Quedan muy pocos meses para que los medios online y tradicionales comencemos a desplegar sin cesar las codiciadas listas de mejores discos del año, listas que cada vez aparecen antes (como si de la Navidad de El Corte Inglés se tratara) y acumulan más registros de una industria que crece año tras año (al menos en cantidad de álbumes a los que merece la pena dar unas cuantas escuchas).

Ante esta situación es normal que olvidemos los discos que se publicaron en las primeras semanas y meses de este 2017, por lo que en El Quinto Beatle hemos decidido recuperar 10 de los mejores álbumes que hemos analizado correspondientemente. Esto no quiere decir que con total seguridad formen parte de nuestras listas de fin de año ni que el orden que aparece a continuación se corresponda con la calidad de los mismos, si bien son registros imprescindibles que hemos de volver a reivindicar.

The xx – “I See You”

Tras cinco años de espera, The xx han publicado “I See You”, su tercer álbum de estudio que supone una ruptura, muy favorecedora, con su estilo musical visto hasta el momento. Es, a la par, su obra de maduración, en la que encontramos a un trío mucho más racional y humano. Con este disco los ingleses marcan, con diferencia, el sonido de un 2017 que espera ser tan sorprendente como este mismo compacto.

“I See You” ofrece más optimismo y oportunidades de contonear en vez de caernos en la cama, rendidos después de un día de mierda. Pero también nos regala momentos de enfrentamiento contra el desamor (no como una causa perdida, sino como una oportunidad de seguir adelante), la autodestrucción personal y las falsas ilusiones. El trío inglés está dispuesto a acabar con la pesadumbre y a motivar al oyente; no es oro todo lo que reluce, pero mejor eso que consumirse en la rutina.

Run the Jewels – “Run the Jewels 3”

Killer Mike y El-P vuelven a la carga con la tercera entrega de su proyecto conjunto, presentando su álbum más maduro, homogéneo y violento hasta la fecha. Tras dos álbumes de calibre ascendente, el dúo más felinamente salvaje ha vuelto ahora para dejarse de pistolitas y pasar directamente a los cañones, que no son de fuego, sino más bien de adrenalina pura. El ambiente punkarra de RTJ ha ganado en grosor. Sus instrumentales tienen una potencia casi dubstep, un sonido envolvente, gordo como él solo y una potencia insanamente continua que se releva de un track a otro como una corriente eléctrica imparable.

Los dos raperos siguen demostrando que están en el punto álgido de su carrera musical, no sólo en cuestión de rimas, sino también en lo que se refiere a una producción que ha llegado a una potente madurez de la mano de un curtido El-P cuyos sintetizadores actúan ya casi como un componente más del grupo.

La producción es envolvente, las rimas asesinas y el ritmo incesante… ¿Qué más se puede pedir?

Japandroids – “Near to the Wild Heart of Life”

Tras media década desde la edición del aplaudido “Celebration Rock”, Japandroids regresan con “Near to the Wild Heart of Life”. Este tercer trabajo supone una reinvención del estilo del dúo de Vancouver en la que se abren a nuevos sonidos y nuevas formas de proceder. Perdemos a la ruidosa banda que nos sedujo con su eufórica propuesta, pero ganamos otra con ambición y gusto por la innovación.

En “Near to the Wild Heart of Life” al combo característico de guitarra y batería le suman una guitarra acústica y un discreto sintetizador que dota a muchos de los temas de cierta épica, lo que evidencia un recurso muy agradecido. Japandroids conciben el álbum como un objeto artístico autónomo en el que jugar con nuevas posibilidades sonoras, signo de ambición e inquietud por expresarse en otros términos. Falta urgencia, pero el experimento no les ha salido nada mal.

Foxygen – “Hang”

Foxygen es uno de esos grupos con los que nunca tienes la certeza de que vayan a volver. Por suerte, siempre consiguen renacer de sus cenizas, esta vez con una orquesta detrás con la que dan rienda suelta a su histrionismo dejándonos un disco que nos transporta a un musical de Broadway, sin irse tan de madre como en otros trabajos pero manteniendo la locura y los elementos con los que nos encandilaron desde el principio. “Hang” suena como un musical de hace cuarenta años, como una mezcla entre ABBA, el rock de los cincuenta y sesenta y la música de cabaret de los años treinta, además del glam setentero presente desde sus comienzos.

France y Rado son los encargados de cohesionar y dar coherencia a este cóctel tan dispar y por primera vez podemos decir que han conseguido crear un trabajo claro y unificado de principio a fin. Una obra en la que cada pieza conecta directamente con la anterior.

Ty Segall – “Ty Segall”

Con la llegada de 2017, un Ty Segall permanentemente sometido a examen necesitaba justificar su incesante ritmo de producción, la altura de su leyenda y dejar bien claro quién manda en esto de las guitarras alborotadas. Tanta autoreivindicación sólo podía tener un título: TY SEGALL.

A pesar de no innovar en exceso ni experimentar demasiado con sus cacharros como hiciera en otros elepés, Segall se las ingenia para mostrar en menos de cuarenta minutos varias versiones diferentes de sí mismo sin renunciar en ningún solo momento al gancho pop que aparece en todos los hitazos de su carrera. Ty Segall sigue siendo el aquí y ahora de la escena independiente y cada año lo demuestra con nuevos trabajos que hacen gala de una inspiración y talento incontenibles, y es que T. Rex, Syd Barrett, Neil Young, Black Sabbath, John Lennon y el garage de la costa oeste se dan la mano aquí, pero sonando siempre a Ty Segall, nada de refritos.

Sampha – “Process”

El piano clásico se fusiona con los elementos más experimentales y electrónicos en el primer álbum de un Sampha que, después de colaborar con los artistas contemporáneos más reputados del momento, consigue desmarcarse y alejarse de todas sus contribuciones para regalarnos un pedacito de sí mismo, fantásticamente recogido en este “Process” el cual, a su vez, logra resumir el vívido momento actual de la música negra.

Es posible encontrar en la estructuración del álbum y en el progresivo abandono de los instrumentos para dar paso a ornamentos electrónicos una lucha entre ese pasado orgánico de temas como “(No One Knows Me) Like The Piano” y el futurismo caótico de “Kora Sings”. A través de sus composiciones y de todo lo que habla en ellas, Sampha alcanza un estado de identificación próximo con el oyente; gracias a sus confesiones, a aquellas imágenes que han conseguido marcarle como artista pero sobre todo como persona.

Loyle Carner – “Yesterday’s Gone”

Yesterday’s Gone” es el primer álbum de Loyle Carner, un joven londinense que se vio obligado a trabajar para sacar su familia adelante tras la muerte de su padre. Con un sonido instrumental clásico que recuerda al mejor J. Dilla, unas líricas complejas y profundas como las de Common y una suave voz rota parecida a la de Nas, este artista se ha convertido en una de las promesas del rap británico.

Esas clásicas influencias convierten a Loyle Carner en un auténtico rara avis dentro de la escena de rap británica, un chico que, ante la proliferación del sonido duro y la vida de calle, decide hacer un álbum lleno de naturalidad, sabor añejo y arrepentimiento. “Yesterday’s Gone” es una oda a perder el miedo a ser tú mismo y luchar por seguir tu camino, aunque a veces sea más fácil navegar por las corrientes principales.

King Gizzard & The Lizard Wizard – “Flying Microtonal Banana”

Los agitadores del actual rock psicodélico comienzan su particular maratón de 5 discos publicados en un año. Y, contraviniendo cualquier consejo para una carrera de fondo, empiezan haciendo volteretas. Porque, para seguir sorprendiéndonos, no se les ha ocurrido otra cosa que grabar este “Flying Microtonal Banana” íntegramente con instrumentos microtonales.

La conclusión es clara: si hay un grupo que legítimamente pueda abanderar eso que llaman ‘la nueva psicodelia’, con este disco King Gizzard & The Lizard Wizard demuestran (por enésima vez) que ellos son ese grupo. Postraos ante el Rey Molleja y el Mago Lagarto, vasallos de los tripis y los colores chillones.

Ryan Adams – “Prisoner”

Tras la broma de versionar a Taylor Swift, Ryan Adams vuelve muy en serio. Lo hace con un emocionante disco post-divorcio en el que pivota sobre su faceta de estrella AOR y la de cantautor herido que resulta, en conjunto, uno de sus esfuerzos más sólidos en los últimos años.

A finales del año pasado reconocía en alguna entrevista cómo “Prisoner” le había ayudado a superar (o a afrontar, al menos) su reciente divorcio: “Fue un divorcio muy público, algo humillante y horrible de vivir, no importa quién seas. Hice un esfuerzo por mantener la cabeza bien alta y por tratar de recordar lo que hice y quién era yo. Las ganas de fabricar un hit para los baby-boomers no impiden que el artista refleje todo su dolor, desgarro y deseo de enmendar errores que quizá ya no tengan arreglo.

Xiu Xiu – “FORGET”

Xiu Xiu siempre han sido sinónimo de vanguardia gracias a una carrera caracterizada por canciones abrasivas, dolorosas y de fuerte carácter experimental. En “FORGET” han decidido recoger los sonidos más pop que han aparecido en sus referencias anteriores para dotarles de una producción madura y plena junto a letras que mezclan la vida, la muerte y el caer en el olvido.

Así, han conseguido su álbum más accesible y pleno hasta la fecha mientras redefinen un pop que se ha usado para dar rienda suelta a la lírica lacerante y sincera de Stewart, convirtiendo melodías de apariencia amigable en entes siniestros y teñidos con la personalidad intempestiva de este grupo, que abre su abanico sonoro sin dejar caer en el olvido lo que los ha mantenido en vanguardia hasta la fecha.