Fotografía: Loles García

Magnetismo: atracción que ejerce alguien sobre algo. Ese ‘alguien’ es uno de los mejores grupos argentinos del momento, que ha sembrado el siempre fértil terreno musical de aquel país, de donde han brotado muchas otras bandas. El ‘algo’, una legión de fans que peregrinan a Planta Baja, uno de los templos del indie nacional, que renació de sus cenizas para volver con más fuerza.

Creo que lo que ha pasado con Él Mató es similar a lo que ocurrió con Los Planetas en España en los noventa. Han creado un sonido propio y muchos grupos quieren parecerse a ellos”, nos explica Ismael de Apartamentos Acapulco, un grupo que también bebe de esas fuentes y que vio su “sueño cumplido” al poder abrir el concierto de esta agrupación.

Los granadinos abrieron una noche especial que habían organizado Gonzalo y Mariajo (legendaria pareja que regenta los Discos Bora Bora) con un concierto que recortaron levemente en duración pero nada en actitud y ruido respecto a lo que vimos en la última edición del ContempopráneaUn set de nueve canciones elegidas con mucho gusto y entre las que se coló una planetaria versión de “No sé cómo te atreves”, que a este paso van a acabar haciendo suya. Antes habían calentado el asunto con “Juan sin miedo” o “El día de la primavera” para enfilar la recta final con su tema más shoegaze (“Qué quieres de mí”) y terminar con las estrellas de su repertorio: “Scarlett” y “Nueve esferas”.

Fotografía: Loles García

Una actuación corta pero intensa con la que nos pusieron a tono a todos antes de ver salir a escena a Santiago Motorizado y compañía. Si los locales jugaron cortita y al pie los visitantes iban a gustarse en el toque, con una hinchada traída de alguna barra brava de Alhambra. “Lo de recién en la Sala Planta Baja fue inolvidable, gracias amigos y amigas de Granada. Por cierto, ¿alguien filmó el momento en el que todos cantaron Chica de Oro a capela? Necesitamos ese video para cuando estemos frente a un derrumbe inminente”, publicaban en su página de Facebook.

Empezaron absorbiéndonos en su órbita con ese característico “Magnetismo”, repasando a continuación algunos temas antiguos antes de descubrir “El Tesoro”, su nuevo single. El público ya estaba en sus manos y empezó a corear los riffs con lololos para que los platenses se sintieran como en casa mientras iban desgranando zarpazos como “Violencia”, “Nuevos discos”, “Ahora imagino” o “Mujeres bellas y fuertes”. Él Mató A Un Policía Motorizado se encuentran presentando su nuevo trabajo, sí, pero también sabían que los fans no sólo viven de novedades, porque los clásicos siempre serán los clásicos. Por eso se despidieron momentáneamente con dos de sus himnos: “Chica de oro” y “El fuego que hemos construido”, ambos de aquel maravilloso “La Dinastía Scorpio”. Y ahí sucedió el precioso momento de comunión astral: alguien empezó a corear eso de “Jenny, algún día Jenny, todo lo que ves será nuestro” y la sala le siguió el juego. Tanto que el grupo hizo un descanso sobre las tablas, medio emocionados. Les faltó aplaudirnos.

Entonces se fueron, pero nadie los habría dejado salir de allí sin echarse un bis. Así que regresaron con cinco temas para cerrar un bolo sublime: “Destrucción”, “Yoni B”, “Más o menos bien”, “Mi próximo movimiento” y terminaron con “Chica rutera”. A esas alturas ya estábamos entregados y alguno incluso se quitó la camiseta para airearla por encima de la cabeza.

Fue una noche de entrega. De las bandas y de la afición. Y también de encuentro. De lo nuevo con lo consagrado. Hasta Jota estaba por allí. Agazapado detrás del muro que daba acceso al backstage. Echando un ojo a una de sus bandas favoritas, pero sobre todo a sus amigos. Comprobando, quizá, que el legado de Los Planetas es alargado. El de Él Mató A Un Policía Motorizado lo será también.

Fotografía: Loles García