Es casi una constante en los últimos años empezar a escribir una crónica del Sonorama haciendo referencia a lo mucho que está creciendo el festival. Esto es algo que, lejos de convertirse en un tópico, resulta una evidencia palpable que puede comprobarse cada año. Concluido su vigésimo aniversario toca repasar algunos de los momentos más memorables del mismo (al menos para un servidor) y hacer balance parándonos a pensar si merece la pena preguntarnos qué tipo de festival es el Sonorama, qué queremos decir cuando hablamos del ‘indie’ y, en definitiva, hacia dónde se dirige el rumbo de uno de los festivales de mayor renombre de nuestro país.

JUEVES 10 DE AGOSTO

Encontrarte a 4 camiones seguidos en la N-122 puede hacer que tu viaje al Sonorama se convierta en toda una odisea. Eso y que te pierdas el concierto de MORGAN en la Plaza del Trigo. Por suerte, tras este sinsabor el resto de la jornada dibujó una línea más o menos ascendente de satisfacción. Como era de esperar, la mítica plaza donde se ubicaba el Escenario Radio 3 estaba abarrotada. La organización respondió correctamente habilitando diferentes espacios de entrada y salida evitando la aparición de tapones en la medida de lo posible. Bajo un sol de justicia y rodeados por varias centenas de cuerpos que elevaban la temperatura de la plaza disfrutamos de la propuesta de KUVE, a quienes no había escuchado hasta entonces. El conjunto sirvió para calentar motores ante la que iba a ser la primera sorpresa del festival. Se trata del mismísimo Mikel Erentxun, cuyo “Cien Gaviotas” coreado por la multitud empieza a dejarnos claro que lo que se celebra este fin de semana en la ciudad burgalesa, más allá de géneros y escenas, es la música española.

Lo que se celebra ese fin de semana en la ciudad burgalesa, más allá de géneros y escenas, es la música española.

La primera vez que pensé que sería aconsejable que el Sonorama 20º marcara el techo de masificación del festival fue durante las largas colas de la tarde del jueves que obligaron a retrasar el concierto de Polock y el de Nacho Vegas. El cantautor no se arrugó y cumplió con creces acometiendo la difícil tarea de inaugurar el escenario principal destacando composiciones como “El hombre que casi conoció a Michi Panero” y “Cómo hacer crac”. Le sucedería la dulce voz de Anni B Sweet en el escenario Aranda de Duero sobre cuyas tablas defendió su todavía último “Chasing Illusions”.

Fotografía: Jacobo Revenga

Recargar mi tarjeta de SonoTuents para poder tomarme una cerveza me impidió disfrutar al completo del Concierto 20 años de Sonorama que sirvió para poblar el escenario principal con la colaboración de muchos de los artistas que han crecido junto al festival durante sus dos décadas de existencia. A destacar: la presencia de grandes nombres del indie festivalero como Mikel Izal, Iván Ferreiro, El Columpio Asesino o Xoel López.

La primera visita al Escenario Burgos Origen y Destino vino motivada por la actuación de Siloé. El vallisoletano y su banda ofrecieron una reinterpretación más rockera de los temas de su debut y único disco hasta la fecha: “La Verdad”. Una decisión acertada para una actuación festivalera en la que se pide ir a tope y pelotas cortitas y al pie. Pero si hablamos de rock no podemos pasar por alto la actuación de Loquillo. Otra evidencia más de que esto no va tanto de sonoritos como de exaltar el pop español (tómese el sintagma en su sentido más amplio). Al final, ni los más fieles miembros de la parroquia indie pudieron resistirse con “El Ritmo del Garaje” o “Cadillac Solitario”. Es inevitable, el Loco puede evangelizar en cualquier sitio y siempre encuentra fieles.

Ni los más fieles miembros de la parroquia indie pudieron resistirse con “El Ritmo del Garaje” o “Cadillac Solitario”. Es inevitable, el Loco puede evangelizar en cualquier sitio y siempre encuentra fieles.

Tampoco encajan demasiado con lo alternativo y el espítiru do-it-yourself Amaral. Poco importa cuando se trata de corear todos aquellos himnos que hemos escuchado tantas veces en las radios comerciales. El pueblo no pide autogestión, pide estribillos y Art de Troya se los trae frescos.

Los problemas técnicos que interrumpieron hasta cancelar la actuación de Dorian empañaron un poco los ánimos. No tardaron en llegar a las redes sociales críticas que señalaban las largas colas y el fiasco que arruinó el concierto de los barceloneses. Y es que en este tipo de eventos multitudinarios siempre es más fácil desalentar al público que mantenerlo satisfecho. A pesar de todo, puede afirmarse que la primera gran jornada del Sonorama 2017 había sido un éxito.

Fotografía: Ángel Arcalle

VIERNES 11 DE AGOSTO

El viernes sonorámico se inició con el centro de Aranda de Duero completamente abarrotado, como era de esperar. Los sevillanos The Milkyway Express le echaron valor estrenando la Plaza del Trigo con un discurso que pedía darlo todo desde buena mañana. Un rock que bebe de la mejor tradición norteamericana incorporando elementos psicodélicos y un groove irresistible incluso para las espaldas más perjudicadas tras dormir a ras de suelo. Costó, pero hubo que desplazarse unos pocos metros hacia el Escenario Heineken para disfrutar del directo de la banda que ha publicado uno de los discos más delicados del indie-pop patrio durante el presente año: Apartamentos Acapulco. Los de Granada supusieron un auténtico soplo de aire fresco, muy necesario a la hora del Vermut. Justo antes de la hora de comer pillamos los últimos acordes del concierto sorpresa en acústico de Siloé, que culminó un solvente doblete en la vigésima edición del festival de una manera más reposada que el día anterior.

La noche en el recinto ferial se antojaba intensa, así que las ganas de descansar y guardar energías hicieron que nos perdiéramos el concierto sorpresa de León Benavente en la Plaza del Trigo. Una y no más: para la vigésimo primera edición prometemos acampar en el Escenario Radio 3 si la organización y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no nos lo impiden.

La organización respondió de manera más que correcta permitiendo que se pudieran canjear las entradas por pulseras no sólo en la puerta del recinto sino también en las casetas del camping y durante todo el día, además habilitaron el doble de carriles de entrada al festival para descongestionar las multitudinarias colas que se habían producido el jueves. Con todo, hubo que esperar un poco para poder acceder al escenario grande donde acababa de dar comienzo el directo del mítico Iván Ferreiro. En cualquier caso, la respuesta ágil evitó males mayores y debe ser aplaudida, pero es evidente que la organización debe buscar un espacio más generoso o apostar por la celebración de un evento menos tumultuoso. Así las cosas, el concierto de Ferreiro apaciguó hasta al festivalero más indignado, ya se sabe que la música amansa a las fieras. El artista defendió su último y notable “Casa” del que podemos destacar la interpretación de la poética “El Pensamiento Circular” que, coincidiendo con el atardecer y el momento de mayor comunión con el público, propició unos momentos increíblemente evocadores. “Cómo conocí a vuestra madre” y “Turnedo” gozaron también de una acogida estupenda por parte del respetable. Todavía quedaba mucha noche por delante y las sonrisas ya se habían instalado en la cara de gran parte de los asistentes.

Fotografía: Kike Oquillas

Coque Malla hizo acto de presencia en el segundo escenario sin apenas conceder un minuto de respiro. Los menos de sesenta minutos de que gozaban los artistas en el Escenario Aranda de Duero les obligaban a lucirse y ofrecer lo mejor de sí mismos apurando cada instante, lo cual supone un reto tratándose de nombres tan relevantes para nuestra música como el del madrileño. Coque pasó el examen con nota dirigiéndose al público las veces justas para agradecer su presencia y felicitar a Art de Troya por alcanzar la edad de 20 años apostando por la música española. Otra interrupción tuvo lugar hacia el ecuador del show para anunciar un breve viaje al pasado que se materializó a través de la rockera “Guárdalo” de su etapa al frente de Los Ronaldos. El momento más especial llegó en los últimos minutos de la mano de la colaboración con Anni B Sweet para interpretar la celebrada “No Puedo Vivir sin Ti”.

Sidonie, unos habituales en el circuito festival-indie español, hicieron gala de su condición de fiesteros trayendo consigo los temas de su reciente “El Peor Grupo del Mundo” y temas que siempre funcionan de maravilla en directo como “Estáis Aquí”. El momento de cenar nos obligó a sacrificar casi todo el recital de Niños Mutantes. No obstante, mientras nos acercábamos al escenario principal para coger sitio para LA siguiente actuación pudimos comprobar cómo el público lo pasaba en grande con hits como “Hermana Mía” o su versión de “Como yo te Amo”.

Fotografía: Rodrigo Mena

Y es que el siguiente en saltar al ruedo no era otro que Leiva. El otrora líder de Pereza convocó a una cantidad enorme de festivaleros, no cabía un alma más en el recinto ferial de la localidad burgalesa. Lo cierto es que en mi posición de acreditado de prensa y crítico underground recalcitrante no podía evitar preguntarme si un artista como Leiva no desentonaba un poco en un festival que se autoproclama alternativo. ¿Alternativo a qué?, pensaba mientras aparecía entre aplausos bajo su ridículo sombrero. “El último incendio” me dejó regulín, “La lluvia en los zapatos” me sorprendió coreando el estribillo y cuando sonó “Animales” ya estaba completamente dentro del show, bailoteando y recorriendo de memoria unas letras que creía olvidadas. Entre riffs potentes y escalas de blues cayeron temas como “Como lo tienes tú”, una mezcla entre “Miedo”, “Superjunkies” y el “Loser” de Beck y una memorable colaboración con Iván Ferreiro para versionar “Crímenes perfectos” de Andrés Calamaro. “Lady Madrid” cerró un concierto muy alejado de lo alternativo, pero que supuso mi reconciliación (quizá momentánea) con el madrileño.

Fotografía: Kike Oquillas

Yo sólo quería que Xoel López me llevara a bailar, y vaya si lo hizo. El gallego fue sin duda uno de los platos fuertes del sábado y nos embelesó a todos con sus canciones tribales y alternativas en la forma e irresistiblemente pop en el fondo. “Tierra”, “De piedras y arena mojada”, “Hombre de ninguna parte” y temas de Deluxe como “Historia universal (El amor no es lo que piensas)” o “I’ll See You in London” hicieron las delicias del respetable. La verdad es que el coruñés podría haber estado otra hora más soltando golosinas y el público no dejaría de pedir más. La cita, además de coincidir con el 20 aniversario del festival y de Deluxe coincidió con el cumpleaños del propio Xoel, que tras agradecer la oportunidad a Javier Ajenjo sopló unas velas y nos regaló la castiza “A serea e o mariñeiro”. El espectáculo se cerró por todo lo alto con miles de gargantas desgañitándose con su clásico “Que no” y la sensación de que el escenario Aranda de Duero le quedaba pequeño al cantautor.

Xoel López podría haber estado otra hora más soltando golosinas y el público no dejaría de pedir más. La sensación general fue de que el escenario Aranda de Duero le quedaba pequeño al cantautor.

Fangoria consiguió que el recinto volviera a estar hasta los topes haciéndose evidente que la cualidad o no de alternativo del cartel resultaba indieferente para el público. Alaska y Nacho Canut arrancaron en riguroso playback con la archiconocida “Rey del Glam”. Pasaban los minutos y se sucedían diversos hits de la carrera de Alaska junto a otros más recientes como “Geometría Polisentimental”, aunque he de decir que la insistente base rítmica machacona, los largos interludios danzatorios a cargo de sus dos bailarines y lo abarrotado del lugar se me antojaron más propios de la verbena municipal de un pueblo de la comarca que de un festival indie. Los trajes horteras y meneos de melena al viento tocaron su fin y llegó el turno de Novedades Carminha. Los gallegos encontraron en su concierto el punto justo entre el pop de su último LP y el espíritu garage de sus anteriores referencias. “Jódete y Baila” sentenciaron los gallegos, y nosotros obedecimos encantados. A pesar del cansancio generalizado, los Carminhos supieron transmitir las energías suficientes para clausurar el día como es debido repartiendo fuerte desde el primer minuto. La socarronería habitual de la banda hizo acto de presencia cuando Carlangas agradeció, en nombre de todo el grupo, la oportunidad de compartir cartel con gente tan joven y prometedora como Alaska. Incluso hubo espacio para ponernos tiernos sin dejar de lado el espíritu festivo y bailongo con temas como “Cariñito”. En suma, una excelente forma de suceder a los dos cabezas de cartel evitando un éxodo masivo antes de la actuación de La Casa Azul.

Fotografía: Rodrigo Mena

SÁBADO 12 DE AGOSTO

El sábado por la mañana el suelo no parecía tan duro y tras remolonear un poco, tomar la ducha reglamentaria y reponer existencias tocaba dirigirse al pueblo. Una vez disfrutados los últimos minutos del concierto de los vallisoletanos Cosmic Birds era hora de dirigirse al Parque de La Isla, donde se alojaba el escenario Charco que acogía las actuaciones de algunos artistas latinoamericanos. El calor sofocante no lo era tanto a la orilla del Duero y bajo la sombra los árboles que hizo que la cancelación del concierto de Todos Tus Muertos no supusiera un trago tan amargo. La música del DJ Charco amenizó la larga espera que precedió al verdadero motivo por el que me había acercado a aquel escenario: bailar con y entrevistar a Él Mató A Un Policía Motorizado. ¿Qué puedo decir? Los argentinos son una auténtica bandaza y leyenda viva de la escena independiente (de verdad) de Latinoamérica. Haciendo alarde de su condición de banda de culto, Santiago y compañía presentaron los temas de su notable “La Síntesis O’Konor” ante varios centenares de asistentes que fueron capaces de corear entusiasmados las letras de sus composiciones más recientes que se acercan más a su meláncolico y vigorizante noise pop en directo. No tardaron en aparecer temas ya míticos de su carrera incluidos en su estupendo “La Dinastía Scorpio” como “Nuevos Discos” o “Yoni B”. Pero fue con la recta final inaugurada con “Chica de Oro” cuando la comunión entre el público y los platenses fue absoluta. Una ruborizada sonrisa de agradecimiento aparecía en la cara de Santiago Motorizado cada vez que el respetable gritaba aquello de “¡Escenario principal! ¡Escenario principal!”. “Más o Menos Bien” y la clásica “Mi Último Movimiento” cerraron un setlist generoso, equilibrado y genial que fue correspondido con una extensa ovación. Sonorama Ribera, no dejes de hacer estas cosas.

Él Mató A Un Policía Motorizado son una auténtica bandaza y leyenda viva de la escena independiente (de verdad) de Latinoamérica.

La tarde comenzó temprana con un concierto señalado en rojo en mi calendario. Kokoshca venían promocionando su recomendadísimo “Algo Real” abriendo con la aflamencada “Mi Consetido”, la psicodélica “Prefiero Golpes” y una acelarada y punkie interpretación de “Yo Nací”. La proporción de acreditados de prensa, invitados y gente guapa en general alcanzó sus cotas más altas durante el show de los pamplonicas. Amaia, Iñaki y compañía no lo tenían fácil compitiendo contra Delafé y la colaboración entre Auserón y Sexy Sadie en los escenarios principales pero supieron encender a su público con piezas de toda su discografía y aquel himno generacional del underground ibérico llamado “La Fuerza”. Aún quedó tiempo para disfrutar de buena parte del espectáculo ofrecido por Santiago Auserón y Sexy Sadie. La nostalgia volvió a apoderarse del corazón de los festivaleros con las aclamadas “Han caído los dos”, “Negril” o “Escuela de Calor”. Un lujo comprobar lo bien que cuajó una colaboración tan divergente y verificar el genial estado de forma de uno de los nombres grandes de nuestro pop.

Tras la apisonadora de post-hardcore euskaldún trajeron consigo a Aranda los navarros Berri Txarrak tocaba descansar, consciente de que la propuesta de Lori Meyers nunca había conseguido enamorarme. Además, había que reponer fuerzas para la gran sorpresa de festival, la tarta de cumpleaños que el Sonorama nos había prometido para celebrar sus dos décadas de historia. Pero antes de eso era el turno de Ilegales, que dejaron patente que Jorge se toma al pie de la letra ese “la gente me llama vampiro porque me niego a envejecer” que canta en “Saber Vivir”. Por supuesto no faltaron sus temas clásicos más transgresores que dedicaron con amor a quien se ofenda” como “Eres una Puta” y otros increíblemente actuales a pesar de haberse compuesto hace más de treinta años (“Europa ha muerto”). La edad media del respetable se incrementó considerablemente, pero lo cierto es que la banda conquistó corazones de todas las edades con su actitud chulesca y canalla. A los más jóvenes se dirigió antes de interpretar “Dextro-anfetamina”, dándoles la bienvenida al mundo del “rock and roll con cojones”, un mundo “lleno de malas costumbres pero que reporta grandes alegrías”. Tras una serie de declamaciones que sirvieron como apología del derecho a expresarse libremente y atacar al imperio de la corrección política se despidieron con la exitosa “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”.

Fotografía: Rodrigo Mena

Por fin llegaba el momento (con casi una hora de retraso) de presenciar el colofón final, el que debía ser el punto álgido de la noche: el cabeza de cartel sorpresa del sábado. La pista no era definitiva, pero cuando la organización dijo que se trataba de una de las bandas que han marcado la trayectoria de Sonorama Ribera y de la música española de los últimos 20 años parecía claro que debían ser ellos. Un servidor quería que fueran ellos, aunque sólo fuera por justicia poética o por cumplir con el cliché. Ahí estábamos todos, el escenario principal revestido con un fino telón blanco, el recinto más lleno de gente que en ningún otro momento del fin de semana. Unas pocas fotos conmemorativas repasando los 20 años del festival, unos impacientes aplausos, el telón que se abre, fuegos artificiales y, efectivamente, eran ellos: Los Planetas. Lo que parecía claro para algunos, supuso un chasco y momentos de estupefacción para otros. Sonaba “Segundo Premio” (he de decir que con poca potencia y sin pantallas) y buena parte del público tardo-millennial que esperaba ver a Izal (otra vez), Vetusta Morla o el emotivo regreso de Supersubmarina abandonó el escenario principal. Se ha acabado la fiesta, a hacer botellón al camping. La situación fue chocante para ambas partes, pero sirvió para que muchos pudiéramos acercarnos a la primeras filas y, ahora sí, disfrutar del sonido de los granadinos. “¿Y este mojón? ¿Quiénes son estos? ¡Me han estafado!”. Desde una posición privilegiada pude conocer de primera mano las reacciones de cierto tipo de festivalero que, en algunos casos, ni sabía de la existencia de J y los suyos. A partir de aquí, con esa no mayoritaria pero sí significativa proporción de festivaleros fuera del recinto pudimos disfrutar de un auténtico regalo en forma de setlist que combinaba con tino temas de su último disco, a destacar una preciosa “Espíritu Olímpico” con Amaia de Kokoshca a los coros, y clásicos imperecederos de siempre como “Jose y yo”, “Un Buen Día”, “Alegrías del Incendio” o “Reunión en la Cumbre”.

El concierto de Los Planetas, además de demostrar su genial estado de forma con un setlist que combinó con tino temas de su último disco con clásicos imperecederos de siempre, sirvió como prueba infalible para evidenciar la distancia que separa al indie del Indietex.

Al final, el concierto de Los Planetas, además de demostrar su genial estado de forma, sirvió como prueba infalible para evidenciar la distancia que separa al indie del Indietex. Supongo que la propia inercia creciente del festival es la que arrastra a jóvenes de la comarca y festivaleros tipo Arenal al Sonorama. Por supuesto, nadie tiene la obligación de amar a Los Planetas, de aborrecer el reggaeton o de disfrutar bailando salsa. Pero el hecho de que a una parte tan notable de los festivaleros ni se les pasara por la cabeza el nombre de Los Planetas cuando se habla una de las bandas que han marcado la trayectoria de Sonorama Ribera y de la música española de los últimos 20 años dice mucho sobre cómo la masificación del festival puede comprometer su espíritu genuino. No hay más que meterse en Twitter y leer las críticas por situar como cabeza de cartel a ese grupo. Hay quien habla de error garrafal, de no saber leer lo que pide tu público. Hemos de ser conscientes de que el cliente no siempre tiene la razón; no se trata de educar a nadie, ni de actuar sin mirar la cuenta de resultados, sino de conservar un mínimo de coherencia para que en su 30 aniversario el Sonorama Ribera no se convierta en la tomatina y tenga a Daddy Yankee de cabeza de cartel.

El Sonorama Ribera 2017 ha supuesto una más que grata experiencia musical, aún conserva buena parte de su espíritu y ofrece contenido de calidad para diferentes tipos de público.

A pesar de todo, el Sonorama Ribera 2017 ha supuesto una más que grata experiencia musical, aún conserva buena parte de su espíritu y ofrece contenido de calidad para diferentes tipos de público. Ahora toca pensar y corregir ciertas cosas para que no se pierda el equilibrio, todavía estamos a tiempo.

Fotografía: Jacobo Revenga