Hay momentos que marcan un antes y un después en la vida de una persona. En el caso de Michelle Zauner, la artista detrás de Japanese Breakfast, el punto de quiebre llegó cuando su madre falleció tras una breve lucha contra el cáncer. El difícil episodio la hundió en una dura crisis emocional, pero también le dio la intensidad creativa necesaria para explotar definitivamente como compositora. En honor a su progenitora lanzó el año pasado su sorprendente álbum debut, “Psychopomp”. Ahora, en 2017, vuelve a demostrar su talento con “Soft Sounds from Another Planet”, un rico LP orientado hacia el dream pop en el que, con la perspectiva del tiempo, analiza diversos capítulos difíciles de su vida.

En la cohesión está la clave

Japanese Breakfast recoge de nuevo detalles de algunos de sus estilos musicales favoritos: dream pop, rock alternativo de los noventa, pop y electrónica, entre otros.

Lo más atractivo del elepé es la cohesión entre los tracks. La otrora vocalista de la banda de indie rock Little Big League muestra una extraordinaria capacidad para conectar los cortes a través de finas transiciones sonoras o mediante pequeñas secuencias temáticas. En líneas generales el trabajo sigue el buen camino marcado en la producción publicada en 2016. Tal vez se podría decir que el resultado final de la más reciente obra es ligeramente más accesible. En el aspecto lírico, en buena parte del disco la cantautora vuelve a repasar algunos instantes de sus viejas relaciones amorosas, aunque esta vez lo hace con una mirada un tanto más reflexiva, como para recordar las lecciones aprendidas. Además, no deja de evocar el recuerdo de su madre. En cuanto al sonido, Zauner recoge de nuevo detalles de algunos de sus estilos musicales favoritos: dream pop, rock alternativo de los noventa, pop y electrónica, entre otros. Algo nuevo es el uso de arreglos de viento en algunos pasajes de la producción. Los instrumentos usados para crearlos, según la artista, fueron los únicos que ella y el coproductor, Craig Alexander, no tocaron durante las grabaciones.

El larga duración fue publicado por el sello independiente Dead Oceans, el mismo que distribuye el material de agrupaciones como Slowdive, A Place To Bury Strangers, The Tallest Man on Earth o Kevin Morby, entre otros.  

El origen de Japanese Breakfast

La labor que la compositora realiza con Japanese Breakfast dista bastante de la que llevaba a cabo con Little Big League. En los LPs “These Are Good People” (2013) y “Tropical Jinx” (2014) el conjunto se centró en conseguir un audio cercano al del rock alternativo de los noventa, con un claro regusto punk. No está de más mencionar que, aunque Zauner publicó su primer álbum como solista el año pasado, su aventura en solitario comenzó un poco antes. Exactamente en 2013, cuando compartió vía Bandcamp y a través de cassettes un proyecto de 30 demos realizados en un mes llamado “June”. Tiempo después, en 2014, lanzó dos EPs titulados “Where Is My Great Big Feeling” y “American Sound”.

Lo más atractivo del elepé es la cohesión entre los tracks. La otrora vocalista de la banda de indie rock Little Big League muestra una extraordinaria capacidad para conectar los cortes a través de finas transiciones sonoras o mediante pequeñas secuencias temáticas.

Aunque es interesante revisar dicho material, lo es más escuchar las canciones del nuevo elepé. La primera de ellas, “Diving Woman”, abre con unos punzantes detalles de sintetizador que dan paso a unas guitarras que se encargarán de dirigir la interesante melodía con regusto shoegaze. En la pieza la autora recuerda una tradición propia de la isla de Jeju, en Corea del Sur: desde hace siglos las mujeres se encargan de realizar la principal actividad económica, la pesca submarina. Zauner se identifica con estos personajes debido a su carácter independiente, pero a la vez tradicional: “I wanna be a woman of regimen / A bride in her home state / A diving woman of Jeju-do / I want it all”. A la vez, el tema le sirve para recordar a su madre, quien nació en el país ubicado en Asia. De acuerdo a la artista, la letra también hace referencia al miedo que le generaba que la gente la juzgue por poner su carrera por delante del deseo de formar una familia, algo que podría reflejarse en las líneas que aparecen tras los acertados arrebatos de guitarra distorsionada: “The men have gone and left again / And no one’s shocked or blames them”.

A continuación es el turno de “Road Head”, creación más orientada hacia el pop. Mientras que en la pista de apertura el toque asiático se manifiesta explícitamente en los versos, en esta lo hace a través del sonido. Un bello regusto oriental resalta en el inicio, tal como ocurría en “Everybody Wants to Love You” del LP anterior. Esta composición formó parte del trabajo “American Sound”, pero con música y lírica mucho más incipientes. Las únicas dos frases de aquella versión mostraban una escena en la que el conductor de un vehículo recibe una felación por parte de su pareja: “You gave road head on a turnpike exit / Going home, going home”. Zauner retoma esta elaboración para darle un nuevo significado. Ahora la idea no es mostrar el momento íntimo de dos enamorados, sino analizar esa acción con la perspectiva del tiempo. ¿Qué es lo que pasaba en realidad? ¿Era sólo una muestra de amor y deseo? No precisamente. Fue, más bien, el intento final por salvar una relación agonizante: “Last ditch desperate, like a makeshift siphon /… / ’Dream on, baby’, were his last words to me”.

El resultado final aquí es ligeramente más accesible que en su anterior elepé. Líricamente, en buena parte del disco la cantautora vuelve a repasar algunos instantes de sus viejas relaciones amorosas, aunque esta vez lo hace con una mirada un tanto más reflexiva, como para recordar las lecciones aprendidas.

El tufillo pop se intensifica en “Machinist”, el corte más ‘radio-friendly’ del álbum. Los detalles orientales en los primeros segundos lo conectan con los dos anteriores. De acuerdo a Michelle, inicialmente tuvo la idea de hacer un elepé conceptual de ciencia ficción que narrara la historia de una mujer enamorada de un robot. Para bien y para mal, el concepto sólo se materializó en este track: “Heart burning hot enough for the both of us / I never realized how much you were holding back / All the times I felt so plugged in / You were tuning out / A muted channel, a cold ship, a hologram, an abyss”. Individualmente, la canción funciona muy bien. Sin duda servirá para que más gente preste atención a Japanese Breakfast. Pero puesta en el contexto del larga duración no encaja del todo, sobre todo desde el aspecto lírico. Tras recurrir a la palabra hablada al comienzo, la cantante utiliza el tan odiado auto-tune para darle un carácter más artificial a su voz, algo totalmente en sintonía con el delirio robótico-futurista. Un acierto, pues no usa el recurso como un mero salvavidas para ‘afinar’ su canto. En la parte final surge un correcto solo de saxo que sirve como novedad sonora en la producción. Acto seguido llega la instrumental “Planetary Ambience”, que cumple un rol muy importante en la obra, el de transición entre el tono festivo de la pista anterior y el sonido nostálgico de las subsecuentes. Su presencia evita que haya un cambio sonoro (y temático) abrupto. En la elaboración, los toques de sintetizador parecen los lamentos del personaje robot de la canción previa, los cuales sirven para dar continuidad. Por su parte, las calmadas y tristes líneas de guitarra introducen al oyente en el que será el ambiente general del resto del trabajo. La composición permite, además, dar espacio, crear una pausa. En la publicación del 2016, la pieza “Psychopomp” cumplió la misma función.

Es el momento de la melancólica “Soft Sounds from Another Planet”.  Este corte sigue el mismo camino de “Road Head”. Apareció en “June” con una única frase: “I wish I could keep you from abusing yourself for no reason”. Zauner lo retoma para recordar que hubo episodios en su vida en los que convivió con los celos y maltratos de sus parejas y para reflexionar acerca de la importancia de no dejar que situaciones como esas vuelvan a presentarse: “In search of quiet place to lay this to rest / Striving for goodness while the cruel men win / There’s no part of me left that can feel or hear it /…/ I’ll never let you hurt me”. Temáticamente tal vez guarda cierta cercanía con “Rugged Country”, del disco debut.

Gracias al refinado resultado del esfuerzo por cohesionar los cortes la autora suma puntos a favor de su propuesta en solitario. A partir de ahora la misión de la artista será encontrar nuevos horizontes temáticos. O, al menos, darle un novedoso y genial giro a los tópicos habituales. Sea cual sea la decisión, sin duda generará expectativa. Sobran las razones para creer que Japanese Breakfast tiene aún mucho margen para crecer.

Los recuerdos de las relaciones pasadas aparecen otra vez en “Boyish”. Al igual que la anterior, esta canción estuvo en el proyecto solista publicado en 2013. Además, formó parte del segundo trabajo de Little Big League. Según la autora, decidió incluirla en el nuevo LP porque no estaba a gusto con la versión creada con su antigua banda. Para dar mayor fuerza a la pista, incluyó coros y bellos arreglos de sintetizador. Sin duda, la labor en estudio ayudó a que el resultado final sea más accesible. Ahora es posible apreciar mejor las hermosas melodías. La letra es protagonizada por una mujer insegura de sí misma que intuye que su compañero preferiría estar con una persona más atractiva que ella. Siente que el fin de la relación está cerca: “I can’t get you off my mind, you can’t get yours off the hostess / Watched her lips reserving tables / As my ugly mouth kept running / Love me”. El tema de la ruptura es también abordado en el siguiente corte, “12 Steps”, pero desde el lado opuesto. Según la compositora, en la lírica recuerda el momento en el que dejó a su novio porque conoció a quien tiempo después se convertiría en su esposo: “I said something cruel, I can’t say I quite regret it / Twelve steps into the smoking bar, I found you / Clothes engulfed in a bonfire I begged you to my room”. En el coro, la cantautora parece plantearse una amistosa conversación imaginaria con la ex pareja: “I don’t blame you, we let love run its course / And it’s a little bit hard / I can’t blame you, he’s the one that you wanted /…/ I can’t blame you, it’s just our love ran its course / And it’s a love that’s long gone”. El punto más alto de la elaboración, de claro sonido rockero, llega con el solo de guitarra. Los sintetizadores vuelven a tomar protagonismo en la siguiente creación, “Jimmy Fallon Big!”, que formó parte del tracklist de “American Sound”. En ella, la línea temática de las últimas dos pistas continúa. Ahora, de acuerdo a la de Oregon, revisita el episodio en el que el bajista de Little Big League abandonó la banda para tener lugar en otra de mayor popularidad que se presentaría en el programa de Jimmy Fallon. La tristeza que Zauner sintió tras el hecho se muestra en las frases “We aren’t bound by law / We aren’t bound by anything at all / Just you / If you decide to show / Just if you decide to show up on time”. La composición funciona como transición para dar paso a otro momento en el LP, formado por los cuatro tracks finales.

En este nuevo tramo Michelle reflexiona sobre los últimos dos años de su vida, marcados por la muerte de su madre, su matrimonio y el éxito alcanzado por Japanese Breakfast.  El primero de los cortes es “The Body Is a Blade”, con su hermoso regusto dream pop. Uno de los mejores momentos del elepé. El track, como “Jane Cum” en “Psychopomp”, presenta a una cantante que reflexiona sobre sus actos y trata de darse el ánimo necesario para superar el luto: “Find what’s left in you / Channel something good / Try your best to slowly withdraw / From the darkest impulses of your heart / Try your best to feel and receive / Your body is a blade that cuts a path from day to day”. Los precisos arreglos de sintetizador que surgen a mitad de la elaboración evocan un instante de purificación, de esperanza, muy en sintonía con la idea general. En los segundos finales se oye el sonido del mar. Este detalle funciona como una perfecta transición, pues se prolongará hasta el comienzo de la siguiente canción: “Till Death”. En ella los toques de teclado imitan las melodías de una cajita musical infantil, bañando la composición en un aura de fragilidad, dulzura e intimidad. A lo largo de la hermosa balada resaltan nítidamente los fragmentos hechos con instrumentos de viento. En el track, Zauner destaca el apoyo incondicional de su esposo en la época en la que ella atravesaba la peor crisis de su vida a causa de la muerte de su progenitora: “Your voice in the night / Sing me to sleep, soothe this insomnia / Haunted dreams, stages of grief / Repressed memories / Anger and bargaining / Your embrace, healing my wounds / Teach me to breathe, teach me to move / PTSD, anxiety, genetic disease / Thanatophobia”.

Tras lanzar un acertado disco debut su tarea fue confirmar su buen momento artístico. Y la cumplió. “Soft Sounds from Another Planet” mantiene la correcta línea musical y lírica de su predecesor sin que ello implique un estancamiento.

El ritmo lento se mantiene en la última creación en la que aparece la voz de la norteamericana, “This House”. En ella, la artista continúa reflexionando acerca de su matrimonio, pero desde otro enfoque. Ahora muestra el temor a perder su relación a causa de los largos periodos en los que está lejos de su compañero debido, de acuerdo a la compositora, a las giras de conciertos: “What if one day I don’t know you? / What if one day you leave? / And all confused desire and timezone changes / Change what’s left of you and me?”. Finalmente, los últimos segundos del larga duración son reservados para “Here Come the Tubular Bells”, en la que el sonido de campanas deja una sensación de optimismo en el oyente. Los elementos simbolizan el cambio, la llegada de un tiempo mejor. El futuro pinta muy bien para la nacida en Oregon.

Michelle Zauner no tardó en crear la obra sucesora de “Psychopomp”. Tras lanzar un acertado disco debut su tarea fue confirmar su buen momento artístico. Y la cumplió. “Soft Sounds from Another Planet” mantiene la correcta línea musical y lírica de su predecesor sin que ello implique un estancamiento. Gracias al refinado resultado del esfuerzo por cohesionar los cortes la autora suma puntos a favor de su propuesta en solitario. Esta vez su impulso por exteriorizar los rezagos de la crisis post-fallecimiento de su madre le ganó al ánimo por crear un ambicioso disco conceptual de ciencia-ficción. La intensidad de las letras demuestra que la estadounidense eligió bien. Aún tenía mucho que decir sobre los duros momento que vivió. A partir de ahora la misión de la artista será encontrar nuevos horizontes temáticos. O, al menos, darle un novedoso y genial giro a los tópicos habituales. Sea cual sea la decisión, sin duda generará expectativa. Sobran las razones para creer que Japanese Breakfast tiene aún mucho margen para crecer.

Japanese Breakfast – Soft Sounds from Another Planet

8.0

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Un año después de su debut, Michelle Zauner a.k.a. Japanese Breakfast vuelve a sorprender con “Soft Sounds from Another Planet”, un LP que brilla por la cohesión entre los cortes. En el trabajo, la estadounidense analiza algunos episodios no tan gratos de su vida con el objetivo de encontrar lecciones de cara al futuro. Una muy buena propuesta que conjuga dream pop, rock alternativo y electrónica, entre otros géneros.

Up

  • La compositora hace buen uso de diversos recursos musicales y líricos para dar cohesión a los temas.
  • La revisión que Zauner hace de demos antiguos (“Road Head” y “Soft Sounds from Another Planet”) con el objetivo de hacer reflexiones sobre su vida es muy valiosa.
  • Buen uso de las pistas instrumentales.
  • Los arreglos de viento en “Till Death” son notables.
  • En estos tiempos es destacable que un artista use el auto-tune para algo más que arreglar sus problemas de canto.

Down

  • Aunque “Machinist” es un muy buen tema, no termina de cuajar en el disco.
  • Pese a que “Jimmy Fallon Big!” funciona como transición, no aporta mucho en materia lírica. La revisión de esta demo no está del todo justificada.