Ah, Oceanía y el pop. Pocas historias de amor tan duraderas, apasionantes e injustamente poco reivindicadas. Las antípodas han representado, desde las últimas décadas del siglo XX, un ubérrimo manantial de pop independiente con bandas que han sabido juguetear con gracia con los fundamentos de géneros netamente anglosajones como el post-punk, el jangle pop, el dream pop y la psicodelia para ofrecer caramelos de diversos sabores una y otra vez. Hablamos de una escena quizá no tan conocida en España, pero que nos ha proporcionado nombres como los de los australianos The Go-Betweens y The Church o aquellas maravillosas bandas neozelandesas pioneras del llamado Dunedin Sound como The Clean, The Bats, The Chills, The Verlaines o Tall Dwarfs y que sigue obsequiándonos con nombres como los de Goon Sax, Salad Boys, Dick Diver o Twerps.

Si EEUU y el Reino Unido nos regalaron el pop/rock, Australia y Nueva Zelanda lo perfeccionaron manteniéndolo joven, sencillo, refrescante, emotivo y alejado de la radiofórmula. Todos estos calificativos hacen que los grupos pop de estas latitudes encajen a la perfección en nuestra caverna. El último ejemplo procede de la prolífica Melbourne y lo pudimos conocer a finales de 2015, inmersos ya en el fragor de las listas de fin de año, con aquel “Talk Tight” que la Sub Pop se encargaría de relanzar apenas un año más tarde. Precisamente, ha sido tras su fichaje por el mítico sello independiente norteamericano cuando, como era de esperar, los australianos han ido ganando mayor repercusión, coyuntura que ha sido bien aprovechada por la banda mediante la grabación de un nuevo EP que es además uno de los trabajos más finos del género este 2017: “The French Press”. Media docena de canciones en las que la banda ha perdido algo del toque surfero y la ingenuidad de su primera referencia apostando por enfatizar la dialéctica pop/punk (por favor, que nadie se acuerde aquí de blink 182 o Green Day) que conforma su sonido, el cual ellos mismos definen como ‘tough pop’. Lo que tenemos, en suma, es un mayor empaque rítmico, como el que en su momento exhibían The Feelies, guitarras que a veces se descontrolan como las de The Wedding Present y una reinterpretación inocente del post-punk desde la óptica del jangle pop, o viceversa, como ya hicieran en su momento The Clean. La cantidad de referencias que a uno se le pueden venir a la mente no dejan lugar a dudas: Rolling Blackouts Coastal Fever no han inventado nada, pero no por ello resultan innecesarios, el pop nunca lo es. Por esto mismo no hemos podido evitar intercambiar unas pocas palabras con Tom, vocalista del conjunto, para preguntarle acerca del pop, Australia, su fichaje por Sub Pop y otros menesteres.

Rolling Blackouts Coastal Fever se formó en 2014. ¿Cómo os conocisteis y cuál fue el elemento catalizador que os impulsó a empezar a tocar juntos en una banda?

Bueno, dos de nosotros somos hermanos, otros dos somos primos y todos fuimos juntos al mismo instituto… El único forastero es Marcel, nuestro batería, al que conocimos por ser nuestro compañero de piso. Así que lo cierto es que nos conocemos desde hace mucho tiempo. Antes de iniciar este proyecto tres de nosotros ya habíamos tocado en algunos grupos ocasionales que, de alguna forma, fueron la versión primitiva de Rolling Blackouts C.F. En realidad todo esto comenzó sin ningún tipo de pretensión, como un proyecto compositivo de dormitorio.

Vuestro último EP (“The French Press”) fue el primero lanzado originalmente por Sub Pop. Nos gustaría saber cómo ocurrió todo y si habéis notado algún tipo de respuesta diferente en el público y las críticas tras haber fichado por un sello tan emblemático.

Nuestro primer EP tuvimos que autoeditarlo, un tiempo después fue relanzado por una compañía australiana y entonces Sub Pop se puso en contacto con nosotros después de encontrar el EP en Internet. Todo fue bastante emocionante y surrealista, se trata de un sello con una historia de la que sentirse orgulloso, no lo podíamos creer, todos habíamos crecido viendo su logotipo en el reverso de discos de bandas como Nirvana… Y respecto a lo segundo, la principal diferencia se encuentra en la mayor facilidad para captar la atención de un número mayor de gente a nivel internacional, ya que miles de amantes de la música confían en el criterio de Sub Pop. En cuanto a las críticas, el sello en el que estés resulta algo más irrelevante, supongo.

A todos nos gustan las canciones pop con ganchos melódicos, pero queremos asegurarnos de que no se pierdan los ritmos marcados.

Sin duda vuestro sonido nos recuerda al de bandas como The Clean, The Bats o The Chills. ¿No hubiera sido incluso más apropiado y estético haber firmado por Flying Nun Records?

Oh, Flying Nun es un sello realmente inspirador que además pertenece a nuestro rincón del planeta, y aún hoy siguen publicando material increíble como los discos de Aldous Harding. Esas bandas que nombras son obviamente un referente para nosotros y para un motón de bandas actuales de Australia y Nueva Zelanda, ellos hicieron esta especie de pop melancólico de guitarras antes y mejor que nosotros.

Además de clásicos independientes del pop de guitarras, ¿qué otras influencias musicales no tan obvias podemos rastrear en vuestra música?

Escucho bastante hip-hop clásico y actual, realmente consigue inspirarme a la hora de armar las frases e imprimirles fuerza y dinamismo. Fran, nuestro guitarra, atravesó por una etapa un poco Balearic Beat, que resultó influyente cuando comenzamos con la banda. Y, por supuesto, el impulso implacable del Krautrock ha sido una influencia en nuestra manera de tratar el ritmo en las canciones.

Vuestro ‘tough jangle pop’ consigue evocar muchas cosas como el verano, la juventud y, en general, sentimientos positivos y emociones agridulces… ¿Qué os inspira a un nivel no musical a la hora de componer un tema?

No quiero sonar pretencioso pero diría que ciertos lugares y paisajes resultan bastante inspiradores en ese sentido. Me refiero a las vistas y paisajes australianos con los que hemos crecido, con ese equilibrio entre lo urbano y lo rural y lo urbano y lo costero. Además, hemos podido viajar alrededor del mundo con la banda y también por nuestra cuenta, esto también nos inspira y ha sido importante en la construcción de nuestra visión del mundo.

Fotografía: Rubin Utama
A pesar de las comparaciones, vuestro sonido es difícil de definir. Inlcuso diría que se vuelve aún más complejo en este último EP. Es como si ahora estuvieráis más cerca de la ritmos de las bandas post-punk y art punk a pesar de ser un grupo tan cargado en el apartado melódico …

Lo cierto es que hemos alcanzado ese resultado de una manera natural. Nunca hemos intentado conscientemente hacer que la banda suene de una manera determinada, supongo que eso es lo que sale. A todos nos gustan las canciones pop con ganchos melódicos, pero queremos asegurarnos de que no se pierdan los ritmos marcados. Mis canciones favoritas suelen tener ambos elementos.

En una entrevista reciente dijisteis que “The French Press” era, quizá, algo más melancólico que vuestro primer EP porque fue grabado en invierno. ¿Es un cliché o realmente las bandas de indie pop pegan más con el sol y las temperaturas cálidas?

Sin duda el pop de guitarras y el sol van de la mano. Pero, habiendo dicho esto, reconozco que una gran parte de la mejor música pop soleada, en mi opinión, ha venido de lugares fríos y grises como Escandinavia o el norte de Inglaterra, por alguna razón. Tal vez se trata más de un estado de ánimo que de la temperatura real del lugar.

Tenéis tres vocalistas, algo realmente poco frecuente en un grupo pop. ¿Cómo os las apañáis para componer? ¿Hay un miembro de la banda que tira más del carro o el proceso se acerca más a algo colaborativo y democrático?

Hay tres cantantes y compositores principales, pero todo el mundo contribuye. Para nosotros es un proceso que resulta bastante democrático: por lo general alguien trae una idea al estudio y luego todos trabajamos juntos y dejamos que la canción vaya a donde ella misma nos pida ir.

Siempre ha habido una gran música independiente cocinándose en Australia, pero el éxito reciente de Tame Impala sin duda nos lo ha puesto más fácil para llegar a una audiencia mucho mayor a nivel internacional.

Me encantan vuestros artworks, especialmente la portada del último EP. ¿Los diseñáis vosotros mismos?

, el mérito es de el genio de Joe R. (nuestro bajo). Él diseña todas nuestras portadas, camisetas y ese tipo de cosas. Resulta bastante práctico porque no tenemos que pagarle…

Dick Diver, Twerps, King Gizzard, Courtney Barnett… ¿el definitivo éxito comercial de Tame Impala ha supuesto un gran impacto para la escena independiente de Australia?

Creo que siempre ha habido una gran música independiente cocinándose en Australia, pero el éxito reciente de Tame Impala sin duda nos lo ha puesto más fácil a la bandas australianas para llegar a una audiencia mucho mayor a nivel internacional. Así que supongo que se debe más a la exposición que a la calidad de la música nueva.

La verdad es que hemos disfrutado muchísimo con vuestros dos ‘extended plays’. Estamos deseando poder hacernos con un LP de vuestra banda. ¿Sentís algún tipo de presión para grabar un LP? ¿Creéis que el formato EP está algo minusvalorado por los medios o los oyentes?

Me encanta el formato EP, transmite una una sensación completamente diferente a la de un LP completo, aunque creo que la distinción entre ambos formatos se está difuminando en esta era digital de todos modos. Estos dos primeros EPs han sido más como un par de colecciones de singles, actualmente estamos grabando nuestro primer disco de estudio y estamos muy emocionados. Y no, no ha habido presión de ningún tipo, excepto la proveniente de nosotros mismos porque queremos que todo salga perfecto.