apoyar el comercio local además de distintas performances de danza y exposiciones de arte con las que incentivar el carácter sensorial de la música psicodélica. Los encargados de abrir esta segunda jornada iban a ser los británicos Dead Rabbits, pero por problemas ajenos al festival su actuación tuvo que ser cancelada y en su lugar pudimos disfrutar de una jam en la que Hurricane Heart Attacks fueron los protagonistas, animando a cualquiera a subir al escenario y dejando para el recuerdo un par de piezas en las que tuvimos a miembros de los argentinos así como a José de My Expansive Awareness y a Manu de Los Ojos tocando juntos. Y fueron precisamente los ya veteranos My Expansive Awareness quienes protagonizaron el último concierto en abierto, sobreponiéndose rápidamente a algunos problemillas técnicos (nunca sabes cuándo una cuerda de guitarra te va a jugar una mala pasada) y desplegando un setlist en el que hubo de todo, desde los temas más destacados de su último LP como “Going Nowhere” o “The Wheel”, pasando por una poderosa “We Are Stardust” del primer álbum y varios temas de sus singles y EPs como “Darkness” o la celebrada “Do You Wanna Be Reach?”. “Vamos a tocar una nueva, es la primera vez que la tocamos. En directo, quiero decir” revelaba José poco antes de dar por finalizado el concierto. La banda zaragozana demostró que su sonido no deja de mejorar, destacando la voz de Lucía, que cada vez se revela con más fuerza como una de las principales señas de identidad del grupo.

Fotografía: Silvia Jungle

Al igual que el día anterior, antes de entrar a la sala tuvimos otra sesión de DJs para mantener el ambiente y a las 23:00 comenzaron The Karovas Milkshakes, enseñándonos que en Rusia también les encanta dejarse llevar por el rock sesentero y los guitarrazos. “No os importa que jameemos un poco, ¿no?” decía el guitarra mientras él y el bajo se cedían el protagonismo de la voz e intercambiaban solos y riffs devolviendo a escena lo mejor del pop y el rock de los sesenta. Un concierto tremendamente entretenido con el que se dio paso a otro de los platos fuertes del día, los ingleses Is Bliss, quienes nos volaron la cabeza con un bolo apabullante en el que presentaron su disco más reciente, “The Honeycomb Explosion”. Como decíamos antes con Desert Mountain Tribe, tres personas bastaron para hacernos sentir como en una nube, descargando una tormenta sonora que fusionó psicodelia, space y shoegaze, recordando (salvando las distancias) a los grandes grupos de noise-rock de los 90, no sólo por sus canciones sino por su puesta en escena

Los madrileños Melange actuaron en Zaragoza por primera vez pero no necesitaron muchas presentaciones, ya que sus canciones hablaron por ellos. Un auténtico despliegue de virtuosismo y buen hacer.

Acercándonos al final llegó otro de los pesos pesados, los madrileños Melange, que actuaron en Zaragoza por primera vez pero no necesitaron muchas presentaciones ya que sus canciones hablaron por ellos. Un auténtico despliegue de virtuosismo y buen hacer, siendo el grupo con más miembros del festival. Por si un álbum debut doble no fuese suficiente para completar el setlist de un concierto, a sus temas tan arrolladores como “La Cosecha”, “Verdiales del Encuentro” o “Conan” sumaron alguna nueva que suponemos formará parte de su recientemente anunciado nuevo disco, “Viento Bravo”. Su riqueza y variedad de sonidos con ese toque folklórico hicieron las delicias de todos los allí presentes; un gusto poder ver tocar a un grupo de músicos con tanta maestría. Y ahora sí, los encargados de cerrar el festival fueron los portugueses 10000 Russos, quienes dieron otro de esos bolos difíciles tanto de describir como de digerir. Sabíamos de antemano que sus discos coquetean con el darkwave, el krautrock, el post-punk y el shoegaze, pero todas estas características no hicieron sino acrecentarse en un directo en el que las canciones se alargaban y la batería y el bajo permanecían totalmente mecánicos ante una guitarra que, lejos de llenar la sala de riffs, se dedicaba a experimentar con el ruido y buscar sonidos espectrales con los que enloquecernos. Si algo destacó fue la templanza y la tenacidad de sus músicos, además de la atmósfera opresiva que conseguían crear con cada tema y que dejó un cierre sombrío pero sorprendente.

Después de abandonar el escenario se dio cierre con otra sesión de DJs a esta edición del festival, que nos ha dejado un buen puñado de conciertos y de bandas para el recuerdo y nos ha demostrado una vez más que los eventos más discretos pueden estar a la altura de los más grandes, con una organización, una puntualidad, una calidad de sonido y una serie de proyecciones excelentes para acompañar los conciertos. El amor por la psicodelia se propaga como el reverb de sus guitarras y nosotros no podemos sino desear que llegue ya la siguiente edición del festival.

Fotografía: Silvia Jungle