Es muy probable que pocas personas conozcan cuál es la batalla interna de cada quien y hay aún menos posibilidades de que esa hecatombe sea en conjunto. Pero sí hay un punto en común: todos estamos aquí para alcanzar la felicidad que nos motive a levantarnos todos los días y esa es la razón por la que debemos luchar. ¿Qué es entonces la felicidad para nosotros? Es poder ser lo que creas que debes ser. Incluso si eres una flor que nace en el barrio más pobre, entre los tiros, puedes ser feliz. Y es que va más allá del contexto; es pelear por hallarte a ti mismo en todos los sentidos”.

Esta cita, publicada en un texto del diario venezolano El Universal, corresponde a Henry D’Arthenay, líder de La Vida Boheme. La declaración sintetiza a la perfección el espíritu del más reciente álbum de la agrupación, “La Lucha”. Con el LP los de Caracas completan la trilogía que empezaron con “Nuestra” (2010) y continuaron con “Será” (2013). En el nuevo material los autores realizan una búsqueda de formas de sobrellevar la crisis del país llanero. Del mismo modo, intentan hallar la manera de sobrevivir en una sociedad global que de manera exagerada enarbola el consumismo y en la que los ciudadanos estamos tecnológicamente conectados pero, a la vez, más solos que nunca.

Nuestra será la lucha

“La Lucha” pone el toque final a una obra de tres tomos: “Nuestra-Será-La Lucha” representa al ser humano y sus reacciones frente al mundo caótico en el que vive. El nuevo disco presenta a un hombre que se aferra a la idea de hallar la luz al final del túnel.

El elepé lanzado este año pone el toque final a una obra de tres tomos. “Nuestra-Será-La Lucha” representa al ser humano y sus reacciones frente al mundo caótico en el que vive. En un primer momento, la respuesta del individuo a la realidad fue la ira. El trabajo de 2010 mostraba a un personaje en su intento por desfogarse. El código: mezcla de pop, rock y punk.  Tras la furia, el desencanto: el sujeto buscó lecciones en la historia, pero sólo encontró desolación. La producción de 2013, una de las mejores de esta década en Latinoamérica, repasaba con pesimismo la situación socio-política de Venezuela. El sonido: detalles de electrónica y ritmos caribeños sobre una base rockera. Finalmente, tras el lamento, el protagonista se rebeló ante su aparente destino y decidió recorrer el planeta en busca de esperanza. El nuevo larga duración presenta a un hombre que se aferra a la idea de hallar la luz al final del túnel. Musicalmente, sigue la correcta vía tomada en la publicación del 2013.

El disco, producido por Visitante (de Calle 13), no es tan poderoso como su predecesor, pero funciona de gran manera para solidificar los cimientos construidos por un grupo que a estas alturas ya merece más atención. Detrás de las amables melodías hay un respetable intento por tocar temas delicados: la dictadura venezolana, los lastres que históricamente han mellado la vida de los latinoamericanos (delincuencia, narcotráfico y corrupción), la soledad, la rutina, etc.

En busca de la luz

El disco, producido por Visitante (de Calle 13), no es tan poderoso como su predecesor, pero funciona de gran manera para solidificar los cimientos construidos por un grupo que a estas alturas ya merece más atención.

Los de Sudamérica han completado un LP que resulta interesante desde el primer momento. Para  “La Lucha”, el corte de apertura, la banda buscó la colaboración del ex presidente de Uruguay José Mujica, uno de los políticos más respetados del continente. El uruguayo dio su particular visión acerca de algunos tópicos presentes a lo largo del material: “Mi lucha más dura ha sido conmigo mismo /…/ ¿Qué es vivir la vida? Es hacer lo que hacen los pájaros que cantan cada mañana cuando sale el Sol / Una cosa es sencilla / Si no lográs la felicidad con poco / No te comas la pastilla, que no lo vas a lograr con mucho”. La pieza cumple el rol de intro para la siguiente, “Você”. En ella destacan los bellos detalles electrónicos y el agradable toque tropical de la percusión. En la notable creación aparece una persona que se cuestiona el sentido mismo de su existencia y que yace perdida en una Latinoamérica herida por la alianza entre políticos, empresarios y narcotraficantes: “Dame de baja / Los narcos se alinean como astros en empresas y partidos / Código azul / ¿Qué hacer? / Atrapado cual minero en San José”. Es muy acertada la incorporación de un fragmento del segundo monólogo de Segismundo, perteneciente a “La vida es sueño”, de Pedro Calderón de la Barca. Mención aparte merece el estupendo vídeo realizado para la canción, sin duda uno de los mejores del año en América Latina.

Detrás de las amables melodías hay un respetable intento por tocar temas delicados: la dictadura venezolana, los lastres que históricamente han mellado la vida de los latinoamericanos (delincuencia, narcotráfico y corrupción), la soledad, la rutina, etc.

Tras un buen comienzo, llega la vertiginosa “Lejos”. Luego de una primera reflexión, el protagonista encuentra en la migración la única forma para rebelarse contra su propia confusión y entorno. Pero pronto se dará cuenta de que su inconformidad persiste incluso después de dejar Venezuela: “¿Qué estoy haciendo aquí? / Pagando para vivir / Escogiendo sin opción / Lejos de donde nací / Escaparme de mí / Alejarme de ti / Una lejana canción / Sigue llamándome”. El regusto electrónico cede el paso al sonido rockero de “El Milagro del Sur”. El ambiente tétrico creado con la instrumentación encaja a la perfección con los versos de un narrador que se muestra en un momento muy agrio al recordar la historia de su continente: “Si alguna vez sufriste por el milagro del sur / Deseando que su calor diera más luz que sed / ¿Cómo negarlo? Tan lejos los años / Aquellos en los que me permitía creer”. En la creación, el compositor recuerda a los latinoamericanos asesinados. La evocación sirve para señalar algunos de los grandes problemas que lastraron (o lastran) la vida de los ciudadanos: autoritarismo (D’Arthenay menciona a Bassil da Costa y Panchito Muntaner, muertos a manos de los gobiernos venezolano en 2014 y argentino en 1976, respectivamente), delincuencia (el cantante nombra a Facundo Hernández o Aristeo Hernández Facundo, profesor mexicano víctima de una banda de secuestradores en 2015) y narcotráfico (el autor se refiere a los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, México, en 2014, a manos del cártel “Los Guerreros Unidos”).

Tras el lamento, en el subsecuente track “Eliseo” el escape se presenta otra vez como la única opción posible. Pero esta vez el viaje es interior, inducido por sustancias alucinógenas: “Eliseo me cuenta que el Sol desapareció / Mientras ella baila descalza, Hoffman es un avión /…/ Eliseo me tienta, dice que ha visto a Dios / Mientras ella yace de espaldas, DMT cabrón”. En la canción se utiliza por primera vez el instrumento típico de Venezuela, el cuatro.

Los de Caracas eligieron un camino arriesgado al centrar su atención en temas delicados, como la dura situación de una Venezuela bajo dictadura, el acecho de la corrupción y el narcotráfico en Latinoamérica o las miserias de la sociedad global. Sin embargo, tuvieron la lucidez, el ímpetu y el tacto suficientes para que no les pesara la elección.

A la aventura psicodélica le sigue la fiesta. La aproximación al tropipunk da vida a uno de los cortes más festivos del elepé, “Pupitres en Fuego”. En él aparece un narrador que siente que no puede cambiar el rumbo de su entorno, así que decide dejar de preocuparse: “Vamos a prender un pupitre en fuego / Pa’ alumbrar este pasillo sin fin / Que comienza en un útero y luego / Tu sombra se levanta y dice / ¡Allez, allez, allez, allez! /…/ Mirémonos otra vez con emoción / Corazón que algún día irá de mano de una sonda /…/ Baila hasta que no haya razón”. El sonido del mar cobra protagonismo al final de la pieza y a lo largo de la siguiente, “La Luna y el Sol”. El breve tema simboliza el paso del tiempo y, a la vez, la sanación. La época de farra acabó. La creación funciona como intro para la subsecuente, “Mi Mar Mi Nada”, cuyo estilo rockero se aproxima al que predominaba en el álbum “Nuestra”. Con el transcurrir de los años el personaje entra en la rutina de la adultez: consumir, trabajar y pagar cuentas. Pero un día decide que las cosas serán de otra forma: “Sin pausa el día sucedió / Rodillas al triturador /…/ Me ahogaba mi teléfono cuando de pronto sucedió / Ya yo no quiero vivir más así / Tampoco espero que sea mejor / Caer en cuenta que siempre estuviste allí / Cual Jacarandá en un callejón”. La frase “Mi mar / Nada” podría ser interpretada como un llamado a buscar una existencia más espiritual, equilibrada y, como proponía Mujica en “La Lucha”, austera.

A continuación los sintetizadores y las guitarras se mezclan para formar el tono caribeño de “Los Heridos”. En la composición, el protagonista observa el caos del mundo desde una óptica más reflexiva y optimista: “A todo lado que voy / Veo ciudades divididas / Que si el norte odia al sur / O que si el este odia al oeste / Mi gente no se lleva y podría ser diferente /…/ ¡Arriba, arriba, arriba!”. Acto seguido, un poderoso riff da comienzo a “No Contaba Con Eso” y su regusto rumbero. En el corte, el narrador enfrenta, sin perder el optimismo, las dificultades surgidas a partir del cambio de estilo de vida: “¿Cómo comunicar el estrés y el control cambiario? / Se acercan los reaccionarios como en Juego de Tronos, no / No contaba con eso (¡qué va, qué va!) /…/ Vamos a liberarnos / Mañana o en mil años”. En la siguiente creación, “La Purga”, la banda retoma el matiz oscuro para reforzar la paranoia tecnológica que el personaje refleja en los versos. Esta vez el sujeto enfrenta su hora más difícil. Se siente superado por la soledad y preso de una realidad actual controlada por ese “algo”/ “alguien” que aparecía también en “Eliseo”.

La Vida Boheme pone, con ilusión, un gran punto final a su trilogía. “La Lucha” presenta canciones lírica y musicalmente muy sólidas. El trabajo invita con la misma fuerza al baile y a la reflexión.

Tras el momento de oscuridad, llega la calma. Luego de un largo camino, el protagonista encuentra finalmente la luz. “La Respuesta” muestra que la esperanza está en los más pequeños, en el futuro. En el track las declaraciones de los infantes sirven para invitar a los oyentes a reencontrarse con su niño interior. Las citas proponen recordar las primeras respuestas a preguntas básicas (¿Qué te gusta? ¿Qué no te gusta? ¿Qué quieres ser?) para encontrar un espíritu en común, algo que hermane a todos. Finalmente, una propuesta más llega en “Domingo”. Las melodías del cuatro y los detalles electrónicos funcionan a la perfección para brindar a la composición un tono relajado, tierno. A modo de conclusión, el narrador sugiere que en la fraternidad está la clave para superar las situaciones más complejas: “Oye, Domingo, sé que es difícil, quisiera decirte que ya va a pasar / Pero al menos no estamos solos / Al menos no estamos tan solos /Y si esto es estar solos / Así nunca estaremos solos tú y yo”. Un bello mensaje de unión.

La Vida Boheme pone, con ilusión, un gran punto final a su trilogía. “La Lucha” presenta canciones lírica y musicalmente muy sólidas. El trabajo invita con la misma fuerza al baile y a la reflexión. Los de Caracas eligieron un camino arriesgado al centrar su atención en temas delicados, como la dura situación de una Venezuela bajo dictadura, el acecho de la corrupción y el narcotráfico en Latinoamérica o las miserias de la sociedad global. Sin embargo, tuvieron la lucidez, el ímpetu y el tacto suficientes para que no les pesara la elección. ¿Qué ruta elegirán ahora? ¿Cuál será la siguiente búsqueda? Si los liderados por Heny D’Arthenay  toman la dirección correcta, probablemente el público no los dejará solos.

La Vida Boheme – La Lucha

8.2

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Los venezolanos La Vida Boheme completan su trilogía con “La Lucha”. A lo largo del disco los de Caracas buscan formas para sobrevivir en un mundo caótico. Asimismo, no dejan de hacer referencia a la dura situación política de Venezuela y a los serios problemas que afectan la vida de los latinoamericanos. Fusión de rock, electrónica y ritmos caribeños de gran factura.

Up

  • Muy valioso el esfuerzo por hacer una fuerte crítica a algunos de los grandes problemas en Latinoamérica: corrupción, narcotráfico y delincuencia, entre otros. Sobre todo en “El Milagro Del Sur”: ¡altísima canción!
  • Debido al contexto socio-político, “Lejos” funciona muy bien para reflejar el sentir de los venezolanos que se han visto obligados a emigrar.
  • “Você” es, sin duda, una de las mejores canciones publicadas en Latinoamérica este año. El vídeo del track es genial.
  • No está de más resaltar la cohesión entre los temas.
  • José Mujica siempre tiene algo que enseñar. El grupo acertó al incluir sus declaraciones.
  • La vida no puede limitarse a consumir, trabajar y pagar cuentas: una muy buena reflexión detrás de “Mi Mar Mi Nada” y “No Contaba Con Eso”.
  • El regusto caribeño y fiestero en algunas de las canciones ayuda a que el disco fluya muy bien.

Down

  • “La Purga” no termina de encajar en la línea temática del LP.
  • La repitición de frases es un buen recurso, pero a veces abusan de él.

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