Algo que le dio forma a ese encanto inicial de HAIM entre muchos de nosotros fue su capacidad para servir a Dios y el Diablo a la vez. Bien podían girar con Ke$ha y Taylor Swift, versionar canciones de Miley Cyrus y Beyoncé o colaborar con Calvin Harris; bien podían conseguir el apoyo de Julian Casablancas o Bobby Gillespie para obtener la aceptación de ese público tan exigente que suele ser el ‘alternativo’. Esa coyuntura fue capturada de manera tan brillante en su debut “Days Are Gone” que vimos algo muy especial cocinándose allí. Después de todo, es raro encontrar hoy un artista que pueda trascender esa división entre públicos.

Cuando “Days Are Gone” apareció y obtuvo la aclamación del público y buena parte de la crítica alguien lo describía de una manera ciertamente curiosa: “Es como si Britney Spears y Julian Casablancas hicieran el amor a ritmo de New Order”. Podríamos añadir que en el momento íntimo sonaba Fleetwood Mac o Bad Company de fondo para amenizar la situación.

La cosa es que esa especie de indie pop con influencias tan diversas funcionó. Danielle, Este y Alana Haim junto al baterista Dash Hutton se abrieron paso en la gran industria de la música mientras continuaron los conciertos (como acto principal o siendo acto de apertura para Taylor Swift en su ‘The 1989 World Tour’) y las colaboraciones con otros artistas (Calvin Harris, Primal Scream y Stromae, por mencionar los más destacados). A la vez que todo eso ocurría, las chicas componían el material que finalmente llegó a nosotros este verano.

“Something To Tell You”: menos frescura, más irregularidad

En Something To Tell You la consigna es clara. Abrazan la influencia del pop de los ochenta (Phil Collins y Cyndi Lauper, particularmente) mientras refuerzan el sonido logrado por el power trio con agregados desde la consola que pueden ir desde reverberaciones hasta muros de sonido. El problema es que en el proceso sacrifican mucha de la frescura que mostraron en “Days Are Gone” y varios temas no terminan de funcionar como esperaríamos.

Fotografía: Laura Coulson

En “Something To Tell You” la consigna es clara. Abrazan la influencia del pop de los ochenta (Phil Collins y Cyndi Lauper, particularmente) mientras refuerzan el sonido logrado por el power trio con agregados desde la consola que pueden ir desde reverberaciones hasta muros de sonido.

El primero de ellos, “Want You Back”, es un buen ejemplo. Tiene alguna deuda con “Falling” de su trabajo anterior (sobre todo en el coro) pero parece que tuviera el freno de mano puesto. No termina de contagiar y hasta suena un poco torpe. Se recuperan en “Nothing’s Wrong”, donde el pulso ochentero se deja ver en todo su esplendor. No deja de ser un pastiche actualizado de Cyndi Lauper, pero es una notable mejoría porque fluye sin reparos o complejos de ninguna clase, tal vez sabiendo que no es su pieza más original aunque engancha fácil.

Lástima que ese avance se corte un poco en “Little Of Your Love”. El estribillo funciona al igual que la guitarra en el final, pero ese tono más parecido al de Sheryl Crow o la primera Taylor Swift no termina de cerrar. Si hubiesen decidido hacerla más orgánica o en la línea del sonido Motown sin reservas seguramente se ganarían tanta aclamación como cuestionamientos, pero lo importante es que el experimento no hubiera quedado por la mitad. Ese suele ser uno de los problemas cuando el tiempo entre un trabajo y otro es tan largo: las decisiones creativas se hacen cada vez más complicadas y los tracks pierden frescura. Si a eso sumamos que HAIM no se tomaron realmente un descanso del mundo exterior para componer como es debido, tiene sentido que a lo largo del álbum se dude a menudo sobre cuál debería ser el acabado para una canción. Aquí pecaron no tanto por exagerar girando perillas y oprimiendo botones en la consola, sino por no tener la suficiente seguridad para decidir su forma final.

Tener que dividir su tiempo entre sus nuevas composiciones, interpretar las de “Days Are Gone” en noches sucesivas y colaborar en otros discos afectó mucho su criterio a la hora de grabar el suyo, tomando muchas decisiones que a la larga restaron fuerza a “Something To Tell You”.

Como sea, vuelve el tono ochentero en “Ready For You” y “Something To Tell You”, ambas con esos golpes medio selváticos en la batería que se le escuchaban a Phil Collins en “In The Air Tonight”. La primera está un poco mejor porque tiene esa esencia prolija de la banda en su trabajo previo, pero la que da nombre al disco fuerza más de lo necesario ese parentesco con el británico. Luego de una transición sonora en “You Never Knew” donde la producción aún conserva mucha de la ambición que se dejó ver en la primera mitad pero al menos da un resultado más ‘vivo’, llega el turno de “Kept Me Crying”. La guitarra tiene ese registro épico-melódico propio de Queen, las voces juegan muy en la línea de “Somebody To Love” y aunque la producción sigue mostrándose tan exagerada como al principio, al menos aquí tiene sentido que sea así. Junto a “Want You Back” es lo más cercano que escucharemos a “Days Are Gone”, pese a que sea de una forma tan adulterada.

Claro que suena sutil al lado de “Found It In Silence”, donde las chicas incorporan violines y las voces ya son cansinas a estas alturas. El arreglo básico de HAIM es que Danielle canta alternando entre voces normales y armonías alteradas en la producción, mientras Este y Alana hacen las segundas voces de forma genérica. En “Days Are Gone” funcionaba porque su repertorio era más bien despojado, pero en “Something To Tell You” con esa intención tan marcada de sacarle el jugo todo lo posible a la consola en el estudio para acceder a otras formas en las pistas resulta irritante esa forma tan básica de plantearse las voces. No es que sea necesario escuchar más a Este y Alana como intérpretes, pero, ¿les molestaría probar otro tipo de arreglos vocales ya que andan con tanto espíritu de novedad?

Hay tramos donde aún dejan ver algo de su encanto inicial, muchas veces opacado por decisiones creativas equivocadas o una producción que a lo mejor no es la adecuada para HAIM en este momento de su carrera, pero que al menos no hace una tarea imposible escuchar los temas. Se debe escarbar un poco en el fango, pero las gemas están ahí.

Afortunadamente en el final realmente encontramos las respuestas sobre donde puede estar el verdadero potencial de HAIM. “Walking Away” es en teoría su forma de hacer un R&B a lo Beyoncé pero priorizando las voces. A su favor, deja un poco de lado esa disposición de voces pseudo-gospel de la primera mitad. Adicionalmente, la producción no es exagerada o rimbombante, deja espacio para que cada cosa suene con cierta naturalidad. Cuando pasamos a “Right Now” sucede algo similar. Dominada por el piano, la voz de Danielle conduce por completo el track mientras las chicas hacen los coros en medio de una instrumentación que se torna atrapante e impredecible en la segunda mitad pero sin perder de vista esas notas esenciales de piano. Pero es en la última pista, “Night So Long”, donde encontramos el Santo Grial. Ahí la naturalidad es absoluta e innegable. Con un rasgueo de guitarra sutil, turbio y lento que parece más propio para un disco crooner que para un álbum pop sumado al teclado del fondo que aporta un ambiente casi que de iglesia, HAIM encuentran su verdadera esencia.

Algo parece claro y es que la actividad constante del ahora trio (luego de que Hutton abandonara la banda hace unos meses para dedicarse a otros proyectos) ha jugado en contra de sus ambiciones. Tener que dividir su tiempo entre sus nuevas composiciones, interpretar las de “Days Are Gone” en noches sucesivas y colaborar en otros discos afectó mucho su criterio a la hora de grabar el suyo, tomando muchas decisiones que a la larga restaron fuerza a “Something To Tell You”. Se les concede probar nuevas formas de encarar su proceso creativo, pero a la larga se ha traducido en un disco irregular, con síntomas de que a lo mejor las hermanas dejaron pasar su cuarto de hora al no lanzar más rápido un segundo álbum. Visto de ese modo, puede ser un bostezo escuchar el LP.

De todos modos no se puede negar que todavía conservan su habilidad para crear melodías atractivas. Hay tramos donde aún dejan ver algo de su encanto inicial, muchas veces opacado por decisiones creativas equivocadas o una producción que a lo mejor no es la adecuada para HAIM en este momento de su carrera, pero que al menos no hace una tarea imposible escuchar los temas. Sin alterar excesivamente el registro, se pueden encontrar momentos Top 40 y otros más íntimos, y en ambos hay tantos detalles atractivos como elementos que no funcionan. Se debe escarbar un poco en el fango, pero las gemas están ahí.

HAIM – Something to Tell You

6.0

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Menos inspirado y con más trucos de estudio que su debut, “Something To Tell You” suena artificial, hinchado y por momentos incluso como una parodia de ellas mismas. Afortunadamente hay algunas joyas escondidas donde la naturalidad deja ver que, por el momento, no todo está perdido con HAIM, pero se espera algo mejor en el futuro.

Up

  • Evolución o mejora probablemente no hay, pero intenciones de añadir sonoridades nuevas sí.
  • No resulta tan tedioso de escuchar.
  • Cuando aplican el ‘menos es más’ a sus composiciones y a la producción ofrecen sus mejores momentos.
  • “Night So Long”.

Down

  • Carece de la inmediatez de su debut.
  • La producción es exagerada a ratos.
  • El tono pseudo gospel que aportan las voces se vuelve repetitivo. Cuando eso pasa suenan más como la live version de Jem y los Hologramas que como HAIM.
  • El tiempo transcurrido entre su debut y “Something To Tell You” hace inevitable pensar que desperdiciaron su mejor momento entre colaboraciones y tratar de perfeccionar en exceso su nuevo material.

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