Octubre de 2015 puede ser considerado con el paso del tiempo como un momento decisivo para el rock británico. Ese mes, tres bandas que no seguían del todo la tradición que llevó a ese continuo Invasión Británica-glam rock-punk-post punk-indie-britpop-indie rock del nuevo milenio lideraron una pequeña gira durante ese mes llamada DIY New Tour. Esas tres bandas eran Vant, The Big Moon e INHEAVEN, y curiosamente debutaron casi que a la vez.

De ellas, INHEAVEN es la que más se acerca al siempre añorado sonido de los años noventa protagonizado por las guitarras distorsionadas y la fiereza. No obstante, los Chloe Little, Jake Lucas, James Taylor y Joe Lazarus se encargaron de mostrar cierta refinación melódica que les permitió ganarse progresivamente un público y sus rompedoras presentaciones en vivo lograron también defensores en la prensa.

“INHEAVEN”: recogiendo lo mejor de los noventa en medio de una nueva dirección musical

Por un lado resulta increíble que en tan sólo dos años se las ingeniaran para formar un repertorio sólido, pero por otro se evidencia que la grabación del LP los tomó en medio de una nueva dirección musical.

Con ese contexto lo que trato de decir es que el cuarteto tiene tanto mérito propio como la asertividad necesaria para rodearse de las bandas correctas. Pero de todas las mencionadas es INHEAVEN la que tiene mejores coros, la de los ganchos más atrapantes en el ritmo y la que mejor trabaja sus voces. El encanto de este cuarteto radica entonces en desarrollar su propia forma de hacer las cosas sin esconder sus influencias. Crecieron con Nirvana, Pixies y bandas por el estilo, pero seguramente algo de The Subways se les quedó pegado también. No dependen tanto de ese pulso grunge-neo punk, permitiéndose explotar más las voces así como distintas melodías y tonos en el proceso.

INHEAVEN” es en esencia una recopilación de los sencillos que fueron lanzando desde su formación junto a varios temas nuevos. Por un lado resulta increíble que en tan sólo dos años se las ingeniaran para formar un repertorio tan sólido como el que se escucha en los sencillos “Baby’s Alright” o “Vultures”, pero por otro se evidencia que la grabación del LP los tomó en medio de una nueva dirección musical.

El encanto de este cuarteto radica entonces en desarrollar su propia forma de hacer las cosas sin esconder sus influencias. Crecieron con Nirvana, Pixies y bandas por el estilo, pero seguramente algo de The Subways se les quedó pegado también.

Visto de esa forma, “Baby’s Alright” es una declaración de intenciones con ese tono apocalíptico en la voz de James Taylor mientras hace la crítica de rigor a los Estados Unidos. Bombs will drop and the world will shake, don’t believe a word they say”, dice. En “Treats” Chloe Little toma el micrófono y aporta un tono deudor del riot grrrl pero sin olvidarse completamente de la melodía. Se ubica en un término medio entre Elastica y Hole que le funciona de maravilla.

Sorprende un poco entonces con semejante arranque escuchar un tema con ese tono de carretera que tiene “Stupid Things”. Los arreglos le dan ese aura de contar una verdad de la vida (o de sus vidas, por lo menos) a la par que remite mucho a un “Born to Run” de Springsteen pero con las guitarras de Pixies, aunque si uno escucha con atención el coro “I don’t wanna grow up, I just wanna be with you, and forever I’ll regret all the stupid things I said” es más bien un tema confesional.

Directo, sublime, un pelín ambicioso, perfecto para unas vacaciones de verano; “INHEAVEN” es de consumo rápido por esa contundencia aplicada a los tracks.

En “Vultures” las dos voces se alternan en uno de los momentos más certeros del disco. Una batería contundente, elemental rayando el tribalismo, sirve de sostén para una guitarra con cierto deje a Nirvana y un coro que por su frenesí frío es una auténtica bomba de tiempo en sus directos. Para “All There Is” retoman su línea más melódica, alineados con los Pixies de “Doolittle” pero también con The Subways y Wolf Alice. Nada es al azar en su sonido, evidentemente. Con “World On Fire” juegan con lo apocalíptico y el acostumbrado gancho del espíritu adolescente mientras aportan un nuevo momento de frenesí típico del rock alternativo. Una pena que no pase realmente del cliché, porque los cambios de ritmo son muy efectivos. A lo mejor la banda siente que debe mostrar en este punto algo más arriesgado que lo ofrecido hasta ahora, y justo eso nos dan en “Drift”, donde prueban una modalidad más propia del college-rock de Hüsker Dü. No sale mal esta incursión, y de hecho destaca con la gran armonía en las voces de James y Chloe. “Do You Dream” es aún más sosegada y se vale una vez más del gran trabajo de Lazarus en la batería junto a unos ecos de guitarra particularmente etéreos tomando en cuenta lo mostrado al inicio.

Pasamos a “Real Love” y encontramos que los INHEAVEN ahora ingresan en territorio Fleetwood Mac pero con una variación: en vez del dolor de un divorcio lo que abordan es el deseo desesperado de no perder el amor de esa otra persona. Los versos I feel so sick when you’re not around, and I’ll wait for you, if you want me to” revelan una sensibilidad casi puritana. Claro que con guitarras tan distorsionadas el resultado es más propio de Foo Fighters, a quienes dicho sea de paso no deberían tardar mucho en telonear.

Probablemente no llegue a ser muy perdurable en el tiempo (y si lo es podría ser algo bastante fugaz) pero ofrece plenas garantías de que al darle play escucharemos una banda para la que el cielo es el límite. Al menos, en este momento de su trayectoria.

En “Bitter Town”, el primer sencillo de sus carreras, la idea se mantiene y hasta podría decirse que se lleva al extremo con el tono de solemnidad aportado por todos los componentes. Con “Regeneration” pasa algo similar, pero esa amalgama llega a un punto confuso allí. Mientras la voz de James recuerda mucho a la de Brett Anderson de Suede con ese registro medio Bowie, el coro tiene un extraño tufo a Seether. Innegablemente funciona, pero hace inevitable preguntarse si van a seguir ese camino en el futuro o por el contrario centrarán sus esfuerzos en hacer material tan soberbio como el final que nos ofrecen en “Velvet”. Delicada, casi dream-pop, otro poco en la línea de Cigarettes After Sex, esta tiene la sensibilidad, la magia y el encanto necesarios para depositar nuestra confianza sobre ellos para el futuro de las guitarras como estilo de vida.

Directo, sublime, un pelín ambicioso, perfecto para unas vacaciones de verano; “INHEAVEN” es de consumo rápido por esa contundencia aplicada a los tracks. Probablemente no llegue a ser muy perdurable en el tiempo (y si lo es podría ser algo bastante fugaz) pero ofrece plenas garantías de que al darle play escucharemos una banda para la que el cielo es el límite. Al menos, en este momento de su trayectoria.

INHEAVEN – INHEAVEN

7.0

El panorama musical de la actualidad no da para otra cosa que no sea rogar por buenas canciones que como mínimo nos hagan movernos e idealmente nos digan algo de nosotros mismos. Aunque no han logrado esto último, con seguridad algún que otro tema sí se nos ha pegado.

  • Nada mal para una banda que lleva apenas dos años de rodaje.
  • Aunque a veces pueden tornarse cliché, no resignan nada de su fuerza.
  • “Stupid Things” y “Velvet” dejan ver que a futuro las perspectivas de mejora para esta banda son enormes. Y más importante aún: mejoran con rapidez.

  • Parece que la grabación del álbum los tomó en un momento de transición, pues hay temas bien potentes y otros más elaborados. Aunque se aplaude la variedad, puede dejar descolocado al oyente si este tiene expectativas muy formadas sobre lo que debe ofrecer la banda.
  • “World On Fire” palidece en comparación con el grueso de tracks.
  • No salen mal parados de los coqueteos con el rock de estadio pero sí dejan cierta suspicacia en el aire.

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