Pocas cosas comparables a la adrenalina segregada al escuchar el telefonillo de tu casa cuando has pedido sushi y ya ha pasado media hora… ¡¡¡¡Ah, sí!!!! La de escuchar por primera vez una canción que te flipa desde el segundo veintiséis. Cuando acabó “Shady Lady” no pude hacer nada más que volver a ponérmela una (con cascos) y otra (sin cascos) y otra (a toda hostia) vez, retando (sin éxito, claro) al Dios del Aborrecimiento.

Semejante temazo abre “From Dawn to Dusk”, el primer larga duración de Ghost Number & His Tipsy Gypsies, una oda al polvo y al eclecticismo. En él encontramos desde canciones waitseras (la propia “Shady Lady”), piezas de corte country (como “Something On The Roads”), swingeras (“Dark Night Stomp”) y hasta un vals (“Tipsy Waltz”).

Charlamos con David a.k.a. 413, cerebro y líder de Ghost Number & His Tipsy Gypsies, sobre LA canción, su curioso nombre y de otras mil historias más.

¿Qué es eso de ‘413’ y cómo se relaciona con Ghost Number?

413 es como una historia muy grande y Ghost Number es la teatralización de una pequeña parte de esa historia. Todavía no hay muchos indicios de que esa gran historia esté ahí, pero es así.

¿Cómo diste con los otros músicos que forman la banda?

Con la formación actual, que es diferente a la que grabó el disco (menos el trompetista), llevo desde marzo. La formación que quería constaba de trompeta, violín, guitarra, batería y contrabajo y la encontré a base de buscar y buscar músicos.

¿Y cómo funcionáis?

Yo compongo las canciones y los arreglos para todos los instrumentos. Después varían pocas cosas salvo algún detalle que lo haga más cómodo para el músico, como tocar en una tonalidad diferente. Sí que es verdad que ahora con la nueva formación estamos buscando hacer canciones aportando cada uno desde el principio un poco más, pero eso ya se verá en las nuevas composiciones.

Conseguir un punto de honestidad es para mí trascendental.

¿Estáis componiendo actualmente?

Sí. Yo creo que [la composición] nunca para. [Risas]

Con tantos músicos ‘a tu cargo’ te imagino un poco como director de orquesta, a lo Michael Gira.

Michael Gira me flipa, ¿eh? Me gusta un montón. No sé, igual va por ahí pero creo que yo soy un poco más amigable. [Risas]

El folk diabólico de los Angels of Light puede ir bastante con el rollo de Ghost Number…

Tiene cosas que se podrían adaptar, pero una de las premisas que me puse cuando empecé con este proyecto era que las canciones fuesen muy sencillas (que no simplonas), fáciles de entender para cualquier persona. Yo venía de hacer canciones que eran todo lo contrario, muy difíciles. Hacía metal progresivo, para que te hagas una idea. Me había acostumbrado mucho a componer sin reglas, a hacer lo que me apetecía en cada momento, sin una estructura clara ni nada, y dije: ¿Por qué no voy a probar a hacer lo contrario?. Al principio me resultó bastante difícil, venir de hacer cosas mucho más libres a encontrar atractivo hacer algo sencillo… y entretenido, claro, porque puedes hacer una canción sencilla que sea un coñazo (para mí, se entiende).

Lo has comentado en alguna ocasión, que cuando te propusiste hacer canciones simples te diste cuenta de lo complicado que era.

Exacto. A veces oyes canciones de alguien como, yo qué sé, Jana Hunter, que toca dos cuerdas y dices: “hostia, ¿cómo hace que sea una canción tan increíble haciendo sólo eso?. Se trata de indagar en busca del famoso duende [Risas] sin ningún virtuosismo compositivo ni técnico. Que la melodía encaje bien, que los cambios encajen bien y que el resultado sea justo el que buscabas con esa sencillez de la que hablábamos y no algo azaroso.

Has inventado el folklore de un sitio también inventado. ¿Por qué?

Yo siempre me he sentido una persona bastante desarraigada en general. Sin embargo, siempre me ha interesado mucho todo lo arquetípico, las religiones (aunque no soy una persona religiosa) y las expresiones populares de los pueblos. Y bueno, me dio la impresión de que 413 era una vía perfecta para dar rienda suelta a eso. Aunque esta primera parte del proyecto [Ghost Number] se vea más focalizada en la zona americana (de Norteamérica, concretamente), siempre me ha tirado mucho más la América Latina e incluso Europa del Este.

Fotografía: Mariamne Photo
Entonces, en las demás partes de 413, ¿piensas fijarte en otras zonas geográficas? ¿413 es sólo música o abarca otras disciplinas artísticas?

Las otras partes del proyecto van por una línea que no es sólo musical, lo que pasa es que procuro decir poquito porque quiero que con el paso del tiempo se vayan desvelando por sí mismas. Lo que también intento con eso es que cada parte, a pesar de dar forma a un conjunto, no se vea necesariamente como tal. Es decir, yo quiero que las canciones sean independientes, que funcionen perfectamente por sí mismas y que tú les puedas sacar tu propio significado, pero sin embargo que cuando vayan saliendo más cosas, digas: “¡Ahí va! Las canciones sí que estaban encajadas en la historia”, pero que no dependan de eso para entenderse, que tengan vida propia, como de hecho está sucediendo con Ghost Number.

Teniendo en cuenta que “From Dawn to Dusk” se traduce como “de Sol a Sol”, ¿qué significado tiene “From Dawn to Dust”? ¿Sería algo como “del amanecer al polvo”?

Sí, eso es. Esto es un poco personal: uno de los conceptos principales en la historia [413] es “Dust and Soil”. ¿Te suena “Solve et Coagula”? Sería algo muy similar a eso. Quería hacer referencia en el título sobre todo a la parte del polvo, pero son dos conceptos que yo siempre intento buscar a la hora de hacer una canción para este proyecto. Igual suena un poco etéreo, pero a estos [a la banda] siempre les digo: “vamos a intentar que suene a polvo y a tierra y ellos es como: “aaaaaaahhhh…, se quedan mirando, se ríen y yo sigo con mis cosas [Risas]. Entonces, eso, quería que en el título estuviese un poco plasmada la zona del polvo y me parecía un juego de palabras curioso y bonito por las connotaciones que puede tener detrás.

Dentro del disco hay canciones más ‘experimentales’ como “Shady Lady”, que es mi favorita…

¡Qué guay! Me mola mucho que me digas eso porque a mí me encanta, pero no sabía yo muy bien qué esperar de ella, porque entiendo que es un poco como ‘la rarilla’ del disco. Digamos que lo que hago solo en casa se parece más a eso y cuando pienso en componer para banda me acerco más a “Looking For Gold”.

“Looking For Gold” es más ‘normalilla’.

Me da la impresión de que… Bueno, esto supongo que también lo pensarán todas las personas que hacen música del mundo…Igual es porque es un disco muy ¿ecléctico? No sé. Las canciones son muy diferentes y van un poco por pares: “Looking For Gold” e “It’s Over” tienen muchos puntos en común, “Wendy” y “Something On The Roads” tiran más hacia el country… No sé, hay opiniones para todos los gustos y supongo que es por eso, por el eclecticismo. Cuando nos preguntan qué estilo hacemos, respondo: “yo qué sé, hay una canción que es western swing, otra que es swing, otra que es una cosa rara, otra que es más country… Mejor ven a vernos”. [Risas]

¿Te sientes igual de cómodo con todas las canciones?

Siempre he dicho que me siento mucho más cómodo en las tristonas, en las que son más en acordes menores, por así decir. Digamos que son con las que más conecto cuando las canto y las toco: “Shady Lady”, “Alone”… Sin embargo, me da la impresión de que en directo es justo al revés: las canciones que mejor funcionan son las más marchositas.

Isa de Triángulo De Amor Bizarro me decía que sus favoritas siempre necesitaban más cariño, porque eran las que menos gustaban al público.

Claro. Además es que parece que en el panorama nacional si no haces canciones enfocadas a un género, rollo indie o algo muy concreto, no te vas a comer un rosco. Y es como: “joder, tronco, yo quiero seguir haciendo canciones tristes. [Risas]

Hacéis una música que está fuera de ese circuito ‘indie’ pero… ¿Os gustaría entrar siquiera?

No es algo que haya pensado deliberadamente. Sin embargo sí que me da la impresión de que valemos un poco igual pa’ un roto que pa’ un descosío, ¿no? Hemos tocado ya en algún festival indie y en algún festival de jazz y ha funcionado igual de bien. Teniendo en cuenta que los festivales de la península son muy similares entre sí supongo que ver algo que se sale de ahí es un poco como agua. Aunque no seamos el grupo que más se puede encasillar en lo fresco, ¿no? [Risas]

Más que en lo fresco en lo polvoriento. [Risas]

Efectivamente. Bocata de polvorones. [Risas]

Os he contado más de veinte fechas entre los conciertos que habéis dado desde la publicación de “From Dawn to Dust” y los que vienen. ¿Cómo has vivido esos primeros directos de esta gira?

Lo fuimos viendo un poco antes de sacar el disco en los conciertos que tuvimos anteriormente, pero me da la impresión de que la respuesta es muy buena; muy cálida, sobre todo. Creo que hacemos música que entra muy fácil a todo el mundo: ves que la gente se mueve, que se lo pasa bien, que les gusta… O eso me parece a mí, igual es lo que quiero creer. [Risas]

¿Notáis un incremento del interés (mediático y no mediático) hacia vosotros tras la publicación del mismo?

Me imagino que es más fácil mover a alguien si acaba de sacar un disco que si no tiene nada. Yo creo que sí estamos empezando a tocar más pero también es verdad que no creo que sea algo de lo que nos hayamos podido quejar nunca porque desde que empezamos nos han ido llamando relativamente bastante. Toco madera, y que siga siendo así.

El otro día, ¡Mahalo! me comentaban que dada la forma en que se consume música actualmente preferían sacar varios EPs antes que un LP. ¿Tú qué opinas?

Es una conversación que suelo tener mucho con amigos y tal. Yo creo que depende mucho de qué grupo tengas y lo que quieras hacer con él, no hay una fórmula secreta ni mágica para nada en la música. Sí que me da la impresión de que a no ser que seas un grupo súper gordo, los EPs a nivel estatal no se toman muy en serio, incluso en muchas revistas los EPs se meten en la zona de demos cuando no tiene nada que ver: un EP es un disco corto y una demo es una demo. Entonces a mí por mucho que me apeteciese el formato single no sé si me arriesgaría a hacerlo.

Siendo el denominador común de tu proyecto casi conceptual, un largo tiene más posibilidades para contar cosas.

De hecho, no sé si te habrás fijado, pero en la portada del disco, abajo a la derecha, pone “TSFA vol. I”. Esa es una de esas cosas que está ahí, nadie sabe muy bien por qué, pero está ahí… Bien, pues significa “Traditional Songs From Ashdogtown”, o sea canciones tradicionales de, digamos, ese lugar.

Para terminar: te cuesta mucho escribir las letras. ¿Te vas a pasar a la música instrumental?

Uuuhhhhhh. [Risas] A ver, en realidad soy muy cabezota. Entonces, bueno, si me apetece hacerlo en inglés lo terminaré haciendo en inglés y ya está. Si me apetece hacer una canción instrumental, también la haré. Yo qué sé, hace poco he grabado un tema nuevo en castellano.

¡¿Para Ghost Number?!

Sí, sí, pero no tiene naaaaaaaada que ver con ninguna de las canciones que has escuchado y a la vez sí tiene un poco que ver. Entonces, no sé, ya te digo que no voy pensando qué quiero hacer, simplemente digo: “me apetece hacer una canción así, y la hago. Es muy natural, no tiene mucho misterio en el fondo… Lo siento. [Risas]

Al final nada es tan trascendental. [Risas]

Digamos que conseguir ese punto de honestidad es lo que para mí es trascendental, ¿no? Decir: “quiero hacer una canción que sea justo así y no que te salga una cosa al azar (aunque esté guay también). Conseguir eso es lo que siempre persigo.