En los últimos años se viene presentando una tendencia bastante particular a nivel internacional, motivada por una especie de redescubrimiento o reinterpretación del britpop. Para fines prácticos algo así podría denominarse en la actualidad ‘britpop revival’, darle la forma de un movimiento y venderlo como tal. Pero la cuestión es que incluso al compararlo con los revivals del post-punk y el garage hace unos años, este no tiene todavía la adhesión o cohesión necesarias para ser considerado como tal.

Más allá de eso, una camada de bandas viene apareciendo en el último lustro movida por ese sonido de guitarras típicamente británico de los años noventa, tal vez respondiendo a mucha de la música indie-rock surgida en los 2000, pero al mismo tiempo (y de manera extraña, debo añadir) mostrándose como una lógica sucesión de esa nostalgia obsesiva que sobrevuela el mundo del entretenimiento desde hace ya un buen tiempo.

Aunque todavía está lejos de ser considerado un movimiento podemos decir con seguridad que este britpop revival tiene su punto de partida en el éxito de Catfish And The Bottlemen hace cuatro años con su debut “The Balcony”, y ha visto feedback con la rapidez esperada de Internet en grupos como Blossoms, The Bohicas, Circa Waves y los malogrados Viola Beach. Pero lo más intrigante de la tendencia en cuestión es el desarrollo de una variante en Australia, en la cual tres grupos destacan: DMA’s, Green Buzzard y el grupo que protagoniza esta reseña: The Creases.

Este cuarteto de Brisbane ratifica algunos de los puntos fundamentales en esta nueva movida, particularmente en la variante australiana. Por ejemplo, se percibe una fijación con el indie-pop que le da un giro esencial tanto en actitud como en interpretación a su repertorio. La autoconfianza a veces rayando la arrogancia propia del britpop cede en favor de algo más íntimo y aterciopelado que tanto puede provenir de The Smiths, Orange Juice, The Wedding Present y grupos por el estilo como puede tomar su punto de partida en el trabajo de los primeros Coldplay. Como sea, lo interpretan en un formato ligeramente más atrevido, que no es nada indiferente al ejemplo puesto por The Stone Roses y The Charlatans.

“Tremolow”: madurando a toda velocidad

El cambio de The Creases de cara a su álbum debut oscila entre la madurez y el atrevimiento de probar ritmos más propios del madchester que de los tipos que comenzaron teniendo a The Jesus And Mary Chain como espejo.

Lo llamativo con The Creases es que no siempre fue así. En 2014 cuando lanzaron su grandioso EP “Gradient” con Rough Trade Records era más bien un ejercicio de estilo donde The Jesus And Mary Chain parecía el ejemplo a seguir. “Static Lines” y “How Long ‘Til I Know” pasaban tranquilamente por temas grabados en algún estudio de mala muerte de Londres en 1987 con la esperanza de que NME o Melody Maker le prestaran atención y tuviesen sus quince minutos de fama. Por su parte, “Fall Guy” bebía directamente de “Just Like Honey”, mientras las canciones “Do You Know Why” y “Gradient” demostraron estar a medio camino entre esa inspiración indie-pop/shoegaze, el britpop y una que otra estrategia popularizada por el indie-rock en la década pasada.

En esa primera experiencia de estudio se nota en cualquier caso que la banda desarrolló ya señas de su sonido, aun cuando fuese de manera precoz. La voz de Joe Agius demuestra la versatilidad suficiente para pasar por el particular tono de Ian Brown o bien enfocarse en uno más melódico al estilo de Jim Reid. Las guitarras a cargo de él y Jarrod Mahon son certeras, van directas al grano y saben lo que quieren en cada tema: detonar emociones en quien los escuche. El cambio tan radical que tendremos en “Tremolow”, su primer largo, partirá de que para ese entonces el bajista Aimon Clark y el baterista Bridie McQueen se han integrado completamente a The Creases, luego de que las primeras composiciones fuesen dominadas por el criterio de Agius y Mahon. Y ese cambio oscila entre la madurez y el atrevimiento de probar ritmos más propios del madchester que de los tipos que comenzaron teniendo a The Jesus And Mary Chain como espejo.

En términos de producción The Creases se han puesto el listón bien alto. Bastante pulidos, sin sonidos fuera de lugar y con cada instrumento teniendo su momento de protagonismo. Los nuevos temas muestran a una banda muy diferente, menos ingenua y que ahora se toma más en serio a sí misma.

El primer tema es Answer To, sostenido por una melodía casi jangle-pop mientras la voz de Agius elige entre cautivar con un tono más introspectivo en las estrofas y la pasión del coro, que como buen tema britpop inspira a seguir adelante con nuestras vidas. Suben la apuesta con Everybody Knows, más consistente, con una línea de bajo sólida por parte de Clark, punteos típicos de la Costa Oeste y un estribillo sólido. Sigue la línea de los Stone Roses hasta en los cambios de ritmo. No parece molestarles sonar como un pastiche del pasado, y en principio eso no debería ser tan importante a la hora de establecer juicios de valor, sobre todo si es la primera vez que escuchan a la banda.

Llega el momento de Is It Love y entramos a territorio de The Charlatans. Ritmo de bajo-batería al mejor estilo madchester, voz atrapante y armonías vocales que incitan a seguirlas casi que por inercia. Tiene pasta de himno por todos lados, se nota que eso buscaban y eso mismo nos dan. Seguimos con “At Last You Find” y ahora las guitarras nos transportan a un punto medio entre Oasis y el lado más ‘stone’ de Primal Scream. Entre teclados sostenidos y guitarras con melodías calculadas al detalle resulta evidente a primera escucha lo trabajada que está esa pista en concreto. Se percibe la ambición de Agius y compañía al momento de grabar un track tan cargado de arreglos y detalles como este. Eso sí, no cometen el mismo error de los Gallagher en “Be Here Now”: la idea en ningún momento es saturar la escucha de manera innecesaria.

Se percibe mayor soltura cuando los australianos juegan con el tono madchester que en las canciones más ligadas al britpop propiamente dicho, y sobre todo cabe destacar que es un terreno que abre mejores posibilidades para forjar un estilo más propio sin sacrificar necesariamente el aura retro.

Para It’s Alright vuelve el tono madchester y, por lo visto, ese territorio es donde mejor funciona todo el acople del grupo. Se percibe más soltura que en las canciones más ligadas al britpop propiamente dicho, y sobre todo es un terreno que abre mayores posibilidades de forjar un estilo más propio sin sacrificar necesariamente el aura retro. La banda parece haber notado lo mismo, porque sin seguir del todo lineamientos madchester, Impact conserva ese espíritu acogedor, ligeramente psicodélico y con ritmos sueltos de bajo y batería. Incluso la guitarra tiene rasgueos parcialmente bailables, aunque está claro que la prioridad en este caso es marcar la melodía.

En la segunda mitad el álbum pierde algo de fuelle. Se siente un poco más repetitivo en términos de flujo, pero no desentona con la dinámica general. Asshole tiene todo el perfil de ser un track de esos que transmiten una actitud pendenciera partiendo del coro, pero a la vez cuando retoman el jangle-pop del principio transmiten un aura de rockstar del tipo “adelante, tira tu mejor golpe”.

Es innegable que su ingenio para tomar texturas del britpop y llevarlas hacia una interpretación personal en “Tremolow” los pone por encima del promedio. Han dado en el clavo con sencillos del estilo de “Is It Love” y “Everybody Knows” para demostrar que esa tendencia del ‘britpop revival’ puede ser algo más que una cosa del momento.

Los teclados sostenidos de In My Car y el registro más grave de Agius parecen constituir un guiño al clásico “Cars” de Gary Numan. Destacable la segunda mitad con esa batería marchante, pues parece un indicio de que el acople ya tiene puntos de partida para desarrollarse aún más en futuros álbumes. Con Point y Do What U Wanna vuelve el jangle-pop, pero sin la misma brillantez del principio. No están mal, pero tampoco son tan atrapantes. Parte del motivo puede encontrarse en que los coros no suenan con  la misma fuerza que mostraron en los primeros temas. Aunque no llegan nuevamente a ese pico de calidad del principio, muestran algo ligeramente distinto en Were Young. La guitarra tiene algo muy por el estilo de Echo & The Bunnymen, pero el coro retiene ese optimismo casi infantil que sobrevuela las canciones de The Creases. El final con Something’s Gotta Break recaptura un poco del ritmo más dinámico de la banda aunque todavía al servicio de ese jangle-pop predominante en la segunda mitad y sumándole algo de esos coqueteos shoegaze que mostraron anteriormente en su EP. Tranquilamente puede ser el mejor corte de esa segunda mitad del álbum.

En términos de producción se han puesto el listón bien alto. Bastante pulidos, sin sonidos fuera de lugar y con cada instrumento teniendo su momento de protagonismo. Los nuevos temas muestran a una banda muy diferente, menos ingenua y que ahora se toma más en serio a sí misma. Por varios motivos eso puede ser bueno o malo (sobre todo si son de los que conocieron a The Creases con “Gradient”), pero es innegable que su ingenio para tomar texturas del britpop y llevarlas hacia una interpretación personal en “Tremolow” los pone por encima del promedio. Han dado en el clavo con sencillos del estilo de “Is It Love” y “Everybody Knows” para demostrar que esa tendencia del ‘britpop revival’ puede ser algo más que una cosa del momento. Ahora sólo falta que todos nos unamos a ese caballito de batalla, y seguramente más de uno lo hará con gusto al escuchar este grandioso debut en largo.

The Creases – Tremolow

8.0

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La soltura que permite interpretar un estilo como el britpop juntando momentos tan variados de la historia colectiva del Reino Unido hace que no resulte en apariencia tan difícil alcanzar un desempeño tan notable. Lo destacable de The Creases es articular todo eso y juntarlo de tal forma que aun sabiendo de donde proviene la inspiración, suena ingenioso y refrescante.

Up

  • Desde Oasis hasta The Boo Radleys y pasando por Primal Scream o The La’s, la historia del britpop tiene cabida absoluta en sus composiciones.
  • Se les dan muy bien los coros.
  • El rendimiento vocal de Agius es impecable de principio a fin. Bien puede marcar época, o convertirse en una voz subvalorada de su tiempo.

Down

  • Las comparaciones con las bandas que los influyeron pueden jugar bastante en contra a la hora de analizarlos.
  • La presión para grabar un segundo álbum será enorme.

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